-MODERADORA: Queda en uso la palabra el Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO: Muy buenos días a todas y a todos a Palacio Nacional, a la inauguración de este Foro Internacional sobre Inclusión Financiera.

Saludo, en primer lugar, al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, al licenciado Enrique Peña Nieto; a la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, la señora Christine Lagarde. Es un lujo y un privilegio para México el que nos acompañe en este día, en este evento tan importante.

Saludo, por supuesto, al señor Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens; al doctor Alfred Hanning, Director General para Alianza para la Inclusión Financiera. Muchas gracias, doctor Hanning, por estar aquí.

A mis compañeras de Gabinete: a la Secretaria de Salud, a la Secretaria de Desarrollo Social, al señor Secretario de Economía.

Me da mucho gusto, y de manera muy especial, saludar y recibir en México al señor Ministro de Hacienda y Crédito Público del país hermano Colombia. Muchas gracias, Mauricio, por estar aquí.

A los representantes de la iniciativa privada; al Presidente de la Asociación de Bancos de México, Javier Arrigunaga. Muchas gracias, Javier.

Al señor Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani; y al saludarlos a ellos, a todos los representantes del sector financiero y del sector empresarial de nuestro país.

Muchas gracias por estar aquí.

Hoy, nos convoca un tema fundamental, no solamente para la economía y las finanzas de México.

El tema de la inclusión financiera en realidad no es un tema financiero; es un tema de equidad social, es un tema de justicia, y es un tema de cómo incorporar a aquellos que se han quedado atrás, a los menos favorecidos, a los beneficios de la economía de mercado, de la modernidad y del sector financiero.

El reto de la inclusión financiera, es un reto relevante para todas las economías en desarrollo e, incluso, para las economías que se consideran ya desarrolladas. Pero en el caso de México, es, tal vez, un reto mayor.

Las estadísticas nos muestran que son más de la mitad de los municipios del área rural aquellos que no cuentan con servicios bancarios. Más del 60 por ciento de los mexicanos acceden a algún tipo de mecanismo de ahorro o de crédito de carácter informal.

Y hay que reconocerlo. Esta inequidad, esta exclusión, se presenta con mayor severidad entre las mujeres de México.

De aquellas, solamente, menos de la mitad de las mujeres tienen acceso a los mecanismos formales, y el 60 por ciento de los excluidos son mujeres.

Esto nos debe de convocar a la reflexión, pero, sobre todo, nos debe de convocar a la acción.

Por eso, la pertinencia, la oportunidad que nos da este Foro Internacional de Inclusión Financiera.

Quiero agradecer la presencia de ponentes y de representantes de distintos países de América Latina y del mundo, de organizaciones internacionales como son, por supuesto; el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, y aprovecho para saludar Julie Catsman, del Banco Interamericano de Desarrollo, que están haciendo, al participar en este Foro sobre este Inclusión Financiera, están denotando la importancia que tiene no solamente el reto, sino la oportunidad, la oportunidad de incluir a los que se han quedado atrás, incluirlos no solamente en el sistema financiero, sino en el desarrollo y en la creación de prosperidad.

El Foro que hoy inaugura el señor Presidente de la República, con la presencia de la señora Lagarde, abarcará distintos temas que nos permitirán entrar al fondo de los obstáculos para lograr este proceso de inclusión social.

La primera mesa será sobre el impacto de la regulación internacional en la inclusión financiera.

En este panel se abordarán los efectos de la aplicación de normas internacionales en los esfuerzos y programas de inclusión financiera.

Un tema que se vuelve altamente relevante por la radical transformación de la regulación bancaria a partir de la aplicación de las reglas de Basilea III en el sistema financiero de todos los países del orbe, y en el cual México es uno de los primeros países que ha adoptado a plenitud las reglas de Basilea III.

En segundo lugar, el segundo panel, será sobre las estrategias nacionales de inclusión financiera.

En este panel se destacará la importancia de contar con estrategias nacionales para elevar la efectividad de las políticas públicas en materia de inclusión financiera, y permitirá compartir entre las naciones aquí, representadas, los casos de éxito, las buenas ideas que han funcionado para hacer una diferencia en materia de inclusión financiera.

