Señoras y señores:

Muy buenos días.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a todos los representantes de los sectores productivos de nuestro país.

A dirigentes de organizaciones sindicales, de organizaciones campesinas.

A dirigentes de organismos empresariales de nuestro país.

A directores y rectores de instituciones académicas que están aquí presentes, particularmente al rector de nuestra máxima casa de estudios.

Saludar a titulares de los organismos autónomos del Estado mexicano.

A Legisladores que participan y presiden comisiones vinculadas a este esfuerzo que el Gobierno y que todos los poderes estamos desplegando por la productividad.

Y saludar a todas y a todos ustedes, quienes representan, insisto, a los sectores productivos de nuestro país, y que participan en este evento que tiene especial significación, que es la instalación del Comité Nacional de Productividad.

Que lo hacemos atendiendo a un mandato expreso de la nueva Ley Federal del Trabajo, pero que para este Gobierno no es sólo cumplir con una disposición legal más. Se trata, en estricto sentido en este esfuerzo, de realmente generar una sinergia y una capacidad de quienes están aquí presentes y de toda la representación que ustedes hacen, para que realmente podamos definir líneas de actuación consistentes, permanentes, que permitan que nuestro país tenga una mayor productividad.

Como aquí se ha expresado, elevar y democratizar la productividad son condiciones elementales para lograr el México próspero e incluyente que nos hemos propuesto para los siguientes años, para que México tenga esta condición.

Por eso en los últimos meses ustedes, de manera consistente, me han escuchado hablar insistentemente sobre productividad, y lo vamos a seguir haciendo en el Gobierno de la República, no sólo porque queramos hablar del tema, sino porque queremos ocuparnos y, realmente, insisto, convocar a todos los ámbitos productivos de nuestro país a que sean parte de esta tarea y de este objetivo claramente señalado, no sólo en esta disposición legal, sino en una convicción que tiene el Gobierno de la República, de una condición fundamental, para que México alcance mayores condiciones de prosperidad, de competitividad y, sobre todo, de detonar, como lo he señalado, también de manera insistente, todo el potencial que tiene nuestro país.

Tenemos que lograr que todos los mexicanos conozcan y hagan suyo este concepto. Que lo practiquen todos los días y que tomen decisiones en base a ello.

Qué es, entonces, la productividad.

Aquí se ha explicado, yo creo que ampliamente por quienes me han antecedido en el uso de la palabra, los dos funcionarios integrantes del Gabinete del Gobierno de la República y quienes habrán de coordinar: la Secretaría de Hacienda como coordinadora, y la Secretaría del Trabajo como Secretaría Técnica.

Precisamente, han explicado, con toda claridad, una y otra vez, en este espacio y en otros que hemos tenido, cuál es el concepto de productividad.

De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo es el resultado de optimizar los factores humanos, materiales, financieros, tecnológicos y organizacionales, que concurren en la elaboración de bienes o de prestación de servicios. Es decir, la productividad es la eficiencia con la que un país, una industria o una empresa utiliza sus recursos para producir.

Ser más productivos no significa trabajar más. Significa trabajar mejor. Es trabajar con mayor inteligencia. Es hacer más con los recursos que se tiene. Un trabajador más productivo no necesariamente es el que trabaja más horas. Es el que obtiene mejores resultados y, en consecuencia, va a ganar más por su trabajo.

La productividad define la capacidad de crecimiento de una economía.

Si aumenta la productividad, también aumenta el dinamismo económico y los salarios reales, que ese, más bien, es el objetivo central de la política económica de esta convocatoria que hoy hemos realizado para la instalación de este Comité Nacional de Productividad.

Es, precisamente, asegurar que en los próximos años nuestra economía crezca de manera sostenida, sustentable, pero lo más importante: que esto se traduzca en mayores ingresos para las familias mexicanas, para cada trabajador.

Y no precisamente porque dedique más horas a trabajar, sino porque el espacio, el entorno donde se desenvuelva, sea en el ámbito privado, sea en el ámbito público, pero especialmente sea trabajando para una empresa o haciendo o teniendo un negocio propio, las condiciones con las que despliegue su trabajo le permitan ganar más por su actividad.

Lo mismo para que el pequeño o mediano empresario que puede tener desde una miscelánea, una tienda donde expenda cualquier producto, una tortillería que fue un ejemplo que se puso en el Foro sobre Productividad, el México próspero.

Cualquier negocio pequeño, mediano o grande, las condiciones con las que realice ese trabajo, teniendo acceso al crédito, al uso de nuevas tecnologías, de nuevas capacidades para producir, el estar siendo sujeto a una constante capacitación para optimizar el tiempo que dedica y volverse más productivo, eso a final de cuentas va a permitir que cada trabajador, insisto, no importando en el ámbito donde despliegue su actividad, tenga un mejor ingreso.

