Muchísimas gracias.

Quiero saludar con agradecimiento y con respeto al señor Gobernador de California.

A la Presidenta de la Asamblea y al señor Presidente del Senado de California.

A todos los miembros de este Congreso.

A Senadoras y Senadores de California.

Y a congresistas miembros de la Asamblea.

Quiero decirles que es un honor y un privilegio que la primera visita que hago a Estados Unidos, a un estado en particular de la Unión Americana, hacerlo precisamente al Estado de California.

Y como hace un momento compartí, en el almuerzo que gentilmente ofreciera, en honor de esta visita, el señor Gobernador, expresaba que no era ni fortuito, ni casual que la primera visita fuera a California, sino que era precisamente en reconocimiento a los muchos mexicanos o a muchos ciudadanos de origen mexicano que forman parte de esta gran población californiana que contribuye al desarrollo, prosperidad y progreso de este estado.

Pero también en reconocimiento a las políticas que California ha instrumentado de reconocimiento a la población migrante, de reconocimiento a mexicanos y de origen mexicano que viven en California, que han encontrado aquí un espacio de oportunidad y de desarrollo, y que al hacerlo aportan con su talento, con su trabajo y con su diario quehacer al desarrollo de este estado, y ese reconocimiento merece, al mismo tiempo, el reconocimiento del Gobierno de México.

Por ello, gracias por todo lo que han hecho en favor de los migrantes y muy señaladamente en favor de mexicanos y de hijos de mexicanos que han hecho de California su casa.

Muchísimas gracias.

Antes de iniciar mi mensaje quiero, en nombre del pueblo y del Gobierno de México, expresar a todos los californianos nuestra solidaridad ante las pérdidas causadas por el sismo ocurrido en la madrugada del domingo pasado.

Sé que con gran fortaleza están superando este momento adverso.

Agradezco la gentil recepción que me brindan en esta Sesión Conjunta de la Legislatura de California. Es un honor reunirme con ustedes, asambleístas y senadores, quienes trabajan diariamente para construir acuerdos en favor de 38 millones de habitantes de éste, el gran estado dorado de los Estados Unidos.

Reconozco su compromiso democrático por consolidar a California como el referente de integración y de respeto a la pluralidad.

México celebra las iniciativas que han aprobado durante los dos últimos periodos legislativos, ya que contribuyen a la prosperidad de los migrantes que aquí habitan al abrirles oportunidades, como acceso a la educación y a la protección laboral o a la posibilidad de contar con una licencia de conducir.

Los avances que han promovido, no sólo benefician a los californianos.

Ustedes han enviado un mensaje claro a los Estados Unidos y al mundo entero, que la diversidad cultural enriquece y beneficia a las sociedades. Esa es la postura éticamente correcta.

California es el Estado que más aporta a la economía de Estados Unidos; aquí se desarrollan las industrias del entretenimiento y de la tecnología más amplias y variadas del mundo, aquí también se imagina el futuro y se innova el presente.

Buena parte de esta grandeza se explica por el trabajo dedicado que cerca de 12 millones de personas de origen mexicano realizan diariamente, desde el campo, las escuelas, y universidades, los hospitales, las fábricas, las oficinas e, incluso, desde esta Asamblea y desde este Senado.

El Gobierno de México confía en que pronto, como ya sucede en California, en todo este país se reconozca la contribución de los migrantes al desarrollo económico, político, cultural y social de los Estados Unidos y se apruebe una reforma migratoria integral.

México apoya la construcción de acuerdos que permitan hacer realidad la Reforma Migratoria, porque esta Reforma simplemente es una cuestión de justicia.

Las sociedades estadounidense y mexicana son profundamente complementarias.

Desde hace décadas, los intercambios entre ambas ha sido un elemento fundamental para impulsar el progreso compartido. Por ello debemos seguir promoviendo una integración más amplia, que resulte en una mayor prosperidad para nuestras naciones y sociedades.

Justamente con esta visión, California y México hemos inaugurado una nueva etapa en nuestra relación, caracterizada por un mejor entendimiento y un diálogo cada vez más constructivo.

Lo hemos hecho porque los lazos que nos unen son inquebrantables.

Compartimos una vecindad rica en historia y raíces, forjada a lo largo de siglos; nos unen, también, 145 millas de frontera, entre las cuales se localiza el Puerto de entrada más transitado del mundo, el de Tijuana y San Ysidro.

En términos comerciales, México se ha consolidado como el segundo socio mundial de California y el primer destino de las exportaciones de este gran estado.

En 2013, nuestro comercio bilateral superó los 60 mil millones de dólares.

California es tan importante para México, que tenemos diez consulados en esta entidad. Uno de cada cinco consulados de México en Estados Unidos, está aquí, en California.

Todos estos vínculos representan una poderosa razón para que ambos Gobiernos profundicemos la cooperación e incidamos así en el progreso de nuestras sociedades.

Con este ánimo, hace una semana recibí en México al Gobernador Brown, al Senador Kevin de León, al Asambleísta Manuel Pérez, así como a otros importantes líderes y empresarios californianos.

En esa ocasión concretamos diversos acuerdos para fortalecer la colaboración en áreas como medio ambiente y cambio climático, educación, investigación e innovación, comercio e inversiones, así como el desarrollo de infraestructura fronteriza.

