-MODERADOR: Escuchemos la intervención de la Directora General del Instituto Politécnico Nacional, doctora Yoloxóchitl Bustamante Díez.

-LIC. YOLOXÓCHITL BUSTAMANTE DÍEZ: Señor Presidente, licenciado Enrique Peña Nieto. Es un placer estar en este sitio, con usted.

Señor Secretario, don Emilio. Muchísimas gracias, por acompañarnos; compañeros del presídium, muchas gracias, por estar con nosotros. Y a todos ustedes, muchas gracias por acompañarnos en un día tan importante.

El Instituto Politécnico Nacional está cumpliendo 77 años de su fundación. Ha crecido y se ha transformado, ha afianzado su carácter nacional día con día.

La fecha de hoy es de enorme trascendencia: Rendimos homenaje al General Lázaro Cárdenas y al Ingeniero Juan de Dios Bátiz. Las dos figuras responsables de la creación del Instituto.

El primero como Presidente de la República, con la visión de un México grande y transformado, a partir de las instituciones como ésta, que él puso a funcionar y de la que estuvo pendiente durante todo su mandato.

El segundo, quien concibió la idea, elaboró el proyecto definitivo, estando presente en los primeros y definitivos años de su constitución.

Esta ceremonia es también el marco propicio para entregar el más alto reconocimiento que nuestra casa de estudios, a través de su Consejo General Consultivo, otorga en esta ocasión a 15 muy distinguidos miembros de su comunidad.

A lo largo de la historia, el Instituto Politécnico ha privilegiado la formación técnica y profesional frente a otras funciones. Su matrícula en media superior, superior y posgrado alcanza ya la cantidad de 171 mil estudiantes, mientras que la de servicios educativos diversos referentes a educación continua, idiomas y capacitación, llega a 286 mil mexicanos.

Desde su inicio, en condiciones de enorme austeridad, apostó por la mejor formación de recursos humanos y, como complemento de ello, estableció su programa de becas y apoyos que no solamente permitieran el ingreso, sino también la permanencia y la graduación de los estudiantes.

Actualmente, el 97 por ciento de sus programas académicos de los tres niveles tienen reconocimiento externo.

Buscando contribuir en una labor que se considera fundamental para elevar los niveles de bienestar de la población, realizamos acciones para transferir el conocimiento a la sociedad, que van desde la incubación de empresas hasta los posgrados profesionalizantes, los cuales se realizan en coordinación con el sector productivo y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, partiendo del diagnóstico y valoración de las oportunidades regionales de producción y servicios.

En estos días, en que se discute y difiere en educación básica sobre el sentido de la evaluación, en el Politécnico tenemos plena consciencia de su valor, ya que permite apreciar, por comparación, sus resultados frente a otros subsistemas, pero también, respecto al mismo Instituto al paso del tiempo.

Con ello, la evaluación como instrumento se convierte en un insumo básico para adoptar decisiones en el terreno educativo.

En la seria responsabilidad que asumió el Estado mexicano con la Reforma Constitucional, que volvió obligatorio el nivel medio superior, la evaluación será una herramienta esencial para corroborar que la educación, por él impartida o controlada, sea de calidad.

Uno de los grandes retos en instituciones como el Instituto Politécnico, consiste en influir en su alumnado en el difícil tránsito de la adolescencia a la primera juventud, en media superior; así como dotar a los jóvenes de licenciatura de las armas con las que se desarrollará su trayectoria profesional.

En ambos casos, se trata de que los estudios sean, también, una fuente de ciudadanía, adopción de valores y responsabilidades políticas y sociales. Toda una tarea.

La formación profesional en nuestro país pasa por situaciones que remiten al contexto inmediato.

México no está avanzado en su economía al ritmo que demandan las necesidades sociales y la creciente población que, aún con estudios, no encuentra acomodo en el mercado laboral.

Las cifras a este respecto son muy gráficas. Frente a los 370 mil egresados de nivel superior, el promedio anual en la última década, mismo que significa un crecimiento de 4.8 por ciento, contrasta el incremento promedio de la economía de 2.1 por ciento, y un 1.5 por ciento del crecimiento del empleo en el sector formal para toda la población económicamente activa.

