Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar, particularmente a la Presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica, quien a propósito de esta justa a la que han convocado, es que hoy nos encontramos reunidos aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos.

Y en este espacio, saludo, que no suelen ser muchos, a Presidentas y Presidentes de distintos organismos autónomos del Estado mexicano, que precisamente están creados para regular la competencia dentro de nuestra economía, dentro de los distintos sectores de la economía de nuestro país.

Me da mucho gusto saludarles y darles la más cordial bienvenida.

Y junto con ellos, al Presidente del Consejo Coordinador Empresarial y a los dirigentes de distintos organismos empresariales que acompañan, precisamente, la entrega de estos reconocimientos a quienes han participado en esta justa, a la que ha convocado COFECE.

A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A Luis de la Calle, de quien reconozco el testimonio que ha dado aquí, sobre todo de reconocimiento a lo que hemos avanzado, precisamente, para seguir promoviendo la competencia.

Quiero saludar a distintas personalidades que hoy aquí nos acompañan, del ámbito público y del ámbito privado.

A Legisladores Federales; a muy distinguidos periodistas; a dueños de medios de comunicación.

A la comunidad estudiantil que acompaña a sus compañeros que han ganado este premio.

A periodistas connotados y reconocidos el día de hoy, precisamente, por los trabajos que presentaron en esta competencia, convocada por la Comisión de Competencia, precisamente, para este propósito.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Como aquí se ha dicho, y quizá ha sido la constante en quienes me han antecedido en el uso de la palabra, la competencia es una fuerza de cambio, es una motivación para superarnos y ser mejores y, sobre todo, para llegar más lejos.

Es, sin duda, la competencia, un acicate, como aquí se dijo, un estímulo; una forma realmente de lograr que una sociedad alcance condiciones de mayor desarrollo, de mayor prosperidad.

Cuando hay competencia, cuando se alienta la competencia, realmente se hace posible que podamos encontrar el alcance de nuestras capacidades, de nuestras habilidades; que estemos en constante innovación, actualización, modernización, para realmente, en esta constante competencia, podamos ser mejores.

Y todo ello depare, a la sociedad de la que somos parte, mejores condiciones.

El mejor ejemplo lo vemos en las justas deportivas en las que los atletas se esfuerzan al máximo para superar a sus rivales y coronarse con la victoria.

Esa sencilla imagen nos ilustra cómo la competencia, en un entorno de reglas claras, mueve a los contendientes hacia la calidad, a ser mejores y hacia la excelencia.

Eso mismo sucede en los diversos ámbitos de nuestra vida en sociedad, particularmente en la economía.

Cuando hay condiciones adecuadas para la competencia en los mercados, las empresas se ven obligadas a mejorar sus procesos, a reducir sus costos y a modernizarse. Todo ello en beneficio de los consumidores que reciben productos y servicios de mayor calidad y, sobre todo, a menores precios.

Cuando esta dinámica se multiplica en más mercados, industrias y regiones del país, la competencia se convierte en un factor positivo para la innovación, la productividad y el crecimiento económico sostenido.

Conscientes de sus efectos positivos, desde el inicio de esta Administración hemos fomentado la competencia en varios ámbitos de la vida nacional, particularmente en nuestra economía. Pero yo diría que no sólo en la economía.

La Presidenta de COFECE así lo refirió. Todas las reformas estructurales que hemos promovido, que han tenido el respaldo de las distintas fuerzas políticas y que hoy estamos en su proceso de instrumentación, prácticamente todas promueven la competencia.

Y voy a poner ejemplos de ello. Hoy tenía aquí, en mi mensaje, prácticamente las referidas o las relacionadas con el ámbito económico, y déjenme hacer mención de ellas, porque quizá sean las que en este contexto y para este evento, sean más relevantes, sin dejar de hacer alusión a la competencia que se promueve, a partir de otras reformas, que no necesariamente están orientadas al impulso de nuestra economía.

La primera es, precisamente, la Reforma de Competencia Económica. Su objetivo es derribar las barreras de entrada; es hacer que cada mercado sea una cancha pareja, donde más agentes económicos puedan competir por la preferencia de los consumidores.

