Señoras y señores.

 

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

 

Señor Secretario de Gobernación.

 

Señor Secretario de la Defensa Nacional.

 

Señor Secretario de Marina.

 

Señor Procurador General de la República.

 

Muy distinguidos miembros del Gabinete, todos del Gobierno de la República.

 

Muy apreciado señor Comisionado Nacional de Seguridad.

 

Muy distinguidos mandos superiores y oficiales de la Policía Federal, de la Comisión Nacional de Seguridad.

 

Muy apreciadas familias que acompañan hoy a quienes han recibido reconocimientos y promoción por su trabajo, por su esfuerzo y por su dedicación, al pertenecer a la Policía Federal de nuestro país.

 

Señores representantes de los medios de comunicación.

 

Señoras y señores:

 

La seguridad y la paz de los mexicanos, como lo he señalado de manera reiterada, es una prioridad para el Gobierno de la República.

 

Por ello, desde el inicio de esta Administración nos comprometimos a trabajar para transformar al país, conscientes de que un ambiente de tranquilidad es indispensable para la realización personal, para que cada individuo, para que cada mexicano logre desplegar todas sus capacidades y pueda, como lo he señalado también, en múltiples ocasiones, escribir historias de éxito.

 

La seguridad, como responsabilidad irrenunciable del Estado, es un servicio que demanda entrega, profesionalismo, sentido del deber y un arduo trabajo todos los días.

 

En esta importante responsabilidad no puede haber descansos ni demoras. En todo lugar y en cualquier momento, las familias mexicanas requieren ser protegidas en su integridad, en su vida, en sus derechos, en su patrimonio.

 

Esa es la trascendencia de la misión que tiene encomendada la Policía Federal, una institución dedicada a proteger y servir a la comunidad, como lo mandata la misión que está inscrita en distintos espacios del diario quehacer de quienes integran esta gran institución.

 

Son decenas de miles de mujeres y hombres, quienes con absoluta entrega y determinación, ponen sus capacidades para cuidar a los mexicanos.

 

Por estas razones, me ha sido grato y ha sido una gran distinción y honor, entregar el día de hoy condecoraciones, ascensos, recompensas y distintivos a los elementos en activo que por sus méritos han sido acreedores a este reconocimiento.

 

Sin embargo, al final de cuentas, la mejor recompensa a la que un policía puede aspirar es el reconocimiento de la sociedad entera.

 

De manera especial, ha sido, también, un alto honor entregar las condecoraciones Caballero Águila a los familiares de Policías Federales caídos en acto heroico, en cumplimiento del deber.

 

Con esta ceremonia rendimos un justo homenaje a la valentía de sus actos y a su compromiso indeclinable con las familias mexicanas.

 

Su destacado desempeño honra la misión que protestaron cumplir desde el primer día de servicio y, al mismo tiempo, engrandece y dignifica a la Policía Federal.

 

En este día, sociedad y Gobierno reconocemos públicamente su esfuerzo, valor y determinación con que se han conducido en sus funciones y responsabilidades.

 

Su presencia en carreteras, instalaciones estratégicas y comunidades vulnerables permite que los mexicanos se sientan mejor protegidos, y tengan mayor tranquilidad.

 

Cada vez que aseguran mercancía ilegal o que logran la detención de un delincuente, coadyuvan a que prevalezcan el orden y el Estado de Derecho.

 

Cada acción que realizan en una brigada social, ante situaciones de desastre o contingencias, propicia que la sociedad tenga mayor confianza en sus instituciones de seguridad.

 

Reconocemos, también, que cada operativo realizado con precisión, con apego a la ley y pleno respeto a los derechos humanos, los convierte en ejemplo para sus compañeros y en motivo de orgullo para su corporación.

 

En suma. Gracias a su compromiso social nos acercamos a la primera meta nacional que nos trazamos como Gobierno: lograr un México en paz.

 

Reconocemos que este objetivo, además de ser un anhelo social, es una condición indispensable para detonar todo el potencial que tiene nuestro país.

 

Y en este sentido, valoro los logros que han alcanzado de manera individual, así como el avance de los objetivos institucionales que esta Institución se ha fijado.

 

Este año, la Policía Federal se ha renovado y ha reorientado sus esfuerzos.

 

Sus elementos se han destacado por ser parte fundamental en la ejecución de la nueva política de seguridad y procuración de justicia.

 

Hace unos días, a propósito de la realización de una sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, claramente establecí y señalé algunos primeros avances que se han tenido, sobre todo en la disminución de tendencias que había en la comisión de ciertos delitos.

 

Como, por ejemplo, el número de homicidios dolosos se redujo, en el periodo de un año, en un 15 por ciento.

 

En robos, en cualquiera de su modalidades, todavía en lo que es una contención y decrecimiento a las tendencias, de apenas un 5 por ciento; mientras que en el robo de vehículos ha habido una disminución de 10.4 por ciento.

 

Éstas son sólo algunas cifras, alentadoras, pero que acreditan el compromiso y la responsabilidad que las instituciones encargadas de la seguridad del Estado mexicano han venido logrando y que, insisto, acredita el esfuerzo desplegado y el compromiso que tienen para velar por la seguridad de todos los mexicanos.

