-MODERADOR: Hace uso de la palabra el ciudadano licenciado Ángel Aguirre Rivero, Gobernador del Estado de Guerrero.

-GOBERNADOR ÁNGEL AGUIRRE RIVERO: La verdad es que, señor Presidente de la Asociación, me la dejó muy difícil.

Voy a tratar de ser también lo más breve posible.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Señoras y señores.

Me da mucho gusto asistir a esta ceremonia de clausura de la 77 Convención Nacional Bancaria, en la cual se analizaron los logros y retos de nuestro sistema financiero.

A través de mi persona, el pueblo de Guerrero les expresa un amplio reconocimiento por elegir año con año a Acapulco como sede de su Convención.

Qué bueno que mi amigo Javier me ha confirmado que Acapulco seguirá siendo sede de esta importante Convención Bancaria.

Muchísimas gracias.

La sola presencia de ustedes estimula la economía y el turismo.

Quiero decirles que nosotros nos esforzamos día a día por ofrecer un clima de paz para los que habitamos esta tierra suriana y para los visitantes como ustedes, con el gusto de recibirlos con los brazos abiertos.

Estoy seguro que el balance que realizaron les permitirá aumentar su contribución al buen desempeño de los mercados, de los negocios, así como elevar el bienestar de la sociedad.

Quiero felicitar, muy sinceramente, a Javier Arrigunaga, por la seriedad, dedicación y el profesionalismo con el que se ha desempeñado al frente de la Asociación de Bancos de México.

México cuenta hoy con un sistema financiero fuerte y sano.

Tenemos las condiciones que le están permitiendo a la Banca comercial, a los intermediarios financieros, retomar el papel que les corresponde, alimentar los motores del desarrollo económico y contribuir a propiciar el crecimiento y la inversión.

Sin embargo, a nivel nacional, la recesión de la economía de Estados Unidos de América, como lo declaró el Gobernador del Banco de México la semana pasada, debe preocuparnos, porque dan al traste con las perspectivas de crecimiento económico en nuestro país.

De ahí la necesidad de instrumentar estrategias que fomenten la generación de empleos, porque ésta es sin duda la mejor ruta, no sólo para el bienestar, sino también, para la seguridad y tranquilidad de las familias.

Un primer elemento permanente de la política económica es la disciplina fiscal. Es esencial que el nivel de gasto público guarde correspondencia con el total de los ingresos tributarios y no tributarios que recibe el sector público.

En Guerrero, hemos sido cuidadosos con las finanzas públicas.

Yo quiero expresarles a ustedes que en los tres años que llevo al frente del Gobierno, no hemos pedido un solo peso de deuda pública. Muy por el contrario. La hemos disminuido en 800 millones de pesos. Y hoy Guerrero está entre las tres entidades del país con una menor deuda a nivel nacional.

En estos propósitos, invariablemente hemos contado con la invariable solidaridad del Gobierno de la República y su Presidente, Enrique Peña Nieto.

Nuestro reconocimiento también especial a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a su titular, el doctor Luis Videgaray, titular de esta dependencia.

Como todos sabemos, a mayor ahorro interno, mayor inversión, más crecimiento y más empleos; con mayor ahorro interno, absorberemos más provechosa y productivamente el ahorro externo, que tendrá estrictamente un carácter complementario, será sostenible y no representará riesgo alguno para nuestra solvencia financiera.

Señoras y señores:

Los guerrerenses queremos vivir con una economía dinámica y en crecimiento, en el marco de las leyes y ejerciendo una democracia plena. Sólo un Estado de Derecho fortalecido garantizará la seguridad y la justicia que requieren una economía productiva y una convivencia armónica.

Estamos decididos a trabajar incansablemente para que la ley sea la medida de la conducta pública y de las relaciones sociales.

Resulta propicio comentarles que los fenómenos meteorológicos de Ingrid y Manuel nos dejaron ingratas experiencias y daños.

Sin embargo, también, coadyuvaron a fortalecer los vínculos entre el Gobierno y la sociedad, vínculos de solidaridad y corresponsabilidad para salir adelante.

Para mitigar las secuelas de ambos fenómenos naturales, siempre contamos con el firme respaldo del Presidente de la República, el licenciado Enrique Peña Nieto, quién nos visitó más de 13 veces durante la contingencia.

Hoy, Acapulco y Guerrero están de pie. Solamente les daré un dato, que para mí es importante compartirles. Prácticamente todos los fines de semana, Acapulco está teniendo una ocupación de por lo menos el 80 por ciento. Y en el último fin de semana largo alcanzamos más del 96 por ciento.