En tercer lugar. Habrá un panel sobre la innovación de productos y muy importante, de canales, para lograr un mayor acceso al sistema financiero.

Aquí, se hablarán, de discutir tendencias, modelos de negocio innovadores que se han emprendido con éxito en el mundo, y también en México, para ampliar la cobertura financiera.

De manera relevante, la adopción de tecnología de las telecomunicaciones y el acceso móvil a la era digital, se convierte en una oportunidad y en un gran aliado para el acceso de aquellos que hoy no lo tienen a la banca y al sistema financiero.

En cuarto lugar, el cuarto panel, será sobre un tema toral para la inclusión financiera, que es la educación financiera y la protección de los usuarios de los servicios financieros.

En este panel habrá de analizarse cómo estimular la demanda por servicios financieros a partir de programas exitosos de educación financiera, y la forma en que se genera mayor confianza en el sistema, a partir de medidas eficaces para proteger los derechos de los usuarios de los servicios financieros.

Y, finalmente, el quinto panel. Un tema toral y al cual debemos destinarle una gran prioridad: la inclusión financiera como motor para impulsar el desarrollo económico de la mujer.

Aquí, se analizarán casos de éxito en materia de inclusión financiera con perspectiva de género.

Y quiero recordar que uno de los pilares de la Reforma Financiera que fue promovida por el Presidente de la República el año pasado al Congreso de la Unión, y que el Congreso aprobó ya en su totalidad, que está en vigor y está en proceso de implementación es, precisamente, la perspectiva de género.

Todas nuestras instituciones de Banca de Desarrollo; la Banca del Estado mexicano, tiene hoy la obligación de ley de tener programas explícitos en materia de perspectiva de género.

Sabemos, y seguramente lo mencionará Christine Lagarde, que prestarle a las mujeres es siempre un negocio de bajo riesgo, porque las mujeres pagan el crédito cuando se les tiene confianza.

La Banca de Desarrollo mexicana ahora tiene la obligación de creer y de apostar por las mujeres.

Y el día de hoy, nos acompaña una mujer que representa, sin lugar a dudas, uno de los liderazgos más importantes en el sistema financiero internacional, y qué mejor forma de poner en el centro de la atención, en el centro del debate, que con la presencia de la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional.

Quiero agradecer en este espacio su presencia, su participación y también el apoyo, que gracias a Christine Lagarde y a todo el equipo del Fondo Monetario Internacional, esta institución toral del sistema financiero global le da a México, a través de asesoría, a través de opiniones, a través de productos específicos de respaldo financiero, como la línea de crédito flexible, y también en un respaldo decisivo al proceso de reformas transformadoras que, con el liderazgo del Presidente de la República, está llevando a cabo México.

Sean todos muy bienvenidos, y muchas gracias por estar aquí, en este Foro Internacional sobre Inclusión Financiera.

-MODERADOR: Interviene enseguida, el Gobernador del Banco de México, doctor Agustín Carstens Carstens.

-DR. AGUSTÍN CARSTENS CARSTENS: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; Madame Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional; señor Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray; señora Secretaria de Desarrollo Social, maestra Rosario Robles Berlanga; señora Secretaria de Salud, doctora Mercedes Juan López; señor Secretario de Economía, licenciado Ildefonso Guajardo Villarreal.

Señor Director General de la Alianza para la Inclusión Financiera, doctor Alfred Hanning; señoras y señores legisladores; representantes del sector empresarial, social y financiero; señoras y señores.

Tengan todos ustedes muy buenos días.

Quisiera, en primer lugar, celebrar la oportuna convocatoria del Gobierno del Presidente Peña Nieto a este Foro Internacional de Inclusión Financiera, por demás oportuno, por el alto contenido social que reviste.

También quisiera, al igual que el Secretario de Hacienda, darle la bienvenida a nuestro país a la señora Christine Lagarde, y agradecerle su especial interés por promover la inclusión financiera y su disposición siempre para tener una productiva colaboración entre el Fondo Monetario Internacional y México.