 

Debo también señalar que la Policía Federal ha contribuido a que, hoy, 71 de los 122 delincuentes más relevantes de la delincuencia organizada hayan dejado de lastimar a la sociedad mexicana y que hoy enfrenten procesos o algunos hayan caído abatidos en enfrentamientos con la policía.

 

Estos y otros logros han sido posibles gracias a la efectiva coordinación institucional entre las propias autoridades del Gobierno de la República.

 

Y aquí quiero destacar, hacer énfasis o poner especial énfasis en algo que se ha logrado en este primer año de gestión de esta Administración, una mayor articulación en los esfuerzos que realizan las instituciones de velar por la seguridad y salvaguardar la soberanía nacional.

 

Me refiero al Ejército Mexicano, a la Marina de México y a la propia Policía Federal, que se han integrado, que han armonizado sus esfuerzos, que comparten estrategias e información fundamental, para realmente dar golpes certeros contra la delincuencia y contra el crimen organizado.

 

Los mexicanos reconocemos su esfuerzo, reconocemos su compromiso y, realmente, les alentamos para que con su compromiso y dedicación debida a la Patria sigan cumpliendo con esta alta misión y, sobre todo, sigan procurando seguridad y paz para todos los mexicanos.

 

Muchísimas felicidades.

 

No obstante algunos de los logros aquí compartidos, los que también hiciera mención expresa el Comisionado Nacional de Seguridad durante su intervención, en una apretada síntesis de logros y avances que se han tenido en este año, es claro que no podemos estar satisfechos. Es imprescindible redoblar nuestros esfuerzos hacia adelante.

 

Aquí quiero reiterar el respaldo a las acciones que ha emprendido la Comisión Nacional de Seguridad, para que la honestidad y el comportamiento ético sean la norma que prevalezca en todos los integrantes de esta gran institución.

 

El Gobierno de la República está resuelto a respaldar a esta gran corporación, con los recursos humanos, técnicos y financieros, que permitan realmente su consolidación, y permitan, también, lograr una mayor profesionalización, mejores condiciones para sus integrantes y, sobre todo, esto se acredite en mayores logros y resultados para los mexicanos.

 

Estoy seguro que en el mediano y largo plazos, la Policía Federal seguirá fortaleciendo sus capacidades para servir a los mexicanos con mayor eficacia y profesionalismo.

 

Como Presidente de México, es para mí, insisto, un gran honor, una gran distinción acompañar hoy a esta gran institución del Estado mexicano, a la Policía Federal de nuestro país, en la entrega de recompensas, estímulos y ascensos a quienes han sido merecedores de ellos.

 

Es ocasión para hacer reiterado mi reconocimiento y felicitación a una institución que se la juega con México; a una institución cuyos integrantes arriesgan su vida, dan lo mejor de sí para salvaguardar vida, patrimonio y la seguridad de los mexicanos.

 

Que acompañan su esfuerzo del respaldo de otras grandes instituciones del Estado mexicano, pero que la labor, muchas veces callada y anónima de quienes dan lo mejor de sí, no puede soslayarse; sino tener, de parte nuestra y, especialmente, del Presidente de México, en nombre de todos los mexicanos, mi mayor reconocimiento por su entrega cabal, por la mística de servicio, y reconocimiento a todas y todos los policías que realmente, con pasión y compromiso se la juegan con México.

 

Muchas felicidades.

 

Señoras y señores:

 

Sólo les tomo unos minutos más.

 

Estamos a unos días de concluir un año decisivo en la vida nacional.

 

2013 ha significado un periodo de transformación y renovación para México.

 

El diálogo, el acuerdo y la civilidad política de nuestra democracia, permitieron construir los consensos y mayorías necesarias para aprobar reformas que permitirán a México un mayor desarrollo social y crecimiento económico.

 

El Gobierno de la República trabajará para aplicar con eficacia estas reformas y lograr que 2013 sea recordado como el año en que comenzó una nueva etapa de desarrollo y plenitud para nuestra gran Nación.

 

2013 fue un año de resultados importantes. Ahora nos corresponde redoblar el esfuerzo para que 2014 sea un mejor año para todo México.

 

Trabajaremos para que las reformas y sus beneficios se sientan y se vivan en el día a día de todos los mexicanos.

 

Antes de concluir mi intervención, quiero desearles a todos los presentes y a miles de ausentes, compañeros en el servicio de todas y todos ustedes, pero que sean ustedes conducto, a la vez que los medios de comunicación, para hacer llegar un saludo y felicitación a todos los integrantes de esta corporación, a sus familiares.

 

Y desearles que estas fiestas decembrinas sean espacio de servicio, pero también, de encontrar mayor vitalidad y compromiso para el cumplimiento de su deber.

 

Y que a todas y a todos, 2014 les depare salud, realizaciones personales y, sobre todo, la concreción y materialización de los grandes objetivos institucionales que todos ustedes tengan para este año. Este año que está por iniciarse.

 

Muchísimas felicidades.

 

Un abrazo fraterno, afectuoso y cálido de parte del Presidente de la República para todas y todos ustedes.

 

Muchísimas gracias