Las previsiones para la presente década, de no alterarse el contexto y las pautas de actuación de las casas de estudio, serán de una ampliación de esas brechas.

La concentración de matrícula en algunas carreras, la subocupación o sobrecalificación de egresados y el franco desempleo, deberían ser causa suficiente para que las instituciones de educación superior, en conjunción con los sectores productivos y autoridades Federales y locales, revisemos la oferta de programas académicos y, con ello, los modelos educativos, a fin de que permitan hacer frente a una situación que se está volviendo crítica.

Junto con los procesos de formación de la nueva generación de jóvenes y los fenómenos de sub o desempleo, otros tres grandes desafíos marcan el itinerario en la educación superior en México.

En primer lugar, está la vinculación. El elemento faltante en una relación potencialmente enriquecedora entre las propias instituciones educativas, las empresas y organismos de sector productivo. En el Politécnico históricamente se han dado pasos firmes en este sentido.

Habría que recordar que el Instituto nació bajo la divisa señalada por Luis Enrique Erro, consistente en que la enseñanza debe corresponder con las necesidades presentes y futuras del aparato productivo. Tal divisa se ha mantenido no obstante las grandes transformaciones habidas en el entorno.

En los tiempos recientes, la idea se ha conservado como el evento básico de nuestro modelo educativo que orienta el currículum de todos los programas académicos institucionales.

Así, incubadoras de empresas de base tecnológica, programas de emprendedores, centros de investigación en ciencias aplicadas y tecnología avanzada, unidades de desarrollo tecnológico, clústers tecnológicos, entre otros, constituyen elementos que, desde las perspectiva de la vinculación, complementan dicho modelo educativo.

En función de lo anterior, es que la comunidad politécnica ve con beneplácito varios de los anuncios hechos por el Presidente de la República, el 1 de diciembre y el 7 de enero, cuando dio posesión al nuevo Director del CONACyT.

Entre ellos:

A. El incremento de 70 mil millones de pesos en el presupuesto de este año para el sector de ciencia y tecnología, significando un aumento del 15 por ciento respecto al año anterior, poniendo a dicho sector en la perspectiva de alcanzar el uno por ciento del Producto Interno Bruto en 2018, tal como lo marca la ley en la materia.

B. Concretar con las Secretarías de Educación Pública y de Economía un verdadero sistema nacional de ciencia y tecnología, que, entre otros propósitos, permita generar un mayor valor agregado en la producción nacional.

Y, C. Fortalecer la vinculación entre el Gobierno, los sectores productivos y la academia.

El segundo desafío está en ampliar la matrícula en educación superior y media superior. En la primera porque sólo accede en este momento el 33 por ciento de los jóvenes en edad de cursarla, proporción que si bien es notable respecto a 20 años atrás, resulta muy baja en cualquier comparación internacional.

En la media superior. Porque el mandato constitucional obliga a Gobierno e instituciones a cumplir con él, en un lapso de nueve años más.

En lo que corresponde al Instituto Politécnico, en el nivel superior se ha dado un incremento de matrícula a partir del 2009 de 17 mil alumnos, un 11 por ciento adicional. Incremento que correspondería al tamaño de una universidad mediana.

Por lo que toca a la educación media superior. En los años recientes se han establecido en conjunción con cuatro gobiernos estatales de origen político diferente, programas de ese nivel.

Estos están conformando un nuevo modelo de educación media superior, es decir, un bachillerato bivalente tanto de educación presencial como a distancia. En estos últimos, las aulas politécnicas que en un número de 400 deberán instalarse, estarán sirviendo, además, a las actividades relacionadas con la Cruzada Nacional contra el Hambre. De tal modo, que los salones y el personal politécnico colaboren con este estratégico programa.

Y el tercer desafío. Es el del financiamiento, ya que, no obstante, el incremento del presupuesto público para la educación registrado de 2000 a 2012, no ha sido posible impulsar adecuadamente las actividades de operación e inversión, porque el mayor porcentaje de esos recursos están destinados al Capítulo 1000, es decir, al pago de servicios, al pago de los salarios.