Y esto va a ocurrir en el transcurso del tiempo, a partir de que de manera consistente estemos aplicando distintas acciones, distintas políticas que estén permitiendo lograr que todo México sea más productivo.

Cuando crece la productividad podemos afirmar, de manera categórica, disminuye la pobreza, las ineficiencias e, incluso, el impacto de la actividad económica, también se ve reflejado en el respeto al entorno y medio ambiente.

Cuando, además, se democratiza la productividad, se potencia el desarrollo regional y se reduce la desigualdad.

Vayamos a los hechos. El débil crecimiento que ha tenido México en los últimos años se puede explicar en buena medida por la evolución de esta variable.

Después de una expansión considerable que México tuviera en los años 50, entre 1950 y 1980, la productividad dese entonces ha venido cayendo en las últimas tres décadas. Y, con ello, la posibilidad de elevar la calidad de vida de las familias mexicanas.

Como ya lo he señalado en distintos foros, vale la pena recordarlo. Si en los últimos 50 años nuestro país hubiera tenido y éste es el caso hipotético de lo que no podemos permitirnos a partir de la condición en la que hoy nos encontramos, pero que sirva de inspiración recoger nuestra experiencia última y lo que no deseamos se mantenga y por eso queremos cambiarlo.

Si en los últimos años los índices de productividad hubiesen sido similares a los que ha tenido Corea, nuestro Producto Interno Bruto, es decir, nuestra capacidad de generar riqueza, por la generación de productos y de servicios, sería cuatro veces mayor a la que hoy tenemos.

Y el número, y éste es el dato más importante, el número de mexicanos en pobreza sería 86 por ciento menor. Éste es un dato para tenerlo ahí, para encontrar en ello respuesta por qué no hemos logrado, no obstante, tener una condición macroeconómica sólida. El que estemos teniendo crecimiento, pero no a tasas mayores, por qué no hemos logrado revertir de manera real y no sólo con paliativos, la pobreza de nuestro país.

La respuesta es muy simple. Porque no hemos sido suficientemente productivos, porque esta variable, la forma de medir la productividad en los últimos 30 años, ha decrecido.

Y hoy nos proponemos, precisamente esa fue una de las consideraciones del Legislador, de quienes participaron en la elaboración de la nueva legislación del trabajo fue realmente lograr revertir esta condición para volvernos más productivos.

Por estas razones, incrementar la productividad de México debe ser un reto, pero, también, una responsabilidad compartida por todos los actores de la sociedad.

Es imprescindible que incorporemos nuevas tecnologías, que innovemos en nuestros procesos productivos, que le demos un uso más rentable a los recursos y que incentivemos la creación de empresas más eficientes.

Y esto no es fácil, pero aquí hay algo muy claro: sí es posible lograrlo. Ya se ha logrado en algunas regiones del país y en ciertos sectores económicos.

Lo veíamos en las gráficas que presentaba el Secretario de Hacienda, cómo en nuestro país, prácticamente estamos frente a distintas realidades.

Estados o entidades que han sido más productivos, que han logrado tener un mejor crecimiento, y la enorme asimetría que hay entre estos estados y quienes se han rezagado, quienes son menos productivos.

Y lo más destacado de ello como, insisto, es el objetivo central de lo que queremos lograr, se aprecia la condición de pobreza en unos y en otros. Y lo que buscamos, al democratizar la productividad, es que todo el país se beneficie de las políticas particulares, focalizadas, que habremos de impulsar, precisamente para que en todo México haya mayor productividad.

Eso significa llevar a todas las regiones del país, a todos los sectores y a todos los grupos de población, el impacto de las políticas que estemos instrumentando para que México sea más productivo.

Lo que queremos lograr en los próximos años es que los agricultores del país cuenten con la infraestructura y las tecnologías adecuadas para desarrollar y para producir sus tierras, como lo hacen hoy, ya, otras entidades del país, donde los productores del campo se han vuelto más productivos. Es, quizá, el caso de entidades como Sinaloa, como Veracruz, como Nayarit, que aún tienen gran horizonte. Pero éstas, ahí hay mayor productividad que en otros estados, en esta materia en particular, que es la producción agroalimentaria.

Queremos que los trabajadores en todo México, tengan oportunidades de capacitación y adiestramiento como las que ofrecen ya algunas empresas.

Se trata de que los emprendedores y empresarios tengan acceso a crédito y a procesos de innovación para que puedan agregar más valor a sus productos o a sus servicios.

En suma. Democratizar la productividad significa abrir espacios y oportunidades para que todos los mexicanos puedan elevar su ingreso real.

