En primer lugar, quiero agradecerle a Bill Dudley esta muy atenta introducción que ha hecho para mi participación, en esta muy distinguida concurrencia.

También quiero agradecerle a Terry Checki su contribución para tener este encuentro con quienes están aquí hoy reunidos.

Y, sobre todo, en la gran oportunidad de poder compartir con ustedes lo que está ocurriendo en México. Un país vecino de los Estados Unidos, no muy lejos de aquí geográficamente, con una vecindad histórica y con una relación de amistad de muchos años y que, sin duda, ha hecho posible una integración mayor y una relación económica cada vez más intensa y más relevante.

Sólo por mencionar que México es uno de los países que adquiere de Estados Unidos; somos su tercer destino más importante a sus exportaciones y Estados Unidos es para México el primer destino de sus exportaciones. Sin querer abundar en los muchos datos relevantes de la intensa relación que hay entre México y Estados Unidos.

Pero en este marco, yo quisiera compartirles fundamentalmente qué es lo que ha venido ocurriendo en México en los últimos meses.

Asumí la Presidencia de México en diciembre de 2012, como aquí se ha señalado, y al día siguiente, justamente al día siguiente, fue posible, a partir de un diálogo previo a mi Toma de Posesión, la construcción de un gran acuerdo que en México denominamos el Pacto por México, en el que participaron las tres principales fuerzas políticas del país, de distintos orígenes ideológicos: de izquierda, de centro, de derecha, y que junto con el Gobierno de la República decidimos establecer una agenda transformadora para el país.

Muchos de ustedes están al tanto de ello y han conocido de cómo, a partir de entonces, se lograron materializar y aprobar en el Congreso importantes reformas de carácter estructural, que de manera muy breve quisiera hacer referencia a ellas.

Unas, con el objetivo de ampliar los derechos para los mexicanos. Y en ese propósito se inscribió una Reforma Educativa, que tiene por principal objetivo el asegurar una educación de mayor calidad para las presentes y futuras generaciones.

Una nueva Ley de Amparo, que es un instrumento legal que amplía los derechos para la defensa de los ciudadanos frente a los actos de autoridad.

Y un Código Nacional de Procedimientos Penales, que significa uniformar u homologar en todo el país las reglas de todo proceso penal en cualquier entidad o en cualquier estado de la República Mexicana.

En otro orden de ideas y en otro objetivo, se llevaron a cabo reformas para el fortalecimiento de nuestro régimen institucional.

Hay que recordar que México es un país que en las últimas décadas ha venido consolidando su democracia.

Somos hoy un país plural, diverso y que en esta condición fue posible establecer este Pacto por México, y que a partir del mismo pacto se hicieron nuevas reformas para fortalecer nuestra condición democrática.

Baste mencionar que pocos países pueden reconocer, como lo hace México, que en los últimos 80 años ha tenido transiciones pacíficas y en estabilidad política cada seis años. Así ha ocurrido en las últimas ocho décadas.

Y dentro de las reformas hechas para fortalecer nuestro régimen institucional, es una reforma político-electoral, que tiene dos importantes componentes, entre varios otros, pero dos importantes.

Primero. Se crea una Fiscalía General de la República autónoma, que no era así anteriormente.

Hoy tenemos, a partir de ser aprobada la legislación secundaria en la materia, que será esto seguramente en este periodo legislativo que está en curso, pero ya en el marco constitucional se prevé una Fiscalía General de la Nación autónoma, sin depender del Poder Ejecutivo.

Y, segundo. Se establece la posibilidad de crear gobiernos de coalición, un poco incentivando los acuerdos que en el futuro puedan ocurrir para lograr el respaldo mayoritario a cualquier reforma que deba emprenderse hacia adelante.

Y otro propósito de la Reforma Político-Electoral fue el de la Reforma en Transparencia, que crea todo un sistema en materia de transparencia, creando un órgano autónomo, que anteriormente no lo era, para asegurar la transparencia de todos los Poderes del Estado, de los órganos autónomos y en todos los niveles de Gobierno, en el Federal y en el estatal.

