-MODERADORA: Tiene la palabra el ciudadano doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado Veracruz.

-GOBERNADOR JAVIER DUARTE DE OCHOA: Hace un año, una de las primeras decisiones del Presidente Enrique Peña Nieto fue retomar la Conmemoración de la Ley del 6 de enero de 1915. Sin duda, uno de los acontecimientos de mayor trascendencia de nuestra historia que define nuestra profunda vocación social.

Hoy, con gran satisfacción, el Presidente de la República encabeza de nueva cuenta esta fecha. Expresión de los grandes ideales del movimiento revolucionario y del compromiso irrenunciable con las causas de las mujeres y hombres del campo mexicano.

Bienvenido a esta tierra, señor Presidente.

Sabe bien que ésta es su casa. Veracruz lo recibe con los brazos abiertos.

Saludo al señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos mexicanos. El Presidente de todos los mexicanos, Enrique Peña Nieto.

De igual manera, me es muy grato saludar al Senador Gerardo Sánchez García, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la CNC.


Saludo y agradezco la presencia del licenciado César Duarte Jáquez, Gobernador del Estado de Chihuahua; sí como del contador público Jorge Herrera Caldera, Gobernador del Estado de Durango.


Me es muy grato saludar al doctor César Camacho Quiroz, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional.

Saludo a la Diputada Ana Guadalupe Ingram Vallines, Presidenta del Honorable Congreso del Estado de Veracruz; al Magistrado  Alberto Sosa Hernández, Presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado  de Veracruz.


Señores Secretarios del Gabinete del Gobierno de la República; servidores públicos Federales; señoras y señores Presidentes Municipales; amigos Senadores, Diputados Federales y Diputados locales.


Dirigentes de las diferentes delegaciones de la CNC en la República Mexicana; líderes campesinos de nuestro país; amigas y amigos representantes de los medios de comunicación.


Señoras y señores:


De igual manera, saludo a todas las agrupaciones comprometidas con las causas agrarias y con las mujeres y hombres del campo.


Distinguidos integrantes del presídium.


Al conmemorar el 99 Aniversario de la Ley Agraria, Promulgada en Veracruz por el Presidente Venustiano Carranza, mantenemos la vigencia de un movimiento social que estableció leyes más justas y consolidó los postulados de la Revolución en la Constitución.


Leyes que fueron la base para transformar la realidad de aquel México que exigía mejores condiciones para todos sus habitantes.


La Ley Agraria de 1915 restituyó tierras y aguas a los pueblos y comunidades, a campesinos que habían sido injustamente despojados, lo que contribuyó a la paz y dio certidumbre a quienes vivían del campo.


Fue un acto de compromiso y justicia, pero también de congruencia y conciliación con todas las expresiones que demandaban ver cumplidos los ideales de la Revolución por el bien superior de la República.


En momentos cruciales para México, el Presidente Carranza se atrevió a transformar la realidad. Impulsó el marco legal e institucional que hizo posible dar el nuevo rumbo a México, bajo un sistema auténticamente democrático, regido por una Constitución eminentemente social.


Carranza tuvo la decisión de frenar injusticias y romper con las inercias que impedían el cambio y sentenciaban el atraso.


El 6 de enero de 1915, puso a Veracruz, una vez más, como puerta de las grandes transformaciones de México y tierra fértil para la solidaridad, la conciencia nacional y la determinación por trazar una nueva ruta en la consolidación de la Patria.


A casi un siglo de su promulgación, la Ley Agraria sigue vigente por su alto sentido de justicia social y la defensa irrenunciable de los derechos sociales de las mujeres y hombres del campo mexicano.


Recordar a quienes tuvieron el coraje para transformar a la Nación, obliga  nuestra admiración y gratitud. Y nos recuerda que en momentos en los que la Patria lo demanda, en las grandes situaciones, surgen hombres con la firmeza para dar un paso adelante.


Presidir esta conmemoración, subraya la prioridad que tiene para el Gobierno del Presidente Peña Nieto el desarrollo del campo, en la lucha contra el hambre, la pobreza y la inequidad.


