Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Aquí, en Teoloyucan, Estado de México, me da mucho gusto saludar a los titulares de los Poderes Legislativo de nuestro país, a los presidentes de las mesas directivas del Senado de la República y de la Cámara de Diputados.

Al señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Al señor Almirante Secretario de Marina.

Al señor Gobernador del estado, a quien le agradecemos su hospitalidad y el mensaje de bienvenida que nos ha brindado.

Quiero agradecer la presencia de todas las autoridades del Gobierno de la República aquí presentes, del gobierno del Estado de México.

Autoridades locales, mandos militares de nuestras Fuerzas Armadas de nuestro país, a quienes saludo con respeto y con reconocimiento.

Quiero saludar a toda la concurrencia aquí presente.

A autoridades de todos los órdenes pero, sobre todo, a todos los aquí presentes; los que están en la parte de tribuna, y a los muchos que están en la parte posterior y en la parte que me ha llevado llegar a este lugar.

Pobladores de Teoloyucan, a quienes saludo con gran afecto; a quienes considero mis paisanos mexiquenses, y a quienes quiero expresarles mi gratitud por acompañarnos en este homenaje, a 100 años de haberse firmado los Tratados de Teoloyucan.

En un momento más, al término de esta ceremonia, espero tener la oportunidad de saludarles en mi recorrido, antes de partir de este Municipio de Teoloyucan.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Muchas gracias.

Señoras y señores:

Este día celebramos el Centenario de uno de los acontecimientos más simbólicos de la Revolución Mexicana y de la historia de nuestra Nación: la Firma de los Tratados de Teoloyucan.

Justamente hace un siglo, los revolucionarios comandados por Venustiano Carranza, que se habían levantado en armas para restablecer el orden constitucional, obtuvieron la victoria sobre el gobierno ilegítimo de Victoriano Huerta.

Aquí, en Teoloyucan, el 13 de agosto de 1914, con Álvaro Obregón como representante del Ejército Revolucionario, se firmaron los acuerdos para que los huertistas entregaran la Ciudad de México y fuera disuelto el Ejército Federal.

Desde el cobarde asesinato de Francisco I. Madero, en 1913, tuvo que pasar más de un año para llegar a este momento que acabaría con la dictadura del usurpador.

Fueron meses memorables y heroicas batallas, que requirieron del arrojo y la audacia de la División del Norte de Francisco Villa; del Ejército del Noroeste de Álvaro Obregón; del Ejército del Noroeste de Pablo González; del Ejército del Centro de Pánfilo Natera, y del Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata.

De estos combates surgieron grandes héroes de la Revolución Mexicana, patriotas que simbolizan la lucha por la justicia, la libertad y la igualdad de nuestra sociedad.

Ellos son quienes con el apoyo del pueblo creyeron en un mejor México y lucharon por alcanzarlo.

El triunfo del ejército constitucionalista, base del actual Ejército Mexicano, significó el triunfo de todo un país, con él inició una nueva era en la historia de nuestras Fuerzas Armadas.

El Ejército Mexicano, surgido de la Revolución, ha sido, desde entonces, uno de los pilares centrales del país libre, independiente, soberano y democrático que hoy tenemos.

Ante cualquier circunstancia o desafío que lo ameriten, el Ejército Mexicano responde al llamado de la Patria, con oportunidad, entrega absoluta, valentía, patriotismo y solidaridad.

Como Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, he tenido el alto honor de encabezar la conmemoración de los primeros 100 años de historia y lealtad institucional, a toda prueba, del Ejército Mexicano.

Juntos, hemos exaltado la disciplina y el espíritu de cuerpo que distinguen a las mujeres y hombres que lo conforman.

Hoy, como ayer, esta noble institución militar sigue abanderando las mejores causas y los más altos ideales de nuestro país.

Su compromiso nos inspira a todos a seguir afrontando los nuevos desafíos con la misma visión y confianza con la que lucharon los revolucionarios a principio del Siglo XX.

La Firma de los Tratados de Teoloyucan, sin duda, fue un acontecimiento simbólico en la vida de nuestro Ejército, como también lo fue para la historia nacional.

Con los documentos aquí signados, comenzó a superarse la confrontación entre mexicanos, abriendo espacio, años tarde, a un gran acuerdo nacional: la Constitución de 1917.

