Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar en este evento al Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, al doctor Raúl Plascencia Villanueva.

A los integrantes del Consejo Consultivo de Derechos Humanos que están hoy aquí presentes.

De manera muy particular, a quienes recién han sido asignados por el Senado de la República.

A don Guillermo Ortiz Mayagoitia y a Mariclaire Acosta, que están hoy aquí presentes con nosotros.

Quiero de manera muy particular saludar a quien ha recibido este Premio Nacional de Derechos Humanos en reconocimiento a una loable labor en favor de quienes lo necesitan en un momento muy particular que nos ha sido relatado y platicado por ella misma, me refiero a Norma Romero, a quien le saludo con gran afecto, con reconocimiento por su trabajo y el de quienes la acompañan, que forman parte de este grupo de Las Patronas, y que tenía que ser en esta fecha, que es la inspiración, el día de La Patrona de México, como ella me lo ha compartido, en la que esté recibiendo este reconocimiento.

Al mismo tiempo quiero felicitar y reconocer el trabajo de Juan Manuel Estrada quien ha recibido, también, en el marco de estos reconocimientos en favor de quienes hacen trabajo por los derechos humanos, quien ha recibido la Mención Honorífica el día de hoy.

Felicidades, también, por esa incansable labor y ese compromiso que tiene especialmente por los niños desvalidos y quienes están en condición, a veces, de ser víctimas, realmente, de muchos otros quienes no parecen actuar como seres humanos, sino, más bien, dentro de la barbarie y no de la civilidad que debiera ser la que permeara en este Siglo XXI.

Muchas gracias a la labor realizada Juan Manuel, a ti y a quienes te acompañan en esta tarea.

Felicidades.

Quiero saludar a todas las organizaciones de la sociedad civil que están procurando desde distintos espacios de actuación y de procuración, la defensa a los derechos humanos, a construir un México de mayor inclusión y de respeto a los derechos que consagra nuestra Constitución.

Quiero, también, saludar a los presidentes de las comisiones estatales de derechos humanos que hoy nos acompañan.

Y, quizá, hacer de este espacio marco propicio para expresar nuestro pesar por el fallecimiento de un compañero de ustedes, del Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Guerrero, que el día de ayer falleciera, Juan Alarcón Hernández.

Y desde aquí expresar nuestro más sentido pésame a toda su familia. Y, sobre todo, hacer reconocimiento a la labor que durante 23 años realizó al frente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Guerrero.

Los acompañamos en este pesar.

Señores integrantes del Gobierno de la República.

Servidores públicos.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

El Gobierno de la República tiene un compromiso indeclinable con el respeto y protección de los derechos humanos.

Y, precisamente, el objetivo central de esta Administración es construir una verdadera sociedad de derechos, y esto significa que cada persona ejerza plenamente los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales que reconoce y consagra nuestra Constitución.

Para hacer realidad este ideal que compartimos todos es indispensable la voluntad, compromiso y participación de autoridades, de activistas y defensores de los derechos humanos.

Esa dedicación al cuidado de los derechos fundamentales es la que da vida y nutre el Premio Nacional de Derechos Humanos, máximo reconocimiento que otorga el Estado mexicano en esta materia.

Como Presidente de la República ha sido muy grato entregar este galardón en esta edición 2013 y, por cierto, quiero saludar también a quienes han sido galardonados en otros años y que están hoy aquí con nosotros, en este acto.

Y, al mismo tiempo, no puedo omitir la participación del Consejo de Premiación y de sus integrantes, que hoy también aquí nos acompañan.

Esta edición 2013, hoy se ha entregado a Norma Romero Vásquez por su invaluable labor humanitaria en favor de los migrantes desde el Estado de Veracruz, y en ella reconocer también la labor del grupo de mujeres y de menos hombres, dos que ella me ha compartido, participan en esta gran labor desde hace 18 años.

Ella ha dedicado energía, tiempo y recursos a repartir gratuitamente alimentos a los migrantes que cruzan por el Municipio de Amatlán de Los Reyes, en su travesía hacia el Norte del país.

Este día también hemos entregado Mención Honorífica a Juan Manuel Estrada Juárez, por su labor altruista de su fundación, dedicada a la localización de niños robados y desaparecidos.

Gracias a su dedicación y compromiso más de 200 familias han podido recuperar a sus hijos; además, su encomiable labor ha permitido detectar y prevenir abusos contra menores.

Muchas felicidades nuevamente a ambos galardonados, porque México está orgulloso de la labor que ustedes llevan a cabo y sobre todo de aquellos a quienes han beneficiado y han apoyado en condiciones difíciles.

Nuevamente muchas felicidades y muchas gracias en nombre de todo México.

Permítanme, también, que en el marco de este evento y a unos días de haberse cumplido el primer año de gestión de esta Administración, quiero compartir con ustedes algunos avances que México ha tenido en materia de derechos humanos.

Primero. Se ha decidido dar impulso a la promoción y defensa de los derechos humanos en toda la estructura de la Administración Pública Federal, por ejemplo, la nueva política de seguridad y procuración de justicia, tiene como uno de sus principales pilares la protección y el respeto a los derechos humanos.

El propósito ha sido armonizar la agenda de seguridad y justicia con la agenda de protección y promoción de los derechos fundamentales, y esto ha permitido reducir a prácticamente la mitad el número de quejas presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por presuntas violaciones a garantías fundamentales cometidas por Fuerzas Armadas o integrantes de la Policía Federal.

Segundo avance. Fortalecimiento del marco legal y andamiaje institucional en favor de los derechos humanos.

Gracias al respaldo y responsabilidad de los legisladores, hoy los mexicanos cuentan con dos nuevos ordenamientos para la protección de sus derechos esenciales: La Ley General de Víctimas y la Ley de Amparo.

