-MODERADOR: Queda en el uso de la palabra el Secretario de Gobernación, licenciado Miguel Ángel Osorio Chong.

-SECRETARIO MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; señores Presidentes de las Mesas Directivas de la Cámara de Senadores y Diputados; señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señores Gobernadores; señor Jefe de Gobierno; señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Señor Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; señores integrantes del Gabinete del Gobierno de la República; señores representantes de las organizaciones de la sociedad civil, empresariales; señores y señoras Legisladores.

Como lo ha instruido el Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, en su Gobierno hemos puesto el respeto de los derechos humanos y el bienestar de las personas en el centro de nuestras acciones. Lo hemos hecho devolviéndole el valor a la palabra, dejando atrás los esfuerzos aislados y dando pie a la coordinación eficaz entre los Órdenes de Gobierno, los Poderes de la Unión y, en particular, con la sociedad.

Con esta visión, hemos diseñado el Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018. Se trata de un esfuerzo que articula y consolida los logros que hemos alcanzado desde el inicio de esta Administración y que han sido reconocidos por instituciones tan relevantes como la Corte Interamericana.

Menciono algunos:

Promulgamos y fortalecimos la Ley General de Víctimas e instalamos su Sistema Nacional de Atención, dando cauce a una legítima demanda de la sociedad.

Elaboramos, entre otros, los programas nacionales para prevenir y sancionar la trata de personas, para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y por igualdad y la no discriminación.

Asumimos la jurisdicción de organismos y tribunales supranacionales de derechos humanos y actuamos en consecuencia.

Realizamos las modificaciones legales para que los ciudadanos tengan acceso a la seguridad social, sin distingo alguno y diseñamos e implementamos una política de seguridad y justicia que respeta plenamente los derechos humanos, que se compromete con la presunción de inocencia y el debido proceso.

El Programa Nacional de Derechos Humanos que hoy se presenta, es producto del diálogo y del consenso.

Para su elaboración realizamos una intensa consulta con académicos, organismos multilaterales, representantes locales, los Poderes Legislativo y Judicial y organizaciones de la sociedad civil.

De este amplio proceso, surgió un diagnóstico que sumado al análisis de informes nacionales y recomendaciones internacionales, nos permitió consolidar el contenido, estrategias y líneas de acción del programa, mismo que se define en seis objetivos prioritarios.

Primero. Lograr la efectiva implementación de la Reforma Constitucional del 2011, fortaleciendo la perspectiva de derechos humanos en los Poderes de la Unión y los tres Órdenes de Gobierno, a través de un amplio esfuerzo de capacitación y sensibilización a los servidores públicos, así como difundiendo ampliamente la reforma entre la población a fin de que la conozca y exija su cumplimiento ante las autoridades.

Segundo. Prevenir violaciones a los derechos incorporándolos en las políticas de prevención del delito, procuración y administración de justicia en las estrategias educativas y de fomento a la cultura de la legalidad.

Tercero. Garantizar su goce y ejercicio impulsando la armonización legislativa en las entidades, elaborando protocolos para la actuación de las autoridades que se ajustan a estándares mundiales y definiendo un esquema para el retiro de reservas y de adhesión a los tratados en la materia.

Cuarto. Fortalecer su protección con especial atención a los grupos vulnerables a través del acceso a la justicia y a la reparación del daño de las víctimas.

Quinto. Articular a los actores involucrados en esta política, porque la eficacia del programa radica en la colaboración y corresponsabilidad entre Poderes, órganos autónomos, autoridades locales y en la participación activa de la sociedad.

Sexto. Sistematizar la información para fortalecer las políticas públicas mediante su evaluación integral y seguimiento permanente, con indicadores que midan, siempre que midan su impacto.

En suma. El programa que hoy presentamos articula los esfuerzos del Gobierno y ciudadanía para avanzar en la construcción de una sociedad de derechos. Se trata de un paso decisivo en la historia de la promoción y defensa de los mismos, poniendo a nuestro país a la vanguardia en esta materia.

