-MODERADOR: Hace uso de la palabra el licenciado Mariano González Zarur, Gobernador del Estado de Tlaxcala.

-GOBERNADOR MARIANO GONZÁLEZ ZARUR: Ciudadano Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; ciudadano General Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda; ciudadano Almirante Secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz; señores licenciados Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República; Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes; doctor Manuel Mondragón y Kalb, Comisionado Nacional de Seguridad.

Señores Generales; señores del presídium; ciudadanos representantes de los Poderes Legislativo y Judicial: Diputado Mario Hernández Ramírez y Presidente Magistrado Justino Hernández Hernández; señor Presidente Municipal de Apizaco, Orlando Santacruz Carreño; estimadas y estimados amigos.

Muy buena tarde.

El día de hoy, conmemoramos un hecho de valentía y de nobleza. Un hecho en el que los jóvenes del Heroico Colegio Militar, dieron un ejemplo de lealtad, para proteger con su vida a las instituciones legalmente constituidas.

Los tlaxcaltecas rendimos honor al Regimiento de Caballería del Colegio Militar, que acompañaron al Presidente don Venustiano Carranza. Los mexicanos recordamos el significado de la última Carga al Sable, que resguardó la vida del Presidente, cuya construcción de consensos y acuerdos, hizo posible la Constitución de 1917.

Es una distinción que este acto esté encabezado por el ciudadano Presidente de la República, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Jefe de Estado y Jefe de las Instituciones.

Es un honor su presencia.

Bienvenido siempre a Tlaxcala, señor Presidente, licenciado Enrique Peña Nieto.

Sean todos ustedes bienvenidos a la Cuna de la Nación, a la tierra de la que partieron hace 422 años, los fundadores de lo que sería el Estado de Coahuila, lugar de nacimiento del Presidente Carranza.

A Tlaxcala y a Coahuila nos hermana, como al país, las similitudes, las tradiciones y la coincidencia de un presente y un futuro compartido. La ubicación de nuestra entidad, nuestra geografía, ha marcado destino y también carácter.

Es cierto. Unir y trabajar por México, es una característica de nuestra entidad. El asentamiento del pueblo tlaxcalteca, en el punto intermedio de lo que sería el principal puerto del país y su ciudad capital, ha marcado nuestro desarrollo histórico y económico.

El primer eje carretero en México, atraviesa en su totalidad el territorio tlaxcalteca.

La primera línea del ferrocarril, se inauguró de la Ciudad de México hacia esta ciudad, la de Apizaco, antes de llegar al Puerto de Veracruz y por eso se fundó Apizaco.

Nuestros caminos, carreteras y vías han sido las venas por las que ha transitado la historia y el desarrollo económico de la Nación.

Hace 93 años, jóvenes cadetes se unieron solidarios para actuar leal y valientemente.

Ahora, nuevamente tenemos la oportunidad de unirnos para superar los retos del naciente Siglo XXI.

De unirnos a la esperanza sembrada por usted, Presidente de la República, para que México crezca y su economía genere más empleos formales.

De unirnos para enfrentar y superar la pobreza que se profundizó en la última década.

Y en ésta nueva oportunidad que tiene el país, Tlaxcala reitera su solidaridad para que nuestros niños reciban la educación y enfrenten bien preparados los retos del Siglo XXI.

La ciudadanía sabe que por encima de cualquier postura ideológica, primero, primero está el valor de la gratitud, la lealtad y el compromiso.

En este 2013, declarado Año de la Lealtad Institucional y Centenario del Ejército Mexicano.

Tlaxcala, expresa su agradecimiento a la generosidad del Ejército por apoyar a la población afectada en los desastres naturales, en las trombas, los incendios forestales y en los accidentes.

En todos los ámbitos, en la tarea de enfrentar y superar los retos, trabajamos en forma coordinada y comunicándonos, en el esfuerzo diario de mejorar la vida en Tlaxcala.

Estamos vinculando cada esfuerzo del Gobierno estatal con el Gobierno Federal, porque en la tarea de mover a México, todos estamos unidos.

Gracias.

-MODERADORA: Amenizan este evento, el Coro y la Banda de Música de la Secretaría de la Defensa Nacional con la pieza musical Cantar del Regimiento del autor Agustín Lara.

(PIEZA MUSICAL)

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

-SECRETARIO SALVADOR CIENFUEGOS ZEPEDA: Ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; licenciado Mariano González Zarur, Gobernador del Estado de Tlaxcala.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; licenciado Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes, y responsable de la Región 6 del Programa de Atención a Entidades Federativas.

Licenciado Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República; distinguidos integrantes del Gabinete Presidencial; distinguidas personalidades del presídium.

Diputado Mario Hernández Ramírez, Presidente de la Mesa Directiva del Honorable Congreso del Estado; Magistrado José Armando Justino Hernández Hernández, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Licenciado Orlando Santacruz Carreño, Presidente Municipal de Apizaco; distinguida familia del Barón de Cuatrociénegas, don Venustiano Carranza; damas y caballeros; compañeros de armas.

Muy buenas tardes.

El Ejército, Armada y Fuerza Aérea mexicanos son instituciones permanentes que reconocen la obra de sus antepasados. A lo largo de su historia, han aprendido a honrar la memoria de los hechos para reverenciar hombres y principios, a los que debemos nuestra esencia nacional.

