Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Saludo la presencia del Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y de la Comisión Permanente del Congreso.

Del Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

De los señores dirigentes de partidos políticos que concurren el día de hoy a este acto.

De igual forma, quiero saludar a los señores Coordinadores Parlamentarios de diferentes partidos políticos que están hoy, aquí, entre nosotros.

A los señores Magistrados del Tribunal Federal Electoral que gentilmente nos acompañan.

A los señores Consejeros del Instituto Federal Electoral que están presentes entre nosotros.

A expresidentes del Instituto Federal Electoral que gentilmente nos acompañan.

A Senadoras y Senadores de la República.

A Diputadas y a Diputados Federales.

A miembros de los Comités Ejecutivos de los diferentes partidos políticos que están hoy, aquí, presentes entre nosotros.

A servidores públicos.

A representantes de la sociedad mexicana.

Académicos.

Intelectuales, entre otros hoy, aquí, presentes.

Señores representantes de los medios de comunicación.

En uso de las facultades que me otorga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En unos momentos más promulgaré la Reforma Constitucional en materia Político-Electoral, aprobada por el Congreso de la Unión y la mayoría de las Legislaturas estatales.

Ocasión, también, ésta, para saludar a representantes de los distintos Congresos Estatales que están aquí, presentes.

Con la Reforma Político-Electoral, México avanza de forma decidida hacia la consolidación de su democracia.

A partir de 1977, el país emprendió una serie de reformas que alentó y dio cauce institucional a su pluralidad, que amplió y fortaleció los derechos políticos de los ciudadanos, y que creó instituciones electorales sólidas, garantes del voto libre y secreto de los mexicanos.

Gracias a estos cambios, al andamiaje legal, la Nación pudo vivir momentos emblemáticos en su acontecer político.

Me refiero a las primeras alternancias de partido en los gobiernos locales, a un Ejecutivo Federal sin mayoría en el Congreso de la Unión, a partir de 1997, incluso, a una alternancia partidista en la Presidencia de la República en el año 2000.

Finalmente, en 2012, el país vivió una nueva alternancia en democracia.

Sin embargo, junto a este prometedor escenario, nuestro país también vivía una aguda parálisis legislativa, en la que se dejaron de aprobar reformas necesarias e importantes para elevar la calidad de vida de las familias mexicanas.

México contaba con una efectiva democracia electoral, pero que no necesariamente se traducía en mayores resultados para la población.

Las reglas electorales vigentes durante la transición democrática, no siempre favorecían al diálogo ni a los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas.

Ante este escenario, los actores políticos coincidimos en la necesidad de transformar a México, de asumir compromisos concretos para darle un renovado impulso al desarrollo nacional.

Y fue así, como en este lugar, precisamente, signamos lo que diera lugar al Pacto por México.

Gracias a la agenda común que permitió definir este gran acuerdo nacional, y a la madurez política de los legisladores, hicimos de 2013 el año de las reformas.

Entre todos, colocamos los cimientos para transformar a México.

La actitud y conducta republicana de Diputados y Senadores, y dirigentes políticos, demostraron que sí es posible mover a México, que sí es posible alcanzar reformas de fondo.

Sin embargo, no obstante lo mucho que se había logrado, era evidente la necesidad de institucionalizar las condiciones que hacen posibles los acuerdos.

Era necesario enriquecer las reglas de nuestra democracia para incentivar a los partidos políticos al diálogo, y a la unión de esfuerzos.

Con la Reforma Político-Electoral que hoy promulgo, México contará con nuevos instrumentos institucionales para facilitar los cambios de fondo que requiera el país en los siguientes años.

Además, al dar mayor certidumbre a los procesos electorales, tanto Federales, como locales, la reforma evitará que la natural competencia electoral erosione el diálogo político.

Quiero reiterar los principales elementos de esta reforma:

Primero. Permite establecer gobiernos de coalición. Figura que alienta la corresponsabilidad entre los poderes Legislativo y Ejecutivo.

La fuerza política triunfante en las elecciones presidenciales y otras fuerzas políticas, podrán impulsar un programa de Gobierno conjunto, que será respaldado por una mayoría legislativa estable.

En este modelo, el Senado de la República ratificará los nombramientos que el Ejecutivo haga de la mayoría de los Secretarios de Estado.

El gobierno de coalición es un gran avance en el sistema democrático de nuestro país que incentiva el diálogo, el acuerdo y la eficacia.

Segundo. La reforma da un paso fundamental hacia la equidad de género, al reconocer el papel central que deben tener las mujeres en la toma de decisiones de nuestro país.

Los partidos políticos tendrán que garantizar que las mujeres ocupen el 50 por ciento de las candidaturas a legisladores Federales y locales, y esta decisión de los legisladores es un gran avance para que las mujeres ejerzan el papel que les corresponde en nuestra vida política.

Tercero. Se aprobó también la reelección legislativa consecutiva hasta por 12 años.

Por su parte los congresos locales estarán facultados para establecer la reelección consecutiva para los cargos de presidente municipal, regidor o síndico por un periodo adicional.

