LOS PINOS, 15 de mayo de 2013.

Maestras y maestros de México.

Muy buenos días a todos ustedes.

Quiero, en primer término, saludar al maestro Juan Díaz de la Torre, Presidente del Consejo General para el Fortalecimiento de la Educación Pública Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

A las maestras y maestros, con quienes he tenido la oportunidad de departir, en esta mesa de honor, que de distintas partes de la República Mexicana son merecedores a este reconocimiento, no sólo ellos, sino 128 maestras y maestros que han sido galardonados por Carrera Magisterial, por años de servicio y que me sumo a este reconocimiento que se hace en favor de ellos. Porque, sin duda, acredita el compromiso que las maestras y maestros de México tienen para impulsar una educación de calidad, para asegurar que las futuras generaciones tengan las herramientas necesarias para realmente hacerle frente a los grandes retos y desafíos que en su vida personal, y que como sociedad, estaremos enfrentando.

Quiero saludar, con respeto y con mi mayor afecto, a todas las maestras y maestros presentes en este acto. A los cientos de miles de maestros que en todo el país están, seguramente, reunidos también, como hoy lo estamos haciendo aquí, para celebrar este día, para celebrar el Día del Maestro.

A las maestras y maestros comprometidos con la educación del país, quienes dan lo mejor de sí, su entrega diaria, su compromiso personal, su dedicación personal, precisamente en favor de la educación; en favor de ir modelando la sociedad que queremos tener como mexicanos.

A todas y a todos ustedes, y en ustedes, a todas las maestras y maestros de México, felicitarles en éste, su día. Decirles que me complace mucho poder recibirles aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos, y poder con ustedes, un reducido grupo, e insisto, a través de ustedes, con todas las maestras y maestros de México, celebrar su día y, precisamente, reunirme con ustedes.

Señores representantes de los medios de comunicación:

La base para transformar a México es, sin duda, la educación.

Una sociedad bien preparada es una sociedad más libre, consciente y productiva, que asume la conducción de su propio destino.

Por ello, me uno a la celebración del Día del Maestro, convencido del poder transformador y de su función social.

Felicito a quienes tienen en sus manos la noble responsabilidad de educar a nuestros niños y jóvenes.

Saludo con respeto, admiración y afecto a las maestras y maestros que trabajan en el campo o en la ciudad, en escuelas públicas o en escuelas privadas; de todos los niveles educativos.

Como aquí ya se dijo, desde hace 95 años, los mexicanos dedicamos el 15 de mayo a recordar lo más importante de la misión del magisterio.

Hago votos porque en el Centenario de esta celebración, que será en el 2018, rindamos buenas cuentas sobre los avances importantes que logremos en materia educativa, en beneficio de toda la Nación.

En esta fecha tan especial, también reconocemos su entrega, su profesionalismo y, sobre todo, su enorme compromiso social.

Valoramos su empeño por transmitir a alumnos conocimientos, capacidades y valores necesarios para conquistar metas personales, y lo que todos deseamos y, seguro estoy, ustedes, al cumplir con su misión social, esperan de cada uno de sus alumnos: que lleguen a ser mujeres y hombres de bien, y alcancen felicidad plena.

Apreciamos su esfuerzo por formar individuos libres y comprometidos, con clara conciencia de su identidad nacional y de su participación en la sociedad.

Por su vocación y su amor por la enseñanza, ustedes forjan a los ciudadanos del mañana y, con ello, contribuyen a edificar un mejor México.

Estos son, precisamente, los méritos de quienes hoy han sido distinguidos con la Condecoración Maestro Altamirano y el Reconocimiento Ignacio Manuel Altamirano al desempeño en la Carrera Magisterial.

Con estos galardones reconocemos la amplia y fructífera trayectoria de 128 educadores excepcionales. A todas y a todos ustedes, muchas felicidades por los logros personales y por su enorme compromiso en favor de la educación de nuestro país.

También, celebro que el día de ayer, como ha dado cuenta su dirigente nacional, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la Secretaría de Educación Pública, hayan concluido exitosamente la negociación salarial 2013, en un marco de diálogo institucional y de pleno respeto.

