Muchísimas gracias.

Muchas gracias a todas y a todos ustedes.

Y me da mucho gusto saludarles. Sobre todo, estar aquí, en Cosoleacaque, celebrando este 76 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Quiero, en primer lugar, saludar al Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, a quien agradezco su presencia.

Al señor Gobernador del Estado de Veracruz, a quien le agradezco su hospitalidad y su mensaje de bienvenida.

Saludar a los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de esta entidad.

A los señores Gobernadores de distintas entidades de nuestro país, que están presentes en esta celebración. Y sobre todo, porque son, como se les menciona y se les llama, gobernadores petroleros, por la infraestructura e instalaciones que tiene PEMEX en sus estados.

Saludo al señor Secretario de Energía del Gobierno de la República

Al señor Director General de PEMEX.

Al dirigente de este gran Sindicato de Trabajadores de la industria petrolera de nuestro país.

A funcionarios del Gobierno de la República.

A servidores públicos estatales, municipales.

Con respeto, saludo a Senadoras y Senadores de la República.

A Diputadas y a Diputados Federales y locales, que están entre nosotros.

Pero, de manera muy especial, y especialmente y de manera señalada en esta celebración de este 76 Aniversario de la Expropiación Petrolera, saludo a quienes son el alma y el corazón de esta gran empresa nacional: a todas y a todos los trabajadores de PEMEX.

A todos ustedes, les saludo con mi mayor afecto.

A la Sección 10, que es hoy anfitriona de este evento.

Y desde aquí, mi saludo afectuoso, respetuoso, de reconocimiento, como Presidente de la República, a la entrega cotidiana de todos los trabajadores de PEMEX, a los más de 155 mil trabajadores que todos los días dan lo mejor de sí en favor de México.

Mi felicitación y reconocimiento a todas y todos ustedes.

Muchas gracias a los trabajadores petroleros.

Debo decir en esta celebración que se han dejado sentir al lado del hoy Presidente de la República en muchas ocasiones.

Me han acompañado, me han arropado y han estado presentes.

Y, hoy, me da mucho gusto que como Presidente de México pueda compartir al lado de ustedes, de esta representación, de sus demás compañeros, de los miles de compañeros que están en esta gran empresa y todos los mexicanos, pueda compartir con ustedes esta 76 celebración de la Expropiación Petrolera.

Señoras y señores.

Y señores representantes de los medios de comunicación.

Este día, con gran orgullo, los mexicanos celebramos el 76 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Recordamos que el 18 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas tomó una decisión valiente y visionaria, que permitió a México aprovechar sus hidrocarburos.

Fue un acontecimiento trascendental que aceleró el desarrollo del país y su transformación en el Siglo XX.

Esta determinación Presidencial permitió el nacimiento de Petróleos Mexicanos.

En este día simbólico, como ya lo he expresado, felicito a todos sus trabajadores, que son el alma, el corazón, el motor y el músculo de la gran empresa nacional que es PEMEX.

Como Presidente de la República, les expreso mi gratitud y reconocimiento, porque todos los días dan su mayor esfuerzo en favor de México.

El año pasado, en esta fecha, señalé que necesitábamos enfrentar los desafíos energéticos del Siglo XXI, con la misma determinación que el Presidente Cárdenas enfrentó los del siglo pasado.

Hay que reconocerlo. Frente a los cambios globales, lo que está ocurriendo en todo el mundo, en los últimos años, nuestro sector energético había perdido dinamismo y competitividad.

No obstante las importantes inversiones millonarias que PEMEX realiza cada año, su producción lamentablemente ha seguido bajando.

El país iba directo a ser un importador neto de petróleo, de gas natural y de petrolíferos.

Y frente a esta situación había dos alternativas reales: seguir por el mismo camino o emprender una transformación de fondo.

Seguir por el mismo camino significaba producir cada vez menos petróleo.

Seguir igual nos obligaba a importar cada día más gasolina.

Seguir igual implicaba mayores tarifas de luz y que las familias pagaran cada día más por el gas que consumen.

Seguir igual era poner en riesgo el salario y el empleo de miles de trabajadores, por el desabasto de gas natural, que obligaba a detener sus plantas y centros de trabajo.

Y, aún peor: mantenernos así, de esa forma, era poner en riesgo la seguridad energética del país, y con ello nuestra soberanía nacional.

Afortunadamente, los mexicanos no elegimos el camino fácil de la inercia. Por el contrario, México tomó una determinación audaz y optó por el camino de la transformación.

Así como ocurrió hace 76 años, en México se han vuelto a tomar decisiones importantes en materia energética.

Gracias a la responsabilidad y compromiso del Congreso de la Unión, hoy tenemos un marco constitucional de avanzada, que transformará a nuestro sector energético en una auténtica fuente de mayor prosperidad para todos los mexicanos.

La Reforma Energética abre nuevas oportunidades de crecimiento, y al mismo tiempo mantiene la propiedad de la Nación sobre su riqueza.

Que no haya duda: con la Reforma Energética el Estado mexicano es, y seguirá siendo, el único dueño de las reservas petroleras, de la renta petrolera y de Petróleos Mexicanos.

