-MODERADOR: Queda en uso de la palabra el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ingeniero Juan José Guerra Abud.

-SECRETARIO JUAN JOSÉ GUERRA ABUD: Con su permiso, señor Presidente.

Señoras y señores:

Un medio ambiente sano es un derecho constitucional de los mexicanos, que se convierte en una responsabilidad vinculante con las próximas generaciones y que, lejos de ser una carga, se debe ver como una oportunidad de generar empleo, valor agregado y, en consecuencia, desarrollo económico y combate a la pobreza.

Este mandato cobra particular importancia hoy, que con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, el señor Presidente de la República presenta la Estrategia Nacional de Cambio Climático.

El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra en todo el mundo el 5 de junio, esto desde 1972, en que la ONU lo decretó. Sin embargo, por instrucciones del señor Presidente, en México lo celebraremos durante toda esta semana, realizando diversos eventos ambientales, a través de nuestras delegaciones, con la participación de los gobiernos locales en prácticamente, todo el país.

Hoy en día, como lo señala el Plan Nacional de Desarrollo, el crecimiento verde se ha convertido en un nicho de oportunidad, no sólo para preservar el medio ambiente, sino para generar desarrollo económico.

Energía limpia, reciclaje de residuos sólidos, tratamiento de aguas residuales, transporte eficiente, aprovechamiento sustentable del boque y de la biodiversidad, son sólo unas cuantas de las opciones que los negocios verdes nos están ofreciendo.

Según datos del INEGI, en México perdemos todos los años casi el siete por ciento del PIB por daños ambientales y, de acuerdo a la OCDE, sólo el 0.6 por ciento del PIB lo generamos con este tipo de negocios verdes, mientras que en otras partes del mundo, particularmente en el Norte de Europa, éste llega a casi el tres por ciento del PIB.

Por ello, este espléndido escenario es inmejorable para presentar la Estrategia Nacional de Cambio Climático que, por mandato de ley, se elaboró con la participación de académicos, organizaciones no gubernamentales ambientalistas y tomando en consideración casi 13 mil opiniones que recibimos de la ciudadanía en general.

Los interesados podrán conocer esta estrategia en el Diario Oficial de la Federación, que hoy se publica, o en la página www.encc.gob.mx

Esta estrategia fue aprobada y enriquecida tanto por el Consejo de Cambio Climático, integrado por 15 especialistas en la materia, así como por las 13 dependencias gubernamentales que integramos la Comisión Intersecretarial y que de manera transversal implementaremos las políticas de adaptación y mitigación que nos permitan alcanzar las metas que los mexicanos, a través de la Ley General de Cambio Climático, nos impusimos.

Esta Ley, única en su tipo, nos mandata a reducir para el 2020 las emisiones de CO2 equivalente en un 30 por ciento sobre la línea base.

Por otra parte, la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables establece que a partir del 2024 se deberá generar un mínimo del 35 por ciento de la electricidad con fuentes limpias.

Hoy, estamos sentando las bases para alcanzar estas metas y poder ocupar una posición de liderazgo mundial.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

México es un país privilegiado, sin duda la mayor de su riqueza radica en su gente, y al igual que nos sentimos orgullosos de nuestra cultura milenaria y de nuestra gloriosa historia, hay algo más que nos distingue del resto del mundo y que nos ubica en una posición inigualable: nuestra vasta biodiversidad.

De 194 países del mundo, sólo 17 son megadiversos. México es uno de ellos. En poco más del 1 por ciento de la superficie del planeta tenemos casi el 10 por ciento de la biodiversidad.

Sin embargo, no hay que perder de vista que, asociada a este tremendo privilegio, viene una enorme responsabilidad.

Toda esta riqueza es, en efecto, para procurar nuestro bienestar y desarrollo. Ese es su principal destino, pero es nuestra responsabilidad aprovecharla sustentablemente y es nuestra obligación preservarla.

