MODERADORA: Queda en uso de la palabra el Secretario de Educación Pública, licenciado Emilio Chuayffet Chemor.

-SECRETARIO EMILIO CHUAYFFET CHEMOR: Señor Presidente de la República; señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señores Gobernadores; señora Consejera Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; señor Presidente del Consejo General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Señor Presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados; señores legisladores; señoras representantes de las madres de familia y de la sociedad civil organizada por la educación; honorable presídium; distinguida concurrencia.

En la entraña misma de nuestra historia, está la educación como factor de cambio social.

Precisamente por eso, el Presidente de los mexicanos se propuso que la educación de calidad con equidad fuera una prioridad de su Gobierno. A esa intención corresponde la Reforma Educativa.

Esta reforma implica una movilización de la sociedad en su conjunto. No puede alcanzarse sin el concurso de todos: alumnos, padres de familia, maestros, pedagogos, ciudadanos en general, el Gobierno Federal y los gobiernos locales.

Es la sociedad la que, en resumen, habrá de llevar a cabo la reforma. Pero ésta nunca podrá lograrse, como advertía Reyes Heroles, con los dogmáticos que siempre creen tener la razón, ni con los pusilánimes que dudan aún de la duda.

En nueve meses se promulgaron las modificaciones constitucionales, la expedición de las leyes secundarias y la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, con cinco eminentes investigadores.

Actualmente, se llevan a cabo consultas internas en el sector para determinar parámetros e indicadores genéricos y complementarios con los docentes, directivos y autoridades educativas del país, a fin de elevarlos a la consideración del INEE.

No se trata de una visión puramente centralista, sino que accede a las particularidades propias de cada región.

Muy pronto, el 15 de enero, convocaremos a los foros regionales y nacionales para la reforma del modelo educativo y el fortalecimiento y rediseño de la educación normal.

De ahí, la importancia de la colaboración entre las entidades federativas y la Secretaría.

El Federalismo contemporáneo supera el viejo esquema dual que determinaba ámbitos de competencia excluyentes, para volverse hoy un Federalismo cooperativo en el que las distintas instancias se complementan y auxilian.

Inmersa en el Federalismo, la Reforma Educativa no puede dejarse en unas cuantas manos. Es de todos. Es para todos.

Por eso en este acto confluyen las voluntades de las autoridades de todo el país, colaborando a seguir moviendo a la sociedad.

En qué dirección.

En primer lugar. Para lograr armonizar la ley con la realidad. No queremos leyes de letra muerta, ni prácticas gobernadas por la fuerza.

Por eso, agradecemos muy cumplidamente la presencia del señor Presidente de la República, y reconocemos la de los señores Gobernadores, porque queremos que los convenios marco de coordinación para implementación de la Reforma Educativa que hoy firmamos, sean la vía para consolidar que los alumnos dispongan de escuelas y materiales dignos.

Sean enseñados por maestros que mejoren cada día y que los padres de familia se agrupen en los Consejos de Participación Social desde la escuela hasta el estado, y a la República en general, para que defiendan el derecho del interés superior de la infancia, consagrado en el Artículo 4° Constitucional.
Este evento nos compromete, y porque nos compromete, nos juzga, tal y como dijera don Jaime Torres Bodet.

No hay educación sin sociedad, escribió Paulo Freire. Tampoco la hay sin maestros, porque quiere enseñar, el maestro liberta, porque libertad educa. Esa es su virtud, o mejor dicho; esa es la suma de todas sus virtudes.

De esto modo, el maestro trasciende no sólo porque forma espíritus, sino porque se desentiende del pasado y del futuro que se le vuelven en el aula, presente.

La reforma no es pues pieza retórica o puro pensamiento. Es mandato, es acción, es verbo.

Este edificio histórico los recibe a todos hoy, señor Presidente, con la seguridad de que el instrumento jurídico que firmamos será hoja de ruta para hacer realidad las palabras de José Vasconcelos.

Al inaugurar aquí, este recinto, Vasconcelos dijo: Que la luz de estos claros muros sea como la aurora de un México nuevo, de un México espléndido.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Interviene a nombre de los padres de familia, la señora Simona Rodríguez Ríos.