Significa su compromiso ineludible de atender las necesidades de quienes viven del campo, y hacer frente a los rezagos que aún existen, para actuar en consecuencia.


El campo, el campo es la clave para lograr un desarrollo sostenido y para hacer de nuestro país una auténtica potencia económica.


Hoy, ya el agro y las organizaciones campesinas no están solas. Se generan políticas realistas, se atienden las necesidades con herramientas, infraestructura, tecnificación y capacitación para seguir mejorando la realidad de nuestro campo.


Contamos con todo el apoyo del Presidente Enrique Peña Nieto, y nos sumamos todos en su determinación por mover al campo y mover a México.


Un nuevo campo más productivo y rentable, que genere condiciones de bienestar para quienes viven del sector primario, es ahora posible.


Las acciones emprendidas por el Presidente a sólo un año de su Gobierno, han sentado las bases para alcanzar un México competitivo, justo y exitoso. Un México capaz de responder con eficacia a las necesidades del campo, y hacer de éste, la solución a nuestros problemas.


Hoy, el campo requiere, como todos los ámbitos de la vida del país, de claridad de objetivos y, sobre todo, de una  visión incluyente, integral y estructuralmente distinta.


Con las reformas emprendidas por el Presidente, podremos hacer realidad ese propósito, que es propósito de todos.


Para los campesinos de Veracruz, para quienes dependen del campo en el país, las reformas significan darle vialidad y crear las condiciones necesarias para enfrentar con éxito las necesidades.


En Veracruz tenemos una profunda identidad con las causas del campo. Aquí, el campo es la fortaleza de Veracruz. Por eso, aquí encuentra usted, señor Presidente, a un aliado permanente.


Por eso aquí están las organizaciones, asociaciones, uniones, alianzas y frentes campesinos para trabajar por un campo de oportunidades que genere bienestar.


Señor Presidente Enrique Peña Nieto, señoras y señores:

Veracruz y las agrupaciones campesinas reciben a un Presidente que ha logrado transformaciones profundas, como no se había visto en décadas.


El México de hoy es muy distinto al de hace un año. Se han sentado las bases de un nuevo andamiaje legal e institucional que permiten nuevas condiciones para alcanzar un verdadero cambio.

Como Venustiano Carranza y los líderes de la Revolución Mexicana, en un momento crucial el Presidente Enrique Peña Nieto se atrevió a romper paradigmas e inercias de esquemas que ya no respondían a las necesidades de un país que ha cambiado.


Más, cuando la alternativa era seguir dejando que no pasara nada, o transformar de fondo las cosas para dar un gran paso en favor del país y de todos los mexicanos.


Nuevas realidades exigen también nuevas y mejores respuestas.


Por ello, Veracruz recibe el día de hoy, a un Presidente que ha pasado ya a la historia. A cada generación corresponde construir su legado y su contribución a la Nación.

El Presidente Carranza supo interpretar las demandas de su tiempo e impulsó el marco constitucional para garantizar los derechos individuales y sociales en plena libertad.


Ahora, al Presidente Enrique Peña Nieto le corresponde llevar adelante las reformas estructurales que permitan una nueva etapa de desarrollo y beneficios para todos los mexicanos.


Se han transformado leyes para transformar, a su vez, las bases económicas y sociales del país. En muchos sentidos, es éste el despertar de una Nación exitosa y competitiva. Lo logrado es de todos y para todos los mexicanos.


Debemos reconocer que ha sido posible con el apoyo solidario y la madurez democrática de todos los actores políticos, las organizaciones y la sociedad.


Bajo el liderazgo y conducción del Presidente Peña, los mexicanos hemos dejado de lado la confrontación estéril y hemos sido capaces de sumar esfuerzos, conciliar intereses, alinear propósitos y alcanzar acuerdos. Nuevas reformas de hacer y entender la política. La política como un instrumento de servicio de la gente y de las grandes causas.


El 2014 está destinado a ser un gran año de grandes acciones. Tenemos la tarea de dar forma y hacer realidad los alcances de las reformas alcanzadas en el primer año del Gobierno de la República.  Nos toca, a todos, el compromiso de pasar de la ley a los hechos, a la aplicación eficaz de las reformas.


