Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal, me da mucho gusto saludarle.

Éste es el primer evento público que nuevamente tenemos juntos. Y me da mucho gusto verle en una recuperación muy satisfactoria.

Le deseo que sea, que a cabalidad esté usted plenamente nuevamente al frente del Distrito Federal.

Mis mejores deseos, señor Jefe de Gobierno.

Quiero saludar al señor Procurador General de la República.

Al señor Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, y a su vez Presidente de la Conferencia de Tribunales Superiores de Justicia de todo el país.

Al señor Gobernador del Estado de Chihuahua, quien además es Presidente de la Comisión de Justicia de la CONAGO.

A las distintas autoridades del Gobierno de la República aquí, presentes.

A las y a los Fiscales y Procuradores de Justicia del país.

A las y los Presidentes de Tribunales Superiores de Justicia de nuestro país.

A las y los Legisladores Federales que están aquí, presentes, y a quienes saludo con enorme respeto y afecto.

A presidentas y a presidentes de organizaciones de la sociedad civil que participan de este notable esfuerzo para acompañar los esfuerzos institucionales que nos permitan alcanzar un clima de seguridad, de paz y de tranquilidad en nuestro país.

Saludo a las y los Magistrados aquí, presentes.

A servidores públicos de procuración de Justicia y de los Tribunales Superiores de Justicia del país.

Señoras y señores.

Y señores representantes de los medios de comunicación:

Un Estado democrático de Derecho, una Nación de leyes e instituciones, es el espacio idóneo para que las personas ejerzan sus libertades, convivan en armonía y logren desarrollarse a plenitud.

Por ello, es fundamental asegurar la vigencia del Estado de Derecho, porque la legalidad y la justicia son indispensables para el progreso de cualquier sociedad.

Una de las conquistas más importantes de nuestra democracia es el derecho de los mexicanos a manifestarse libremente.

Hay quienes están interesados en atentar contra esa libertad fundamental, al provocar y realizar actos vandálicos.

Y eso no lo vamos a permitir, porque es obligación del Estado mexicano, en su conjunto, asegurar que las manifestaciones ciudadanas no sean secuestradas por quienes actúan con violencia y vandalismo.

Y aquí quiero hacer nuevamente un amplio reconocimiento a la estrecha coordinación lograda el día de ayer, señor Jefe de Gobierno, entre integrantes de la seguridad pública de esta Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal y las fuerzas del orden de la Policía Federal.

Una estrecha coordinación que dejó muy en claro un esfuerzo compartido para hacer respetar la ley, para actuar con la ley en la mano y hacer respetar los derechos de todos los ciudadanos.

Y esto debe comprometer el esfuerzo del Estado mexicano, insisto, en su conjunto. Porque no es sólo responsabilidad de unos cuantos. Lo es de todas las autoridades, de quienes tienen capacidades y atribuciones para ello y que, en estrecha coordinación, hagamos valer y respetar la ley en favor de todos los mexicanos.

Los ciudadanos deben contar con las condiciones que les permitan reunirse y manifestar libremente sus ideas en un ambiente de seguridad y de tranquilidad.

Y justamente una de las principales demandas de la sociedad mexicana es contar con mejores resultados en la procuración e impartición de justicia.

Debo decir con toda honestidad que con razón y urgencia, los mexicanos exigen que la ley se cumpla.

La sociedad, con razón, está harta de sentirse vulnerable, está cansada de la impunidad y de la delincuencia.

Y ante este sentir social, los policías, ministerios públicos, procuradores, fiscales, jueces y magistrados deben poner su máximo empeño para que en todo el país rija el imperio de la ley.

Entre todos tenemos que construir un México en paz, un México seguro y de tranquilidad para las familias.

Ese es el país que los mexicanos exigen y merecen.

Y estoy convencido de que lograr la auténtica vigencia del Estado de Derecho requiere una plena corresponsabilidad entre Poderes e instituciones.

De ahí la importancia de este Encuentro Nacional de Procuración y Administración de Justicia. Éste es el foro propicio para refrendar nuestro compromiso con un sistema de justicia más eficaz, más transparente y, sobre todo, más confiable, como lo exige la ciudadanía.

La adecuada implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal es un tema prioritario de la agenda nacional.

Y hoy lo reitero. Por su profundidad y alcance, esta transformación del sistema tradicional penal es el reto más grande de los últimos 100 años de actividad jurídica en nuestro país y, como tal, debemos afrontarlo.

Y aquí lo ha dicho el Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal: el tiempo apremia. Tenemos la obligación y el compromiso social de concretar los cambios legales e institucionales necesarios en el plazo constitucional establecido.