-C. SIMONA RODRÍGUEZ RÍOS: Señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; señor Secretario de Educación Pública, licenciado Emilio Chuayffet Chemor.

Señores Gobernadores de los estados; señoras y señores:

Maternidad y magisterio son casi sinónimos. Es difícil encontrar la diferencia entre la función de ser padres y ser maestros. Creo que ambas están entre las mayores responsabilidades que tenemos en la vida.

Padres y maestros sabemos que lo más valioso de la sociedad, es la educación de nuestros hijos. Para mí, ser madre es, en gran medida, ser maestra, y viceversa.

Por el tiempo que pasan nuestros hijos en la escuela, pública y gratuita, puede decirse que las maestras y los maestros muchas veces se convierten en madres y padres sustitutos de sus alumnos.

Tan sólo pensemos cómo es que les confiamos la vida y la seguridad de los niños mientras están en la escuela, y cómo es que los dejamos todos los días bajo su cuidado, porque estamos convencidos de que los maestros están trabajando para que como individuos y como sociedad tengamos más oportunidades para una vida mejor.

Como madre orgullosamente hidalguense, siempre he procurado entender a los maestros a partir del interés primordial en la educación de calidad de mis hijos, hoy, elevada a rango constitucional.

Muchas veces pedimos a los maestros lo que no hacemos como padres; la mejor educación, los modales más refinados, la sensibilidad más despierta y el amor incondicional a México.

Esto es lo que los padres esperamos y exigimos de nuestros maestros; su trabajo, su esfuerzo, su compromiso para con sus alumnos, y creo que casi siempre nos han cumplido.

Señor Presidente:

Debe usted saber que para nosotros, un buen maestro refleja un buen gobierno, porque, le vuelvo a decir; la cara del gobierno ante los padres de familia y ante la sociedad, son los maestros.

Hoy, en todo el país se habla y se discute la Reforma Educativa, la mayoría de las veces en términos y formas que muchas veces nos resultan ajenos y lejanos.

Por eso, quiero decirle de manera directa y desde mi condición de madre de familia, que mientras esta reforma pretenda los cambios que ayuden a los maestros para que brinden una mejor educación, una educación con calidad como lo dice la Constitución, contará con nuestro total apoyo.

Sabemos que con la reforma se va a evaluar a los maestros, lo que nos parece muy bien, porque así, como cuando se evalúan a nuestros hijos, los padres nos damos cuenta en qué aspectos tenemos que apoyarlos.

Creo yo que de esa forma se sabrá cómo está trabajando el magisterio y qué debemos hacer para que pueda realizar su mejor labor.

Estoy convencida de que un buen maestro brindará una educación de calidad, y ésta permitirá formar mejores niños y mejores ciudadanos.

Por ello, entiendo que la educación no sólo debe ocupar al Gobierno, sino a toda la sociedad, más aún cuando se dice que estamos viviendo una época de crisis y pérdida de valores tanto a nivel familiar, como social.

Por ello, nos queda claro que todos debemos trabajar por mejorar la calidad de la educación en todas las escuelas del país.

Señor Presidente:

Los padres y madres de familia creemos y apoyamos una Reforma Educativa que se traduzca en acciones que aseguren el avance educativo que tanto necesitamos.

Con esta convicción, planteo a usted dos preguntas:

La primera: Qué nos toca, entonces, a los padres de familia para alcanzar los objetivos de la Reforma Educativa.

La segunda. Se basa en la certeza de que la educación necesita, además de buenos maestros, de escuelas dignas y sustentables.

Qué acciones ordenará para revisarlas y rehabilitarlas cuando se requiera.

Lo pregunto, porque sé que usted conoce las múltiples necesidades de nuestros edificios escolares. Esto, junto con el acceso a Internet, son aspectos que deben atenderse.

Agradezco mucho la oportunidad de haberme expresado ante usted con libertad.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Hace uso de la palabra la Presidenta del Consejo Directivo del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, maestra Marinela Servitje de Lerdo de Tejada.