Con coordinación, colaboración y con responsabilidad, el mandato de la Reforma 2011 comienza a ser una realidad cotidiana para todos los mexicanos, porque nadie está por encima de la Constitución y nada por encima de la dignidad humana.

Por primera vez contamos con una política de Estado en materia de derechos humanos, un marco constitucional de avanzada, un Plan Nacional de Desarrollo que los integra de manera transversal y acciones de Gobierno que generan las condiciones para su vigencia plena.

Y lo más valioso es que lo hemos logrado escuchando todas las voces, con el acompañamiento y participación de la sociedad civil.

Los derechos son de todos y a todos nos toca trabajar por su irrestricto ejercicio. La prosperidad en México se construye hoy y ahora, en un marco de respeto a las personas y a sus derechos fundamentales.

Ésta es la convicción del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y éste, también, es su compromiso.

Muchas gracias por su atención.

-MODERADORA: Enseguida escucharemos la intervención del licenciado Rubén Moreira Valdez, Gobernador del Estado de Coahuila y Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la CONAGO.

-GOBERNADOR RUBÉN MOREIRA VALDEZ: Buenos días.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; señores Presidentes de la Suprema Corte y del Senado; señor Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; señor Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios; señoras y señores defensores de los derechos humanos; señor Secretario de Gobernación; Gobernadores; miembros del Gabinete Federal; Legisladores; integrantes del presídium; señoras y señores:

Éste es un día muy importante en el acontecer del país, acudimos a la presentación del Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018.

Desde la Conferencia Nacional de Gobernadores reconocemos y felicitamos al señor Presidente, por el cumplimiento de este compromiso, sabemos del cuidado y tiempo que ha costado un esfuerzo de esta magnitud.

Si usted me lo permite, señor Presidente, extendemos la felicitación al Secretario Osorio Chong y a su equipo de trabajo, con quienes, por cierto, tenemos una fructífera e intensa relación de trabajo en esta materia.

El nuestro es un país grande y en su grandeza está también esa complejidad y los múltiples retos que enfrentamos. Es por ello que resulta muy meritorio para la sociedad y las autoridades recibir hoy un programa de carácter nacional, que desde la perspectiva Federal y la responsabilidad de la jefatura del Estado mexicano, aliente el respeto a los derechos humanos, y desde la Constitución impulse la construcción de políticas públicas sensibles y de éxito.

Sin duda, la presentación del programa va a motivar muchas reflexiones. Espero que una de ellas sea sobre el esfuerzo que nos corresponde realizar a las entidades federativas y los municipios en materia de derechos humanos.

Asimismo, el acompañamiento que nos toca promover a esta política nacional y la definición por los estados y ayuntamientos de los objetivos locales por resolver en nuestras correspondientes jurisdicciones.

Estoy seguro que mis compañeros Gobernadores, siempre atentos a este tema, impulsarán la elaboración de instrumentos similares en cada una de las entidades. El paso que todos demos en el mismo sentido significa un gran salto para el país.

Recordemos que cuando se evalúa a México es al Estado, es a todos los que somos autoridad e incluso a las practicas que surgen de la sociedad, porque los derechos humanos son compromiso de todas y todos.

Cuando se suscita un hecho violatorio a los derechos de las personas en el territorio donde acontece, convivimos autoridades de los distintos Órdenes de Gobierno, que por ese hecho debemos asumir el compromiso de atenderlos o fijar una postura ante el mismo.

En materia de derechos humanos no es válido desatenderse de los problemas. Y cuando se trata de prácticas como la discriminación, que pueden surgir de actores distintos a las autoridades, no hay pretexto para no concurrir en la atención integral de esa violación a los derechos humanos y establecer la posición del Estado Mexicano, que por cierto, si nos atenemos a la Constitución, es una de las más avanzadas del mundo.

El ánimo para adelantar en la solución de los problemas empieza con la aceptación de la existencia de estos mismos.

Éste, mi primer paso, ya se ha dado con creces. La presentación del programa y el posicionamiento sobre temas como el hambre, la migración o la discriminación y las acciones puestas en marcha por el Gobierno Federal, son la mejor prueba de ello.