Prácticamente un siglo después, los mexicanos nuevamente logramos construir un amplio consenso para llevar a cabo transformaciones de fondo.

Reitero, una vez más, mi amplio reconocimiento al trabajo de las y los Diputados y Senadores de la República, por su compromiso con México y los mexicanos.

Gracias a su respaldo fue posible aprobar once grandes reformas que nuestro país necesitaba. Seis de estas reformas fueron para impulsar el crecimiento y el desarrollo económico del país:

La Reforma Laboral, durante la transición, y ya, en este Gobierno, la Reforma de Telecomunicaciones; la de Competencia Económica, la Financiera, la Hacendaria y la Reforma Energética.

Tres más se aprobaron para fortalecer y ampliar los derechos y libertades de los mexicanos: La Reforma Educativa, la nueva Ley de Amparo y el Código Nacional de Procedimientos Penales.

Igualmente, se concretaron otras dos reformas para afianzar nuestro régimen democrático e institucional: la Reforma en Materia de Transparencia y la Reforma Político-Electoral.

Estas reformas habrán de contribuir a liberar el potencial de nuestra Nación y nos permitirán la construcción de un nuevo México. Un país con futuro y mayores oportunidades para todos los mexicanos.

Si bien los mayores beneficios de estas reformas se estarán dando de manera gradual y en el tiempo, el Gobierno de la República también trabaja con decisión para construir obras y realizar acciones que aceleren nuestra economía y el desarrollo de nuestra sociedad ya desde ahora.

A la fecha ya se registran resultados alentadores. En materia de empleo, por ejemplo, el día de ayer el Instituto Mexicano del Seguro Social dio a conocer que en julio se crearon 37 mil 457 nuevos empleos formales; esta cifra, y esto es importante, es siete veces mayor a la de julio de 2013.

Con este resultado, en los últimos 12 meses, el empleo ha crecido a una tasa de 3.7 por ciento. De manera destacada, el empleo en el sector de la construcción creció 8.2 por ciento a tasa anual.

Estos datos demuestran que la actividad económica se está acelerando, y que nuestra economía está teniendo un mejor desempeño dentro de la formalidad.

Estoy seguro de que en los próximos meses se mantendrá esta tendencia, y de que, incluso, los resultados serán todavía mejores en la medida en que cada una de las reformas tenga un impacto positivo en la vida diaria de las familias mexicanas.

Señoras y señores:

Hace 100 años, los Tratados de Teoloyucan significaron el inicio de grandes transformaciones para México.

Ahora, en 2014, al haber culminado la fase legislativa de este ciclo reformador, comienza una nueva etapa, la de traducir los cambios legales en beneficios concretos para los mexicanos.

Así como este lunes anunciamos 10 medidas inmediatas para acelerar la instrumentación de la Reforma Energética, en el Gobierno de la República estamos trabajando con la misma entrega para aplicar todas las reformas aprobadas.

Como Presidente de la República estoy determinado a seguir cumpliendo con nuestro país, a acelerar el paso para poner todas las reformas en acción, como lo he expresado de manera reiterada.

Los cimientos están puestos. Con el esfuerzo de todos los mexicanos vamos a aprovechar esta innovadora plataforma institucional para la construcción del México que todos queremos. Un nuevo México de mayor igualdad y de mayores oportunidades para todos los mexicanos.

Nuevamente, me congratulo y felicito de estar aquí, en mi tierra, de estar en ésta, mi casa, el Estado de México.

Y desde aquí rendir este merecido homenaje, a 100 años de la Firma de los Tratados de Teoloyucan, hacer amplio reconocimiento a nuestras Fuerzas Armadas por su entrega absoluta, su entrega con patriotismo y el servicio que con amor y patriotismo tienen para con el país.

Ante ustedes, mandos de nuestras Fuerzas Armadas, quiero pedirles transmitan el saludo afectuoso, cordial y de reconocimiento del Presidente de la República a todos quienes integran nuestras Fuerzas Armadas leales y al servicio de la Patria.

A todas y a todos ustedes, mi gratitud por su hospitalidad y por dejarme sentir nuevamente, en esta visita, en casa.

Muchas gracias.