-MTRA. MARINELA SERVITJE DE LERDO DE TEJADA: Señor Presidente de la República; señor Secretario de Educación Pública; señores Gobernadores; queridos maestros; queridos niños.

Hace apenas un año, el Gobierno de la República anunció cambios trascendentales que impulsarán la calidad y la equidad de la educación en nuestro país.

Ese 10 de diciembre del año pasado, la mayoría de los que estamos aquí, fuimos testigos de la firme determinación del Estado para pasar de la crítica a la acción.

La Reforma Educativa, como ninguna otra, ha tenido el consenso y la aprobación por parte de importantísimos actores a nivel político y social.

Ha sido respaldada por los partidos políticos y los gobiernos estatales; por la mayoría de los investigadores y expertos en la educación; por las organizaciones civiles y, lo más importante; por la sociedad en general.

Sin duda, ha habido diálogo, se han escuchado muchas voces y se han incorporado propuestas valiosas.

Señor Presidente:

La mayoría de los mexicanos esperábamos desde hace tiempo decisiones que transformaran el Sistema Educativo.

Este cambio era, y sigue siendo, un clamor colectivo, y hoy es también, una responsabilidad compartida.

En esta materia, ni la sociedad, ni el Gobierno pueden impulsar solos los cambios.

Hoy, contamos con un nuevo marco jurídico. Se ha modificado el Artículo 3° de la Constitución, se han aprobado las leyes secundarias, y ahora toca poner en marcha y hacer realidad la reforma; es decir, trabajar juntos en su instrumentación para que las escuelas sean mejores.

Al fin de que este proceso sea posible, permítanme recordar las recomendaciones de don Álvaro Marchesi, Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos, la OEI.

Él dice que el cambio educativo se da si. Uno. Tomamos en cuenta el contexto social y cultural de la educación.

Dos. Si partimos de las condiciones en que se da la enseñanza.

Tres. Si conocemos y reconocemos las competencias de nuestros maestros.

Y Cuatro. Si el cambio es compromiso de toda la sociedad.

Sin duda, toda Reforma Educativa tiene que pasar por los maestros, porque por aquí se empieza; capacitándolos, empoderándolos para que tengan las habilidades necesarias que faciliten el aprendizaje significativo de sus alumnos.

Para lograrlo, debemos de seleccionar a los mejores candidatos, a las mejores personas para que se formen en las nuevas pedagogías, y, muy importante; ofrecerles educación continua.

Ahora es cuando hay que modernizar las escuelas donde se preparan los futuros maestros. Lo que se necesita es que ellos y ellas sean docentes altamente preparados, efectivos y comprometidos.

Quiero decirles que la semana pasada, el Secretario Chuayffet anunció en Guanajuato, que a principios del próximo año se celebrará una Consulta Nacional entre investigadores y expertos en educación. Y es muy importante sumar a los maestros, para recibir sus recomendaciones para la profesionalización docente.

Esperamos que esta consulta sea muy rica y muy útil.

Indiscutiblemente para tener una educación de excelencia, México requiere maestros de excelencia. Y estoy convencida que en nuestro país hay miles y miles de maestros que son ejemplares, comprometidos, innovadores y entregados a su profesión.

En la Cumbre de Líderes por la Educación 2012, muchos de ellos compartieron sus experiencias y sus buenas prácticas en la escuela y en el salón de clases, y nos impresionaron. Nos demostraron que aún en contextos difíciles y con muchas carencias, el maestro hace la diferencia.

Vale la pena decir que los mis mismos maestros nos dijeron que sin padres corresponsables no se logran grandes resultados. Es por ello, que debemos motivar mucho más a los padres de familia para que participen activamente en la tarea educativa de sus hijos.

Es evidente que en la familia los niños aprenden el lenguaje, los hábitos, las costumbres, los valores, o los antivalores. Como bien dice Gilberto Guevara Niebla: los buenos ciudadanos se forman en la escuela, pero todo proceso de socialización comienza en la familia.

Señor Presidente.

