Señores y señoras:

Muy buenas tardes a todos ustedes.

Quiero saludar, en primer lugar, al doctor José Graziano da Silva, Director General de la FAO, a quien le agradezco su disposición para acompañarnos en este evento, especialmente que se enmarca en esta significación, en este esfuerzo del Gobierno: La Cruzada Nacional Contra el Hambre, que hemos decidido tener, durante el mes de abril de cada año.

El esfuerzo del Gobierno es permanente, las acciones son permanentes. Los trabajos organizados y orientados, precisamente, a reducir el hambre en nuestro país serán una tarea permanente.

Pero, como se anunciara al presentar la Cruzada Nacional Contra el Hambre, hemos dedicado el mes de abril, precisamente para dejar constancia y testimonio de los avances, de los logros y de los resultados que este programa o que esta Cruzada esté teniendo a lo largo y ancho del territorio nacional.

Por eso, precisamente, al concluir este primer mes dedicado a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, en el día internacional, o en el día en que celebramos el Día del Niño, resulta muy grato contar con su presencia y, sobre todo, con el compromiso que la FAO ha venido aquí a suscribir, para apoyar los esfuerzos de este trabajo de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Quiero saludar, también, a los integrantes del Gobierno de la República.

A muy distinguidos miembros de la sociedad civil organizada, que participan de este esfuerzo, al que se han sumado con gran entusiasmo y con enorme compromiso.

Saludar a integrantes del Cuerpo Diplomático acreditado en México: Embajadoras y Embajadores que están aquí, presentes, de países hermanos. Muchas gracias por acompañarnos y por ser testigos de todo este esfuerzo que el Gobierno mexicano viene desplegando para acabar con el hambre en México.

Saludar, de igual forma, a señores legisladores, a Senadores de la República, quienes son parte y presiden, además, las comisiones vinculadas a este esfuerzo: La Comisión de Agricultura y varias otras, en el Senado y en la Cámara de Diputados, que, sin duda, están involucradas o involucrados en los esfuerzos que venimos realizando.

Muchas gracias a todas y todos ustedes, por su presencia.

Señores representantes de los medios de comunicación.

La construcción de un mundo más justo e igualitario exige garantizar el acceso universal a uno de los derechos más fundamentales, que es el de la alimentación.

En una era de acelerados avances científicos y tecnológicos, de mayor integración comercial, de mayores capacidades productivas a gran escala, es inaceptable, como aquí lo hemos escuchado del señor Director de la FAO, que 870 millones de personas en el mundo aún padezcan hambre crónica.

La carencia alimentaria severa es el rostro más lacerante de la pobreza y de la desigualdad. Es una condición que advierte sobre la falta de empleo, de ingresos, de educación, de salud y, en general, de condiciones necesarias para una vida digna.

En consecuencia, erradicar el hambre y la pobreza extrema requiere del trabajo conjunto entre sociedad y Gobierno en cada país, pero también, es indispensable, como aquí se está acreditando, la cooperación internacional.

Frente a este reto, la humanidad afortunadamente cuenta con el apoyo de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Bajo la dirección de José Graziano da Silva, la FAO, conocida así por sus siglas en inglés, avanza decididamente en este propósito.

Su exitosa experiencia en la coordinación del Programa Hambre Cero, que recientemente el expresidente de Brasil, Lula, cuando nos acompañara en una gira de trabajo en el marco de los eventos y de las acciones de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Sin duda, este Programa Hambre Cero, que entonces, impulsara en Brasil, y como usted señalara hace un momento, señor Director de la FAO, el hambre terminó siendo, a partir de este programa, un vocablo que estuviera nuevamente en el léxico de la política pública del gobierno de Brasil.

Por igual, aquí, en México, a partir de haber convocado a esta Cruzada Nacional Contra el Hambre, empezamos por generar conciencia entre la sociedad mexicana de que no obstante los avances, el desarrollo, el ser un país que tiene una condición estable económicamente, con condiciones macroeconómicas muy favorables, con ventajas competitivas en distintos ámbitos.

Tenemos que reconocer que en nuestro país hay un amplio sector, hay un sector de la población que lamentablemente padece de hambre. Y, precisamente, es ahí donde estamos organizando los esfuerzos del Gobierno de la República de manera focalizada, a revertir esta condición y este escenario.