2014 será un gran año para México y para Veracruz. Será tiempo de lograr una mayor proyección, de crecer económicamente y lograr mayores beneficios para la población.


Hoy, hoy, señor Presidente, se abren nuevos caminos de desarrollo perdurable, y  un mejor destino para los mexicanos. Juntos hemos superado barreras, y de los retos hemos hecho nuevas oportunidades.


Veracruz, como el resto del país, se suma  a la decisión por sacar adelante a México, de forjar juntos su mejor horizonte. Veracruz seguirá siendo puerta por excelencia para las grandes transformaciones de México.


Aquí, con usted, México despega.


En Veracruz hacemos las cosas bien, porque hacerlas bien al lado del Presidente Peña Nieto,  significa mover con eficacia a México.


Muchas felicidades


 

-MODERADOR: Hace su intervención el licenciado Jorge Carlos Ramírez Marín, Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.


 

-SECRETARIO JORGE CARLOS RAMÍREZ MARÍN: Con su permiso, señor Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.


Estimado Gobernador anfitrión don Javier Duarte de Ochoa; estimado amigo Senador Gerardo Sánchez, dirigente nacional de la Confederación Nacional Campesina. Y con él, saludo a todos los dirigentes estatales de la Confederación Nacional Campesina y a los dirigentes de otras organizaciones que trabajan por el campo y que se encuentran presentes en esta reunión.

Señores representantes de los Poderes Legislativo y Judicial del Estado de Veracruz.


Saludo particularmente con afecto al señor César Camacho Quiroz, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, y con él, a los representantes de otras organizaciones políticas presentes en esta reunión.


Estimados Secretarios Chuayffet Chemor, Enrique Martínez y Martínez; compañeros de la Administración Pública Federal, en el Gabinete del señor Presidente.


Estimados amigos.


Conmemorar la Promulgación de la Ley Agraria en 1915, sin duda, es darle su debida importancia a uno de los acontecimientos más importantes de la historia del país.


La razón es muy simple de explicar, por qué es importante este evento, pero más que la razón, lo que significa esta razón son las miles de vidas de intelectuales, políticos, militares que entendieron una sola cosa: sin cambiar el sistema de propiedad, la justicia estaría incompleta.


En otras palabras; sin resolver el problema de la tierra, sin resolver la situación de sus verdaderos dueños, la Revolución estaría incompleta.


No somos el único país que vivió una Revolución, pero sí el único que llevó a cabo, cada una de las aspiraciones de esta Revolución las llevó a la Constitución, a las leyes y a las instituciones.


Esto hace a México diferente de cualquier otro país, y al nuestro, a la nuestra, una Revolución viva y de ideales vigentes.


Promulgada por Carranza, la Ley Agraria, sin embargo, lleva, sin duda, el sello de Emiliano Zapata, de Otilio Montaño y de tantos, tantos líderes que lucharon en medio de una guerra civil hasta que la justicia agraria se consolidara efectivamente, y la Revolución terminara con la distribución de la tierra.


En esta determinación no habría marcha atrás, y así ha sido con el tema agrario en México. Por eso, 99 años después, hemos iniciado el proceso de una profunda reforma del campo.

Hoy, los ideales de la lucha agraria, estimados amigos, tienen enemigos específicos y nombres determinados: la pobreza. Campesinos con tierra, pero pobres en oportunidades.


El hambre, tierras productivas, sin posibilidad de desarrollo tecnológico y sin posibilidad de cultivo por falta de agua. Comunidades donde las mujeres llevan el peso de la migración, pero no tienen derecho a participar en la toma de decisiones del ejido que puede quitarles su tierra, que puede dejarlas sin derecho.


El 45.9 de los hogares que reciben remesas en México tiene a una mujer como jefa de familia, pero no es así en las decisiones de los órganos ejidales; lo mismo suele pasar donde la mayoría de los cargos directivos son ocupados por hombres.


El Presidente de la República ha instruido a esta Secretaría a que convirtamos el tema rural en un frente específico y sólido, y con ella a otras Secretarías de la Administración Pública Federal.