Hablar de inclusión financiera obliga inevitablemente a reconocer las duras lecciones que aún debemos digerir sobre la economía de la pobreza. Como punto de partida, se debe aceptar que un bajo coeficiente de inclusión financiera se asocia con altos índices de pobreza.

La exclusión de los mercados financieros formales que padecen aun grandes núcleos de la población en México y en el mundo, constituye uno de los más férreos obstáculos para la superación de la pobreza.

Es muy caro para quien es pobre no tener acceso a instrumentos de ahorro y crédito. Esto, debido a que quienes sufren la estrechez de recursos padecen también severas restricciones para emprender negocios productivos, financiar proyectos de mejora del capital humano, planear a plazos razonables la adquisición de una vivienda o para afrontar exitosamente adversidades y catástrofes naturales.

En la cadena de perpetuación de la pobreza, la falta de inclusión financiera es un eslabón que siempre está presente, pero para romper ese eslabón, es preciso evitar dos errores conceptuales, más o menos frecuentes tanto entre economistas como entre quienes tienen a su cargo la ejecución de políticas públicas.

El primero de estos errores, consiste en suponer, con cierta arrogancia, que el problema principal de la falta de inclusión financiera es ante todo un problema de índole educativa o cultural; es decir, que bastaría emprender grandes campañas de educación financiera para que los pobres descubriesen las bondades de la intermediación financiera y, en consecuencia, acudiesen prestos a incorporarse como clientes a las instituciones financieras formales.

Esto supone que cualquier persona tiene acceso inmediato, y sin costos, a los servicios financieros, lo cual, a todas luces, no es el caso.

Por otro lado, es común encontrar la tesis de que los pobres no llevan a cabo cotidianamente transacciones financieras bajo el argumento de que no tienen suficientes recursos. Nada más falso.

Así como la intermediación de recursos entre prestamistas y deudores es casi tan antigua como la misma historia de la humanidad. La actividad financiera es conocida y practicada de forma cotidiana por todos los grupos sociales en el mundo, sean ricos o pobres.

Ya en 1979, al recibir el Premio Nobel de Economía, el profesor Theodore W. Schultz, llamó la atención sobre el hecho de que muchos economistas incurren en el error conceptual de pensar que la economía de la pobreza obedece a leyes y estándares diferentes que los aplicables al resto de la economía. No es así.

La necesidad de aprovechar de la mejor manera los recursos escasos y aplicarlos con eficiencia, es igualmente imperiosa para una gran empresa que para un minúsculo negocio familiar.

La diferencia entre unos y otros, ricos y pobres, en lo fundamental no radica en la falta de conocimientos básicos o de interés en obtener mejores condiciones de vida.

La diferencia abismal entre quienes tienen acceso pleno a la intermediación financiera moderna, eficiente, regulada, de carácter formal y quienes tienen que recurrir a mecanismos de ahorro ineficientes, caros, inciertos, carentes de regulación y garantías, radica fundamentalmente en los elevadísimos costos de transacción que los segundos deben afrontar.

Así, de los primeros pasos para enfrentar con acierto el gran problema de la exclusión financiera, es conocer y entender los múltiples mecanismos de intermediación financiera informal que el ingenio, la necesidad y las costumbres, han creado en México.

Muchos de estos mecanismos. Por ejemplo, las tandas organizadas de forma espontánea en muchos centros de trabajo y colonias, son una respuesta a la necesidad de ahorrar y obtener crédito que tienen muchas familias.

Este tipo de intermediación financiera guarda semejanza con el que hacían los comerciantes organizados en el México antiguo, en el Gran Mercado de Tlatelolco, quienes invertían sus excedentes en el patrocinio de festejos y convites, que a la postre facilitarían su movilidad en una sociedad estratificada y rígida como era aquella.

Por tanto, el gran reto que tenemos las autoridades financieras, es crear las condiciones para que estas necesidades; ahorro y financiamiento, encuentren cauces modernos, confiables y eficientes, que permitan evolucionar los modelos populares de ahorro y crédito hacia canales formales.

Estas redes de intermediación financiera formal deben abatir, para el usuario, los costos de transacción.

La reciente Reforma Financiera, sin duda, abona de manera significativa en este sentido.