Hoy, México necesita nutrirse de esa experiencia y del propio conocimiento que ha acumulado la FAO, para mejorar los niveles de bienestar que hoy, consideramos están en 7.5 millones de personas que viven bajo lamentables condiciones, sobre todo, de los niños, nuestros pequeños, que lamentablemente viven bajo esta lacerante condición.

En este sentido y en el marco del Día del Niño, que hoy se conmemora, reitero el decidido compromiso del Gobierno de la República con la alimentación y la salud de la niñez mexicana.

Para construir, como nos lo hemos propuesto, un México incluyente, debemos ser capaces de procurar mejores condiciones y oportunidades para nuestros niños. Y, en especial, para aquellos que viven en las comunidades con mayor rezago.

En esa misma dirección, el combate a la pobreza extrema y la erradicación del hambre, son objetivos centrales para este Gobierno. Estamos convencidos de que, en México, el hambre debe y puede ser erradicada.

Para lograrlo, creamos la Cruzada Nacional Contra el Hambre, una política de Estado que suma esfuerzos de la sociedad y de los gobiernos.

Ante este enorme desafío ético, la Cruzada cuenta con la estrecha participación y coordinación de los tres órdenes de Gobierno y, también, involucra a los sectores privado y social, a través de una amplia convocatoria dirigida a miles de jóvenes y voluntarios de todo el país.

Este esfuerzo nacional está en línea con dos iniciativas relevantes de la Organización de las Naciones Unidas: El Reto Hambre Cero y el Proyecto América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.

De ahí, la relevancia del Memorando de Entendimiento que firmamos este día con la FAO. Igual que hace 11 años, cuando entonces la FAO apoyó a México para lanzar el Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria, conocido, o mejor conocido como el PESA; hoy, nuevamente, nos tiende la mano para fortalecer los alcances de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Si bien, la Cruzada es un esfuerzo nacional, será enriquecida con la red de conocimientos del experimentado personal de la FAO. A partir de este instrumento, México y esta organización intergubernamental, sumaremos esfuerzos en cinco líneas de colaboración, algunas de las cuales ya fueron mencionadas.

Pero aquí, me permito, de manera enunciativa, hacer referencia a ellas:

Primero. Diseño de instrumentos de políticas sociales y productivas.

Segundo. Vinculación entre políticas públicas para un mayor impacto y mayor alcance de las mismas.

Tercero. Desarrollo de mecanismos de participación comunitaria, ciudadana y social.

Cuarto. Monitoreo y evaluación de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Porque éste es un programa y esta Cruzada, necesariamente, para asegurar el éxito del objetivo que se ha trazado, debe ser sujeta de evaluación permanente.

Por eso apreciamos que dentro de los compromisos que hemos firmado en este Memorándum esté el de hacer, o de que la FAO esté en disposición de evaluar los alcances de esta Cruzada.

Quinto. Los ámbitos adicionales de cooperación que surjan de la instrumentación de la Cruzada.

En reciprocidad por este apoyo, México participará en esquemas de colaboración Sur-Sur, a fin de que las lecciones y éxitos de la Cruzada Nacional Contra el Hambre se compartan con otros países de la región y con el mundo entero.

La finalidad será intercambiar mejores prácticas y experiencias, en aras de avanzar decididamente contra el agravio social que representa el hambre en la humanidad.

En la nueva visión que impulsa la FAO, y que México adopta plenamente en esta Cruzada Nacional, se atienden las causas estructurales de la pobreza y el hambre, y no sólo sus efectos.

Por ello, la Cruzada tiene un importante componente de inclusión productiva. El objetivo final es que los sectores más afectados puedan salir de la pobreza con la dignidad y la satisfacción de su propio esfuerzo, de su propio trabajo; es decir, que se incorporen al desarrollo a partir de su esfuerzo productivo personal.

En consecuencia, una de las principales tareas que nos hemos propuesto y ustedes me lo han escuchado decir en distintos espacios, a propósito de distintos foros y temas que hemos abordado, es democratizar la productividad, a fin de que más mexicanos cuenten con las herramientas que les permitan incrementar el valor de su trabajo y, con ello, su calidad de vida.

Un México más productivo nos permitirá convertirnos en un México más próspero y, por ende, en un México más incluyente.