Y un tercer propósito de las reformas, ante lo que sin duda ha sido el gran reto y desafío de las últimas décadas para México.

Llevábamos 30 años teniendo un crecimiento económico promedio de 2.6 por ciento al año. Sin duda un crecimiento pobre e insuficiente para generar los empleos y aprovechar las grandes oportunidades que México tiene a partir de distintas fortalezas, que no amplío en este momento, pero dada su ubicación geográfica, los Acuerdos de Libre Comercio que tiene firmados con distintos países. En fin, todas estas fortalezas no eran o no han sido suficientemente aprovechadas.

Por eso, la necesidad de establecer cambios de carácter estructural para poder acelerar el crecimiento de nuestro país.

Y en ese marco, y para este propósito se inscribe una Reforma Laboral, que flexibiliza el mercado laboral, que genera nuevos mecanismos de contratación para, sobre todo, incentivar la contratación de mujeres y de jóvenes.

Una Reforma en Competencia Económica para alentar la competencia, que crea un órgano constitucional autónomo, precisamente facultado para sancionar las prácticas monopólicas y propiciar mayor competencia.

Una Reforma en Telecomunicaciones con este mismo objetivo, de generar mayor competencia, de ampliar la participación dentro de este sector a más agentes económicos y poder garantizar para los usuarios más y mejores servicios.

Una Reforma Financiera, que es distinta de la reforma fiscal.

La Reforma Financiera implicó modificaciones a más de 30 leyes en nuestro país. Y que esto permita en alguna forma, y asegurar una ampliación del crédito que otorga el sistema financiero de nuestro país, de ampliarlo, de buscar mayor competencia entre las instituciones financieras, de buscar que el crédito sea más barato, a tasas más bajas, y sobre todo dándole un nuevo mandato a la Banca de Desarrollo del Estado, precisamente para definir instrumentos de financiación hacia distintos sectores, que de otra forma no hubiesen alcanzado o tenido financiamiento.

Una Reforma Hacendaria, que está fundamentalmente dedicada y con el objetivo de asegurar una mayor fortaleza de las finanzas públicas, para poder atender la demanda social de una población creciente y, sobre todo, una menor dependencia de los ingresos petroleros.

Y una última reforma, y quizá la más importante. La que sin duda le deja ver a México un horizonte de crecimiento mayor y de mayor desarrollo social, que es la Reforma Energética. Porque significó romper con un modelo de explotación de nuestros recursos naturales, de nuestros hidrocarburos, impuesto hacía ya más de 60 años.

Y que México en alguna forma iba a la zaga o detrás de otras naciones que se habían atrevido a hacer cambios importantes.

Éste, sin duda, es el más paradigmático. La Reforma Energética, que posibilitará que el Estado mexicano, manteniendo la propiedad de los hidrocarburos, pueda asegurar la participación del sector privado para aprovechar y explotar de mejor manera su riqueza natural.

Para desarrollar otras fuentes generadoras de energía limpia, que hoy no se tienen ampliamente desarrolladas en nuestro país; y que esto sea una ruta, un camino, que nos permita crecer de manera sostenida y acelerada, y a mayores tasas, en los próximos años.

Sobre esta reforma en particular, y es el último punto de mi exposición, quiero decirles qué es lo que estamos haciendo, a partir de haberse concretado ya las reformas estructurales.

Es evidente que la aprobación de las mismas, por sí mismo no genera un cambio. Que los cambios y los beneficios de estas reformas para la sociedad mexicana serán graduales, y que tiempo a tiempo se irán sintiendo.

Por eso, hoy el empeño del Gobierno es asegurar la eficaz, transparente y eficiente instrumentación de las reformas. Lo hemos denominado el poner las reformas en acción, para asegurar que realmente los beneficios que deberán derivar de ellas, se vean y se sientan lo más pronto posible.