Incluso, aquí hemos escuchado que algunos de los trabajos presentados tienen esta orientación muy clara, y ya habré de referirme y habré de reconocer estos esfuerzos de quienes hoy han recibido este reconocimiento.

Pero para el tema económico, para lograrlo se reformó y se creó la Comisión Federal de Competencia Económica, nuevo órgano autónomo del Estado mexicano, con las atribuciones y la fortaleza legal para garantizar la libre competencia y concurrencia en los mercados.

Se trata de una institución de vanguardia, que combate los monopolios, las prácticas monopólicas y cualquier otra restricción al funcionamiento eficiente de los mercados.

Y a partir de esta reforma, también se crearon nuevos tribunales especializados para que el Poder Judicial coadyuve a la aplicación de la ley, brindando mayor certidumbre jurídica.

Aquí están presentes, y saludo, porque había hecho omisión de ello, a los magistrados integrantes de estos tribunales, y también a los demás comisionados integrantes de la COFECE.

En este espacio, quiero reconocer a los integrantes de este órgano autónomo, a sus comisionados y a su presidenta, por su liderazgo en la implementación de esta reforma, y en la promoción de una cultura de la competencia.

Los premios que hoy hemos entregado contribuyen a valorar la competencia como instrumento de desarrollo. Por ello, mi más amplia felicitación a los jóvenes y a los periodistas, a las y los periodistas, a las y los jóvenes estudiantes, que han recibido reconocimientos el día de hoy.

Y, además, saludo a Sergio López Ayón, Rector del CIDE, porque con gran orgullo y sin ningún rubor, nos ha presumido aquí, que es la institución que él encabeza, sus estudiantes han ganado el primer lugar.

Para todos, mi mayor reconocimiento, mi mayor felicitación y deseos de mayores logros y éxitos a lo largo de su carrera personal y profesional.

Nuevamente, muchas felicidades.

La segunda reforma que promueve la competencia, es la de telecomunicaciones. Son nuevas reglas para que más actores participen en este sector clave, inviertan con mayor libertad, implementen nuevas tecnologías y ofrezcan servicios de mayor calidad, con tarifas más atractivas.

A partir de esta reforma, se han incrementado la competencia, y algo muy importante, las inversiones en este ámbito; e incluso, se ha licitado ya una tercera cadena nacional de televisión abierta, que ofrecerá más opciones de información y entretenimiento.

Una tercera reforma es la financiera. Su objetivo es que haya más crédito y más barato.

Para lograrlo promueve la competencia entre instituciones financieras, a partir de medidas, como la portabilidad de servicios, la prohibición de ventas atadas, así como mayor información para los usuarios.

Y una cuarta reforma, de especial trascendencia, la Reforma Energética. Con ella, tanto en el sector eléctrico como en el de hidrocarburos y sus derivados, se acabaron los monopolios estatales que habíamos mantenido en nuestro país por varias décadas.

La inminente creación de un nuevo modelo de mercado eléctrico, así como la apertura a la inversión privada a lo largo de la cadena de valor de los hidrocarburos, es decir, desde la exploración de yacimientos hasta la venta de gasolinas, representan un cambio de paradigma a favor de la competencia y en beneficio de la sociedad mexicana y, en pocas palabras, de todos los consumidores.

Pocas veces en nuestra historia se ha hecho tanto por la competencia en tan poco tiempo.

Cada una de estas reformas está fomentando una sana competencia que ya está dando resultados.

Por ejemplo, y aquí la Presidenta de COFECE lo ha mencionado, México avanzó cuatro lugares en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, pero en el subíndice, particularmente que está referido a la efectividad de la política antimonopolio, nuestro país avanzó 37 posiciones, como aquí ya se refirió, y creo que esto es, precisamente, consecuencia de las reformas, particularmente estructurales, orientadas a impulsar el crecimiento económico y el adecuado funcionamiento de los mercados en nuestro país.

También, congruente con ello, la publicación especializada Global Competition Review otorgó a la COFECE, por segundo año consecutivo, la categoría de tres estrellas.

De esta manera, este órgano autónomo se ubica a la par de otras prestigiadas autoridades de competencia, como las que se observan en países de mayor desarrollo, como Suiza, Suecia o Canadá.

Muchas felicidades a la COFECE como órgano autónomo de nuestro país.