Señores Gobernadores:

Todo cambio implica resiliencia; es decir, ajustarse a lo nuevo. Todo cambio conlleva a inestabilidad. Es un reto pero, también, una oportunidad.

Es en cada estado, en cada municipio, en cada escuela, donde se darán las condiciones que garanticen un aprendizaje de calidad para los niños.

Esta transformación educativa es inédita en la historia de nuestro país. No es solamente un cambio legal. Es, también, un cambio cultural, que requiere una dinámica constructiva.

Mi deseo, y el de muchos, es que no frustremos las ilusiones ni el derecho de millones de niños que cada mañana asisten a las escuelas de nuestro país con la esperanza de aprender nuevos conocimientos y nuevas habilidades, necesarias para una mejor vida presente y futura.

El éxito de muchos niños no debe ser la suerte. Debe ser el tener la oportunidad de ir a una muy buena escuela, con muy buenos maestros y directores; bien equipada y digna, en donde el aprender y convivir sea lo principal.

Asegurémonos que nuestros niños tengan esa oportunidad.

Muchas gracias.

Y sigamos adelante.

-MODERADOR: Se proyectará, a continuación, el video Presentación de los Convenios para la Implementación de la Reforma Educativa.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADORA: Escuchemos la intervención de la Consejera Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, maestra Sylvia Irene Schmelkes del Valle.

-MTRA. SYLVIA IRENE SCHMELKES DEL VALLE: Señor Presidente de la República; señor Secretario de Educación Pública; señores Gobernadores de los estados; maestros, maestras; distinguidos invitados:

Para mí, es un honor dirigirme a ustedes en este acto que reafirma el compromiso de todos los que aquí estamos de trabajar, de acuerdo con el nuevo marco legislativo, en el mejoramiento de la educación.

Estoy cierta que hay un consenso social central respecto de la importancia de la educación para el desarrollo de las personas y del país.

También, resulta claro que reconocemos, Gobierno y sociedad, los problemas que tenemos que superar para que la educación efectivamente mejore y se potencie, entonces, su capacidad de contribuir al desarrollo y a la justicia.

Tenemos que mejorar la cobertura educativa, sobre todo en preescolar y en educación media superior. Tenemos que prevenir la deserción, de manera especial en secundaria y en el bachillerato.

Es necesario que distribuyamos mejor los recursos educativos de todo tipo, de manera que se haga realidad el derecho a la educación, que no es otra cosa que el derecho a aprender de todos los habitantes de México.

Y resulta esencial trabajar por mejorar de manera equitativa y reconociendo nuestra diversidad, la calidad de los aprendizajes, de forma que éstos permitan responder a las cada vez más complejas demandas de la sociedad actual, y resulten de utilidad para vivir una vida digna en todas sus dimensiones.

La Reforma Educativa que hoy reafirmamos, le ha dado una importancia central a la evaluación de la educación, y le ha conferido al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, ahora organismo constitucionalmente autónomo, fungir como la autoridad en la materia.

Al INEE le corresponde coordinar el Sistema Nacional de Evaluación. Por ello, el pasado 27 de noviembre, con la presencia del Secretario de Educación Pública, de los Secretarios de Educación de la mayoría de las entidades federativas, instalamos la Conferencia del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, instancia en la que habremos de armonizar y coordinar los trabajos de evaluación.

Es responsabilidad del INEE emitir los lineamientos para la evaluación educativa que se realiza en el país. A las autoridades educativas y al INEE, que juntos conformamos el Sistema Nacional de Evaluación, les corresponde evaluar el Sistema Nacional de Educación.
Y esto significa evaluar los aprendizajes de los alumnos, el ingreso y el desempeño y la promoción de docentes y directivos, las instituciones educativas. Sobre todo, las escuelas, los programas educativos y las políticas educativas.

A partir de los resultados de estas evaluaciones; es decir, con base en evidencias de una evaluación realizada de forma técnicamente sólida, el INEE emitirá directrices de política educativa a las autoridades educativas del país.

La Junta de Gobierno del INEE entiende que la importancia que se le otorga a la evaluación en esta Reforma Educativa, obedece a la necesidad de que las decisiones de política tengan una base sólida en el conocimiento de los problemas de la realidad educativa y de sus causas.