Celebro que ahora, en mi visita a California, hayamos podido dar continuidad a esos trabajos en favor de un mayor acercamiento entre nuestras sociedades.

Ante esta Legislatura, quiero compartir con ustedes lo que está ocurriendo en México, lo que estamos haciendo en la Frontera Sur de este Estado de California para construir un nuevo México.

Desde el inicio de mi Administración, en diciembre de 2012, las principales fuerzas políticas y el Gobierno de la República suscribimos lo que denominamos el Pacto por México.

Con este innovador instrumento, impulsamos reformas transformadoras para romper las ataduras que impedían a México crecer a todo su potencial.

Esa suma de esfuerzos, entre el Legislativo y el Ejecutivo Federal, hizo posible que desde la transición y en 20 meses de Gobierno se lograra la aprobación de 11 reformas estructurales que no se habían podido concretar en varias décadas.

Se trata de una agenda reformadora que comprende tres grandes vertientes:

La primera. El fortalecimiento de nuestra economía con base en una mayor productividad y competitividad.

Y para ello hay varias reformas hechas: la Reforma Laboral para flexibilizar el mercado laboral, para ampliar la capacitación de los trabajadores y para apoyar la contratación especialmente de jóvenes y mujeres.

Una reforma en competencia económica, que permitirá nivelar las condiciones en que participan los agentes económicos en los distintos mercados.

Una reforma en Telecomunicaciones para fomentar la competencia efectiva y asegurar que los servicios de telefonía, televisión e Internet sean de mayor calidad y estén al alcance de más mexicanos.

Una Reforma Financiera que establece nuevas condiciones para incrementar el crédito y a menores tasas y, con ello, especialmente con ello, impulsar la actividad productiva de las pequeñas y medianas empresas.

Una Reforma Hacendaria para fortalecer la capacidad del Estado mexicano para invertir en rubros esenciales, como educación, infraestructura, salud, tecnología e innovación.

Y una Reforma Energética en la que se permitirá un mayor abasto de energéticos y a menores costos en favor de la competitividad y la economía familiar de los mexicanos.

Una segunda vertiente. La ampliación de los derechos.

Para ese propósito hay tres reformas importantes:

Una Reforma Educativa, en la que estamos elevando la calidad de la enseñanza, y con ello fortalecemos nuestro capital humano y nuestra capacidad innovadora.

Por otro lado, una nueva Ley de Amparo, mediante la cual ampliamos la protección de los derechos humanos y facilitamos el acceso a este instrumento que protege a los ciudadanos ante actos de autoridad que vulneren sus garantías.

Y, finalmente, un Código Nacional de Procedimientos Penales que unifica en todo el país las reglas conforme a las cuales se juzga a una persona, consolidando así nuestro Estado de Derecho.

Y, finalmente, una tercera vertiente para fortalecer nuestro régimen institucional. Para ese propósito se hizo una Reforma Político-Electoral, que incentiva la cooperación entre poderes, genera incentivos para generar acuerdos entre distintas fuerzas políticas, permite la formación de gobiernos de coalición y vigoriza la democracia electoral en todos los niveles.

Y, finalmente, una Reforma en Transparencia, que fomenta la rendición de cuentas en todos los poderes y órdenes de Gobierno.

En conclusión.

Con la aprobación de estas 11 reformas se ha establecido un marco jurídico moderno, indispensable para que México libere, insisto, todo su potencial y, con ello, se abran más oportunidades de desarrollo en nuestro lado de la frontera.

Hemos puesto los cimientos para edificar un país más competitivo, justo y democrático, en el que California encontrará mejores condiciones para ampliar aún más las sólidas relaciones que tiene con nuestro país.

Señoras y señores Legisladores:

California y México tienen múltiples coincidencias. Una fundamental es que han encontrado en sus instituciones, particularmente en su Poder Legislativo, a un gran agente de cambio, dispuesto a impulsar transformaciones de fondo a partir de la ley.

Los avances legislativos que California y México han conseguido en estos años son esperanzadores, y se reflejarán en una mayor calidad de vida para nuestras sociedades.

Los acuerdos que se han construido en sus legislaturas son un ejemplo para otros poderes legislativos, pero especialmente constituyen una prueba contundente de los grandes resultados que brinda la democracia.

Hago votos porque California y México sigan en esta ruta. En esta ruta de entendimiento, de diálogo, de acuerdo, de concretar proyectos de forma conjunta, de tener definiciones puntuales, claras y precisas para asegurar desarrollo para nuestras sociedades.

Y, nuevamente, quiero dejar aquí un testimonio y constancia de reconocimiento a los trabajos y a lo que California hoy le dice a todos los Estados Unidos y al mundo entero.

En estas señales de reconocimiento a los migrantes de cualquier parte del mundo, que tienen espacios de oportunidad personal y profesional aquí, en California.

En estas señales de fraternidad, de reconocimiento a la dignidad humana y, sobre todo, al esfuerzo colectivo para construir una mejor sociedad, no importando el origen que tengan los agentes o los ciudadanos que son parte de esta comunidad.

A todos los asambleístas.

A todas y a todos ustedes:

Dejo aquí un saludo fraternal y respetuoso en nombre del pueblo de México.

Y agradezco las muestras de calidez, de hospitalidad, pero, sobre todo, de amistad, que todas y todos ustedes me han dispensado.

Muchísimas gracias.