Por lo tanto, es necesario que se autoricen apoyos sustantivos que nos permitan superar rezagos, sobre todo en los proyectos de equipamiento y construcción.

Las y los politécnicos estamos actualmente empeñados en una doble tarea, consolidar todo lo que logramos en el periodo 2009-2012, pero también en innovar. Esto último significa pensar en el futuro a mediano y a largo plazos, y actuar en consecuencia.

Señor Presidente:

El país respira aires de cambio. Cambios esperados largamente por la sociedad mexicana. Hay indudables avances que parecen consolidar una nueva actitud política para llevar adelante la transformación en materias tan sensibles como la educación, las finanzas públicas, la seguridad pública o el combate a la pobreza, por citar sólo los más apremiantes.

De entre todas ellas dos son indispensables para que las demás puedan avanzar y superar sus rezagos: la captación de recursos y la educación, entendida ésta en todos sus niveles y orientaciones.

Aplaudimos que se hayan sentado las bases constitucionales y legales en el ámbito de la educación. Sabemos que no es fácil el camino de su aplicación y que se requiere de la participación de todos los actores, ya sean estudiantes, trabajadores, maestros, investigadores, funcionarios. Es claro que el Estado ha retomado el liderazgo en la conducción de la política educativa. Es su obligación y está cumpliendo con ella.

Usted ha señalado con absoluta claridad que para la preservación y recuperación de la paz pública hay que poner por delante a la educación. Esto es muy cierto.

Hace dos años, en este mismo recinto, en ocasión de los 75 años del Politécnico lo dijimos así: La educación es el primer gran paso para erradicar la violencia.

En Durango, meses más tarde, insistimos en que debemos entender a la escuela mexicana en todos sus niveles, como el baluarte y la primera trinchera contra toda actitud o actividad antisocial, y concluimos que a través de ella se inculcan los valores de la convivencia humana, de la ética, del trabajo honesto y del conocimiento, y que esa escuela mexicana es la más cercana a nuestros niños y jóvenes. Cuidarla, ampliarla o establecerla es hoy como entonces un imperativo insoslayable.

Sorprende, por lo tanto, que algunos de los principales centros de educación superior sufran el embate de grupos embozados que tratan de imponer razones o sinrazones, originadas en ideas difusas con objetivos oscuros.

Sorprende mayormente cuando en estas instituciones, al igual que en el Politécnico, se respeta y se alienta la expresión libre de las ideas, las inquietudes y las demandas de los jóvenes estudiantes.

Celebramos que en el proceso de solución de estos conflictos prive la tolerancia, entendida ésta no como abdicación de las creencias propias, sino como el respeto de los otros, de sustentar lo que, a nuestro juicio, pudieran ser creencias equivocadas.

Siguiendo a Giovanni Sartori, los límites de la tolerancia deben observar tres criterios:

El primero es que siempre debemos proporcionar razones de aquello que consideremos intolerable y, por lo tanto, la tolerancia prohíbe el dogmatismo.

El segundo criterio implica el no hacer el mal, no dañar, es decir, no estamos obligados a tolerar comportamientos que nos infringen daño o perjuicio.

El tercer criterio es la reciprocidad. Al ser tolerantes con los demás, esperamos, a nuestra vez, ser tolerados por ellos. De ahí, tomamos otros dos conceptos de Sartori: Tolerancia no es indiferencia ni presupone indiferencia. Y tolerar no es lo mismo, ni puede ser algo ilimitado.

Todo lo anterior parte, de hecho, de que una democracia liberal como la nuestra se funda sobre el disenso y sobre la diversidad, entendiendo que no es ésta la causa de los conflictos, sino en todo caso una sospechosa unanimidad.

Creo que la observancia de estos principios o criterios, como los llama Sartori, frente a quienes gozan de su derecho a la tolerancia y abusan de la intolerancia, deben seguir siendo la base del trato y del convencimiento.

La búsqueda afanosa del consenso, que no unanimidad, es una esperanza sólida para la Nación. Quizá es hora de recordar, hoy que hemos vuelto los ojos hacia nuestro ámbito latinoamericano, la vieja consigna de unidad de José Martí: Juntarse es la palabra de orden.