Entendiéndolo así, la Junta de Gobierno del INEE ha hecho pública su voluntad de realizar las evaluaciones y emitir los lineamientos que permitan a la sociedad y al magisterio confiar en que éstas se basan en la mayor solidez técnica posible, que son justas y que serán utilizadas para, efectivamente, contribuir a mejorar la cobertura, la equidad y la calidad de la educación.

También, se ha comprometido a reconocer ya a atender la diversidad del país, así como a evaluar las condiciones de trabajo en los planteles en los que tiene lugar el hecho educativo, y de siempre considerar el contexto en el que éste se lleva a cabo.

Espera que, como resultado de las evaluaciones que se realicen en el país, pueda darse un proceso gradual de mejora de la relevancia, de la eficacia y de la equidad educativa, entendiendo que estos tres componentes son los que definen la calidad de la educación.

Desde la Junta de Gobierno del INEE, estamos convencidos de que estos esfuerzos requieren una participación social y magisterial que permita realizarlos sobre la base del mayor consenso posible y de una apropiación generalizada de lo que se entiende por ser docente, por una buena educación y por la forma en que estas características se pueden evaluar.

Por eso, hemos acordado con la Secretaría de Educación Pública que antes de que se definan los perfiles, parámetros e indicadores para la evaluación del desempeño docente, durante los primeros meses del año entrante se llevará a cabo un proceso participativo en el que a nivel de todas las escuelas de educación básica y media superior del país, las básicas en el seno de sus Consejos Técnicos, y en todos los planteles de educación media superior se lleven a cabo procesos de diálogo con directores y maestros sobre qué es un buen desempeño docente, y cómo evaluarlo.

Diálogo que informará la definición de dichos perfiles, parámetros e indicadores, y orientará el diseño de la evaluación del desempeño docente.
La evaluación es una pieza importante en el desenvolvimiento esperado de la Reforma Educativa, pero es solo un punto de partida, porque la evaluación por sí sola no puede mejorar la calidad de la educación.

Se requieren decisiones de política educativa que entre otras muchas cosas se orienten a impulsar los procesos que ofrezcan a apoyar y acompañar a los docentes y a los directivos, así como a ofrecerles una formación inicial de alto nivel y una formación continua pertinente. Y será necesario ir modificando la forma como se distribuyen estos esfuerzos y los recursos educativos.

Habrá que mejorar sensiblemente las condiciones de trabajo de muchas escuelas y planteles del país y ojalá vaya siendo posible ir modificando las condiciones contextuales que afectan directamente las posibilidades de escolarizarse y de aprender de nuestros estudiantes.

El esfuerzo de todos por mejorar la calidad y equidad educativas, el esfuerzo es de todos. Estamos mandatados por un principio fundamental, el del derecho a la educación.

Se trata de un derecho clave, que abre las puertas al disfrute de todos los demás derechos.

Va mucho más allá de asegurar el acceso a la educación aunque lo incluye.

Nos habla de una educación de calidad con equidad que asegure a los niños, a las niñas, a los jóvenes y a los adultos una vida digna y a todos una sociedad más justa y más humana.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra al Presidente del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, profesor Juan Díaz de la Torre.

-PROF. JUAN DÍAZ DE LA TORRE: Muy buenas tardes a todas, a todos.

Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de México; señores Gobernadores; señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor Secretario de Educación Pública; señora Consejera Presidenta de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Distinguidos y respetables integrantes del presídium todos; compañeras y compañeros maestros; queridos niños; señoras y señores:

Hoy nos convoca y nos une un tema fundamental para México. Pocas oportunidades existen de estar reunidos en torno, como aquí se ha dicho ya, a uno de los consensos más sólidos e íntimamente vinculados a nuestro desarrollo social y económico, y a la dignidad de nuestra Nación, como lo es, sin duda, la educación.