Qué bueno que los mexicanos tenemos un Presidente ambientalista que será el motor para alcanzar estas metas.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Interviene a continuación el Secretario del Consejo de Cambio Climático, doctor Juan Carlos Belausteguigoitia Rius.

-DR. JUAN CARLOS BELAUSTEGUIGOITIA RIUS: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Señor ingeniero Juan José Guerra Abud, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales; distinguidos miembros del presídium; señoras y señores.

El origen humano del cambio climático es consenso científicamente, prácticamente unánime.

En las conclusiones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, consta que las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido un 70 por ciento en relación con la época preindustrial, principalmente por las actividades humanas.

Este crecimiento ha ocasionado un aumento en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. La temperatura promedio de la superficie terrestre ha aumentado alrededor de 0.7 grados centígrados desde la Revolución Industrial, y se han intensificado los eventos meteorológicos extremos, tales como ondas de calor, sequías e inundaciones, como consecuencia del cambio de las condiciones climáticas.

La conclusión obligada es que la mayor parte del calentamiento global de los últimos 50 años se debe al aumento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.

Si bien el aprovechamiento de los recursos naturales en nuestro planeta ha permitido el progreso de la civilización, muchos de estos recursos han sido sobreexplotados. Tal es el caso de la atmósfera, cuya capacidad para absorber los desperdicios de nuestras actividades, sin que haya impactos negativos, ha sido sobrepasada.

El cambio climático es particularmente importante para México, por su ubicación geográfica y la pobreza, entre otros factores, que hacen del nuestro un país altamente vulnerable.

En décadas recientes hemos experimentado algunos efectos relacionados con este fenómeno, tales como la disminución de la disponibilidad del agua, inundaciones, sequías y enfermedades como el dengue.

Las severas consecuencias sociales y económicas de estos impactos, que afectan nuestro bienestar y pueden limitar nuestra capacidad de crecimiento, se agravarán, de no tomar las acciones pertinentes en el corto y mediano plazo.

Una actitud decidida de México en materia de cambio climático, representa una oportunidad de aprovechar de manera sustentable el enorme potencial del país para desarrollar energías limpias, corregir graves ineficiencias en el uso de la energía, así como para reducir los importantes costos asociados a la contaminación.

Los aumentos en productividad asociados a éstas y otras medidas de transición contribuirían a mejorar la competitividad del país, y sentar las bases para un crecimiento bajo en carbono, sólido e incluyente.

En el diseño y construcción de la estrategia que hoy se da a conocer, se utilizaron dos métodos de consulta. Un proceso de consulta abierta a la ciudadanía en el que se recibieron cerca de 13 mil aportes, y del que surgieron varias líneas de acción.

Y otro, a través del Consejo de Cambio Climático, en el que tuvimos la oportunidad de analizar el documento y ofrecer nuestras recomendaciones y sugerencias.

Al respecto, señor Presidente, quiero aprovechar para agradecer a nombre de los miembros del Consejo la oportunidad de participar en este proceso.

La estrategia representa un paso importante en la instrumentación de la Ley de Cambio Climático, ya que ofrece visiones de corto, mediano y largo plazo. Provee ejes estratégicos para la acción gubernamental y fomenta la corresponsabilidad con toda la sociedad en materia de mitigación y adaptación.

La inclusión de mecanismos de evaluación de la política climática es particularmente importante en la estrategia, porque facilita la priorización de las acciones y promueve su eficacia.

La estrategia de cambio climático que hoy se presenta es objetiva, está apegada a la ley, está actualizada con la información de los resultados más recientes de la ciencia climática y está basada en principios económicos sólidos.

Asimismo, la estrategia encauza y respalda con acciones nacionales el impulso que México le da al tema de cambio climático en el contexto internacional.

En resumen es una estrategia responsable que ofrece lineamientos precisos para que México enfrente el cambio climático.