Dentro de los acuerdos alcanzados, destacan inversiones para fortalecer el desarrollo profesional de cada uno de ustedes, así como para apoyar su acceso a tecnologías educativas de vanguardia, que ambas habrán de redundar en una mayor calidad de la enseñanza de nuestro país.

Igual que los maestros aquí presentes, más de 35 millones de alumnos se levantan temprano, y ustedes lo saben, al igual que ustedes, por eso lo digo, sin importar que aún esté oscuro o haga frío. Superar, quizá, las dificultades de tráfico o caminar largas distancias en el campo para llegar a la escuela.

Lo hacen con una firme convicción: que la educación les permitirá abrirse paso en la vida y lograr el éxito que desean. Lo menos que debemos hacer por los estudiantes del país es asegurarnos de que reciban una educación de calidad a la altura de sus expectativas y necesidades.

Porque ellos, nuestros jóvenes, a quienes ustedes están preparando y formando cada día, habrán de competir con los mejores del mundo. Y para que así sea, los maestros no pueden y no deben quedarse atrás. Tienen que ir adelante de sus alumnos, porque ustedes están llamados a ser sus guías, sus consejeros y sus líderes.

Deben tener la capacidad de ofrecerles los conocimientos más avanzados y cumplir las exigencias de los alumnos del Siglo XXI: más conscientes, más informados y más participativos.

Precisamente por ello, una de las cinco grandes metas nacionales que esta Administración se ha trazado es lograr un México con educación de calidad para todos.

Por primera vez, la educación de calidad es una meta nacional explícita, tan importante como superar la pobreza, como crecer de manera acelerada y sostenida, o alcanzar un México en paz y de tranquilidad para todos los mexicanos.

Le damos esta relevancia porque la educación de calidad contribuye decisivamente al cumplimiento de las otras cuatro metas que nos hemos trazado.

Para avanzar en esta dirección, en el marco del acuerdo político que hemos celebrado, el Pacto por México, se propuso una Reforma Constitucional en materia educativa, la cual fue posible aprobar con el apoyo de las principales fuerzas políticas, legisladores y ciudadanos del país.

Con ello, el Estado retoma la rectoría y la función reguladora que le corresponde, a fin de acelerar la transformación educativa que el país necesita.

Los objetivos de esta reforma son muy precisos y quisiera compartirlos con todas y todos ustedes.

Primero. Lograr que nuestros alumnos sean educados por los mejores maestros.

La reforma contiene reglas claras para que el mérito profesional sea la única forma de ingresar, permanecer y ascender en el Sistema Educativo Nacional. Y aquí quiero ser muy enfático. Los derechos laborales de los maestros están a salvo. Lo que busca la reforma es darles incentivos para que sigan superándose.

El propósito de esta reforma, como aquí lo expresara su dirigente, es dignificar la labor del docente y brindarle certidumbre en el trabajo. Ahora, su trayectoria ya no estará sujeta a criterios discrecionales, lo que les proporcionará mayor seguridad y estabilidad laboral.

Con la creación del Servicio Profesional Docente se reconocerá su importante papel social y se respetará el derecho que tienen a ser promovidos.

Segundo elemento fundamental de esta reforma: Evaluar, para mejorar la calidad educativa.

El Gobierno de la República está comprometido con una evaluación justa, integral y técnicamente sólida, que reconozca las dificultades y condiciones que enfrenta el personal docente en cada plantel escolar.

El proceso de la evaluación tendrá en cuenta las circunstancias particulares que se viven en cada región, zona o comunidad escolar.

Solamente conociendo a fondo la realidad de cada escuela, será como podremos mejorarla.

La evaluación, y hay que decirlo con toda precisión, no busca perjudicar a nadie. No pretende exhibir ni culpar a los maestros por las deficiencias educativas. Lo que sí busca es identificar sus necesidades con mayor precisión, para ofrecerles programas específicos de capacitación.

Para ello, la reforma otorgó plena autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, y ordenó la creación de un sistema de evaluación y de un sistema de información para la gestión educativa.

Tercer elemento o tercer objetivo de esta reforma. Hacer de la educación una responsabilidad compartida. Con la reforma, se fortalece la autonomía de gestión de las escuelas. Se pretende que directivos, profesores, alumnos y padres de familia puedan tomar decisiones conjuntas para mejorar el proceso educativo de cada centro escolar.