Que estemos presentes en esta Ceremonia de Firma de Convenios para Implementar la Reforma Educativa los Gobernadores de todos los estados y el señor Jefe de Gobierno, los miembros del Gabinete, los señores Secretarios de Educación de las entidades, la representación del INEE, organizaciones de sociedad y el SNTE, con la presencia, además, destacada del Presidente de la República, es motivo de satisfacción y, sobre todo, momento de compromisos y definiciones.

La educación no admite retórica alguna. La educación es un acontecimiento social diario, cotidiano, que sólo amerita respeto, responsabilidad y esfuerzo conjunto.

Mientras estamos aquí reunidos y en el transcurso del día, hay 27 millones de niños y más de un millón de maestras y maestros, trabajando y cumpliendo su misión en las aulas de la educación básica.

Decir esto es muy sencillo; sin embargo, tenemos que valorarlo en toda su dimensión. Estamos hablando de seres humanos que a través de la educación están construyendo un futuro mejor, más próspero, más digno, más solidario para ellos, para su familia y para todo México.

Es sencillo decirlo; sin embargo, detrás de esas cifras que son impresionantes por sí mismas, hay también décadas de esfuerzos de un país, incontables recursos económicos invertidos, generaciones y generaciones de maestras y maestros, todo un cúmulo de compromisos sociales y de Gobierno llevados a cabo con la mejor de las voluntades para que el hecho educativo diario año tras año avance y no se detenga.

La educación de los mexicanos ni empezó con nosotros ni terminará con nosotros. Todos somos parte de un esfuerzo sin tregua, de un constante afán educativo que como otras muchas ocasiones nos ha distinguido como Nación.

Nuestro deber hoy, sobre todo el deber quienes somos maestros y maestras, es responder a las necesidades educativas actuales, hacerlo con plena conciencia de nuestra responsabilidad y de un presente que está comprometido con el futuro.

La educación no es ni puede ser estática, inamovible, ni mucho menos inercial. Si el individuo cambia lo hace también la comunidad a la que pertenece, la sociedad en la que se incluye, el país en el que convive requiere de ambición y aspiración, requerimos verlos en el futuro.

Quienes se resisten al cambio generan abulia, descontento, temores. Quienes pretenden que todo siga igual generan a final de cuentas afrentas sociales que a su vez derivan en enconos.

Sólo la determinación de cambiar puede producir avances. Las maestras y los maestros lo sabemos y lo sabemos muy bien, porque día a día intentamos ayudar a nuestras niñas y niños a lograr ese cambio y ese avance.

Los maestros y las maestras del SNTE venimos de una tradición reformista y por lo tanto hemos mantenido un compromiso histórico con la educación al servicio del pueblo, que es el lema de nuestra organización.

A lo largo de 70 años transcurridos desde nuestra fundación hemos sido protagonistas de las reformas más trascendentales de este país, nunca hemos sido meros observadores complacientes, hemos estado comprometidos siempre con el cambio, con la justicia social, con el fortalecimiento de la educación pública y la vida de la democracia.

Hoy en México se han emprendido y logrado reformas de gran calado y otras habrán de alcanzarse en los próximos días. Reformas indispensables y que definirán nuestro destino como Nación en el Siglo XXI.

Se trata de reformas que a pesar de su necesidad estuvieron en algunos casos durante lustros, frenados por la falta de decisión, por la falta de voluntad política. Reformas que en diversos casos se diluyeron también, por la falta de audacia o por la incapacidad de construir los consensos, por encima del capricho, de la retórica o de la mezquindad política.

En este año, las grandes reformas emprendidas se han llevado a cabo por la capacidad para alcanzar consensos en la diversidad. Reformas emprendidas y logradas, anteponiendo los intereses y las necesidades del país y de la sociedad mexicana, con la certeza de que es posible construirnos, juntos, un camino de mayor bienestar, de mayor desarrollo y de justicia.

Estamos conscientes, por supuesto, que reforma implica cambio, trastocar el orden establecido, revertir o deshacer la inercia, atreverse a buscar nuevos caminos, nuevos horizontes, con esfuerzo y tenacidad.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación apoya las reformas en marcha, porque estamos convencidos de que con ellas el futuro de los mexicanos y, por ende, de las maestras y los maestros comprometidos con México tendrá mayores y mejores posibilidades de desarrollo y sobre todo, además, porque no violenta los derechos de todos los que trabajamos por la educación.