Para la Semana Santa, de acuerdo con la información de los prestadores de servicios turísticos, prácticamente estamos al cien por ciento. Así que, por favor les pido, que aquellos que quieran venir a Acapulco, desde ahora vayan haciendo sus reservaciones.

Y para nosotros esto es fundamental. Es fundamental, porque el 70 por ciento del Producto Interno Bruto, en Guerrero lo aporta la actividad turística. En esos afanes, el Presidente de la República anunció recientemente el Plan Nuevo Guerrero, no sólo para reconstruir lo que lamentablemente se perdió con motivo de la contingencia.

Hoy, hace unos minutos apenas, unas cuantas horas, inauguramos una gran obra para el Puerto de Acapulco, una obra que garantiza el abasto suficiente de agua potable para los próximos 20 o 30 años. Una obra que generará mil 500 litros por segundo. Una obra que tuvo una inversión superior a los 800 millones de pesos.

Muy pronto el señor Presidente vendrá a inaugurar el Acabús, un sistema de transporte eficiente, moderno, agradable y, también, hemos lanzado ya la convocatoria pública, la licitación para lo que será el Maribús, de modo tal que aquellos que quieran trasladarse a través del mar, podrán hacerlo a través de cuatro muelles que habremos de establecer desde Caleta hasta Puerto Marqués.

Igualmente, quiero informar a ustedes que próximamente se arrancarán obras para rescatar el Acapulco tradicional, ahí donde nació nuestro Puerto. Ahí donde están muchas de nuestras bellezas. Ahí donde están las historias de Johnny Weissmuller, de John Wayne, y de muchos tantos que vivieron ahí, en el Puerto de Acapulco y en esta parte especial del Acapulco tradicional, con una inversión de 250 millones de pesos.

Por todo esto quiero, de verdad, expresarle mi felicitación y mi gratitud a la Asociación de Bancos de México.

Gracias, porque ustedes, en los peores momentos, en los momentos más difíciles, en los momentos de aciago, y lo saben muchos de los que están aquí, ustedes siempre estuvieron al lado de Acapulco.

Y es que, también, no podía ser de otra manera. Quién no tiene, siempre lo he dicho, un recuerdo grato del Puerto de Acapulco.

Muchas gracias.

Y felicidades a todos.

-MODERADOR: Toma la palabra el ciudadano licenciado Javier Arrigunaga Gómez del Campo, Presidente de la Asociación de Bancos de México.

-LIC. JAVIER ARRIGUNAGA GÓMEZ DEL CAMPO: Después de mi breve participación antes de la comida, alguien de regreso a la mesa me dijo que era el mejor discurso que jamás me había escuchado.

Pero aquí estoy de regreso.

Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; señor Gobernador del Estado de Guerrero, licenciado Ángel Aguirre Rivero; señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, licenciado José González Morfín.

Señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, doctor Raúl Cervantes Andrade; señor Gobernador del Banco de México, doctor Agustín Carstens Carstens; señor Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Fernando Apontela Rodríguez.

Señor Presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, licenciado Jaime González Aguadé; señor Presidente de la CONDUSEF, licenciado Mario di Constanzo; señor Secretario Ejecutivo del IPAB, contador público Lorenzo Meade Kuribreña.

Señores Secretarios de Estado, gracias por su presencia. Autoridades financieras y señores legisladores que nos acompañan; colegas Presidentes de los organismos empresariales; amigos de los medios de comunicación; colegas de la Asociación.

Señoras y señores:

A nombre del Comité de Asociados de la ABM, les expreso nuestro gran gusto por reunirnos, como cada año, con este destacado grupo de autoridades, legisladores y líderes empresariales.

Les agradecemos su presencia, y de manera muy especial al señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Una vez más, celebramos nuestra reunión en Acapulco, que ha enfrentado con gran entereza los daños ocasionados por los desastres naturales del año pasado y nos recibe con la hospitalidad de siempre.

Con nuestra presencia ratificamos nuestra solidaridad con Guerrero, con Acapulco y con su gente.

Agradezco, también, a la Mesa Directiva de la Asociación, a Alberto Gómez en la Presidencia Ejecutiva; a los Vicepresidentes Luis Robles, Javier Foncerrada, Daniel Becker y Héctor Grisi; a los Presidentes de las distintas Comisiones y Comités, así como al equipo de la Asociación, por su apoyo y colaboración a lo largo de este último año.

Aprovecho la ocasión para reconocer la estupenda labor que, por muchos años, han realizado al frente de las comisiones de Normatividad y de Mercados Financieros, Fernando Borja y José Oriol Bosch, y doy la bienvenida a Fernando Díaz y a Luis Betancourt, sus respectivos sucesores.