La Cruzada Nacional Contra el Hambre, las reformas estructurales del país y, por supuesto, la reforma que se espera en el campo, están todas ellas orientadas hacia la búsqueda de la soberanía alimentaria y, sobre todo, el desarrollo de todo el potencial del país en materia agraria.


Tal y como lo expresó el Presidente Enrique Peña Nieto aquí mismo, hace justo un año: Debemos lograr un campo justo, productivo, rentable, sustentable. Por eso, en este primer año, las instituciones y programas específicamente dedicados al sector rural entregan metas cumplidas.


El registro agrario nacional completó más 434 mil trámites. La Procuraduría Agraria atendió más de 258 mil asesorías gratuitas. Así, buscamos que se cumplan las instrucciones del Presidente para que los sujetos agrarios no hereden a las próximas generaciones solamente un papel. Lo que buscamos, es que puedan heredar prosperidad y riqueza a sus descendientes.


En este punto hay que destacar que de las más de 110 mil hectáreas registradas en la Reserva Nacional de Tierras, más del 90 por ciento proviene de tierras ejidales.


Ésta es una de las razones que demuestran que, si no somos capaces de hacer las transformaciones que el campo necesita, posiblemente estemos pavimentando las únicas opciones, o las mejores opciones productivas que tiene el país.


Definir la vocación de la tierra y hacer posible su explotación, es una tarea fundamental del Gobierno, para que el patrimonio, estimados amigos, de tierra, se convierta en riqueza efectiva.


Para eso, es imprescindible agilizar procedimientos, dar certeza a la propiedad, agilizar formas de asociación y, al mismo tiempo, garantizar efectivamente el respeto al derecho agrario.


Queremos un campo que no pagué a la pobreza, sino que ofrezca, efectivamente, oportunidades de desarrollo. Por eso, apostamos a la generación de competencias, habilidades, capacidades productivas en personas y en comunidades.


Creemos que la evolución de la Reforma Agraria significa la unión de dos formas complementarias de trabajo. En los campesinos de México, la gran tradición para la toma colectiva de decisiones; en la empresa, el aporte innovador y tecnológico orientado a una producción no solamente de subsistencia, sino generadora de utilidades.


Progreso y sentido comunitario; progreso y arraigo en las comunidades; progreso y respeto al medio ambiente; progreso que reconozca y dé espacio a la mujer del campo; progreso con justicia, en una sola palabra.


Por instrucciones del Presidente de la República, de la mano de estos cambios se realizan acciones en materia de vivienda para que el sector rural sólo sea una denominación, pero los sujetos agrarios y los hombres del campo tengan exactamente los mismos derechos de adquirir una vivienda que cualquier persona que vive en la ciudad.


Rescatar los espacios públicos de los municipios rurales, desarrollar entidades comunitarias y un programa sin precedente, con una inversión sin precedente, para el aprovechamiento del agua.


El último de los considerandos de la Ley Agraria, que hoy conmemoramos define claramente, desarrollar plenamente su derecho a la vida y librarse de la servidumbre económica.


Así lo comprendemos y por eso la justicia agraria y sus ideales siguen siendo la rosa de los vientos de todas las acciones que el Gobierno de la República emprende.


Evolucionar sin ruptura. Evolucionar sin renunciar a la propia identidad, esa tiene que ser la lección que brinde el campo mexicano en este momento preciso de la historia de México.


La identidad del campo no se riñe ni con la modernidad, ni con el desarrollo. Esa es una falsa dicotomía que se presenta a campesinos, entre el arraigo a las tradiciones y la generación de riqueza. No es verdad.


Más allá lo que nos hará pobres o ricos son dos cosas:


Primero. Que los sujetos agrarios estén comprometidos a esta evolución.


Y segundo, que el Gobierno esté comprometido a hacerla posible.


Junto con una cultura de productividad orientada a que la tierra nos brinde sus frutos, no sólo para la supervivencia, sino fundamentalmente para el desarrollo.


Cambiar sin renunciar a nuestra riqueza cultural y a nuestra sabiduría ancestral. Esa es la lección que el campo mexicano nos dará y el Gobierno mexicano trabajará para que así sea.