Cuarto. Se logra la autonomía de dos importantes instituciones.

En este marco, la Procuraduría se convierte en la Fiscalía General de la República.

La autonomía de esta institución le permitirá desplegar una política de procuración de justicia más eficaz y de largo plazo, así como profundizar en su profesionalización; además, contará con fiscalías especializadas, una, para delitos electorales y, otra, para combatir la corrupción en todos los órdenes de Gobierno.

A su vez, el Consejo Nacional de Evaluación de la política de desarrollo social, el CONEVAL, también será autónomo, garantizando la imparcialidad en el cumplimiento de sus funciones.

Quinto. La reforma también fomenta una relación más equilibrada entre poderes. Aún en el caso de que no se opte por un gobierno de coalición, el Secretario de Relaciones Exteriores deberá ser ratificado por el Senado, mientras que el Secretario de Hacienda y Crédito Público lo deberá ser por la Cámara de Diputados.

Como se puede apreciar, la reforma en su aspecto político rompe paradigmas para consolidar una Presidencia democrática y un Poder Legislativo más dinámico y con mayor corresponsabilidad.

Y sexto punto. Los legisladores han establecido nuevas reglas electorales más justas, eficientes y transparentes, en beneficio de nuestra democracia y los ciudadanos.

De esta forma, se crea el Instituto Nacional Electoral, el cual ejercerá las facultades del actual Instituto Federal Electoral y, además, realizará otras que fortalecen su participación en la organización de elecciones locales y su relación con los organismos electorales estatales.

El Consejo General del INE, conformado por 11 Consejeros, será imparcial, objetivo, autónomo y ciudadano, y tendrá facultad para atraer asuntos de la competencia de los órganos electorales locales, incluso la organización total de las elecciones en los casos que establezca la ley reglamentaria respectiva.

Sin duda, el INE tiene un reto muy alto y un compromiso superior con todos los ciudadanos, que es continuar con los buenos resultados que el IFE le ha brindado a México.

Aprovecho esta ocasión para hacer un reconocimiento especial a los actuales Consejeros del IFE que, en condiciones adversas, están cumpliendo cabalmente con su responsabilidad institucional.

Señoras y señores:

En este marco, quiero compartir con ustedes tres determinaciones políticas, que son las siguientes:

Primero. Como Presidente de la República, reitero mi decidido respaldo a la Iniciativa de Reforma Política del Distrito Federal, que ya se discute en el Senado, y que forma parte de este renovado impulso que queremos darle a nuestra democracia.

Asimismo, hago votos para que el Congreso de la Unión pueda llegar a un acuerdo a la brevedad y aprobar esta importante reforma para la capital de todos los mexicanos.

Segunda determinación. Para fortalecer más nuestro régimen democrático y sistema electoral, firmaré una iniciativa de reforma para precisar el Artículo 41 Base Sexta de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que se inscribe dentro de la Reforma Política que hoy estoy promulgando.

El objetivo es aclarar que la nulidad de elecciones se puede producir, no sólo ante la compra, sino ante cualquier tipo de adquisición de cobertura informativa o tiempos de radio y televisión fuera de los supuestos previstos en la ley.

Y tercera determinación. En los primeros días de febrero, enviaré al Congreso de la Unión las iniciativas de reformas y Leyes Secundarias en Materia de Telecomunicaciones, Competencia Económica y Energética.

Sin embargo, no haré ejercicio de la facultad de presentarlas para trámite preferente, a fin de que sea el propio Congreso de la Unión quien determine los tiempos para su análisis, discusión y eventual aprobación.

He tomado esta decisión, porque si algo han acreditado los integrantes de la 62 Legislatura, es su elevada responsabilidad y compromiso con México.

Ejemplo de ello, es la aprobación de la reforma que hoy nos convoca.

Y una evidencia aún mayor a esto, sin duda, es haber hecho del año 2013 un año, como aquí se ha expresado y como aquí se ha testimoniado en distintas voces que me han antecedido en el uso de la palabra; el haber logrado una agenda de reformas muy ambiciosa, de cambios transformadores para el país, sin que para ello hubiese sido necesario hacer uso de la facultad de Iniciativa Preferente, sino, más bien, atendiendo a la responsabilidad y al gran compromiso que han acreditado los legisladores de la 62 Legislatura.

El Gobierno de la República celebra la Reforma Político-Electoral que han concretado los legisladores, ya que consolida nuestra vida democrática y fortalece la capacidad del Estado para alcanzar acuerdos transformadores.

Con la Reforma Político-Electoral ganan los ciudadanos.

La certidumbre en las elecciones regirá en todos los órdenes de Gobierno. Habrá mejor rendición de cuentas y equilibrio entre Poderes y, sobre todo, habrá más gobiernos que den resultado a los mexicanos, al contar con instrumentos constitucionales que faciliten el diálogo y los acuerdos.

La Reforma Político-Electoral es un paso importante y trascendental hacia la consolidación de la democracia en México.

Muchas gracias, y muchas felicidades a todos.