Democratizar la productividad permitirá hacer realidad una sociedad más justa, equitativa e incluyente, con una amplia y consolidada clase media.

Este día estamos dando un paso importante en esa dirección, hacia ese México más próspero y más productivo que todos anhelamos.

Como órgano consultivo y auxiliar del Ejecutivo Federal y de la planta productiva, el Comité Nacional de Productividad será un factor determinante para llevar a nuestro país al lugar que queremos debe de estar.

A partir de hoy, elevar y democratizar la productividad será una responsabilidad compartida del Gobierno de la República, trabajadores, instituciones académicas, sindicatos y patrones.

Por ello, quiero expresar mi mayor reconocimiento a los distinguidos mexicanos que se suman a este importante esfuerzo de transformación nacional.

Este Comité, que surge de la reciente Reforma Laboral, tendrá, entre otras, las siguientes facultades:

Realizar el diagnóstico nacional de los requerimientos necesarios para elevar la productividad y competitividad en cada sector y rama de la producción.

Sugerir alternativas tecnológicas y de organización del trabajo.

Y formular recomendaciones de planes y programas de capacitación y adiestramiento.

Estudiar mecanismos y nuevas formas de remuneración que vinculen el ingreso de los trabajadores a la productividad.

E igualmente, habrá de emitir opinión sobre el destino y aplicación de recursos presupuestales, orientados a incrementar la productividad.

Estoy seguro de que quienes hoy asumen esta encomienda habrán de ejercer estas facultades con absoluta responsabilidad y compromiso con México.

Así es como asumimos el reto de la productividad en el Gobierno de la República. Y ejemplo de ello es el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, que establece la democratización de la productividad como uno de los tres ejes transversales.

Esto se traducirá en que cada política y cada decisión del Gobierno, independientemente de la Secretaría a la que corresponda, deberá tomar en cuenta el impulso a la productividad.

Adicionalmente, pondremos en marcha un programa especial para democratizar la productividad, que partirá de las recomendaciones y aportaciones que ustedes aquí realicen.

Igualmente, las propias reformas transformadoras que se están concretando, en el marco del Pacto por México, permitirán impulsar la productividad y el crecimiento económico de nuestro país.

Éstas nos conducirán a una educación de mejor calidad, a una mayor competencia, en insumos básicos, a mejores telecomunicaciones, así como a un sistema financiero más participativo en el desarrollo de las empresas.

Multiplicar estos esfuerzos en favor de la productividad requiere de otras transformaciones profundas. Son necesarias reformas para contar con energía suficiente y accesible, así como a un sistema tributario sólido y sencillo.

Todas estas acciones forman parte de una misma visión: Incrementar la productividad para mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas.

Señoras y señores:

Elevar y democratizar la productividad es un doble reto que nos debe comprometer a todos: a gobiernos, trabajadores, empresarios, académicos y sociedad en su conjunto. Y la fórmula es muy sencilla: a mayor productividad mayor prosperidad; y esto aplica para un individuo, para una empresa o para toda una Nación.

Elevar la productividad puede llegar a ser tan complejo como innovar tecnologías o rediseñar una planta industrial; pero, también, tan sencillo como contar con espacios laborales adecuados, seguros y óptimos, para el buen rendimiento de los trabajadores.

Son múltiples las formas de elevar y democratizar la productividad. Cada empresa, cada sector o rama económica y cada entidad federativa tienen necesidades particulares.

Con la orientación y el trabajo de este Comité habremos de detectar estos requerimientos, así como diseñar los programas y acciones específicas para darle solución.

Aprovechemos esta oportunidad para construir un gran acuerdo nacional en favor de la productividad.

Convoco a todos los sectores del país a que, juntos, asumamos este reto.

Yo quiero felicitar a quienes me antecedieron en el uso de la palara, a quienes representan a los sectores productivos de nuestro país, porque hay algo digno de destacar de todas sus participaciones e intervenciones.

Hubo una gran coincidencia y una gran sincronía o, más bien, una gran disposición para establecer una sinergia y sincronía en el trabajo que estemos desplegando para asegurar que México sea más productivo y, en consecuencia, más próspero y los ingresos de las familias mexicanas sean mayores.

Con más productividad, haremos que nuestro país alcance todo su potencial y compita con éxito en esta era global en la que nos encontramos.

Con más productividad, yo estoy seguro que vamos a mover, pero lo más importante, estaremos transformando a México y, a partir de ahí, estaremos transformando la realidad en la que viven millones de familias mexicanas para ser más prósperas, para tener mejores ingresos y para lograr que su ingreso les alcance para más.

Éste es el objetivo central, en el que con esta sinergia y con la participación de todas y todos ustedes, estaremos logrando en beneficio de nuestro país.

Muchas gracias.