En el periodo posrevolucionario y al acercarse el fin de su mandato como Presidente de la República, don Venustiano Carranza enfrentó la adversidad producto del Plan de Agua Prieta, en el que se atentaba contra las instituciones nacionales.

Ante estos acontecimientos y para garantizar la seguridad de los Poderes de la Unión, Carranza decidió el cambio de sede de su Gobierno al Puerto de Veracruz.

A principios del mes de mayo de 1920, desde la capital del país y a bordo de un tren, trasladó a su gabinete en pleno, empleados, tropas y el tesoro nacional. Esta travesía, dio pie a uno de los acontecimientos que, nuevamente, puso en relieve la indiscutible lealtad al Gobierno de la República por parte de los cadetes del Colegio Militar.

El 7 de mayo de 1920 las escuelas que integraban este insigne plantel, recientemente establecido el 5 de febrero de ese mismo año en Popotla, México, por el mismo Carranza, salieron de la Ciudad de México rumbo a Veracruz, escoltando al Presidente de la República, en quien recaía la legalidad institucional.

Al llegar a esta región de Apizaco, los adversarios al régimen atacaron el tren inesperadamente, fue en ese momento que aparecieron los cadetes de la Escuela de Caballería que custodiaban al Primer Mandatario de la Nación, por lo que los atacantes dirigieron su esfuerzo hacia estos valientes jinetes que se aproximaban a todo galope.

Era el Escuadrón de Caballería del Colegio Militar, el cual ejecutó una memorable carga, que hizo que los sorprendidos atacantes se desbandaran y huyeran.

La fuerza moral del cumplimiento del deber, llevó a esos valerosos cadetes a reunirse de nuevo, recobrar su formación y continuar su marcha.

Con esta acción, los cadetes demostraron, una vez más, arrojo, valor, abnegación y espíritu de sacrificio que han caracterizado a los integrantes de nuestro Colegio Militar.

Demostraron también, su ejemplar disposición y decisión heredadas de sus hermanos mayores de Chapultepec, en 1847, y de la Ciudad de México, en 1913, para seguir siendo pilares de la imperiosa lealtad hacia el gobierno legalmente constituido.

Es así, que los acontecimientos del 9 de mayo de 1920 representan no sólo un acto de arrojo castrense, se trata de un acto confirmatorio de la lealtad institucional del militar mexicano.

Así, este singular suceso dio origen a que con toda justicia se declarara esta fecha como el Día de la Caballería Mexicana, que el día de hoy será conmemorado en todo el país, pero particularmente en este sitio emblemático.

Es indudable, que una parte sustancial de la historia militar del país y de su integración como Nación se registró a lomo de caballo, escribiendo gloriosas páginas en las que las tropas de esta arma, mediante el empleo de la movilidad, la rapidez y el valor, contribuyeron a consolidar diversas etapas de nuestro pasado.

Ayer, montados en nobles corceles y hoy sobre vehículos, los integrantes del Arma de Caballería del Ejército Mexicano han conservado su esencia y tradiciones, cumpliendo con orgullo las tareas que les son características.

Señor Presidente.

Distinguida concurrencia:

Los integrantes del Ejército y Fuerza Aérea, valoramos y agradecemos la disposición de nuestro Comandante Supremo para hacer un espacio en su apretada agenda y presidir este relevante evento, cuyo significado y simbolismo representa la principal virtud que caracteriza a los alumnos del Heroico Colegio Militar: El honor.

Virtud manifiesta en la sucesión de momentos cruciales de la historia mexicana, que concretaron un proceso demandante de esfuerzos significativos, para hacer de la pasión y entrega de nuestros antecesores la relevancia de una obra histórica, en la que ahora se cimenta nuestra Nación.

La determinación y valentía de los cadetes en la Carga de Apizaco, nos enseñó que juntos, Gobierno, pueblo y sus Fuerzas Armadas, constituyen un ente sólido cuando resuelven ser defensores de un solo destino.

El triunfo de la Revolución y la posterior pacificación del territorio permitió un trascendental y anhelado periodo de paz, en que se establecieron los fundamentos para la creación de instituciones al servicio de la vida nacional.

Unidad nacional, siempre valiosa e indispensable para que México avance y cubra a sus hijos con el manto de la justicia y la armonía.

Unidad y voluntad nacional, para que México recurrentemente haya tenido que vencer toda clase de adversidades en su devenir.

Los hechos y significado de aquel 9 de mayo nos integran y enaltecen. Continúan dándonos alma y forma a los soldados que hoy enfrentamos los más variados desafíos que se nos presentan.

Esta fecha nos une e impulsa hacia las alturas que México demanda y merece, pero, principalmente, nos inspira a fortalecer la unidad, la voluntad y el compromiso para salvaguardar la paz y desarrollo del país.

Del tamaño que sean los retos, de esa magnitud es la estatura de la mexicanidad.

Los soldados de tierra, de mar y de aire, seguiremos dando todo en el presente, como lo fue en el pasado, para mover con pasión a México, en conjunción con su Comandante Supremo y con la sociedad nacional.

Muchas gracias.