Y todas ellas tienen definidos tiempos para su aplicación y en todas hay avances. En materia, o por citar la Reforma Financiera, se han definido nuevos instrumentos de financiación para el campo, para las mujeres a mejores tasas; se ha abierto mayor competencia entre las instituciones financieras.

Quiero hacer referencia particularmente a la Reforma Energética.

Sin duda, como ya lo señalé, la más relevante dentro de las reformas que se han alcanzado, porque promete para el país vendrá el desarrollo de su industria energética.

Y de manera anticipada a la propia previsión de la Reforma, se llevó a cabo el mes de agosto pasado la Ronda Cero que fue la definición de los campos de explotación y de exploración que PEMEX conservará para los próximos años y que le pueda garantizar una explotación del orden de 2.5 millones de barriles diarios en los próximos 20 años.

Y que además pueda ampliar a partir de su capacidad, la actual y la que desarrolle, un mayor crecimiento dentro de la producción petrolera. Pero al mismo tiempo, se dio a conocer de manera preliminar cuáles serían los campos que eventualmente estarían siendo considerados en la Ronda Uno, que se dará a conocer a principios del próximo año.

El propósito es que desde ahora el sector privado pueda visualizar y prepararse, al conocer las oportunidades que habrá en nuestro país para invertir dentro del sector energético.

Segunda acción u otra de las acciones que ya se dieron a conocer. Además de esta aproximación de las áreas que se habrán de licitar en la Ronda Uno, se han designado ya las áreas responsables de instrumentar la Reforma Energética.

Son distintas entidades de orden público, algunas de ellas autónomas, que se crearon para este propósito, para instrumentar la Reforma Energética: lo que es el Centro Nacional de Control de Energía, que será la que regule este gran mercado de energía.

El Centro Nacional de Control de Gas Natural, los Consejos Independientes que integrará o se integrarán o Consejeros independientes que se habrán de integrar a PEMEX y a la Comisión Federal de Electricidad.

Los integrantes de la Comisión Reguladora de Energía y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Todos estos nombramientos, que pareciera fueran muchos, que merecen y requieren la aprobación del Senado de la República, antes de llegar aquí, a Nueva York, para participar en la Asamblea General de la ONU y tener la oportunidad de este encuentro, todos fueron ratificados y aprobados ya por el Senado de la República.

Estos son los pasos que se han dado en un propósito: acelerar la implementación de todas las reformas.

Y aquí vale la pena destacar lo siguiente:

Hace apenas 17, 18 años se veía complicado el escenario, casi impensable, el que hubiese un acuerdo amplio, de gran consenso para llevar a cabo estas reformas estructurales.

Ustedes o varios de ustedes que conocen y siguen muy de cerca a nuestro país, seguramente habían recogido ya varios de estos postulados sobre los temas a los que ya he hecho referencia, en la posibilidad o en el intento de que anteriormente ocurrieran estas reformas y no habían tenido lugar.

Sin embargo, yo aquí y lo he señalado de manera reiterada, he hecho amplio reconocimiento a la madurez política que México ha alcanzado, a la madurez política de sus actores políticos, de sus Legisladores, de todas las fuerzas políticas, que con gran compromiso con la Nación y por encima de postulados o de paradigmas ideológicos, estuvieron a la altura de concretar las reformas que ya han tenido lugar en nuestro país.

Y repito. Hoy trabajamos para asegurar la debida implementación de estas reformas.

México, sin duda, pasa por un momento histórico y altamente importante, que fue el haberse decidido a cambiar, el establecer un nuevo andamiaje jurídico, una nueva plataforma que sin duda le permitirá crecer económicamente, asegurar la generación de más y mejores empleos y que el futuro de México en esa ruta se ve ampliamente promisoria, y dependerá de la adecuada y eficiente instrumentación de estas reformas.