Hace un año asumí con entusiasmo la Presidencia de la Asociación de Bancos de México; una gran responsabilidad para la que he tenido el honor de ser ratificado por un año más.

Agradezco al Comité de Asociados su confianza y refrendo mi firme compromiso de representar los intereses de nuestro sector en un periodo tan trascendente en la vida de México.

Permítanme comenzar, precisamente, con una reflexión sobre la etapa, verdaderamente histórica, por la que atraviesa el país.

En un mundo donde se dificultan los acuerdos políticos, México ha destacado por llevar a cabo una serie de reformas profundas para su modernización económica. Para estimular la inversión y el crecimiento, combatir la informalidad, actualizar la regulación e incentivar la competencia.

A la iniciativa del Gobierno Federal, se ha sumado la visión y compromiso de las principales fuerzas políticas, la voluntad constructiva y responsable del Poder Legislativo, así como la participación activa del sector privado.

En poco más de un año, el país ha emprendido reformas trascendentales en sectores estratégicos, así como en diversos ámbitos que impulsarán una mayor productividad.

No hay precedente, en la historia contemporánea de México, de un proceso de reformas que despierte de tal forma el potencial económico en un plazo tan corto.

Los avances en este importante proceso de cambio son un logro innegable de la actual Administración, encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto, a quien le expresamos nuestro mayor reconocimiento por su decidido y firme liderazgo para transformar y modernizar a México.

El cambio estructural se suma a otra gran fortaleza de nuestro país: la estabilidad macroeconómica. Es el fruto de un esfuerzo continuo de más de dos décadas en las que las autoridades han instrumentado, correctamente, una política económica basada en la disciplina fiscal, la autonomía monetaria y la apertura.

El nivel de la deuda pública es razonable y su dinámica está definida por una regla estructural. La inflación está controlada y el sistema financiero está bien capitalizado y en expansión. Además, estamos vinculados comercialmente al país industrializado del que se espera el mayor crecimiento.

Construimos un nuevo andamiaje estructural, tenemos estabilidad macroeconómica, y solidez bancaria. Cada uno de estos elementos denota una gran fortaleza; el hecho de que se presenten simultáneamente, es un acontecimiento que pocos países pueden presumir, y representa una oportunidad inmejorable que debemos aprovechar.

Permítanme ahora hablar de nuestro sistema financiero, un ejemplo de solidez, un activo de nuestra economía y un ingrediente de nuestra estabilidad.

Sobresale, primero, el gran monto de capital que los bancos y grupos financieros han comprometido en México. No hay sector en la industria o los servicios dentro de la iniciativa privada mexicana que tenga tantos recursos comprometidos: 680 mil millones de pesos. No puede haber mejor muestra de la confianza y el optimismo de la Banca en el país.

Segundo. El ahorro financiero, y por tanto la intermediación, alcanza un máximo histórico y se han diversificado los productos y medios de captación.

La Banca ha canalizado constantemente los ahorros del público a la actividad productiva. Todos los recursos depositados se transforman en crédito. Es más, desde mediados del 2013, la Banca presta más recursos de los que capta del público.

Respecto al crédito. Vivimos el mejor ciclo de la historia reciente si lo medimos por su expansión relativa; por su calidad, por su sostenibilidad y por sus costos históricamente bajos.

Déjenme abundar sobre algunos aspectos:

En la última década el crecimiento del crédito ha multiplicado por tres al de la economía. Es una de las expansiones sostenibles más altas en un comparativo internacional y se ha registrado a pesar de la crisis financiera global de 2008, y la recesión de nuestra economía en 2009.

Somos los primeros en reconocer que hay una penetración crediticia muy baja, fundamentalmente derivada de las crisis económicas y financieras del pasado. Sin embargo, en la última década nuestro sistema financiero no sólo ha aumentado importantemente su penetración, sino que, también, ha sido capaz de amortiguar, como el año pasado, los efectos adversos del ciclo productivo.

Esta dinámica, sumada al cambio estructural, nos permite ver con optimismo el cumplimiento de la ambiciosa meta, planteada en el Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo, de que el crédito interno al sector privado alcance el 40 por ciento del producto en 2018.

Logramos máximos históricos en el financiamiento a familias, y el crédito a las pequeñas y medianas empresas registra la mayor tasa de crecimiento de toda la cartera crediticia. Representa el 25 por ciento de la cartera comercial: uno de cada cuatro pesos de crédito a las empresas se destina a las PyMES.