Se trata de derribar barreras de información, dar una mayor fuerza a la Banca de Desarrollo, facilitar la movilidad de los usuarios entre distintos intermediarios para aprovechar las mejores alternativas, fortalecer considerablemente la protección de los usuarios a los servicios financieros, y multiplicar los puntos de acceso a los mismos.

A la par de la Reforma Financiera, hay otra reforma igualmente promovida por el Gobierno del Presidente Peña Nieto, que permitirá explotar a plenitud el potencial tecnológico en beneficio de una mayor inclusión financiera. Me refiero a la Reforma en Telecomunicaciones.

Una mayor competencia en telecomunicaciones generará un abatimiento en los costos de transacción en múltiples operaciones de integración financiera, desde las básicas hasta las más complejas.

Servicios de telecomunicación más accesibles en costo, más eficientes y de mayor calidad y cobertura, significarán un acceso más franco a la intermediación financiera para la población de menores recursos y, por ende, elevará las posibilidades de bancarizar a un elevado porcentaje de nuestra población.

Otro elemento crucial para sustentar una mayor inclusión financiera, es la confianza.

En este sentido, contar con fundamentos macroeconómicos estables y sólidos a través, tanto de una política fiscal responsable, como de una política monetaria empeñada en la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, junto con el respeto constante del Estado de Derecho, son cimientos indispensables para extender la inclusión financiera; cimientos con los que México cuenta ya.

Sobre esta plataforma de confianza, podemos emprender el gran desafío de masificar los mecanismos de intermediación financiera, siguiendo una estrategia de constante y progresivo abatimiento de los costos de transacción, a través de una mejor regulación y del uso pleno e inteligente de los avances tecnológicos.

Sólo así, abatiendo de forma perdurable y sostenida los costos de transacción, y democratizando los beneficios de una intermediación financiera moderna, podremos romper el círculo vicioso entre pobreza y exclusión financiera.

Sólo así, mediante las sinergias entre reformas estructurales, regulación y políticas públicas responsables y sólidas, terminaremos con la perversa paradoja de que no hay condición más cara y costosa que la de ser pobre.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra a la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Madame Christine Lagarde.

-MADAME CHRISTINE LAGARDE: Es un gran placer.

Damas y caballeros; excelencia, señores secretarios.

Buenos días.

(Interpretación al Español) Quiero agradecerle a usted ante todo, señor Presidente, por haberme invitado hace algunos meses, el poder dirigirme a usted sobre los temas principales de inclusión financiera.

Es un gran placer estar en México. Siempre es muy agradable venir a su país, pero venir en un momento cuando la Copa Mundial se está llevando a cabo, y cuando yo puedo ver a mi equipo jugar dese la Ciudad de México, es aún un mayor placer.

Deseo, también, agradecerle al Ministro Videgaray, al Gobernador Carstens, por haber trabajado tanto en esta conferencia y por su cálida bienvenida desde que llegué a México.

Es, también, un gran privilegio estar en compañía de tan distinguidos invitados y participantes; banqueros, miembros de sociedad civil y aquellos que conocí el día de ayer durante la ocasión de la mesa redonda que llevé a cabo con representantes de la sociedad civil, representantes de los bancos que se concentran en inclusión financiera, como también con las cooperativas.

Qué es exactamente la inclusión financiera.

Inclusión financiera es un viaje entre los no bancarizados, a los bancarizados. Y son nuestros esfuerzos, sus esfuerzos, el traer a una población que no tiene acceso a este financiamiento, hacia estas redes formales de financiamiento.

Para aquellos de ustedes que se encuentran en este tema y negocio, de qué estamos hablando.

De únicamente 2.5 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso a estos canales financieros. Los millones de personas no incluidas significa que necesitan poder y el acceso al crédito; es un vínculo muy importante entre los resultados económicos, empoderando a los individuos y a las familias, cultivar estas oportunidades económicas.

La inclusión financiera puede ser un poderoso agente para propiciar un crecimiento vigoroso e incluyente. Como dijo alguna vez Carlos Fuentes: la cultura consiste en conexiones, no separaciones. Y yo añadiría, que una gran cultura, también consiste en inclusión.