Juntos, hombres de campo y Gobierno, mujeres más reconocidas y en mejor lugar que nunca; juntos trabajaremos en la confianza que en el gran país que somos, ese país que nos convoca a dar lo mejor de cada uno de nosotros mismos.


Muchas gracias.


-MODERADOR: Hace uso de la palabra el ciudadano Senador Gerardo Sánchez García, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la Confederación Nacional Campesina.


 

-SENADOR GERARDO SÁNCHEZ GARCÍA: Muchas gracias.

Saludo con mucho cariño y afecto al licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.


De igual manera al doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador Constitucional del Estado de Veracruz. Muchas gracias por su anfitrionía.


Compañeros integrantes del Gabinete Central: Licenciado Jorge Carlos Ramírez Marín, Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; licenciado Enrique Martínez y Martínez, Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; y saludo, también, con mucho gusto, a nuestro amigo, al licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública y responsable de la Región 7 del Programa de Atención a las entidades federativas.


Compañeros Gobernadores: Licenciado César Duarte Jáquez, del Estado de Chihuahua; y contador público Jorge Herrera Caldera, Gobernador del Estado de Durango.


Estimado amigo:


Muchas gracias por su presencia al doctor César Camacho Quiroz, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional. Y con él saludo a nuestra Secretaria General Ivonne Ortega. Muchas gracias por estar aquí, con nosotros.


Saludo a todos los legisladores federales que el día de hoy nos acompañan; a los legisladores locales; a los alcaldes; a los dirigentes de las ligas, de las filiales de las organizaciones campesinas que el día de hoy también están aquí.


Nuestros aliados Oswaldo Cházaro Montalvo, Presidente de Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas; a Max Agustín Correa, Coordinador General del Congreso Agrario Permanente Nacional.


Saludo a todos y a todas los que el día de hoy vienen de las diversas regiones del país.


Muchas gracias a todos y a todas ustedes.


El conocimiento de la historia, dice Florescano, ha sido el mejor instrumento para difundir los valores de la cultura nacional y comprender el sentido de la civilización. La historia, al recoger y ordenar el conocimiento del pasado, se convierte en el almacén de la memoria colectiva.


Para los Cenecistas, el 6 de enero es una fecha emblemática. Es esa memoria colectiva que nos recuerda el inicio de la institucionalización del reparto agrario con la Promulgación de la Ley Agraria de 1915, y la importancia de lo que significa asentar en leyes las causas que por decenas de años los campesinos lucharon.


A casi un siglo de distancia, revaloramos nuestro pasado, no como un hecho anecdótico, sino como aquel que nos exige atender los nuevos retos del presente para no perder el futuro.


Ahora ya no se trata de repartir la tierra, sino de impulsar el desarrollo agrario como la manera más genuina de hacer producir la tierra.


Hoy, México hace historia; inicia una nueva época; marca un antes y un después.


Gracias licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, por acompañarnos de nueva cuenta en esta fecha tan significativa para los campesinos mexicanos.


Gracias, también, señor Presidente, por su valentía, audacia y patriotismo, porque en corto tiempo ha sido capaz de recuperar a nuestra Patria, de inyectar nuevos bríos y optimismo a nuestro pueblo, y sentar las bases para reconstruir nuestra Nación.


Permítanme esta oportunidad, también, para agradecer la hospitalidad solidaria siempre y permanente de nuestro amigo, el doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado de Veracruz.


Gracias, señor Gobernador, por este noble gesto de fraternidad con nuestra gente.


Lo que parecía imposible, ahora México es ejemplo de transformación, con cambios estructurales que la sociedad reconoce y exige no aflojar el paso.


Las reformas del país, señor Presidente, ya son una realidad. Son el impulso a la construcción de un nuevo modelo de desarrollo que se traducirá en un mayor crecimiento económico, en una mejor distribución del ingreso, con más empleos, más educación y de mejor calidad para todos; en especial, para la gente del campo que abrirá las puertas de la superación y el éxito de nuestros niños y jóvenes. En síntesis, un mayor bienestar y calidad de vida para todos los mexicanos.