Quisiera comentar puntualmente algunos de sus elementos:

En materia de adaptación la estrategia plantea que es indispensable invertir en identificar los riesgos, disminuir la vulnerabilidad e incrementar la resiliencia del país, esto es aumentar la capacidad de recuperación de la población y de las ciudades, de la infraestructura económica y de los ecosistemas naturales.

Cabe resaltar que todas estas acciones son indispensables y responden al mejor interés del país, independientemente de que se logre un acuerdo internacional en materia climática y, en su caso, el tiempo en que éste se logre.

En este sentido, quiero reconocer el papel del Congreso asignando recursos para este propósito.

En materia de mitigación la estrategia prioriza las acciones con beneficios económicos netos y condiciona aquellas que tienen un alto costo a la existencia de un acuerdo internacional que limite las emisiones y que provea apoyo técnico y financiero suficiente a nuestro país.

Esto no quiere decir que no debamos emprender acciones de mitigación hoy, por el contrario, es indispensable tomar acciones de mitigación de manera inmediata con nuestros propios recursos.

Hay, entre otras, tres razones por las cuales en ausencia de un acuerdo internacional México debe reducir sus emisiones.

Primero. Estas acciones consolidan el papel constructivo de México impulsando la elaboración de un acuerdo climático internacional.

Segundo. Hay muchas acciones de mitigación que producen beneficios económicos netos, ejemplo de esto son las mejoras en la eficiencia energética que contribuyen no sólo a seguridad en materia de energía, sino que mejoran la competitividad de la economía.

También, están las acciones de reducción en las emisiones de los contaminantes climáticos de vida corta, de las que se derivan muy importantes beneficios en salud y aumentos en productividad.

Tercero. La mitigación hoy anticipa el impacto eventual de un acuerdo internacional que regule las emisiones y nos puede ofrecer una ventaja competitiva en el futuro; por ejemplo, acelerar la transición hacia un sistema energético con una mayor participación de energías limpias, además de diversos cobeneficios sociales y económicos, evita un anclaje tecnológico con tecnologías fósiles y nos posiciona con ventajas ante un acuerdo climático global.

Para lograr esto la estrategia también propone una serie de pilares fundamentales que vale la pena resaltar.

Primero. Se reconoce la importancia de contar con políticas y acciones climáticas, transversales y articuladas. Resalta aquí el papel que deberá jugar el Sistema Nacional de Cambio Climático.

Segundo. El énfasis que se da al uso de políticas fiscales e instrumentos económicos y financieros con un enfoque climático. La internalización de los verdaderos costos ambientales ofrece un incentivo poderoso para reorientar la economía hacia sendas de bajo carbono y el uso eficiente de los recursos naturales.

Tercero. La importancia de la investigación, innovación y desarrollo tecnológico. El sistema climático terrestre es complejo y en su análisis aún existen incertidumbres, que es necesario seguir investigando para resolverlas y plantear mejores medidas de adaptación y mitigación.

Un paso clave para la constricción de medidas exitosas es el desarrollo de tecnologías nacionales, así como la educación y la información pública sobre procesos atmosféricos, climáticos y ambientales.

El siguiente paso es introducir los elementos propuestos en la Estrategia en los programas de cambio climático de los distintos órdenes de gobierno, con objetivos definidos y fechas de cumplimiento, incluyendo de manera particular el Programa Especial de Cambio Climático.

Para este proceso, será igualmente importante propiciar la participación informada e incluyente de la sociedad.

Señor Presidente.

Distinguidos miembros del presídium.

Señoras y señores:

Hay una necesidad ineludible de modificar profundamente muchas actividades humanas que interfieren con el clima del planeta, con sus formas de vida y con sus recursos. Afortunadamente existen oportunidades para fomentar la responsabilidad en el uso de los recursos y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar de los mexicanos.

Tomar acciones en materia de cambio climático y alcanzar metas ambientales, tales como la conservación de la biodiversidad y la mejora en el manejo del agua y la calidad del aire, son todos pilares para un desarrollo incluyente del país.

