Excelentísimo señor Abdullah Gül, Presidente de la República de Turquía.

Muy distinguida señora Hayrünnisa Gül.

Muy distinguidos invitados.

Hace poco más de medio siglo, el Presidente Adolfo López Mateos proyectó a México a nivel internacional, mediante el establecimiento de relaciones diplomáticas, con nuevos socios en Asia y África, así como con la apertura de representaciones diplomáticas.

Además, intercedió por el desarme nuclear y la paz mundial. Y fue, también, nuestro primer Presidente en visitar países como la India, Japón, Filipinas, Indonesia y Polonia. López Mateos consiguió que la voz de México se escuchara en Europa, Asia y África.

Hoy, me congratulo de tener la oportunidad de retomar esos pasos, dados por quien fuera nuestro Presidente, así como de tener el honor de ser el primer Presidente de México que realiza una Visita de Estado a un país tan importante en el escenario mundial, como lo es el país hermano de Turquía.

Turquía es cuna de civilizaciones y mosaico de culturas. Es un país estratégico al ser puente entre continentes y punto de encuentro de sociedades.

Y para ilustrarlo, qué mejor ejemplo que El Marmaray, el túnel que ahora une a Europa y Asia.

Numerosos sitios arquitectónicos, como los vestigios de Capadocia, los Palacios de Estambul; o los grandes proyectos contemporáneos, como el tren rápido entre Ankara y Estambul, atestiguan el trayecto y evolución de una sociedad multicultural.

Turquía siempre ha fascinado al mundo. Sus bellezas naturales y sus espléndidas ciudades atraen a millones de turistas, quienes desean conocer estas tierras legendarias con gran historia pero, sobre todo, con enorme potencial para el futuro.

El pueblo turco ha conocido grandes glorias a lo largo del tiempo, y hoy está emergiendo, una vez más, para consolidarse como un país próspero, con gran influencia en su entorno regional.

Durante prácticamente el último siglo, los turcos han sabido construir progresivamente un Estado secular, moderno, y abierto al mundo que mira hacia adelante.

México comparte importantes similitudes con Turquía. Es, también, un Estado laico, orgulloso de su pasado y con gran confianza en su porvenir.

Por su ubicación geográfica, México también es puente entre culturas, entre Norteamérica y Latinoamérica; entre Norte y Sur; entre un pasado milenario y un futuro moderno.

Ambas economías se encuentran dentro de las 20 más grandes del mundo. Son similares en ingreso per cápita y son reconocidas por su activo papel en el comercio internacional.

No obstante la distancia geográfica entre nuestros países, Turquía y México han estado entrelazados.

La expansión del Imperio Otomano, a finales del Siglo XV, conllevó al descubrimiento de América y, en consecuencia, al surgimiento de América Latina.

Todavía hoy, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, conservamos el reloj donado por la comunidad otomana en 1910, con motivo del Centenario de nuestra Independencia.

Con el despuntar del Siglo XXI, nuestros países vuelven a coincidir. En el marco de 85 años de relaciones diplomáticas, éste es el momento de relanzar nuestra relación bilateral para consolidar una vinculación más fuerte y cercana entre dos Estados en ascenso.

Los mexicanos queremos construir un futuro compartido con los turcos, a partir de los lazos fraternos y solidarios que ya hemos construido.

Por eso, celebramos que este día se hayan firmado diversos instrumentos jurídicos, que profundizan y elevan nuestra relación a nivel de asociación estratégica en el Siglo XXI.

Estamos convencidos de que el comercio internacional es un motor del crecimiento económico y un detonador del bienestar social.

Nos congratulamos del interés mutuo de concretar un Tratado de Libre Comercio entre nuestros países. Éste es el momento para hacerlo. Partimos de un intercambio comercial modesto, pero equilibrado y en constante crecimiento.

Con la experiencia de ambos países, como integrantes de cadenas globales de valor, hay un amplio espacio para la complementariedad de nuestras empresas.

Además, también es un buen momento para incrementar nuestros lazos culturales, educativos, tecnológicos y de cooperación en diversas materias.

Turquía y México son sociedades jóvenes y en transformación. Son países dinámicos que buscan establecer mayores y constantes canales de comunicación, como lo acredita su interés de participar activamente en el espacio MIKTA, integrado por México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia.

Juntos, tenemos un peso importante en los distintos foros multilaterales, como el G20, la OCDE o en la propia Organización de las Naciones Unidas. Además, compartimos valores e intereses, como la paz, el desarme y el combate al cambio climático.

Uniendo nuestras voces en estos espacios, podremos ir más lejos y avanzar más rápido en los objetivos que compartimos.

Señoras y señores:

Turquía y México somos aliados y socios naturales, y debemos dar cauce e institucionalidad a nuestras semejanzas. Ésta, sin duda alguna, es una Visita de Estado sumamente productiva, porque nos permite establecer el andamiaje institucional necesario para avanzar más allá, juntos.

Confío en que éste sea apenas el inicio de un nuevo camino de amistad y cooperación entre nuestros pueblos.

Estoy seguro de que hoy hemos comenzado una nueva época para las relaciones entre Turquía y México.

Hago votos porque nuestras sociedades sepan acercarse y sumar esfuerzos para un mejor futuro.

Al agradecer al pueblo y Gobierno turcos la oportunidad de trabajar en este propósito, reitero nuestra más atenta invitación al excelentísimo Presidente de Turquía y a su distinguida esposa para que visiten México. Así, sellaremos la asociación estratégica para el Siglo XXI que hoy hemos comprometido y nos hemos trazado.

Ahora les pido que me acompañen para hacer un brindis.

Quiero brindar por el excelentísimo señor Presidente Abdullah Gül, por su muy distinguida esposa y, sobre todo, por esta relación fraterna y de hermandad que identifica a nuestros países.

Por Turquía y por México.

Muchas felicidades.

Salud.