En adición a nuestro esfuerzo directo, destaca el papel complementario de los diversos programas gubernamentales de garantías que permiten potenciar, hasta en 22 veces promedio, la derrama de recursos a este importante segmento empresarial. Por ejemplo, con NAFIN, BANCOMEXT y el INADEM, alcanzamos una derrama de más de 38 mil millones de pesos.

Toda esta expansión de cartera se da con niveles controlados de cartera vencida y con buena cobertura de reservas.

Este sano crecimiento se acompaña de una reducción continua en las tasas activas. El costo del crédito se encuentra en mínimos históricos, en todos los circuitos. Para el sector empresarial es de un dígito, ligeramente superior al siete por ciento.

En cuanto a infraestructura, tenemos un nivel de cobertura en todos los frentes que también marca un nuevo récord; con crecimientos importantes en sucursales, TPVs, cajeros automáticos y corresponsales.

Alcanzamos 27 millones de cuentas de crédito y 100 millones de débito. El nivel de transacciones que registra el sistema, tres mil millones al año, va en aumento y destaca el alto grado de innovación tecnológica que ha permitido que sea una realidad hacer Banca mediante dispositivos móviles.

Somos, asimismo, uno de los sectores más abiertos a la inversión, y donde se siguen reduciendo las barreras al entrar. En el que se suman constantemente nuevos participantes que, además, ganan participación de mercado.

Aprovecho la ocasión para dar la bienvenida a siete nuevos bancos que han ingresado a la ABM en el último año: Banco Bicentenario, Banco Inmobiliario Mexicano, Bancrea, Banco Pagatodo, y Fundación Dondé Banco, e Investa Bank. También, al Banco Progreso, que lo hizo el día de ayer. Con ellos llegamos a 47 bancos en la Asociación y esperamos aumentar este número en los próximos meses.

Además, estamos a la vanguardia en cumplimiento regulatorio: somos uno de los primeros países en cumplir ampliamente con los nuevos requisitos de capitalización de Basilea III.

La Banca tiene un nivel de capitalización superior al 15 por ciento y el capital básico, el de mayor calidad, es de 13.4 por ciento, uno de los más altos a nivel mundial.

Importantes logros. Pero tan o más importante es hablar de los pendientes y retos por delante.

Sin duda, nuestra principal tarea es la instrumentación de la reforma financiera. Ésta tiene una visión integral y nos impone múltiples obligaciones. Coincidimos con sus objetivos: promover el crédito en mejores condiciones, propiciar una mayor inclusión y mejor atención a los clientes y usuarios, así como con sus fundamentos: mayor transparencia, más certeza jurídica y más competencia.

Ninguna industria se beneficia tanto del fortalecimiento del Estado de derecho que la financiera. Es un elemento esencial para reducir el costo del crédito e incentivar su crecimiento. Por nuestra parte, redoblaremos los esfuerzos y los controles para alcanzar un manejo eficiente del riesgo en todas sus dimensiones: crediticio, de mercado y operativo.

Concordamos, también, en que la competencia es la mejor manera de propiciar la reducción de precios. No es mediante intervenciones ajenas al mercado, como se puede mejorar la intermediación.

Por experiencia propia y ajena sabemos que muchas de estas acciones, no sólo no son eficaces, sino que perjudican más a quienes pretendían ayudar.

La adecuada instrumentación de las reformas requiere un trabajo importante de diálogo con las autoridades para plasmar en circulares y reglamentos todo su alcance.

Estamos conversando con la Secretaría de Hacienda, el Banco de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la CONDUSEF. Reconocemos la apertura de todas ellas. Tenemos claro lo delicado de la tarea y la necesidad de evitar que se presenten consecuencias no deseadas al momento de su implementación.

Dentro de los temas que más nos ocupan destacan:

La metodología para la medición de la expansión del crédito.

El estudio de competencia.

Las cámaras de compensación y medios de disposición.

Y las reglas relativas a la protección del consumidor.

Una agenda vasta y compleja.

Permítanme un comentario breve sobre cada uno de ellos.

Comienzo con la evaluación de crédito.

Somos los principales interesados en crecer más rápido; pero, también, estamos conscientes de hacerlo con prudencia para que la expansión crediticia sea sostenible y perdurable.

Nada más costoso que una crisis financiera o de sobreendeudamiento. Por eso, hemos insistido en evaluar nuestros esfuerzos en función del avance de nuestra economía y de su capacidad de pago que, en el agregado, la define el PIB.

Es importante que la metodología para la evaluación preserve este equilibrio y que el crédito se otorgue considerando la especialización y vocación de cada intermediario; que incluya todos los medios de canalización, así como los nuevos requisitos de capitalización y liquidez.