En los últimos años, México ha sido un paladín mundial de la inclusión financiera. Recuerdo en la Presidencia del G20, bajo el liderazgo de México, en el año 2012, cuando la inclusión financiera fue identificada como una de las prioridades del G20.

Y también fue en México donde se acordó la Declaración Maya; es decir, un conjunto de compromisos de carácter mundial y cuantificables para aprovechar el potencial humano en virtud del acceso a los servicios financieros.

Entonces, aquí, en México se han dado importantes pasos para ampliar los servicios financieros en todo el país. El número de instituciones financieras prácticamente se ha duplicado en los últimos cuatro años, y ahora su cobertura abarca casi tres cuartos de todas las municipalidades.

Y esto es lo positivo, no obstante el 27 por ciento de la población adulta tiene acceso a servicios financieros, en comparación con el 40 por ciento para la región latinoamericana y el Caribe, y sólo una de cada cinco mujeres está incluida a nivel financiero. Y sí, están en lo correcto; hablaré de mujeres en este panel.

Por lo tanto, me da muchísimo gusto decirles que México está lanzando su propia estrategia para la inclusión financiera, con especial hincapié en la mujer. Y es positivo que se está llevando a cabo a los niveles más altos de este país.

Hoy, quisiera, más bien, hacer tres preguntas:

La primera pregunta, es por qué la inclusión financiera es importante, sobre todo para la mujer.

La segunda pregunta, es cómo podemos promover la inclusión financiera. Y yo creo que hay un papel, tanto para el sector privado y para el sector público. Por lo tanto, cuál es el nexo entre la inclusión financiera y la estabilidad financiera en términos generales.

Agustín Carstens, elocuentemente habló al respecto, pero voy a ampliar lo que se dijo.

Permítanme abordar la primera pregunta.

Por qué la inclusión financiera es de suma importancia.

Una de las cuestiones económicas más importantes de nuestro tiempo, es cuántas personas pobres o extremadamente pobres han salido de la pobreza en el mundo. Muchas economías de bajo ingreso y emergentes están cerrando la brecha que los separa de las naciones ricas, en términos de ingreso per cápita. Por supuesto, va a ser un viaje muy largo, pero la inercia ya existe.

Y debo de felicitar a las autoridades de la región, anteriores y en funciones, por los logros de la última década en lo que se refiere a la reducción de la pobreza, el desarrollo de la clase media y el fomento de la prosperidad en todos los estratos de la sociedad.

La pobreza extrema, definida como la subsistencia, con menos de 2.50 diarios, se redujo a la mitad. Y por primera vez en la historia, hay más gente de clase media que gente pobre. Estas son las cifras para la región.

México epitomiza estos logros. La pobreza está bajando un 60 por ciento y la clase media se está duplicando en sus dimensiones en los últimos 10 años. No obstante a estos avances y estos buenos números, la pobreza aún es elevada.

La región de América Latina sigue siendo, según muchos indicadores, la más desigual del mundo. Y la mujer, en particular, suele ser la más afectada por la pobreza y por un acceso limitado a las oportunidades económicas, así como un acceso financiero deficiente.

También, hay mucha desigualdad de ingreso a escala mundial. Estas son cifras que ustedes van a encontrar, que ya empezamos a comentar, pero es cómico. Thomas Pikeetty, que es un economista francés. Saben ustedes, se vendió muchísimo en Amazon hablando del capital en el Siglo XX, que se concentra específicamente en la inequidad o en la injusticia.

Y una de las cifras es sorprendente, y demuestra que en términos de bienestar, las 85 personas más ricas del mundo controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial; 85; estamos hablando de 3.5 millones

Por lo tanto la inequidad o la desigualdad en el acceso a las oportunidades suele ser el principal culpable.

Y cuando yo hablo de oportunidades, hablo de oportunidades en educación, oportunidad en salud y en servicios financieros.

La inequidad o desigualdad no es una cuestión moral únicamente que el Fondo Monetario Internacional no debería de preocuparse al respecto, pero sí, creo que sí debemos de preocuparnos como seres humanos.

