Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Muchas gracias por permitirnos, una vez más, compartir este evento de forma conjunta, en este merecido y digno homenaje, que en esta escuela, que fue el primer centro educativo que formó a don Jacobo Zabludovsky, hoy le rinda un homenaje.

Hoy se le rinde un homenaje a un gran hombre. A un hombre de familia, a un hombre de trayectoria profesional como periodista, como comunicador y que, sin duda, ha sido formador de muchos otros hombres, mujeres y hombres, que le han seguido en esta profesión a la que él le ha entregado su vida.

Me da mucho gusto, don Jacobo, acompañarle en esta emotiva ceremonia de 70 años de trayectoria y que se le rinde precisamente en ésta, que fuera su escuela.

Y al saludarle y reconocer este muy merecido homenaje que se le rinde, saludo también a la directora de este plantel, a los jóvenes estudiantes, niños todavía, de primaria, que hoy están presentes acompañando a un hombre, insisto, con una gran trayectoria.

Espacio para saludar de manera muy señalada y de manera particular a quien, sin duda, ha sido su mayor motor, motivación, inspiración: su familia, a su esposa Sarita, a sus tres hijos, a sus nietos, a un bisnieto, que me ha compartido que son parte de su mayor orgullo y de su mayor fortaleza.

Amigos muy queridos, amigos cercanos de medios de comunicación, a don Francisco Aguirre, a Juan Francisco Ealy; dos importantes empresarios de medios en los que usted hoy colabora, y a muy queridos amigos del ámbito periodístico que hoy están aquí con usted.

Yo quería decirle, don Jacobo, que hace un momento al escucharle, lamento haberle o creo el haber supuesto que era espacio para que tanto el Jefe de Gobierno, me voy a permitir decirlo por él, pero al menos sí lo puedo afirmar por un servidor, hubiésemos querido seguirlo escuchando don Jacobo.

El señor Jefe de Gobierno y un servidor hablamos todos los días, y hablamos quizá mucho y en muchos espacios, y somos escuchados de forma cotidiana, pero aquí era un espacio, y usted nos los ha dispensado, de deleitarnos con una muy apretada crónica de una parte de su vida, de 85 años de vida, 70 años de trayectoria periodística, y de justo y merecido homenaje que se le rinde hoy en ésta, que fuera su primera escuela.

La escuela en la que dio, o en la que recibió la primera formación que le llevó a tener una trayectoria que hoy le estamos reconociendo, y que le reconoce, yo creo que muchos mexicanos que han tenido oportunidad de conocerle de cerca, quizá a distancia, o quizá nunca, de haberle tratado personalmente, pero, sin duda, usted es un hombre que se ha convertido en ícono, en referente dentro de muchos ámbitos del quehacer social de nuestro país y del mundo de habla hispana.

Porque, en la comunicación que como periodista usted ha hecho durante 70 años, le ha llevado a conocer, o a hacernos conocer, a personajes de la historia, a grandes personalidades, a quienes usted ha entrevistado, a quienes usted tuvo oportunidad de acercarnos como sociedad, y digo a muchas generaciones que incluso superan en edad la de un servidor, de qué pensaban, qué proponían para el mundo o para las áreas o lugares en los que tenían responsabilidad.

Y no sólo me refiero a dirigentes políticos. Me refiero a líderes sociales, políticos, autoridades en los ámbitos económicos, en el ámbito de la cultura.

Sin duda, su trayectoria profesional ha quedado, o queda marcada e inscrita en la crónica que habrá inevitablemente de este pasaje de la historia de nuestro tiempo.

Y déjenme compartirle que como Presidente de la República, en esta gran responsabilidad, en el más alto honor que puede tener alguien dedicado a la política, y que me ha sido confiada por la mayoría de los mexicanos, es para mí una gran distinción acompañar a un personaje y a un hombre de nuestra época, de nuestro tiempo, que sin duda será un referente para quien esté dedicado a la actividad periodística.

Pero, más importante y más allá de ello, hacer un referente de la descripción del tiempo que nos ha acompañado, de estos últimos 70 y demás años que, estoy seguro, usted estará haciendo narrativa y crónica, y manteniendo debidamente informada a la sociedad desde su óptica y desde su visión del diario acontecer de nuestro México y del mundo entero.

Por ello, por ese testimonio valioso que usted está dejando y que, sin duda, se inscribirá en las páginas de la historia que acompañarán este momento de nuestro tiempo, muchas gracias.

Muchas gracias don Jacobo.

Y hoy me enorgullece y me distingue acompañarle en este muy merecido homenaje a favor de su persona.

No quiero extenderme, pero sí estoy seguro, don Jacobo, que para usted resulta muy emotivo estar en este espacio en donde recibió las primeras lecciones que le permitieron seguir una trayectoria de éxito dentro de la carrera periodística. Y de haberse formado con gran orgullo dentro de la escuela pública.

Lo mismo en la primeria, en la secundaria, en la preparatoria, cursar sus estudios profesionales en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Y a partir de ahí, ir sembrando y haciendo camino en lo que, sin duda, le ha deparado en su vida, una experiencia de éxito profesional y sobre todo familiar.

Esto debe de llenarle de gran satisfacción, porque al estar hoy aquí en esta escuela, para estos jóvenes, para estos niños, quedará también, como lo decía el Jefe de Gobierno, inscrito en su memoria y en su corazón.

Mire que yo recuerdo todavía estando en mi primaria y no vamos a hablar de mí. Pero cuando el Gobernador allá del estado, su esposa, visitó la primaria, yo iba en sexto de primaria y no se me olvida.

