Señor Presidente.

Señora Angélica Rivera:

Es con enorme satisfacción que acogemos en Portugal al Presidente Peña Nieto, a la señora Angélica Rivera y a la comitiva que les acompaña en esta Visita de Estado. Una visita que se reviste, además, de un simbolismo muy particular, ya que coincide con la celebración del 150 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros dos países.

Permítame también que dirija un especial saludo a México, en la persona de vuestra Excelencia, en el momento en que preside la Conferencia Iberoamericana, una referencia ineludible del diálogo entre América Latina y la Península Ibérica. Estoy seguro de que alcanzaremos resultados muy favorables en la reunión de Veracruz en la XXIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.

Señor Presidente:

Nuestros lazos históricos son seculares. Las afinidades culturales, los valores que compartimos, la convergencia de nuestras posiciones en la escena internacional y complementariedad de nuestras economías hacen de México y Portugal socios naturales. La profundización de las relaciones bilaterales entre nuestros países se asume de esta forma como una prioridad, dado el potencial de oportunidades que encierra.

Me congratulo por el hecho de que en los últimos años nuestras relaciones hayan adquirido una nueva dinámica, de la que ha resultado la firma de acuerdos bilaterales en las más diversas áreas. Me complace subrayar además que, en el transcurso de la visita de vuestra Excelencia, se firmarán varios acuerdos de cooperación institucional y otros tantos entre empresas portuguesas y mexicanas.

Una palabra particular para la Alianza del Pacífico, nueva referencia en las relaciones internacionales, de la que México es miembro fundador. En dicho foro, Portugal, como país observador, estará a la altura de sus responsabilidades y asumirá plenamente sus compromisos.

Señor Presidente:

Existe en la relación entre México y Portugal un feliz encuentro entre la dimensión y el dinamismo de la economía y sociedad mexicanas, y la apertura de la economía portuguesa a la inversión extranjera, además de la preparación y calidad de las empresas y agentes académicos y culturales portuguesas.

La convergencia de estos dos vectores genera oportunidades y sinergias que debemos estimular y apoyar. México, reitero, se presenta como un socio de futuro, con quien queremos consolidar nuestras relaciones.

Estoy igualmente convencido de que el éxito del ciclo de reformas que vuestra Excelencia ha estado promoviendo, ampliará aún más el abanico de oportunidades de aquellos que, como nosotros, apuestan en la apertura e internacionalización de la economía.

Saludo la tan expresiva comitiva empresarial que acompaña a vuestra Excelencia. Hago votos para que el Seminario Empresarial que mañana tendrá lugar, proporcione buenos y provechosos contactos entre las empresas de nuestros dos países.

Registro con aprecio el que empresas portuguesas estén ya participando en los grandes proyectos en curso en México, en áreas tan diversas como la salud, infraestructuras, energías renovables o tecnologías de información y comunicación.

Tenemos el deber de consolidar las dinámicas existentes y crear las condiciones para el desarrollo de nuevas iniciativas de cooperación.

En América Latina, México es un socio estratégico de la Unión Europea, con una posición propia y singular.

Además de un intenso diálogo político, institucionalizado en las cumbres bianuales, esta relación especial entre México y Europa se estructura fundamentalmente en un Acuerdo de Comercio Libre. Portugal, miembro comprometido con la Unión Europea, apoya indiscutiblemente el proceso en curso para la revisión de dicho Acuerdo.

Cuenta, señor Presidente, con nuestro firme apoyo en esa materia.

Señor Presidente:

Estoy convencido de que estamos avanzando en el camino correcto. Estamos sabiendo transponer a la sociedad civil, en sus distintas dimensiones, la excelencia que caracteriza nuestras relaciones políticas. Éste es el rumbo que debemos continuar siguiendo con determinación.

La Visita de vuestro Excelencia a Portugal constituye un hito en la historia de nuestras relaciones. En el mundo globalizado en el que vivimos, del cual los portugueses hemos sido precursores, éste es un tiempo favorable para comprometernos de forma activa y decidida en la profundización de nuestra cooperación.

Para Gabriel García Márquez, hijo adoptivo de México recientemente desaparecido y cuya memoria me gustaría aquí simbólicamente evocar: La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades. Comprometidos con el bien común y el interés de los ciudadanos de nuestros dos países, tenemos el deber de identificar y saber aprovechar las oportunidades que existen en esta nuestra relación.

Es en este espíritu que pido a todos que se unan a mí en un brindis a la salud y prosperidad del Presidente Enrique Peña Nieto, de la Señora Angélica Rivera, del pueblo amigo de México y al futuro de las relaciones entre nuestros países.