Pero es una cuestión macroeconómica, y la investigación que hemos llevado a cabo nos dice que países con una mayor desigualdad, especialmente con mayor desigualdad, tienden a experimentar un crecimiento más bajo y menos duradero.

La desigualdad asfixia las perspectivas para que las personas desarrollen todo su potencial y contribuyan a la sociedad, ya sea que nos basemos en experiencias personales o en los datos empíricos.

Una cosa está clara; el crecimiento tiene que ser más incluyente para que sea más sostenible. Y para eso, las finanzas tienen que ser más incluyentes.

En el caso de pobres el acceso a los servicios financieros básicos, como pagos, ahorro y seguro, lleva consigo el potencial de generar enormes ventajas.

Con un mejor acceso financiero, las familias pueden nivelar el consumo, incrementar la inversión, como por ejemplo, en educación y salud. Pueden, también, asegurarse contra eventuales siniestros y así evitar caer en una pobreza más profunda, que suele ser la consecuencia de estos incidentes.

En el caso de las empresas, en especial las pequeñas y las nuevas empresas, el acceso a las finanzas puede incentivar la inversión en tecnología. También, les puede ayudar a expandirse; es decir, a contratar más gente e, incluso, a madurar a una mayor escala.

Y cuando ya lleguen a la formalidad, menos que la informalidad, es una buena a fuente de ingresos para el Estado.

Y ahora, permítame hablar del género.

Las mujeres no únicamente en México, sino en todo el mundo, para las economías emergentes y en desarrollo, enfrentan diversas barreras de acceso a los servicios financieros. Por ejemplo; hay muchos lugares en donde tienen pocos derechos de propiedad, y también de herencia.

Entonces, como resultado las mujeres por lo general tienen menos activos, y menos activos significan menos colateral que pueden utilizar para tener acceso al financiero.

Por lo tanto, si ustedes combinan estos bajos niveles de sueldos y de participación en la fuerza laboral, las mujeres a menudo no disponen de suficientes garantías para obtener crédito.

Además, y las mujeres en esta sala estarán de acuerdo conmigo en relación con los oficiales de cuentas; es decir, aquellos que revisan quién eres cuando solicitas un préstamo, por lo general son hombres.

Y no hay nada en contra de los hombres. Por favor, no me malinterpreten. Pero las mujeres muy a menudo se encuentran en una situación de desventaja; esos obstáculos culturales y educativos pueden perjudicar a la mujer que, a pesar, son contribuyentes económicos excelentes.

Y tú decías, también, que José Luis; ellas, definitivamente cuando tienen estos créditos, los pagan a tiempo.

En México, menos del 50 por ciento de las mujeres forman parte de la fuerza laboral. Obviamente estas son las cifras oficiales, y no incluyen el sector informal que, como todos sabemos, es grande, en comparación con el 85 por ciento entre los hombres.

Los niveles más bajos de educación y menor experiencia gerencial que tienen las mujeres en comparación con los hombres, también representan barreras contra su acceso al financiamiento, y si acceden, es menos posible que lo obtengan con condiciones favorables.

Entonces, hay que abordar estas barreras de forma directa; reduciendo la pobreza y fomentando la creación de empleo. La inclusión financiera es un ingrediente clave del crecimiento inclusivo, puede ayudar a cerrar esta brecha de género y de desigualdad.

Por lo tanto, esto me lleva a mi segunda pregunta.

Cómo podemos ampliar el alcance de la inclusión financiera.

Y aquí, es en donde digo que todos tienen un factor importante; el sector privado, el Gobierno, como la sociedad civil, también.

Todos tienen una responsabilidad, porque es una responsabilidad colectiva.

Permítanme empezar con el sector privado.

Son grandes ejemplos, incluyendo en esta reunión sobre las iniciativas del sector privado que han mejorado el acceso para los pobres para estos servicios financieros.

Y no tengo duda alguna que muchos de los ponentes que van a dirigirse a nosotros más tarde, hablarán de estas historias de éxito, pero permítanme hablar sobre algo que Agustín también mencionó.