En lo particular, expreso mi agradecimiento al Gobierno de la República. A usted, Presidente, por su manifiesto interés en la mayor tragedia humanitaria que ha vivido mi estado, la desaparición de personas.

La mayor urgencia de mi gobierno es encontrar los ausentes.

En esta tarea, señor Presidente, tenemos el compromiso de su Gobierno, que se materializa en el trabajo con el Secretario de Gobernación y el Procurador General de la República.

Falta mucho por hacer en este doloroso tema, pero sé que ustedes estarán con nosotros hasta que las madres, los padres, hermanos, hijos y esposas, sepan dónde están sus seres queridos.

En Coahuila no tendremos reposo mientras falte uno de los nuestros.

Todo lo que hemos hecho no es suficiente, sabemos que aún nos ayudarán más.

México tiene retos gigantes, pero también una ruta marcada que está definida en nuestra Constitución.

La Reforma del 2011 significa un cambio radical de paradigma, el Constituyente Permanente delineó un país para todas y todos.

Un país donde reinen los derechos que la humanidad en su búsqueda de la libertad y la vida plena ha descubierto que están en la esencia misma de nuestro ser.

Lo maravilloso de la Reforma era precisamente el hecho de convertir en norma suprema los derechos que reconocemos no sólo nosotros, sino además, los que reconoce toda la humanidad.

El objetivo era dar un gran paso a favor de la felicidad, ir a donde va el mundo, asimilar en nuestra legislación el pensamiento universal y evitar postergar la llegada de las instituciones que la humanidad ya ha asumido o va asumiendo como indispensables para el hombre y la mujer.

Al recibir este programa, recordemos que es el momento de hacer lo propio en el ámbito de nuestras competencias y de construir políticas profundas en lo local.

Es importante que garanticemos los derechos de una Constitución que votamos todos.

Hagámoslo con políticas claras y contundentes.

En la misma Constitución encontramos cómo debe enfrentarse el reto: como un Estado laico, alejado de prejuicios y supersticiones. Que lo que está en la Constitución no son modas, son derechos.

Señor Presidente:

Sus políticas públicas y su generación de acuerdos con todos los actores sociales están moviendo a México.

Estoy seguro que este programa nos moverá hacia un México más justo, mejor y más digno.

Lo primero que esperamos es que sea una campana que con su sonido alerte sobre los derechos que son nuestros, pero también sea un motor que empuje para dar el paso decisivo que signifique un gran salto para México, la responsabilidad que todos compartimos en el tema, el Gobierno, las instituciones, los partidos y la sociedad.

Muchas gracias y que este programa sea para bien.

La justicia y la prosperidad de México están cerca.

Gracias.

-MODERADOR: Realiza su intervención el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor José Narro Robles.

-DR. JOSÉ NARRO ROBLES: Buenos días a todas y todos.

Señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; señores Presidentes de las Mesas Directivas de las Cámaras de Senadores y Diputados; señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia; señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señores Gobernadores; señor Secretario de Gobernación; señoras, señores integrantes del Gabinete; muy distinguidas personalidades representantes de los sectores, social, privado del país, del Cuerpo Diplomático y de organismos internacionales; señoras y señores de los medios de comunicación:

Es un honor poder compartir algunas reflexiones sobre la necesidad de dar vigencia plena a lo señalado en nuestro ordenamiento jurídico mayor y en el documento que hoy nos convoca.

En efecto, el Artículo Primero de la Constitución establece la obligación de todas las autoridades de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.

Por lo que toca al Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018, se trata de un documento amplio, que contiene entre sus capítulos una revisión completa del marco normativo, un diagnóstico, el señalamiento de objetivos, estrategias, líneas de acción e indicadores, la definición de las dependencias y entidades que participarán en la ejecución del programa, así como la alineación con las metas nacionales y con los distintos programas sectoriales.

Nos hemos reunido aquí a partir de una doble situación; por un lado, en virtud de lo que en el país se ha avanzado; por el otro, en razón de que es mucho lo que falta por hacer.

Quien sostenga que en la materia no se ha hecho nada, falta a la verdad; quien crea que todo se ha cumplido, comete una irresponsabilidad o vive una fantasía.