Un México próspero es un país en el que se valora y se mejora la gestión de los recursos naturales, por ejemplo, un uso eficiente de energía reduce las emisiones de efecto invernadero y aumenta la competitividad de la economía nacional.

Un México equitativo es el que impulsa el uso sustentable de los recursos y los transforma en un motor de bienestar para las comunidades, cuya subsistencia depende de ellos.

Un México seguro requiere también de reducir la vulnerabilidad de la población y de su entorno ante eventos meteorológicos extremos.

En un México con educación de calidad, el rezago educativo también se combate con una apropiada nutrición, resultado de la productividad de nuestros ecosistemas y con la atención prioritaria a la salud infantil en lo relativo al control de las condiciones ambientales.

Un México con responsabilidad global instrumenta en el ámbito doméstico lo que predica en el exterior, impulsando la acción inmediata y decidida para enfrentar el cambio climático y adoptando enfoques y tecnologías que lo posicionen como centro del conocimiento

Señor Presidente:

En el propósito compartido por el Gobierno y la sociedad, de un México próspero, equitativo, seguro, con educación de calidad y con responsabilidad global, la Estrategia Nacional de Cambio Climático y los programas y políticas que de ella se deriven, jugarán un papel preponderante.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra al Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, licenciado Gerardo Gutiérrez Candiani.

-LIC. GERARDO GUTIÉRREZ CANDIANI: Muy buenas tardes tengan todos ustedes.

Saludo con mucho aprecio al licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; al ingeniero Juan José Guerra Abud, Secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales; a los señores Senadoras y Senadores que nos acompañan; por supuesto a todos los miembros del presídium; a mis amigos los Secretarios de Estado; a los excelentísimos Embajadores que nos acompañan; señoras y señores; amigos todos.

Enhorabuena y un reconocimiento a quien hace posible la Semana Nacional de Medio Ambiente que hoy inicia.

En representación del Consejo Coordinador Empresarial expreso el compromiso del sector privado para continuar en la construcción de un desarrollo sustentable que impulse el crecimiento y ayude a reducir efectivamente la pobreza, con un uso más racional de los recursos naturales. Un desarrollo que aproveche los avances tecnológicos para reducir el impacto ambiental de las actividades productivas, en beneficio de las actuales y futuras generaciones.

La Estrategia Nacional de Cambio Climático debe ser un esfuerzo incluyente, que oriente de manera transversal a todos los sectores y actividades en la transición hacia una economía con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, más eficientes y baja en carbono.

Ésta es una ruta esencial del desarrollo sustentable, una alianza efectiva entre el sector Gobierno, academia, empresas y sociedad. Indispensables para que la estrategia tenga éxito.

Juntos, copartícipes del diseño y despliegue de políticas públicas eficaces y para potencializar sinergias que activen el cambio, volcando al crecimiento verde.

Nuestro país tiene grandes desafíos y decisiones importantes que tomar.

Para armonizar la necesidad de un mayor desarrollo económico con la ecología, se ha calculado, como bien dijo el señor Secretario, que la degradación de los recursos naturales tiene un costo anual superior al 7 por ciento del PIB.

No sólo hay que parar esta tendencia, sino convertir las amenazas que plantea, hacia el mediano y largo plazo en una fuente extraordinaria de oportunidades por la vía del desarrollo sustentable.

Las prioridades y propuestas que impulsa el CCE en este frente parten de esa premisa. Hemos mantenido un estrecho contacto con la SEMARNAT y con el Secretario Juan José Guerra. Compartimos la visión de que la preservación del medio ambiente puede y debe de darse de la mano de un mayor crecimiento económico.

A nuestro favor, contamos con un enorme potencial en la economía verde. Tan sólo en energías renovables es factible producir electricidad con estas fuentes hasta en un 20 por ciento de la capacidad de generación total para el 2020. Con ello, atraer inversiones de más de 20 mil millones de dólares y reducir los costos de electricidad de las empresas de entre un 10 a un 40 por ciento.