La innovación tecnológica y los modelos hechos a la medida pueden ayudar. La tecnología y la innovación probablemente sean la forma más prometedora para avanzar en la inclusión financiera, como decía Agustín, porque baja el costo de tener que servir a clientes de bajos ingresos.

Yo recuerdo, en otra vida y en otra reencarnación, el consejo del ING, y aquellos fueron los días que el ING decidió entrar en lo que es la bancarización. Obviamente no era sin riesgos; se requerían inversiones iniciales, pero el volumen al cual se llegó, la nueva clientela que se obtuvo y que nos llegó, fue sorprendente.

Y eso fue sencillamente el inicio en aquel entonces, pero sí bajó los costos de atender a estos clientes de bajos ingresos. Y el atender a estos a clientes de bajos ingresos, va a ser la clase media del mañana.

El insumo tecnológico, de hecho, hace la disposición de estos servicios financieros más valiosos y más económicos para los usuarios.

La bancarización móvil es un gran potencial para expandir la inclusión. Los teléfonos móviles, esta diseminación de los mismos va más allá de la distribución bancaria y es menos costosa y, por supuesto, más amistosa a nivel usuario.

Los servicios que se llaman, es un ejemplo conocido a nivel mundial, y se opera a través de un sector privado, un proveedor de telecomunicaciones, y tiene cobertura a nivel internacional, independiente de los bancos tradicionales.

Hoy, más del 75 por ciento de la población en Kenia tiene acceso a estos servicios financieros. Estamos hablando del 75 por ciento, el más elevado en la zona subsahariana de África, y todo esto comienza gracias a los operadores del sector.

Estos esquemas también son populares en América Latina. Estos servicios estilo, en Paraguay y en México, aunque aquí opera a través del sector bancarizado formal.

Esto tiene que ver con el sector privado, pero el Gobierno también puede tener un papel significativo. Puede utilizar el poder de la bancarización móvil, sacando estos pagos, utilizando las bancas formales.

Las oportunidades de México ofrece un buen ejemplo, como el Gobierno, al personal.

Estos pagos han creado beneficios a los no bancarizados y los han traído a la red formal. Pero de la misma manera los productos y los modelos que se hacen a la medida para cubrir estas necesidades, ayudan mucho al respecto como países como Brasil, la India, México, el uso de los corresponsales bancarios, una combinación de tarjetas y tecnologías móviles amplían estos servicios financieros para brindarle apoyo y ayuda.

En Chile las cadenas de supermercado, el sector privado, gradualmente están construyendo estos historiales crediticios para sus clientes no bancarizados, entonces, como este historial crediticio determina que el crédito del cliente es positivo, se expande esto, y esto es empoderamiento financiero en acción.

Las iniciativas del sector privado, no obstante, necesitan ser complementadas con políticas de gobierno, porque algunas de las barreras que impiden una mayor inclusión financiera, se deben a distorsiones en la economía.

Por ejemplo, para proporcionar alivio a corto plazo a los prestatarios, suelen utilizarse medidas como subsidios de las tasas de interés o crédito dirigido, pero estas medidas pueden perjudicar la competencia y socavar la estabilidad financiera a largo plazo.

Por lo tanto, la política pública debe concentrarse en crear un entorno que propicie la inclusión financiera.

Y cómo.

No voy a hablar mucho al respecto. Se me ocurren tres aspectos.

Primero. Incentivar una competencia saludable.

En cuál sector.

Por supuesto, en el sector bancarizado, pero también en el ámbito de las telecomunicaciones.

Número dos. El crear un entorno regulatorio propicio que sea tanto prudente, sencillo, para que el marco regulatorio pueda ser entendido sencillamente y utilizado para aquellos que operan en estos sectores.

Y en tercer lugar. Reforzar la infraestructura financiera. Y aquí, la utilización de la información es absolutamente crítica.

Por lo tanto, permítanme ahora pasar a mi tercer comentario, y último comentario.

Cuál es la relación, cuál es el nexo entre la inclusión financiera y la estabilidad financiera.

Para aquellos de ustedes que conocen el Fondo Monetario Internacional, nuestra tarea es la estabilidad financiera que, por supuesto, explica el por qué estamos preocupados por la inclusión financiera, porque la inclusión financiera contribuye a la estabilidad financiera que nosotros creemos sí lo hace.