Para sentirnos con la consciencia tranquila, debemos resolver injusticias de ayer y hoy, los problemas múltiples de los migrantes y los indígenas, los que sufren las mujeres, los jóvenes y los ancianos, entre otros muchos.

Una muestra de que internacionalmente se valora lo alcanzado y la determinación de mejorar, es el premio que merecidamente otorgó la Organización de las Naciones Unidas a la Suprema Corte de Justicia.

Por su parte, de lo mucho que falta por hacer, da cuenta el Programa Nacional de Derechos Humanos.

Celebro, honestamente celebro, que el documento contenga un diagnóstico crítico y objetivo. La primera condición para resolver un problema es reconocerlo, y la segunda tener la voluntad de abordarlo.

En el diagnóstico, se parte de señalar que la dignidad de las personas está en relación con la existencia de un sistema de protección de los derechos humanos firme y amplio. Se hacen señalamientos que permiten sostener que no hay lugar para la autocomplacencia, que se reconoce una realidad compleja e indeseable, que nos afecta en lo individual y en lo colectivo, y que se quiere avanzar en la construcción de una verdadera política de Estado en la materia.

Se indica, por ejemplo, y cito en muchos casos textualmente, que no se ha logrado revertir el número de violaciones que persisten en muchos ámbitos de los derechos humanos. Que la capacitación en derechos humanos no ha incidido de la manera esperada, que la mayoría de la población tiene bajos niveles de confianza en servidores públicos y policía.

Que existen prácticas abominables, como la desaparición forzada, la tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes, al tiempo que se acepta que el sistema penitenciario está lleno de fallas e insuficiencias.

De la misma manera, se identifica la existencia de discriminación estructural que genera violencia de género, una cultura de discriminación hacia la mujer, actitudes estereotipadas por parte de las autoridades.

La consolidación de una cultura basada en el respeto y protección de los derechos humanos es la vía que nos debe conducir como Nación a alcanzar esa condición plena a la que la mayoría aspiramos. El ejercicio de nuestros derechos y el cumplimiento de nuestras obligaciones.

De esta forma podremos vivir en un Estado de Derecho, de mandar lo que nos corresponde, pero también aportar lo que nos toca.

En este sentido la educación es fundamental.

Somos muchos los que sostenemos que el mayor costo para una sociedad lo representa la ignorancia, se trata de una de las grandes trampas de la vida, pero también de una que tiene remedio, que se cura, que se puede evitar.

La forma de conseguirlo es simple: educación de calidad y para todos.

Una vez más sumo mi voz a la de aquellos que consideran que: si bien es cierto que la educación no resuelve todos los problemas de una colectividad, sin ella no es posible disipar ninguno.

Así como hace más de 45 años, se decía que había que ser realistas y exigir lo imposible, hoy deberíamos hacer una paráfrasis de ese pensamiento e indicar: seamos optimistas, construyamos nuestras utopías, las utopías de la justicia y la equidad, las utopías de la aceptación de las diferencias, del respeto a los demás, del exterminio de la corrupción y la impunidad, las de la democracia plena y la observancia de lo que establece nuestro marco normativo.

La utopía del cumplimiento de todos los derechos humanos para todos los mexicanos.

En la Universidad Nacional desde hace casi 30 años se ha reconocido la importancia que tienen estos temas.

Por ello, en 1985 se estableció la defensoría de los derechos universitarios, por eso se cuenta con los programas universitarios de estudios de género, de derechos humanos y de bioética.

Por eso el pasado 5 de junio se emitió el acuerdo por el que se establecen políticas institucionales para la protección de los derechos humanos en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hoy, una vez más refrendamos el compromiso institucional que existe en la materia y la prioridad que los universitarios le concedemos.

En la UNAM, como en otras instituciones, las fallas de algunos nos afectan a todos, pero también es cierto que resulta injusto calificar a quienes cometen actos insostenibles y a quienes repudian ese tipo de conductas.