La Cruzada Nacional Contra el Hambre atiende, como ustedes ya lo han sabido o es público este tema en toda la campaña que se ha desplegado, a partir de la convocatoria que hemos lanzado para esta Cruzada, atiende a un grupo inicial de 400 municipios. Tiene un propósito muy claro: Construir un piso básico de bienestar para todas las familias mexicanas.

La Cruzada Nacional reestructura y alinea los esfuerzos en contra de la pobreza, a partir de tres premisas:

Primera. Una operación inmediata de políticas existentes con una visión integral de bienestar social.

No esperamos a tener un presupuesto dedicado a la Cruzada, sino que hemos aprovechado y alineado los programas que ya hoy tienen las distintas dependencias gubernamentales.

El Gobierno de la República actúa transversalmente contra la pobreza extrema y el hambre. Setenta programas federales operan con objetivos comunes, evitando duplicidades o ineficiencias en la aplicación de los recursos.

Trabajamos en programas de generación de empleo, incentivos a la producción rural, programas de becas, acciones de lucha contra la desnutrición materno-infantil y ampliación de desayunos escolares, entre muchos otros programas que se ya se vienen aplicando, en alcance al objetivo de esta Cruzada.

Se atenderán los diversos aspectos del hambre y la pobreza en todas las entidades del país, porque lamentablemente en todas hay mexicanos en pobreza extrema, sin acceso a alimentos suficientes. Y ésta es una realidad que impera lo mismo en zonas urbanas como en zonas rurales.

Segunda premisa. Mantener y fortalecer los programas sociales que han probado su eficacia.

A la par de la modificación de la política de combate a la pobreza, se continuará con los programas que han demostrado efectos positivos.

Asimismo, estamos creando otros programas, como el Seguro de Vida para Jefas de Familia en condiciones de pobreza, y hemos transformado el Programa de 70 y Más, para apoyar a adultos mayores a partir de la edad de los 65 años.

Y tercera premisa. Inclusión. Inclusión de voluntades y suma de presupuestos. En la construcción de un México incluyente no se pueden adoptar actitudes o políticas excluyentes.

La lucha contra el hambre no es sólo labor del Gobierno. Requiere del compromiso y participación de toda la sociedad: de mujeres y hombres, de jóvenes y personas mayores y de voluntarios, así como también de los sectores social y privado, de las empresas; de todas y todos aquellos que quieran comprometerse en favor de esta causa: de acabar con el hambre en nuestro país.

Este Gobierno no cerrará las puertas de participación a nadie que quiera contribuir a esta causa. Al contrario. Mantendremos una política social incluyente y altamente participativa, porque en la lucha contra el hambre todos tenemos algo que aportar.

Señoras y señores:

La erradicación del hambre es una obligación moral. Es un requisito indispensable para transformar a México. Las políticas y acciones del Gobierno de la República están diseñadas para dar resultados, porque, al final, nos hemos propuesto, en todo ello, darle al Estado una capacidad mayor y que esto permita alcanzar, también, uno de los objetivos, que es el lograr el Estado eficaz. A fin de lograrlo, seremos flexibles para perfeccionarlas, y estaremos abiertos a la cooperación y a la evaluación internacional, como ésta, que hoy nos está ofreciendo la FAO.

Igualmente, asumimos como responsabilidad elemental el blindar los programas sociales de cualquier propósito electoral, así como investigar y sancionar a quienes pretendan utilizarlos con ese fin.

Sólo unidos, lograremos avanzar hacia un México incluyente y próspero, que haga llegar sus beneficios a todos los sectores, especialmente a quienes menos tienen.

Queremos y debemos hacer de México una verdadera sociedad de derechos.

Todos los mexicanos deben gozar en su vida diaria de los derechos que consagra nuestra Constitución, empezando por el derecho elemental de la alimentación.

Los mexicanos no podemos ser ajenos a lo que lastima a nuestros semejantes.

Todos juntos, todos tenemos que asegurarnos de que México sea un país sin hambre.

Y lo más importante dentro de todo esto es la plena y absoluta convicción que todos tenemos y que empieza por el decidido compromiso del Gobierno de la República, bajo esta convicción de que sí es posible acabar con el hambre, que lamentablemente padecen millones de mexicanos.

Gracias a todas y a todos ustedes por involucrarse, por ser testigos de estos esfuerzos, pero sobre todo, por apoyar y respaldar el esfuerzo del Gobierno de la República para asegurar ese propósito: No más hambre entre los mexicanos.

Muchas gracias.