Hace poco más de cinco meses, cuando rendí la Protesta para un nuevo periodo al frente de nuestra Institución, usted me indicó la necesidad de que en el Politécnico trabajemos en conjunto, desde las aulas y los laboratorios para contribuir a lo que todos los mexicanos queremos: Que esta Nación se mueva para hacerle frente a los grandes retos y desafíos pero, sobre todo, para aprovechar la gran oportunidad que tenemos en las fortalezas, en las bondades, en todo lo que nos identifica y en todo lo que México tiene.

Desde esta tribuna, quiero hacer un llamado a todos nuestros egresados para que sumemos esfuerzos por la educación, impulsando una cruzada nacional de respaldo a su alma mater.

Para ello, debemos partir de la unidad y la cohesión en torno a una política nacional, contribuya al crecimiento y desarrollo de esta institución, líder en la educación tecnológica de alta calidad y actora de grandes proyectos en los campos de la ciencia, la economía, la producción y la sociedad, que se han construido, precisamente, por el trabajo de los egresados.

En el Día del Politécnico le digo, señor Presidente, que desde el primer momento de esta nueva gestión hemos acometido la tarea, con denuedo y responsabilidad, conscientes de que somos una institución del Estado y que, como tal, debemos poner permanentemente la técnica al servicio de la Patria.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Enseguida, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, hará entrega de la Presea Lázaro Cárdenas 2013 a 15 galardonados del Instituto Politécnico Nacional.

(ENTREGA DE PRESEA)

-MODERADORA: En uso de la palabra la Galardonada del Área de Ciencias Sociales y Administrativas de la Escuela Superior de Economía, Doctora María Teresa Verónica Martínez Palacios.

-DRA. MARÍA TERESA VERÓNICA MARTÍNEZ PALACIOS: Buenos días.

Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Señor licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública; doctora Yoloxóchitl Bustamante Díez, Directora General del Instituto Politécnico Nacional; personalidades del presídium; compañeros politécnicos; familiares y amigos; señoras y señores.

Como es de su conocimiento, el día de hoy, 21 de mayo, celebramos el 77 Aniversario del Instituto Politécnico Nacional, y en este día de identidad politécnica, se reconoce la excelencia académica de los alumnos de los diferentes niveles educativos, las actividades sobresalientes de los egresados y la destacada labor docente de investigadores y profesores del Instituto Politécnico Nacional en investigación científica, tecnológica y educativa.

Dicho reconocimiento, se lleva a cabo mediante la Presea Lázaro Cárdenas del Río.

Señor Presidente:

Para los galardonados que hoy me honro en representar, es un muy alto honor recibir la Presea Lázaro Cárdenas, ya que es el máximo reconocimiento que el Instituto Politécnico Nacional otorga.

Asimismo, nos llena de orgullo haber sido formados en una institución educativa reconocida nacional e internacionalmente por su enfoque en la generación, aplicación, difusión y transferencia del conocimiento científico y tecnológico comprometida con el desarrollo de nuestra Nación.

En este sentido, somos una comunidad que nos esforzamos día a día para lograr los objetivos que nos hemos señalado.

Nuestro trabajo se desarrolla de manera armónica con los principios básicos que han regido al Instituto desde su fundación, y que han hecho del IPN una institución sólida, congruente y comprometida con su origen y con el futuro de nuestro país.

Su origen, que entre otras cosas, la conmina a mantenerse en un proceso de transformación permanente para responder a los requerimientos del desarrollo tecnológico, político, social y económico de nuestro país.

El Instituto Politécnico, además de lograr un importante aumento en el número de alumnos que atiende, como lo ha señalado nuestra Directora, la doctora Yoloxóchitl, se ha ocupado en proporcionar una educación de alta calidad, competitiva a nivel nacional e internacional para generar el capital humano que da respuesta a las demandas y retos que imponen el tiempo presente, el futuro y el país.

En este sentido, la producción de una investigación científica y tecnológica de primer nivel, asociada con la formación integral que el Instituto Politécnico da a sus educandos, son la clave para contribuir con el crecimiento y desarrollo de nuestro México.