Insisto, la competencia es una fuerza de cambio positivo en cualquier ámbito en el que esté presente. Por eso decía que he hecho referencia a las reformas que, obviamente, inciden particularmente en la economía y promueven la competencia dentro de nuestra economía.

Pero hay otras, la Reforma Política, por ejemplo.

La Reforma Política también alienta a la competencia dentro de la política. Esto hará que los partidos políticos, y eventualmente candidatos ahora independientes, presenten una mejor oferta, tengan una mucho más intensa competencia, y eso sea en beneficio de nuestra democracia y de a la sociedad opciones que, siendo razonadas, nos permitan, realmente, decidir como sociedad quienes deben ser nuestras autoridades.

En otro ámbito, en el ámbito de la educación, quizá la Reforma Educativa la de mayor calado, la más importante, la que, sin duda, tendrá la trascendencia de prepararnos como Nación en una mejor formación de nuestro capital humano, de permitir que nuestros jóvenes estén mejor formados, educados, preparados, para hacerle frente a los retos que nos presente una era de mayor competencia en esta época global.

Y precisamente dentro de esta reforma, se prevé el Servicio profesional Docente, que promueve la competencia dentro del magisterio, entre nuestros docentes, para que sean los mejores quienes estén en el desempeño de las tareas más importantes de la tarea docente que tiene el magisterio.

Asimismo, a nivel internacional, nuestro país superó los temores que existían en torno a la competencia y a la apertura comercial.

A dos décadas de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, México es la quinta economía más abierta entre los países que integran el denominado Grupo del G20, que son los países de mayor desarrollo económico en el mundo, y una de las más competitivas y exitosas a nivel global.

Así lo reafirmamos en el proceso de negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico, llamado así por sus siglas en inglés, TPP, que es un acuerdo histórico que permitirá establecer la mayor zona de libre comercio en todo el mundo.

En especial para México, este audaz acuerdo comercial significará nuevas oportunidades de expansión en los mercados de Asia-Pacífico.

Además, fortalecerá nuestra integración productiva con América del Norte y consolidará nuestra vinculación con Chile y Perú, socios prioritarios en la región de América Latina.

Se estima que el TPP permitirá colocar productos mexicanos por un valor adicional del orden de 150 mil millones de dólares hacia el quinto año de su entrada en vigor.

Desde aquí, quiero reiterar mi felicitación a las 12 economías, a los 12 países que integran el TPP, por su voluntad política y visión económica de largo plazo y de gran aliento para nuestras sociedades.

Juntos habremos de hacer del TPP un poderoso instrumento para el desarrollo y prosperidad de nuestras sociedades.

Señoras y señores:

La competencia, la que tanto se ha citado aquí, a la que todos hemos hecho referencia, sin duda no es un fin en sí mismo, es un medio para ser mejores, para ser más productivos y para lograr que nuestra sociedad tenga condiciones de mayor prosperidad.

Es el camino para superarnos en lo individual y en lo colectivo, para conquistar las elevadas metas que nos propongamos.

Ese es el reto que tenemos como país: adoptar una nueva y sólida cultura de la competencia.

Y con ese propósito, el Gobierno de la República seguirá promoviendo la competencia como una política de Estado.

Yo quiero reiterar mi más amplia felicitación, primero, a los órganos autónomos que se han modernizado o que se han constituido, a partir, precisamente, de las reformas estructurales a las que se han hecho referencia.

Muy particularmente, a quienes han recibido el Premio que este evento hoy nos convoca, porque son ustedes, precisamente, con sus trabajos, con los trabajos realizados y presentados en esta competencia, que en sí misma es una competencia y que ha dado espacios a una ponderación de los trabajos presentados, que alienta a la competencia a futuras justas que se hagan en este ámbito, pero estos trabajos, sin duda, son un gran referente para seguir impulsando la competencia en nuestro país.

Repito, éste es un Gobierno, el del Estado mexicano, el Gobierno de la República, comprometido por hacer de la competencia una Política de Estado y que éste sea una gran herramienta de fomento al desarrollo de nuestra economía y, también, de lograr que nuestra sociedad, que cada individuo pueda encontrar en ello la oportunidad de alcanzar la concreción y realización de aspiraciones y metas.

Nuevamente muchas felicidades y muchas gracias.