Con la reforma, México también contará con más recursos financieros y tecnológicos de punta para aprovechar sus vastos recursos energéticos sin endeudar, ni poner en riesgo sus finanzas públicas.

La reforma establece un modelo abierto y competitivo, que amplía las capacidades del Estado mexicano para aprovechar los recursos energéticos del país en favor de la población.

Con la Reforma Energética, México tendrá más gas, más petróleo y, en consecuencia, más electricidad.

Todo esto se reducirá o habrá de reducir el costo de producir energía, lo que permitirá a las familias mexicanas pagar menos por la luz y el gas que consumen en sus hogares.

Nuestro campo también se beneficiará. Al haber un mayor abasto de petroquímicos, como el amoniaco, que se produce en esta planta, se podrán elaborar más fertilizantes en México para apoyar la producción agroalimentaria del país.

Lo más importante es que la reforma permitirá que México crezca más rápido, generando más empleos para cientos de miles de mexicanos.

Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, que son las que generan el mayor empleo en nuestro país, tendrán más energía y a menor precio, lo que las hará más productivas y les permitirá contratar a más personas.

Con esta reforma, las familias mexicanas sentirán en sus bolsillos los beneficios de una economía nacional en crecimiento.

También, gracias a la reforma, vamos a cuidar el medio ambiente, adoptando energías más limpias y amigables con el planeta.

Compañeras y compañeros petroleros:

La Reforma Energética beneficia a PEMEX y a sus trabajadores.

El respaldo del Gobierno de la República a Petróleos Mexicanos, que no haya duda, es total.

2014 será el año de mayor inversión de la empresa en su historia, con un monto de 357 mil 500 millones de pesos. Esto es, 31 mil 200 millones más que el año pasado y 56 mil 200 millones superior a las que hubo en el inicio de esta Administración.

Con la Reforma Energética, en los siguientes años vamos a seguir invirtiendo con firme decisión en PEMEX.

En el Siglo XXI necesitamos que Petróleos Mexicanos sea una empresa más sólida, moderna y transparente.

Necesitamos un PEMEX ágil y dinámico, capaz de competir frente a cualquier empresa del mundo.

Ese PEMEX sólo lo vamos a lograr con todas y todos ustedes: los trabajadores petroleros de la República Mexicana, que son el motor de esta gran empresa, que es orgullo de toda la Nación.

Ésta es una buena ocasión para reafirmar a los petroleros que su trabajo y sus derechos laborales están a salvo y así habrán de mantenerse.

Que quede muy claro y sin dudas: Todos ustedes tienen garantizada su antigüedad y todas sus conquistas laborales.

Pero no sólo eso. La Reforma Energética liberará a PEMEX de frenos y ataduras burocráticas, que impedían su pleno desarrollo.

PEMEX ya no se manejará como una dependencia más de Gobierno, sino como una empresa productiva, de liderazgo mundial.

Para ustedes, eso significará mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional.

A cambio, todos los trabajadores de Petróleos Mexicanos, de todas sus divisiones, de todas sus secciones sindicales y de todos sus niveles de responsabilidad, tienen la oportunidad de ser parte de la mayor transformación de PEMEX desde su origen.

Esa es la misión. Esa es la gran oportunidad y esa es la gran tarea que tenemos por delante.

Señoras y señores:

La Reforma Energética es el más importante cambio económico en México de los últimos 50 años. Es una transformación de fondo para que el país cuente con más energía, para crecer económicamente y generar cientos de miles de nuevas fuentes de empleo.

Al contar con más energía, se reforzarán las ventajas que tiene nuestro país para generar inversión productiva, como puede ser su privilegiada ubicación geográfica y, lo más importante, el gran talento de nuestra gente.

En pocas palabras. Estamos creando una combinación poderosa para atraer más inversiones nacionales y extranjeras, y con ellas generar los trabajos que demandan nuestros jóvenes.

Ésta es la oportunidad que nos abre la Reforma Energética y que vamos a provechar.

Es tiempo de que los recursos energéticos del país nos permitan construir un nuevo México.

Un México más dinámico, más competitivo y, lo más importante, más próspero.

Hoy, México tiene la oportunidad de llevar a cabo una revolución energética que eleve de manera contundente su nivel de desarrollo.

Es momento de aprovechar al máximo nuestros recursos, de concretar esta reforma para convertir a México en una potencia energética.

Pero sobre todo, es momento de utilizar toda nuestra energía para mover y transformar a México.

A ustedes, trabajadores de PEMEX, les toca encabezar esta transformación nacional.

Nuevamente, quiero expresarles mi más amplia y mayor felicitación en este 76 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Reitero que es motivo de orgullo para el Presidente de México estar con todas y todos ustedes, quienes son el alma de esta gran empresa nacional, de esta empresa que es orgullo de toda la Nación y que tiene por delante una enorme misión, una gran misión, para transformar y mover a México a mejores condiciones y, sobre todo, detonar prosperidad para todas y todos los mexicanos.

Muchísimas felicidades.