La primera colocó a las víctimas en el centro del derecho penal, al permitir su asistencia, protección y la reparación del daño por parte del Estado.

Por su parte, la Ley de Amparo es una nueva norma de avanzada que amplía los derechos y las medidas para la protección de los ciudadanos frente a la autoridad.

Adicionalmente, se amplió la protección de derechos en beneficio de grupos en situación vulnerable con la publicación de diversos reglamentos.

Y también se ha dado un paso decisivo para que los delitos contra periodistas, que atenten contra la libertad de expresión, puedan ser atraídos por el Ministerio Público Federal y sancionados por jueces federales. Y en este sentido, ya está operando el mecanismo de protección a defensores de derechos humanos y periodistas.

Tercero. Fortalecimiento de acciones para proteger y promover los derechos fundamentales de niñas, niños y adolescentes.

En este propósito se han reforzado los mecanismos de búsqueda y pronta recuperación de menores en situación de riesgo inminente, la llamada Alerta Amber, así como los esquemas de protección migratoria a niños y adolescentes no acompañados.

Además, se firmó un convenio de colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, a fin de impulsar nuevas acciones que contribuyan al cabal cumplimiento de los derechos infantiles.

Cuarto avance. En cumplimiento de la reciente Reforma Constitucional en Materia de Derechos Humanos y de Resoluciones de Organismos Internacionales, en octubre de este año presenté al Congreso de la Unión un paquete de iniciativas de reforma, con los siguientes propósitos:

El primero. Establecer los límites del Estado en la suspensión de derechos y garantías.

Segundo. Acotar la actuación del Estado con respecto a la expulsión de extranjeros.

Tercero. Adecuar el delito de desaparición forzada a los estándares internacionales.

Y cuarto. Evitar prácticas discriminatorias en contra de personal militar con VIH-SIDA, como lamentablemente se habían presentado casos.

En congruencia con estas iniciativas, también propuse a la Cámara de Senadores el retiro de reservas a distintos Tratados Internacionales vinculados a derechos humanos.

Y quinto avance. El Gobierno de la República está decidido a cumplir las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En cumplimiento a una resolución de esta Corte, se creó un fideicomiso para reparar el daño a las víctimas, un hecho que no tiene precedente en América Latina.

En suma. Estos cinco avances que me he permitido compartir con ustedes son muestra clara de que el Estado mexicano en su conjunto está decidido a seguir adelante, trabajando en favor de los derechos humanos.

En este marco, me parece, también, propicio, reiterar mi felicitación a la Suprema Corte de Justicia de la Nación por haberse hecho acreedora al Premio de las Naciones Unidas por servicios eminentes en derechos humanos.

Esta presea internacional es un justo reconocimiento a sus acciones en favor de la protección de las garantías y libertades fundamentales.

Señoras y señores:

El pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, como es del dominio público, acudí a Sudáfrica para despedir, en nombre de México, a un líder universal que dedicó su vida a la lucha por la paz, la libertad y la igualdad.

Prácticamente un centenar de Jefes de Estado y de Gobierno despedimos a Nelson Mandela, un hombre que defendió los derechos fundamentales de su pueblo y trabajó por una Nación justa, igualitaria y democrática.

Por esta labor, Nelson Mandela obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1993, un año antes de acceder a la Presidencia de su país.

La lección que esto nos deja es muy clara y el ejemplo de Norma Romero lo confirma.

No hace falta ejercer una responsabilidad pública para promover y defender los derechos humanos. Lo que se necesita son valores, conciencia y convicciones firmes.

Los derechos humanos son una causa que nos compromete a todos, autoridades y a la sociedad en su conjunto, y en la que todos debemos contribuir.

El Gobierno de la República en este espacio ha testimoniado varios, pero no todos, pero varios de los avances que hemos logrado en este primer año de Administración.

He compartido hace un momento con Norma Romero, el reiterado compromiso que hacemos para que desde el Gobierno, de manera señalada a través de instancias que tienen por responsabilidad velar por la defensa y protección de los derechos humanos, como entre ellas está la Secretaría de Gobernación, la propia Procuraduría General de la República, y todas las áreas del Gobierno de forma transversal, dedicadas, realmente, a ser promotoras permanentes de la defensa de los derechos humanos y en el marco de sus responsabilidades, establecer acciones y programas orientados, precisamente, a la defensa de los derechos humanos.

En lo que hemos conocido de la historia que acompaña el apoyo y la labor incansable de Norma Romero, allá, en Veracruz, está el compromiso del Gobierno de la República para que esas condiciones, Norma, como lo desean todos, todos los presentes y todos los mexicanos, cambie.

Para que ese tránsito de migrantes que lamentablemente pasan por momentos difíciles y por penurias, realmente puedan superarse y sea otra la condición que tengamos.

Para ellos, quienes eventualmente deciden de manera voluntaria ir en búsqueda de alguna oportunidad, y para los pueblos cuya condición, también, debemos cambiar.

Y esto, insisto, compromete la labor del Gobierno de la República, pero por igual, de todas las autoridades, de todos los órdenes y de una sociedad comprometida y dispuesta a defender y promover los derechos humanos, que será garante y que velará porque todo esto realmente se lleve a cabo.

En todo momento y en cualquier lugar se pueden promover y defender los derechos humanos, sólo así construiremos la auténtica sociedad de derechos que México debe de ser en el Siglo XXI.

Muchas gracias a todas y todos ustedes por su presencia en este evento significativo que reconoce la labor de dos organizaciones: de Las Patronas, especialmente, en Norma Romero, que encabeza este esfuerzo; y en Juan Manuel Estrada, dedicado a cuidar y velar por derechos de niñas y niños de nuestro país.

Nuevamente, muchas felicidades.