Igualmente, señor Presidente, el Pacto por México demuestra esa voluntad política para hacer de la democracia la mejor manera de institucionalizar mecanismos plurales de diálogo, de acuerdos, para llegar a consensos privilegiando las coincidencias que son, al final de cuentas, la construcción de la agenda nacional que el país necesita.


Esa ruta de trabajo es la que esperaba México para salir del estancamiento y de la indiferencia. Por eso, los campesinos seguiremos apoyando el Pacto por México, porque creemos en la política que construye, suma y abona a la unidad, nunca a la fractura, señor Presidente.


Para el campo, licenciado Peña Nieto, son buenas noticias y esperamos muchas más, porque los campesinos siempre reconocimos en usted el hombre preocupado por nuestro sector. Entendimos la señal y nos pusimos trabajar en la reforma profunda al campo; siempre respetuosos de las instituciones y de aprender a convivir y vivir en democracia.


Con enorme satisfacción constatamos la transversalidad de las reformas estructurales donde el campo es una prioridad. Lo vimos en la Reforma Laboral y los grandes beneficios a los jornaleros agrícolas. En la Reforma Financiera, en especial, la Banca de Desarrollo con la creación de un nuevo Banco para el sector primario.


La Financiera Nacional Agropecuaria, Rural, Forestal y Pesquera, que sustituye a la Financiera Rural con el mandato ampliado, autonomía plena en las facultades de su consejo directivo, y una nueva gama de operaciones que trasciende en lo productivo, para que le llegue verdaderamente el crédito y el financiamiento a los pequeños productores del país, señor Presidente.


Muchas gracias.


Y queremos pedirle, señor Presidente, que la Reforma Financiera se publique en el Diario Oficial, ya que con ello haremos una realidad el nuevo banco al servicio del campo y de los campesinos.


Estoy seguro que lo hará con toda prontitud, porque siempre ha querido usted y se identifica con nuestra gente.


Con una Reforma Financiera progresiva, una Reforma Hacendaria progresiva, donde los pequeños productores quedan exentos del pago de gravamen y cuando se presentó en Los Pinos, lo primero que nos dijo, señor Presidente: Los pequeños productores no van a pagar impuestos.


Muchas gracias, porque sabemos que usted cumple su palabra.


Y, qué decir, señor Presidente, un presupuesto para el campo sin precedente, que supera los 338 mil millones de pesos; así como la incorporación de novedosos programas para apoyar e impulsar la producción en el campo. Con esto damos paso a la productividad y dejamos de lado la confrontación, que era una constante de nuestra organización.


Mención aparte merece la Reforma Energética con rostro social, porque significa la producción de fertilizantes, de energía eléctrica barata, el desarrollo de los bioenergéticos y el aprovechamiento de energías limpias, lo que conlleva a más producción de manera sustentable, más empleos y menos pobreza para nuestra Nación.


Parafraseando a Jesús Reyes Heroles, significa, esta reforma, sembrar la semilla de los energéticos para que se coseche con los mexicanos del presente y otra gran parte la estemos sembrando con sentido histórico, sabiendo que será cosechada por quienes vengan después de nosotros.


Tiene usted, señor Presidente, todo el respaldo de los campesinos de México y festejamos que considere al Agro como estratégico y prioritario para nuestra Nación.


Apoyamos incondicionalmente el programa agroalimentario que dio a conocer el 4 y 6 de noviembre pasado para elevar la productividad del campo.


Sin embargo, señor Presidente, nosotros estamos convencidos de que la política para el campo debe ser de largo plazo; es decir, debe institucionalizarse donde se pueda proyectar su desarrollo en un horizonte de más de tres décadas y para lograrlo necesitamos trabajar intensamente, inclusive con la sociedad civil, que ésta tenga la misión de coadyuvar al desarrollo del campo, a través de la participación ciudadana en el desarrollo económico, social y humano de nuestra gente.


Por eso, hoy en la Confederación Nacional Campesina impulsamos la creación de la Fundación Mejoremos al Campo, para tener una mayor cobertura al servicio de los campesinos.