Inclusión financiera crea oportunidades. No obstante, necesita ser administrada correctamente, necesita ser correctamente regulada, porque demasiado del mismo a los beneficiarios incorrectos, bajo los términos incorrectos, puede ser un peligro y puede subestimar esta estabilidad financiera.

Ampliar crédito a proyectos no productivos o clientes no correctos, puede exponer a los prestadores a riesgos y, por supuesto, puede exponer a aquellos que les prestan a grandes problemas.

Y como decía Octavio Paz en algún momento; la mucha luz es como la mucha sombra. No deja ver.

Y es por esto que es crítico para estos propósitos de estabilidad financiera, que la información esté disponible y el principio de la transparencia se lleve a cabo.

Ahora, la inclusión responsable, y aquí nuevamente subrayo la palabra responsable; exige equilibrar la oportunidad y la innovación en los mercados financieros y, al mismo tiempo, salvaguardar el sistema para evitar los excesos, tanto del lado de la oferta, como de la demanda.

Implica ayudar a los consumidores, en especial a los más vulnerables, a aprovechar las ventajas de forma responsable sin que tengan mayores deudas, sin que sean víctimas de penalizaciones o tasas de interés.

Ahora, cómo lograr esto.

El papel de la sociedad civil va a ser sumamente crítico en este momento, pero también lo será el analfabetismo financiero, como decía el señor Carstens. Por lo tanto, mejor protección del consumidor y reglamentos en el mercado.

Políticas que mejoren la transparencia del mercado también van a ayudar. Nuevamente, quiero decirles que México nos brinda un buen ejemplo. Aquí, como parte de sus reformas financieras, un buró de crédito para todas las instituciones financieras se está creando conjuntamente con un buró de información que publica las tasas de interés y quejas sobre prácticas incorrectas.

Estas medidas son cruciales para poder construir la confianza en los consumidores a tener acceso a estos servicios financieros.

Este asunto de la alfabetización financiera. También deseo enfocarme, como conclusión; la alfabetización puede ser mejorada, expandida a través de los programas gubernamentales, como también por parte del sector privado. Necesita ser responsable, necesita reducir la brecha de género y mayor acceso.

El Gobierno mexicano tiene distintas iniciativas como, por ejemplo, el Programa Educación Financiera. Pido una disculpa por mi pronunciación. Y desarrollando habilidades básicas como descubrimiento, fuentes menores. Esto le permitirá a los jóvenes y los microempresarios a menudo llevar a cabo estas transacciones.

Permítanme concluir.

En este mundo tan interconectado en la actualidad, en donde la conexión crece especialmente en estos momentos financieros y los flujos financieros, más de una tercera parte de la población a nivel mundial sigue estando excluidos a nivel financiero.

Dejemos al lado la cuestión moral. Esto es para que la consciencia de todos ustedes lo decidan, pero es un imperativo económico, según nosotros, que estas personas, se llegue a estas personas, que se les empodere para que puedan lograr sus capacidades.

La inclusión financiera puede ayudar, y si está respaldada por políticas sólidas, puede ir de la mano de la estabilidad financiera. La inclusión financiera empodera a las personas y a las familias, especialmente a las mujeres y a los pobres.

Y los sistemas financieros que funcionan adecuadamente, enriquecen a todo un país. Por lo tanto, definitivamente, tiene que ver con las reformas que este país, bajo el liderazgo actual, está llevando a cabo.

Definitivamente, en el Fondo Monetario Internacional agradecemos, y el Fondo Monetario Internacional ha sido un socio de México y seguiremos siendo socios en términos de inclusión financiera, y los esfuerzos por parte de las autoridades mexicanas y del sector privado México, el poder llegarle a aquellos que necesitan tener acceso; inclusión financiera.

Habiendo dicho esto, señor Presidente, antes de darle la palabra, nuevamente agradezco sus esfuerzos y el enfoque que ustedes le han transmitido a su gobierno para incluir la inclusión financiera como una parte de sus prioridades.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)