En cuanto a la competencia, las acciones que las distintas autoridades y los intermediarios se han propuesto en los últimos años, como ampliar la agenda de transparencia y de regulación, facilitar el acceso no discriminado, eliminar barreras de entrada y facilitar la movilidad, han rendido frutos.

Las métricas más importantes que evalúan el ambiente de competencia han mejorado. Cito tres:

La creciente facilidad para autorizar y operar, como ya vimos, un nuevo banco.

El que la Banca muestre niveles de competencias similares a otras economías, en línea con la Unión Europea y con un mejor nivel al compararnos con América Latina.

Y el ambiente de crecimiento considerable de la infraestructura bancaria, con menores precios para los usuarios, constante innovación para diferenciar la oferta de productos y servicios en beneficio del cliente, e importantes cambios de participación de mercado entre distintos bancos, congruentes, todos, con un entorno de alta competencia.

Estamos atentos a la investigación que realiza la Comisión Federal de Competencia Económica. Confiamos en que este nuevo esfuerzo redunde en un mejor ambiente de competencia para la industria bancaria y, en colaboración con el resto de las autoridades y reguladores, propicie un desarrollo estable y seguro, que no debilite la estructura del sistema financiero, su seguridad, ni los incentivos a invertir.

Pensamos que el acuerdo que ha firmado con Banco de México es conducente para contar con la información, experiencia y análisis de entidades que ya se han abocado a este tipo de tareas.

Algo similar podemos decir sobre las cámaras de compensación y medios de disposición. Sus avances son favorables, en cobertura y precios, y las nuevas disposiciones tienen un marcado énfasis en garantizar el acceso a todo participante potencial a precios similares en los servicios básicos.

Compartimos el objetivo de ampliar el número de participantes, pero cuidando mantener la seguridad de la red y establecer incentivos que la hagan crecer, al tiempo de preservar estándares adecuados de solvencia y operación.

Estamos convencidos que la inclusión financiera requiere que autoridades e intermediarios trabajen por aumentar la confianza del público en la Banca. Nosotros haremos todo lo posible por fortalecerla.

Redoblaremos esfuerzos para que, conjuntamente con las autoridades, podamos encontrar salida a las inconformidades de clientes y usuarios que, afortunadamente, continúan disminuyendo respecto del total de las cuentas.

En la agenda nacional e internacional es de gran relevancia la prevención de lavado de dinero y el combate al financiamiento al terrorismo. Se han logrado avances importantes en su cumplimiento, en particular, al sumar en este esfuerzo a empresas no financieras.

Como industria debemos elevar los estándares de nuestros controles. Será importante encontrar mecanismos que, a la vez de efectivos, no afecten negativamente la inclusión, tal como lo conseguimos con las cuentas simplificadas. Colaboramos con la Comisión Nacional Bancaria y la CONDUSEF para atender esta problemática.

En resumen, la estabilidad ha permitido la expansión del crédito. Contamos con una Banca sólida, que crece de una manera prudente y sostenible, con intensa competencia que se refleja en menores precios.

Sumamos ahora una Reforma Financiera cuyo verdadero éxito dependerá del trabajo fino de su instrumentación que permita consolidar, perfeccionar e impulsar la tendencia positiva de los últimos años.

Permítanme un último comentario.

Hacemos Banca con responsabilidad social. Con nuestra contribución en Bécalos, el programa de becas más importante del sector privado; con nuestra participación en la Semana Nacional de Educación Financiera, en adición a los esfuerzos individuales de cada una de las instituciones.

Y, sobre todo, a través de los 20 años de la Fundación Quiera, la única fundación gremial del país, que ha beneficiado a cerca de 200 mil personas en todo México.

Aprovecho y agradezco el compromiso, esfuerzo y dedicación de su Mesa Directiva, presidida por Ana, mi esposa, de las voluntarias y de nuestro equipo, a favor de los niños en situación o riesgo de calle.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

Los bancos en México estamos listos para promover e impulsar el gran cambio de nuestro país, para apoyar a una economía que se transforma; que abre nuevas oportunidades; que se vuelve más competitiva.

Contamos con bancos sólidos y bien capitalizados; el crédito crece de forma sana y sostenible; se avanza en la inclusión financiera, con innovaciones tecnológicas; con más bancos, con mayor competencia y con una reforma financiera que, confiamos, nos permitirá expandir aún más el crédito y la inclusión en mejores condiciones.

Vemos una perspectiva muy alentadora y la Banca mexicana está preparada para jugar, con decisión y responsabilidad, el papel que le corresponde en la transformación de México.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)