En este marco, el Estado asume un importante compromiso: Modernizar y poner al día la infraestructura educativa del país, particularmente de aquellas comunidades con mayores niveles de marginación, en donde, lamentablemente, tenemos deficiencias en la calidad de la infraestructura de educación, que tenemos en los centros escolares.

En suma, podría yo decir lo siguiente:

La Reforma Educativa es buena para México, porque es buena para todos los mexicanos. Para alumnos y maestros por igual.

La reforma está en favor de las maestras y maestros de México, porque les da certeza y garantía en el cumplimento de su misión social.

También, beneficia a los alumnos y a los padres de familia, porque responde a una de sus demandas más sentidas: Hacer valer su derecho a una educación de calidad.

La reforma fortalece la educación pública, ya que con ella se reafirma, y lo quiero decir con todas sus letras: reafirma el carácter obligatorio, laico y gratuito de la educación que imparte el Estado mexicano.

Que nadie pretenda confundir a la sociedad. La educación no se privatiza ni se concesiona. La educación es, y seguirá siendo, una función pública irrenunciable del Estado mexicano.

El Gobierno de la República continuará difundiendo los beneficios de esta Reforma Educativa, porque estamos convencidos de que informar a los maestros, a los alumnos y a los padres de familia, es fundamental para lograr su eficaz instrumentación.

Lo que sigue ahora es trabajar con el Congreso de la Unión, para lograr la educación de calidad que requiere el país con una adecuada legislación secundaria.

Se habrá de reformar la Ley General de Educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

En este sentido, y en el marco del Pacto por México, refrendo el espíritu de apertura democrática de este Gobierno.

Se han abierto ya mesas de diálogo, para construir, junto con los maestros, padres de familia, especialistas y organizaciones de la sociedad civil, las iniciativas de ley que consoliden y hagan realidad este avance colectivo.

Señoras y señores.

Queridas maestras y maestros aquí, hoy, reunidos:

En las diferentes etapas de nuestra historia, los maestros siempre han estado a la vanguardia para impulsar los cambios que el país ha necesitado y ahora demanda.

Han sido una fuerza positiva para el avance político, económico, social y cultural de nuestra Nación.

Han actuado siempre con la mirada puesta hacia adelante, porque saben que lo que siembran en el presente, rendirá frutos en el futuro.

Hoy, nuestro país necesita la visión progresista de sus maestros, de sus educadores. Maestros que sean motor del cambio educativo y del cambio nacional.

Maestros que exijan más y mejores programas de capacitación; más y mejores tecnologías educativas; más y mejores contenidos para sus educandos, para sus alumnos.

Maestros de México:

Su país los necesita. La educación de calidad no puede seguir siendo un privilegio de unos cuantos. Debe ser un derecho del que gocen todos, todos nuestros niños y jóvenes del país.

Con ustedes al frente, podremos construir una sociedad de derechos que alcance y beneficie a todos los mexicanos.

Tengo plena confianza en que las maestras y maestros de México sabrán estar a la altura de esta elevada responsabilidad.

Quiero reiterar mi reconocimiento y mi más sincera felicitación a todas las maestras y maestros en éste, su día.

Reiterarles el reconocimiento que la sociedad en general hace a su labor cotidiana, a su entrega y en favor de sus alumnos, de sus educandos, porque cada familia, en cada familia y en los hijos de cada familia, se confía a ustedes, maestras y maestros de México, el ir modelando en cada niño, en cada niña, y en darle las herramientas que necesita para ir modelando en ellos los ciudadanos del mañana, ciudadanos de bien que sirvan a su Patria.

Y que tengan la capacidad de alcanzar su realización personal, para cumplir con ese cometido que ya yo compartía, el de ser felices.

Por eso, maestras y maestros de México, hoy la sociedad en general y el Gobierno de la República, les expresa su mayor felicitación y reconocimiento en éste, su día.

Que sea un día que tengan ustedes una feliz celebración y que sea un espacio, también, para que se reafirme la vocación y función social que dignamente realizan maestras y maestros de México.

Muchas felicidades.