A la par de todo este proceso reformador, no puedo dejar de mencionar otra tarea, igual de relevante para el Gobierno, que es todo un programa muy amplio que en materia de infraestructura estamos desarrollando, un proyecto muy ambicioso, que prevé importantes proyectos, precisamente para elevar la competitividad y productividad de nuestro país.

Sólo déjeme referir cuatro ámbitos en los que estamos trabajando.

El primero de ellos. Primero, antes de señalarlos, referir que hablamos de una inversión superior a los 520 mil millones de dólares. Así de ambicioso es el proyecto de inversión que tenemos previsto, ya desde ahora materializándose y hacia el término de la Administración.

Son proyectos que demandan, varios de ellos, participación decidida del sector privado, en proyectos compartidos entre el Gobierno y el sector privado para su financiación, para poder llevarlos a cabo. Así viene ocurriendo.

Vale la pena destacar los cuatro ámbitos en los que estamos trabajando.

Ampliación de nuestra infraestructura carretera, de nuestras autopistas. Prevemos construir tres mil kilómetros de nuevas autopistas para comunicar de mejor manera las distintas regiones del país.

Duplicar la capacidad de nuestros puertos, y con ello hacer de México un destino logístico de alto valor agregado.

Estamos desarrollando, por primera vez, esperamos que América tenga un tren de alta velocidad, en un proyecto que estamos construyendo entre la capital del país, la Ciudad de México, y el Estado de Querétaro; a la par de varios proyectos de infraestructura de transporte masivo en las principales zonas metropolitanas de nuestro país, lo mismo que en el Valle de México, en Guadalajara y en Monterrey.

El anuncio que hemos hecho de un proyecto transexenal que, evidentemente, demandará más tiempo del que queda a esta Administración, pero que es la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y de todo el país; la gran puerta de acceso a nuestro país. Un aeropuerto que se estima movilizará a más de 120 millones de pasajeros por año.

Esto es solamente por mencionar o hacer referencia a los principales temas en materia de infraestructura, con este importante monto de inversión que se tiene previsto se necesite para llevarlos a cabo, y en los que ya estamos trabajando; a la par de ir instrumentando las reformas estructurales que México ha alcanzado.

Por eso, mi interés de poder compartir con ustedes estas buenas noticias, que han sido buenas noticias para México; pero, también, son buenas noticias para un mundo observador, que busca a dónde expandirse, dónde invertir.

Y México, sin duda, es un destino confiable, un destino seguro a las inversiones, que tiene un ambiente de certeza jurídica, y que estas reformas posibilitarán mayores inversiones nacionales y extranjeras para los sectores que aquí ya he referido con ustedes.

Finalmente. Debo decir que en la instrumentación de todas estas reformas, estamos escuchando las experiencias de éxito que han ocurrido en otras partes del mundo, porque en varios de estos temas, México es la primera vez que incursiona en la instrumentación y en la aplicación de nuevos modelos para su desarrollo económico.

Y, por eso, resulta muy importante recoger experiencias de éxito, experiencias de quienes participan en estos sectores, para que podamos, de mejor manera y en forma eficiente, hacer la aplicación de estas reformas estructurales.

Y aquí está abierta la invitación para que aquellos que estén interesados en participar en alguno de estos sectores, en los que ha habido importantes reformas, podamos conocer de ustedes las experiencias, como las estamos abrevando a las experiencias de éxito de otros países y de quienes participan en estos sectores. Siempre será bueno escuchar la voz de ustedes que tienen amplia experiencia en distintos sectores.

Para México y para el Gobierno de la República siempre será de provecho y de beneficio recoger el referente de experiencias de éxito en otros, para que México tenga éxito en la aplicación de estas reformas estructurales.

Agradezco este espacio de oportunidad, el compartirles estas experiencias y, sobre todo, este cambio transformacional que México está llevando a cabo, en el país vecino de los Estados Unidos, amigo de Estados Unidos; y con quienes queremos seguir construyendo la fortaleza, la competitividad y la mayor productividad para América del Norte.

Muchísimas gracias.