En nuestra comunidad, los últimos, los que repudian las conductas indebidas constituyen la inmensa mayoría y se lucha por desterrar las conductas de los primeros.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

Concluyo esta intervención compartiendo con ustedes una convicción, la única autoridad que nos podrá sacar adelante en la lucha en favor de los derechos humanos es la autoridad moral.

La autoridad técnica es necesaria, pero no resulta suficiente, la autoridad burocrática, por su parte, no ayuda. Por ello, resulta indispensable contar cada vez más con mayor autoridad moral entre muchas más.

Esperemos que por el bien de nuestro país así sea, la sociedad mexicana lo merece y lo requiere, el compromiso es con el presente y con el futuro.

En nuestro desarrollo hemos faltado a muchas citas, a la que México no puede fallar es a su cita con el porvenir, para ello este programa es fundamental, a todos nos toca hacerlo realidad, los invito a sumarnos en su ejecución.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, doctor Raúl Plascencia Villanueva.

-DR. RAÚL PLASCENCIA VILLANUEVA: Muy buenos días.

Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; doctor Raúl Cervantes Andrade, Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; licenciado José González Morfín, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; señor licenciado Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; doctor José Narro, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; señor Procurador General de la República, licenciado Jesús Murillo Karam; distinguidos Gobernadores y Jefe de Gobierno en el Distrito Federal; distinguidas y distinguidos miembros del Gabinete del Gobierno Federal; señoras y señores:

La presentación del Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018, constituye un elemento clave para la construcción y consolidación del Estado democrático de derecho, toda vez que tiene como finalidad impulsar las transformaciones que aún hacen falta para fortalecer el respeto a los derechos humanos de todos los habitantes de México y hacer de nuestro país una Nación más justa, armónica y próspera.

Ciertamente, como se ha reconocido en muchos foros y espacios públicos nacionales e internacionales hemos tenido avances de gran importancia a nivel normativo, pero también de desarrollo y fortalecimiento de las instituciones nacionales, todo esto a favor de los derechos y libertades esenciales de los mexicanos.

Sin embargo, estamos conscientes de que aún falta camino por recorrer. Por eso, un proceso fundamental es la presentación de este Programa Nacional de Derechos Humanos, que también contiene un claro diagnóstico de aquellos puntos que hace falta todavía superar. Y entre ellos la labor de educación y capacitación, como el mejor aliado para lograr la prevención de las violaciones a los derechos humanos.

La aspiración de toda política pública es que no se presenten violaciones a los derechos humanos, la apuesta de los organismos públicos de protección y defensa de los derechos humanos es ésta. Sí, investigar todas aquellas violaciones a los derechos humanos que se presentan, pero particularmente buscar prevenir, evitar que éstas se den en una realidad. Y para ello la capacitación, la educación, es fundamental.

Es necesario también que todos los servidores públicos conozcan sus deberes y sean capaces de llevarlos a la práctica en cada acción, gestión o servicio.

Que todo servidor público se convenza de que debe hacer nada más y nada menos lo que está previsto en el orden jurídico mexicano, particularmente en la materia de respetar los derechos de la sociedad en general.

Es por eso que una parte toral de la prevención es la intensa capacitación en la materia, con nuevos modelos de educación en derechos humanos, que consideren las funciones y capacidades de cada área y del personal de las oficinas públicas de este país.

Acciones que sensibilicen y hagan conciencia de que el servicio público es el mejor medio para hacer realidad los derechos humanos.

La efectividad de este tipo de actividades la hemos comprobado en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para abonar a la construcción de una verdadera cultura de respeto y defensa de los derechos humanos.

En este sentido, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, durante el año 2013, de manera conjunta y sumando esfuerzos con el Gobierno Federal, con gobiernos estatales, con gobiernos municipales, con las Comisiones Estatales de Derechos Humanos y con organismos de la sociedad civil, llevamos a cabo el programa más ambicioso de capacitación en materia de derechos humanos en la historia de la institución y en la historia del país.

Se logró capacitar, en 2013 a un millón 200 mil personas en materia de derechos humanos, servidores públicos y sociedad en general.