El SNTE apoya la Reforma Educativa porque concilia la urgencia de transformar la educación con el pleno respeto a los derechos laborales y a la superación profesional de las maestras y los maestros.

Esta reforma está en sus inicios fundamentales, sí, pero inicios. Rompe la inercia. Rompe lo estático. Requiere avanzar para lograr sus objetivos. Necesitamos avanzar en su concreción y materialización. Necesitamos asegurar su viabilidad, cuidar su implementación y garantizar su cumplimiento y entender eventualmente o detener las desviaciones.

Avanzar implica, sobre todo, colaboración y respeto entre todos quienes tenemos la responsabilidad de llevarla a cabo.

Necesitamos, todos juntos, pasar con nuevas actitudes, sin atavismos ni prejuicios sectarios, de la palabra a la acción, de la reflexión a la movilización creativa. Concebimos a la Reforma Educativa como la base para desplegar una auténtica política de nación orientada a resolver la desigualdad y los rezagos educativos acumulados durante tantos años.

La desigualdad social y la inequidad en la educación, son desafíos enormes que todos los aquí reunidos necesitamos afrontar y vencer.

Nadie puede estar al margen de esta realidad. Es absolutamente injusto que existan escuelas de primera para quienes todo lo tienen y escuelas empobrecidas, escuelas de segunda y hasta de tercera para quienes carecen de lo más elemental, cuyo futuro se encuentra en suspenso por la falta de oportunidades educativas dignas y de calidad.

Los tres niveles de Gobierno y los maestros de todo el país que compartimos la urgencia de elevar la calidad de la educación tenemos la obligación de resolver con urgencia la pobreza que existe en tantas de nuestras escuelas.

Estamos convencidos de que con el nuevo marco jurídico del Sistema Educativo se inaugura una nueva etapa para la educación pública mexicana con miras al futuro. Un futuro, además, que no es lejano y que a todos habrá de pedirnos cuentas.

El SNTE seguirá participando en esta reforma con todos los medios a su alcance, ejerciendo sus derechos y asumiendo nuestras responsabilidades.

Tenemos el compromiso de lograr los mejores resultados para todos.

En el Sindicato tenemos conciencia de la necesidad de renovar este compromiso con la calidad de la educación y tenemos la determinación de desplegar un sindicalismo representativo, democrático y de servicios que contribuya tanto a mejorar las condiciones de vida del magisterio, como a ofrecer en esta coyuntura a todos los maestros alternativas o instrumentos para su actualización y superación profesional, independientemente, de las acciones que la autoridad educativa está obliga a poner en marcha como parte de la propia reforma.

Estos compromisos y objetivos son hoy nuestra razón de ser, pero además, son absolutamente coincidentes con nuestros principios fundacionales en 1943.

Señoras y señores:

El SNTE asiste a esta trascendente ceremonia de la Firma de Convenios de Coordinación como actor protagónico de la Reforma Educativa, con la plena defensa de nuestros derechos como maestras y maestros, como trabajadores comprometidos con el fortalecimiento de la escuela pública vamos a contribuir y a cuidar su adecuada implementación. Así lo hicimos en el pasado, con la implementación de los Libros de Texto Gratuito, y más adelante, en la Federalización de la educación.

Lo hemos hecho constante y permanentemente en la defensa de la educación pública y la afirmación de los principios filosóficos del Artículo 3 Constitucional. México está, hoy, construyendo su porvenir.

Después de muchos años de polarización y de ineficiencia de la democracia, el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto ha logrado generar las condiciones para avanzar en la transformación del país.

Sabemos que todo lo que hagamos a favor de la reforma tendrá un impacto definitivo en el futuro de México. Por ello, el Gobierno de la República, los Gobernadores de las entidades, el señor Jefe de Gobierno, y fundamentalmente el pueblo de México, puede contar con la unidad, la cohesión, la fortaleza y la vitalidad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Muchas gracias por su atención.