Por la vía de la cogeneración, es factible producir el equivalente al 16 por ciento de la capacidad instalada actual, reduciendo los costos para PEMEX y CFE, y propiciando la creación de más de 16 mil empleos temporales y permanentes.

Tenemos una posición privilegiada y tecnologías económicamente viables a disposición, para lograr ahorros sustantivos de energías y emisiones de gas invernadero, y detonar la plena capacidad productiva del país.

Para materializar el potencial, la Reforma Hacendaria y Energética son indispensables, en especial, para detonar las inversiones. Es fundamental concretar una Reforma Energética que realmente sea de fondo.

Paralelamente, urge ampliar la red de distribución de gas natural para uso industrial, y es vital fortalecer los esquemas que han permitido el desarrollo de la producción de energías renovables y la cogeneración.

Hay un amplio margen de oportunidad en medidas para simplificar las gestiones para sociedades de autoabastecimiento, permitir la venta de electricidad de privado a privado, en la figura de pequeños productores de energía, y en desarrollar la red de interconexión eléctrica.

Necesitamos desarrollar estrategias integrales de transporte multimodal de personas y mercancías, que incorporen las nuevas tecnologías de movilidad sustentable, con criterios para reducir tiempos de traslado, mejora de la calidad del aire y disminución del efecto de isla de calor urbana.

En el mismo sentido, es importante revisar la regresividad de subsidios que no tengan lógica económica, para canalizarlos al fortalecimiento de la infraestructura y el apoyo a los sectores sociales más necesitados.

Queremos trabajar aún más de cerca con el Gobierno y los sectores de la sociedad, en uso eficiente del agua, gestión integral de residuos, ciudades sustentables, financiamiento para infraestructura de crecimiento verde, así como incentivos que promuevan acciones de mitigación y adaptación al impacto del cambio climático.

Hemos propuesto, entre otras medidas, diseñar un código medio ambiental, que ordene y armonice las leyes dispersas y sus disposiciones en la materia similar al código fiscal.

Claramente estamos a favor de una política de Estado incluyente y de amplia proyección para el desarrollo sustentable.

La Estrategia Nacional de Cambio Climático es una pieza central en este cometido como instrumento rector de largo plazo, que por eso la apoyamos.

Ésta debe de dar un paso a una coordinación fluida entre todos los actores involucrados.

Consideramos que es muy importante revisar a detalle y con total realismo las metas para fijar compromisos concretos que todos podamos cumplir, dando un seguimiento adecuado a la evolución de las líneas de acción.

Por nuestra parte queremos participar en las diversas instancias responsables de la implementación y, en particular, tener una representación equilibrada respecto al sector académico y al social en el Consejo de Cambio Climático.

Señor Presidente, señor Secretario, estimados representantes de los sectores de la sociedad, amigos todos:

Es hora de sumar voluntades, recursos y acciones. Ningún sector puede superar por sí solo los retos que enfrentamos.

Esta Semana del Medio Ambiente debe servir para reafirmar la responsabilidad que todos tenemos, pero todos debemos hacerlo bajo el entendimiento de que si queremos construir un mejor futuro a corto plazo se requieren cambios, acuerdos y decisiones concretas.

El sector empresarial mexicano ha sido promotor de mejoras en la calidad de vida de los mexicanos y del desarrollo sustentable, a través de proyectos de inversión en infraestructura, industria, urbanos y de transporte con nuevos procesos productivos, bienes y servicios.

También cerramos filas como un firme aliado en la tarea impostergable de compaginar el crecimiento económico con la obligación de preservar el medio ambiente, garantizando los derechos de las futuras generaciones.

Éste es el gran desafío, México cuenta con sus empresarios al 100 por ciento y los empresarios contamos con México.

Éste hoy, es un compromiso que hacemos con México.

Muchísimas gracias por su atención.