De igual forma, se elaboraron y distribuyeron siete millones de ejemplares que tienen que ver con el tema de derechos humanos para informar a diferentes sectores de la sociedad en torno a qué son los derechos humanos y, particularmente, cómo hacerlos valer, cómo hacerlos efectivos.

Este esfuerzo se ha caracterizado como un elemento primordial para fomentar el respeto a los derechos humanos, además, de fortalecer la cultura de la legalidad y poder hacer realidad el Estado de Derecho.

Las labores educativas y de promoción, así como la modificación de varias estrategias y prácticas institucionales permitieron, por ejemplo, que el número de quejas en contra del Ejército y las Fuerzas Armadas se vieran disminuidas en el año 2013 en cerca del 50 por ciento en comparación con el año 2012.

Pero más aún, a finales ya del mes anterior y en los días que han transcurrido del mes de junio, podemos observar una tendencia, también, de cerca del 50 por ciento de disminución de las quejas en contra de las Fuerzas Armadas del país, lo cual implica un compromiso mayor en la materia.

Esto implica un compromiso más allá del discurso, un compromiso que está traduciéndose en realidades, una capacitación y un cambio de estrategias que sí está dando frutos y resultados en México y que estamos compartiendo ya con por lo menos una docena de otros países de América Latina, de África y de Asia.

Si esta tendencia se mantiene, señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, para el fin del año 2014, estaremos en una cuarta parte de las quejas que se presentaban en contra de las Fuerzas Armadas en 2012 y todo esto es producto de un esfuerzo conjunto, es producto de nuevas estrategias, pero particularmente, de capacitación, de educación, de formación en la materia.

De igual manera, es clara la tendencia en la reducción de las quejas por tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes.

En el año 2013, significaron una disminución del 30 por ciento en comparación al año anterior, esto implica que capacitar, educar con las herramientas adecuadas da frutos y nos permite hacer realidad de una mayor y mejor manera los derechos humanos.

Por ello, quiero aprovechar este entorno para también reiterar mi reconocimiento a la presente Administración Federal, porque todas, absolutamente todas las recomendaciones que emitió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el año 2013, fueron aceptadas, y esto era algo que no se observaba desde hacía más de una década.

Estos hechos nos deben motivar para seguir por esta línea de trabajo, sin embargo, también debemos estar conscientes de que aún queda mucho para revertir diversas problemáticas en materia de derechos humanos; sin duda, la problemática derivada de la tragedia que hoy por hoy enfrentan los familiares de los desaparecidos.

La tragedia humanitaria y la crisis que implican la niñez migrante no acompañada y la migración en sí misma, el tema de los centros de reclusión en nuestro país y, sobre todo, el anhelo que la sociedad demanda, hoy por hoy, de una justicia que logre resolver diversas problemáticas.

Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, señoras y señores:

El continuo avance en la apertura política y la modernización institucional en México, no puede explicarse sin el rasgo distintivo de los derechos humanos, esto constituye, sin duda, un logro, pero también un mayor compromiso para todos nosotros, a fin de enfrentar muchas de las deficiencias que aún tenemos en la materia.

La voluntad y el espíritu crítico que han coexistido en nuestra historia nos enseña que una de las mejores respuestas a las grandes problemáticas de nuestra Nación siempre ha sido a través de la conciliación, la armonía y la tolerancia, aún en las más amplias divergencias, para que podamos arribar a consensos y, en este caso concreto, al consenso en torno al respeto a los derechos humanos.

Éste es el camino más fructífero para que gobernantes y gobernados salvaguarden la dignidad de las personas y el imperio del Estado de Derecho.

Ésta es la ruta para fomentar una cultura que deje firme que el respeto y el cumplimiento de los derechos y deberes plasmados en la Constitución y las leyes, no son solamente un discurso, sino que deben ser parte de una política de Estado que se traduzca en acciones y en resultados como éstos que, en parte, ya estamos viendo.

Finalmente, quiero reiterar el compromiso de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de siempre abonar en cada una de las labores que se lleven a cabo en el servicio público para fortalecer la vigencia de los derechos humanos, haciendo del tema de los derechos humanos un compromiso, pero particularmente un compromiso de todos.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO, SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)