-MODERADORA: Realiza su intervención el Gobernador del Estado de Puebla y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, doctor Rafael Moreno Valle Rosas.

-GOBERNADOR RAFAEL MORENO VALLE ROSAS: Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública.

Amigos Gobernadores y Jefe de Gobierno del Distrito Federal; maestro Juan Díaz de la Torre, Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Distinguidos miembros del presídium; estimados maestros y maestras; señoras y señores:

A nombre de la Conferencia Nacional de Gobernadores, quiero aprovechar esta ocasión para expresar al Presidente de todos los mexicanos, Enrique Peña Nieto, nuestra más sincera felicitación por su primer año de Gobierno.

Gracias a su liderazgo, convocatoria y capacidad para construir acuerdos con las diferentes fuerzas políticas, este año será recordado por los cambios profundos a nuestro marco jurídico en ámbitos prioritarios como el laboral, financiero, hacendario y de telecomunicaciones.

Sin embargo, en mi opinión, la reforma de mayor trascendencia, es la educativa.

Las modificaciones al marco constitucional y legal en la materia removieron viejos paradigmas para privilegiar el aprendizaje de los alumnos, reconocer, incentivar y mejorar el trabajo docente y generar un entorno escolar adecuado.

La reforma emprendida ha puesto a la educación en el centro de la agenda nacional, porque la calidad educativa es una condición indispensable para construir un país más justo, más equitativo y con oportunidades para todos.

Los gobernadores del país coincidimos en la necesidad de armonizar la legislación local al nuevo marco constitucional, así como a la Ley General de Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa y la Ley General del Servicio Profesional Docente.

Evidentemente para concretar el espíritu de esta reforma se requiere la suma de todos los actores del sector educativo, padres y madres de familia, maestros y directivos, autoridades de los tres órdenes de Gobierno, representaciones sindicales y organizaciones de la sociedad civil.

Como usted lo ha expresado, señor Presidente, hoy podemos decir con orgullo que esta reforma es el compromiso y determinación de todos. Es un acuerdo conjunto compartido y que, sin duda, habrá de depararle al país mejores condiciones para la educación de los mexicanos.

Es importante enfatizar que todos los aspectos de la Reforma Educativa garantizan el pleno respeto a los derechos laborales. El nuevo marco jurídico establece la posibilidad real de reconocer, incentivar y mejorar el trabajo docente dando certidumbre a los mecanismos de acceso y movilidad.

Asimismo, la evaluación universal permitirá focalizar los esfuerzos de capacitación para que los maestros puedan aprender más y enseñar mejor.

Hoy los gobiernos estatales y la Secretaría de Educación Pública Federal estamos llevando a cabo el censo de escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial, cuyos resultados permitirán redireccionar los recursos disponibles con una visión de largo aliento, pero acciones concretas y medibles en el corto y mediano plazo.

Adicionalmente debemos destacar que el Presupuesto de Egresos de la Federación del 2014 contempla una inversión en educación de más de 592 mil millones de pesos, lo cual representa un incremento del 15 por ciento con respecto a este año y, sin duda, la mayor inversión educativa en la historia del país.

Señor Presidente:

La educación en México ha dado un paso histórico con la promulgación y puesta en marcha de esta reforma.

Ahora tenemos el reto de garantizar su implementación en todo el territorio nacional. Porque de ello depende el futuro de las próximas generaciones.

Llegó la hora de unirnos alrededor de un objetivo común: La calidad educativa. Llegó la hora de la acción. Llegó la hora de la corresponsabilidad. Llegó la hora de vivir el orgullo de ser mexicanos, contribuyendo a la transformación del país.

Es tiempo de hacer a un lado nuestras diferencias ideológicas y partidistas, para detonar el extraordinario potencial que tienen nuestros niños y jóvenes.

Muchas gracias

-MODERADOR: Enseguida se procede a la Firma de los Convenios para la Implementación de la Reforma Educativa.

Firman los documentos:

El Secretario de Educación Pública; los señores Gobernadores de 30 entidades del país; el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y el representante del Gobernador del Estado de Jalisco.

Atestigua con su presencia esta firma, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.