En este sentido, eso mismo queremos la gente del campo para nuestro sector y le ofrecemos seguir trabajando de manera conjunta, siempre respetando el Estado de Derecho y el equilibrio de Poderes, elaborando propuestas que abonen a la transformación estructural del sector primario.


Le tomamos la palabra, señor Presidente. Antes y ahora, en los retos y desafíos, cuenta con nosotros.


Hay que tomar el toro por los cuernos. Ello significa que los campesinos guíen la locomotora del desarrollo del campo y dejen por siempre de viajar en el cabús de la miseria.


Es fundamental que la reforma profunda al campo considere la seguridad agroalimentaria con una ley que integre metas y presupuestos multianuales. Un sistema fito y zoosanitario y pesquero de normalización e inocuidad, así como promover la productividad y la competitividad. Insertar a México en el mercado global e impulsar necesariamente una reingeniería del Gobierno.


En suma. Una reforma, señor Presidente, que se sienta en los bolsillos de la gente, como antes, cuando los campesinos tenían, o traían tarjeta de crédito.


Ahora, con mucho más razón que traigan tarjeta de crédito y de débito, también, que refleje la solvencia económica de los campesinos, consecuencia de las reformas estructurales del país.


Con lo hecho hasta ahora, todo lo que viene y lo que esperamos, estamos garantizando la seguridad y soberanía alimentarias para reducir la pobreza en el campo; creando nuevos empleos y mejorando la distribución del ingreso; aumentar la productividad y rentabilidad de los productos; ampliar el mercado interno, combatiendo el desabasto y la desaparición de los coyotes que especulan en los productos de los campesinos en los momentos de la cosecha.


Señor Presidente Enrique Peña Nieto.


Compañeras y compañeros.


Amigos y amigas, todos.


El cambio en México no se puede detener. Nuestra Nación se reconstruye y se transforma. Ello requiere de nuevas actitudes, de nuevos referentes que deben entender la tarea que tienen que cumplir los funcionarios públicos, la burocracia en el mejor sentido weberiano.


Debe quedar claro que el ayer y el hoy ya no son lo mismo. Más que aptitudes, necesitamos cambio de actitudes, de revalorarnos como mexicanos, de ser orgullos de nuestro pasado y al mismo, tiempo optimistas por la Nación que estamos construyendo todos.


Eso requiere cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra narrativa, como hombres y mujeres con una autoestima elevada que nos haga creer en nosotros mismos y, por supuesto, que con esta fortaleza respaldemos a nuestro Presidente Enrique Peña Nieto.


Estamos ciertos que cuando el campo pierde, perdemos todos, y cuando el campo gana, ganamos todos.


Esa es la apuesta, señor Presidente. Ese es nuestro desafío, que ganemos todos. Esta lucha tenaz tenemos que seguirla librando sin aflojar el paso, porque sabemos que perseguimos el bien de México.


Un Estado eficaz es aquel que lucha en contra de la desigualdad, el hambre y en favor del desarrollo humano.


En este evento conmemorativo del 99 Aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria, es la oportunidad para recordar a un gran hombre que recientemente acaba de morir, Nelson Mandela, cuando nos dice: La victoria de una gran causa de mide no sólo por lograr el objetivo final, también, es un triunfo estar a la altura de las expectativas que reclama el pueblo a lo largo de tu vida.


México reclama eficiencia y eficacia para ser un país más próspero, equitativo y exitoso, donde los nuevos instrumentos para hacer producir al campo, sean la punta de lanza para erradicar la pobreza y la marginación, detener la migración y la descomposición social.


México reclama acciones contundentes y mística de trabajo para recuperar la confianza y la credibilidad.


Señor Presidente: En usted confiamos.


Por último, quiero pedirles a los presentes, en gratitud a las acciones emprendidas en beneficio del campo por este Gobierno, con la desaparición del decreto de 2008 que importaba productos cuando estábamos en plena cosecha y esto implicaba que se cayeran los precios y la desaparición de este decreto nos pone en condiciones de igualdad para competir.


Muchas gracias por esta iniciativa y, desde luego, también, muchas gracias, señor Presidente.


Vamos a demostrarle nuestra gratitud con un caluroso y efusivo aplauso al Presidente de todos los mexicanos.



(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)