Y no se me olvida esa ocasión, por eso creo que a estos niños no habrá de olvidárseles este momento y que a ellos deseamos les depare un futuro, también, de éxito y promisorio en cada niña y en cada niño, como lo estuvo usted alguna vez ahí, en un espacio como en el que ahora están, esperando que el porvenir y que el futuro les sonriera y les deparara buenas cosas, cosas positivas, éxitos y realizaciones personales.

Usted las ha tenido don Jacobo y quienes tenemos hoy responsabilidad pública, deseamos que la niñez y la juventud de nuestro país, a partir de nuestra contribución en lo que es una constante de la historia, el cambio y la transformación y la que estamos impulsando, depare, insisto, a la niñez y juventud de nuestro país, también, grandes y promisorios horizontes. Horizontes de éxito y de realización personal.

Eso es lo que estamos haciendo.

Decía yo en esta apretada síntesis que hizo, en una crónica de una parte de lo que le ha tocado vivir y de las transformaciones que el mundo estaba experimentando en esos años que usted relató, hoy estamos, también, escribiendo parte de la historia de este país.

Y lo hacemos todos. Lo hacemos desde nuestro ámbito de actuación y de responsabilidad. Unos en la parte privada; otros en el ámbito público, en donde descansa, sin duda, la mayor responsabilidad, porque ahí está la tarea de conducir, de enseñar camino para que este país tenga para sus habitantes un futuro más promisorio. Y eso es, justamente, lo que este Gobierno ha venido haciendo.

Hemos impulsado grandes cambios con el acompañamiento de todas las expresiones políticas, porque quizá, y sólo a ello habré de referirme, un cambio importante de esta época que usted describió hace un momento, de la que usted nos platicó, al que hoy tenemos un cambio importante para este país, fue la evolución democrática que México experimentó.

De un tiempo en donde tuvimos un sistema político prácticamente sustentado en un partido hegemónico por varias razones y distintas condiciones que históricamente están ahí testimoniadas, para llegar a una etapa de mayor democracia, de mayor pluralidad, de mayor diversidad.

Esto es lo que distingue a nuestro tiempo. Esto es lo que distingue al México de hoy. Y es en esa condición plural, democrática, de diferencias marcadas y señaladas, a partir de las cuales hay que construir.

De mucho se ha escuchado, no sabemos si la democracia sea el sistema o el mejor sistema, pero, sin duda, es el menos imperfecto. Es el que posibilita el que todos se expresen con libertad, que todas las voces sean escuchadas. Y que, a final de cuentas, se construyan los mayores consensos para impulsar lo que el país, o lo que una sociedad demanda para sí misma.

Todo lo que hacemos no son más instrumentos para asegurar que esta generación y las futuras, tengan mejores condiciones. Y uno de los temas, y en ello quiero concluir, porque esta escuela a eso nos convoca, uno de los temas centrales dentro de la agenda de reformas que hemos venido impulsando es el de la educación.

Porque, sin duda, es lo que dará mayor fortaleza y sustento a lo que puedan tener las futuras generaciones. Eso se sustenta, se fragua, se construye desde la educación.

Y nos hemos trazado un proyecto muy ambicioso para asegurar, no sólo educación laica y gratuita para todos los mexicanos, sino además que sea de calidad, que les dé herramientas mayores para un mundo de más población, más exigente, que demanda mayores capacidades y que el Sistema Educativo Nacional debe estar en la aptitud verdaderamente de darles esas herramientas a nuestras niñas y niños, a los jóvenes del país.

Hoy, estamos ya trabajando para impulsar esta transformación educativa con la participación decidida y comprometida de los maestros de nuestro país, de padres de familia y de autoridades educativas.

Y entre estos proyectos o dentro de las aristas que considera esta Reforma Educativa, está el que tengamos espacios muy dignos para la enseñanza de nuestros jóvenes.

Y si me permite, don Jacobo, teniéndolo a usted como testigo en este homenaje que se le rinde por sus 70 años de trayectoria profesional, aquí he de dar una instrucción al Secretario de Educación Pública para que arreglemos ésta, que fue su escuela.

Al entrar a la escuela, hoy España, merece un arreglo en alcance al Programa de Escuela de Excelencia, y será oportunidad para entonces volver a visitarla y verla en mejores condiciones.

Compromiso que ante ustedes hago, y que el señor Secretario de Educación hará que esté honrando puntual y cabalmente.

Finalmente, muchas gracias por la oportunidad, don Jacobo. Para mí es, insisto, una gran distinción.

Algo que tiene este país y que debemos, este Gobierno está comprometido en ello y es una convicción que como Presidente tengo, algo que es quizá uno de los valores más importantes que tiene México, es el de la libertad.

Y que en la libertad está, también, el de la libertad de prensa; el que seamos un país con aptitud para escuchar todas las voces, coincidentes y divergentes.

El Gobierno que encabezo es uno que está plena y absolutamente comprometido con la libertad de expresión, con la libertad para expresar las ideas a través de los distintos medios, que a veces gustan unas y otras no.

Pero esa es la bondad. Ese es el gran valor que tenemos como país, el que todas las voces, el de cada mexicano, mexicana y mexicano, pueda ser expresada, pueda sentirse y dejarse escuchar, oír, sentir, a través de los distintos medios de comunicación.

Y en todo ello ir formando opinión, ir generando criterio y decisión en las grandes decisiones que como colectividad y como mexicanos estemos tomando.

Don Jacobo:

Yo le deseo que a esta etapa de su vida se sumen mayores momentos y más años de realización personal, familiar y profesional.

Que siga acompañando a nuestro país en su desarrollo y su progreso, como lo ha hecho durante estos 85 años y, de manera muy señalada, en 70 años de actividad profesional como periodista distinguido, reconocido aquí y en muchas otras partes del mundo de habla hispana.

Mil felicidades.

Y que la vida le siga acompañando con grandes realizaciones y grandes satisfacciones.

Felicidades.