Me permito citar un ejemplo. En 2012, la fundación internacional Sofía Kovalévskaya, en conjunto con la Sociedad Matemática Mexicana, con el fin de promover la participación de las mujeres en la investigación matemática en México, emitieron la convocatoria anual distinción Sofía Kovalévskaya, para apoyar proyectos de investigación.

Después de una selección rigurosa efectuada por un comité internacional, el año pasado fui distinguida con el Premio Sofía Kovalévskaya, lo que me hizo sentir orgullosamente politécnica, gracias a la formación de calidad internacional con la que el Instituto Politécnico Nacional nos ha forjado a sus estudiantes de posgrado.

Pero éste es sólo un ejemplo porque cada año cientos de alumnos politécnicos ganan premios como éste, y muchos más.

Lo hasta aquí mencionado, señor Presidente, permite dar clara cuenta de que en México se tiene educación profesional de altísima calidad y que habrá que impulsarla aún más para alcanzar con mayor celeridad y certeza el objetivo de progreso social, científico y tecnológico de nuestra Nación.

Esto se estima tangible con la decisión que usted ha tomado para llevar de manera efectiva el presupuesto asignado a ciencia y tecnología al uno por ciento del Producto Interno Bruto Nacional.

Asimismo, señor Presidente, es necesario aprovechar al máximo todos los esfuerzos y logros que el Instituto Politécnico Nacional ofrece a nuestra sociedad en general, por lo que se hace imperante y completamente esencial articular de mejor manera los sectores educativo, productivo, empresarial, científico y tecnológico del país.

Sabemos que el Gobierno Federal, entre muchas otras cosas, está renovando su capacidad de gestión para encauzar los esfuerzos nacionales hacia la solución de los grandes problemas de nuestro país.

Las transformaciones que exige México requieren de tiempo, pero, sobre todo, politécnicos, requiere de trabajo, esfuerzo y compromiso. Eso, señor Presidente, lo tenemos los politécnicos y lo ponemos al servicio de la Patria, para contribuir a la solución de estos grandes problemas.

Ser alumno del Instituto Politécnico Nacional es más que un privilegio. Es un orgullo.

Hoy a 77 años de su fundación, el Politécnico ha tenido un largo proceso de transformación que lo coloca como la institución líder en la educación tecnológica del país.

Hablar del Politécnico es hablar de una educación de calidad que se comprueba en todos los ámbitos en los que participamos alumnos y egresados, ya que gozamos de un amplio reconocimiento por aportaciones, por resultados, y porque fieles a los orígenes del Politécnico, sus alumnos seguimos teniendo una relación cercana con los sectores más vulnerables de la sociedad.

Como alumnos del Politécnico, hemos sido los beneficiarios de la consolidación de sus avances, de su modelo educativo, de la dedicación de sus profesores e investigadores, de los apoyos, estímulos que ofrece, de sus talleres, laboratorios, deporte recreación, en fin. Somos verdaderos beneficiarios de una auténtica formación integral.

Por todo ello, no nos queda más que dar al Instituto nuestro más profundo y sincero agradecimiento.

Nuestro reconocimiento, también, a investigadores, profesores y funcionarios que con su exigencia, esmero y competencia, nos han formado. Y al personal de apoyo, por permitir que con su trabajo el Politécnico opere de manera óptima.

Pero, sobre todo, nuestro agradecimiento y profunda admiración a la doctora Yoloxóchitl Bustamante, por el liderazgo con el que conduce esta noble institución.

No existe una solución mágica inmediata para resolver todos los problemas que hoy enfrenta México, lo sabemos, pero una de las vías más adecuadas es la educación; una educación de calidad.

En el Politécnico damos ejemplo de cómo se forman alumnos con calidad, equidad, igualdad, tolerancia y respeto.

Es público el apoyo que desde el inicio de su Administración, señor Presidente, ha dado usted al Politécnico. Por ello, mil gracias.

Señor Presidente:

Cuenta usted con el Instituto Politécnico Nacional, y cuenta usted con todos nosotros para seguir trabajando por México, poniendo la técnica al servicio de la Patria.

Gracias.