Muchísimas gracias.

Muy buenas noches.

Y quiero agradecer, en primer lugar, al Consejo del Atlántico esta muy honrosa invitación y, sobre todo, este reconocimiento que se ha formulado, no al mérito de un hombre, no al Presidente de México, sino al mérito y al esfuerzo de toda una Nación; de sus componentes, de sus partes, que decidieron impulsar cambios y transformación para México, y a la que habré de referirme de manera muy breve en un momento más.

Quiero agradecer también, además, que el Consejo del Atlántico esté volteando a ver a otras regiones del mundo dentro de su análisis y dentro de las políticas que desde aquí se formulan para mejorar el mundo, y que ahora estén prestando especial atención a América Latina y a México.

Quiero agradecerle a un gran amigo de México, a Chris Dodd, la amable presentación que hiciera sobre mi persona, y a quien es un gran amigo de México y ha sido condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca, el máximo reconocimiento que el Gobierno de México otorga a un extranjero por sus méritos y por su apoyo a nuestro país.

Muchas gracias, Chris, por esta presentación.

Quiero felicitar ampliamente a todos los galardonados esta noche, a quienes por distintos méritos, por trayectoria, han recibido este reconocimiento del Consejo del Atlántico.

Particularmente a un gran amigo de México, como lo son todos. Pero quiero referirme particularmente a Shimon Peres, quien hace apenas algunos meses estuvo de visita en nuestro país, y reafirmamos los lazos de amistad que tenemos para con quien, sin duda, es un líder global: Shimon Peres.

Y a todos los galardonados, todo mi reconocimiento y aprecio desde México.

Déjenme ser muy breve en esta cena que se ha extendido, pero son tantos los méritos y reconocimientos a los cuales referirse, y sobre todo quienes me han antecedido en compartir este escenario.

Yo vengo a decirles que México es un país que asume plenamente la responsabilidad global que tiene, y que desde hace dos años, cuando asumí la presidencia de la República, decidimos emprender un cambio profundo que nos permitiera cambiar y mover las entrañas de nuestro país para lograr mayor desarrollo social, para generar mayor crecimiento económico de manera sostenida y de manera sustentable.

Somos una Nación que es parte de la región Latinoamericana. Se siente en México nuestro orgullo latinoamericano, pero también nos sentimos miembros de la región Norteamericana.

Y compartimos una vecindad con América del Norte, amplia e intensa, más de lo que muchos suponen.

En tres mil kilómetros de frontera, esta frontera se ha convertido en la más ocupada y en la que tiene el mayor número de cruces legales todos los días.

La más ocupada del mundo: un millón de cruces diarios. Que tiene un comercio entre ambas naciones, que es igual al de un millón de dólares por minuto; que el comercio que hacemos entre ambos países es tan intenso que para México el destino de Norteamérica es, sin duda, el más importante. Somos el tercer socio comercial más importante de los Estados Unidos.

Y lo que Estados Unidos vende a nuestro país, en suma, es en monto mayor a lo que le vende a todos los países que son miembros de esta denominación de BRIC’s.

Esa es la importancia que tiene México para Estados Unidos, y ésta es la relación que México guarda con Estados Unidos; una relación intensa, una relación cercana, multitemática, y en la que estamos haciendo camino para ampliar realmente los horizontes de crecimiento, de competitividad, de productividad para toda la región de Norteamérica.

Precisamente pensando en este objetivo, en el cómo transformarnos para no quedarnos atrás frente a los cambios que en muchos otros lugares del mundo y regiones habían venido ocurriendo, México se decidió a cambiar.

Y lo hizo a partir de reconocer lo que hemos construido entre todos los mexicanos.

Somos un país plural, diverso, en el que conviven distintas expresiones que tienen naturales diferencias.

Somos un país con una gran estabilidad política, que desde hace 80 años, ocho décadas, hemos tenido transiciones estables, cada seis años, y que a partir de ello decidimos construir, entre las distintas expresiones políticas y el Gobierno que encabezo, una transformación.

Y firmamos, al segundo día de haber asumido la Presidencia de la República, lo que llamamos el Pacto por México, que fue la voluntad comprometida de distintas expresiones con naturales, insisto, diferencias, para cambiar y para generar reformas estructurales que posibilitarán que México tuviera una transformación de fondo.

Y eso es lo que ha ocurrido.

Hoy, tenemos andamiaje jurídico. Reformas que están orientados a ampliar los derechos de los mexicanos; a fortalecer nuestras instituciones democráticas, que ahora posibilitarán la creación de gobiernos de coalición; y reformas que se hicieron para acelerar nuestro crecimiento económico.

Una Reforma Hacendaria, que no siempre resulta la más popular, pero que, sin duda, fortalece la capacidad del Estado para atender las demandas sociales.

Una Reforma Financiera; en Telecomunicaciones, para ampliar la competencia en este sector.

Y una Reforma Energética para permitir, sin perder la propiedad del Estado sobre la riqueza de los hidrocarburos, permitir la participación del sector privado.

Y eso, sin duda, nos abre un camino, nos deja ver un horizonte en el que México habrá de moverse a un mayor dinamismo, de manera más acelerada, y lograr mejores condiciones para los mexicanos. Al tiempo, insisto, que México asume su responsabilidad con el mundo entero.

Hemos emprendido ajustes y reformas para contener el cambio climático. Nos sumamos a las causas humanitarias de la humanidad, y nos consideramos amigos de todos los países del mundo, buscando siempre los motivos para generar armonía, y ser constructivos y positivos en todas las relaciones que hacemos con el mundo.

Eso que aquí he descrito de manera muy sintetizada, es lo que México ha hecho en los últimos 20 meses, o en los últimos 21 meses ya.

Es lo que decidió hacer, precisamente, a partir de ver un mundo a veces convulsionado en unas partes, con crisis económicas en otras.

Y sin pasar por una crisis o sin pasar por un momento de urgencia o de emergencia, decidimos actuar y ponernos de acuerdo.

Deseamos que esto que México ha hecho sirva a las experiencias que resulten positivas y constructivas en otros escenarios.

México se resolvió a cambiar, a emprender reformas de fondo. Y ahora estamos en ese proceso que tomará su tiempo, para instrumentar y lograr que estas reformas generen los beneficios, a partir de su implementación, para todos los mexicanos.

Por eso, reitero mi agradecimiento al Consejo del Atlántico por voltear a ver a México, por voltear a ver a América Latina, por reconocer que es una región del mundo que está cambiando, que dejó de ser esa región a veces envuelta en crisis económicas, en asonadas militares o en problemas políticos. Hoy es una región que está cambiando.

Y México quiere estar al frente de este cambio. Se ha decidido a cambiar.

Y este reconocimiento que gentilmente hoy me entregan, lo recibo con el orgullo de ser mexicano, en mi carácter de Presidente de la República, pero en mérito y reconocimiento a toda una Nación, la de México, que se ha decidido a cambiar y a construirse un mejor futuro.

Muchísimas gracias.