La Constitución es muy clara. Otorgó un periodo de ocho años, precisamente, para que en todas las entidades del país y en el orden Federal, este Nuevo Sistema de Justicia Penal Oral, Acusatorio y Adversarial, fuera implementado.

Y para lograrlo, quiero exhortar a las procuradurías y fiscalías estatales, así como a los Poderes Legislativos y Judiciales de las entidades, a acelerar, también, la aplicación del nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales.

Este código, que incluye las mejores prácticas procedimentales, es una gran herramienta para agilizar la aplicación de los juicios orales, abrir el acceso a una justicia penal más rápida y eficiente, y promover la protección de las víctimas y la reparación del daño.

Por sus propios y amplios beneficios, este Código Nacional también tendrá aplicación en el ámbito Federal. Y en este marco, es positivo que a partir del lunes, el Código Nacional de Procedimientos Penales entrará en vigor a nivel Federal en los estados de Durango y de Puebla.

Esta primera etapa de implementación Federal le será útil al Poder Judicial de la Federación y a la Procuraduría General de la República para detectar áreas de mejora, documentar mejores prácticas, y a partir de ello, también, acelerar su instrumentación en todo el territorio nacional, como lo mandata la propia Constitución, que éste, insisto, el plazo último será en el año 2016.

Por su parte, confío en la sensibilidad social del Poder Legislativo, y creo que ésta se verá reflejada en un mayor respaldo a esta transformación. Y me refiero a la aprobación oportuna de distintos ordenamientos que aún están pendientes de aprobarse.

Entre ellos, la Ley Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, la Ley Nacional de Ejecución de Sanciones, la Reforma Constitucional en Materia de Justicia para Adolescentes, sólo por mencionar algunas.

La evolución y mejora estructural de nuestro sistema de justicia es una gran oportunidad para que la sociedad recupere la confianza en sus instituciones.

Hay que ser muy claros y realistas. En cuanto a la vigencia de la ley el Estado mexicano tiene una deuda de décadas con los ciudadanos, y es tiempo de saldarla. Es una deuda que sabemos no se logra de la noche a la mañana. Es un proceso. Pero lo importante es acelerar ese paso.

Yo aquí quiero agradecerle cumplidamente al Presidente del Tribunal Superior de Justicia, quien es anfitrión de este evento que hoy nos convoca, sus palabras de amplia solidaridad a los empeños del Gobierno de la República, al Jefe del Estado mexicano, y sobre todo al compromiso que todos tenemos, como parte del Estado mexicano, precisamente para hacerle frente a los retos que tenemos hoy como país.

Y uno, hoy, muy señalado es, precisamente, el de hacer valer el Estado de Derecho, un país de leyes, en el que se respete la ley y se respeten los derechos humanos, los derechos fundamentales de todos los mexicanos.

Ese es el gran objetivo, ese es el gran reto, y yo celebro la disposición y voluntad, hoy, aquí manifiesta, para que lo acometamos de forma conjunta en favor del bienestar de todos los mexicanos.

El Gobierno de la República asume la parte que le corresponde. Seguiremos impulsando la implementación de las reformas ya aprobadas en materia de justicia, pero sabemos que tenemos que ir más allá.

Estamos decididos a crear nuevos espacios de diálogo y alentar los acercamientos y acuerdos sociales y políticos que sean necesarios para definir la siguiente generación de políticas públicas y reformas en materia de seguridad y justicia que requiere nuestro país.

Señoras y señores:

Procurar e impartir justicia no sólo, hay que decirlo, significa aplicar la ley, sino hacerlo de manera oportuna, correcta y eficaz.

Pero la justicia es mucho más que la justicia penal, incluso trasciende el ámbito del derecho.

En su concepción más profunda, la justicia implica condiciones de libertad, de dignidad e igualdad entre las personas.

Y por eso, permítanme que quizá no siendo tema, pero no puedo ser omiso ante el reciente anuncio hecho por el Presidente de los Estados Unidos que, sin duda, se enmarca en un principio de elemental justicia.

Y aquí, en este espacio, quiero expresar público reconocimiento, como país, al Presidente de Estados Unidos por el anuncio hecho el día de ayer.

Ayer anunció acciones ejecutivas de responsabilidad por la inmigración, que esto permite ampliar las opciones educativas y laborales de prácticamente cinco millones de personas en aquel país.

Pero qué resulta relevante de esta medida.

Que estas medidas son de alivio para migrantes, especialmente de origen mexicano.

Son las más importantes que se han tomado en varias décadas, prácticamente en los últimos 30 años.

Y quienes se verán beneficiados son migrantes de origen mexicano, que llevan años ya de vivir en Estados Unidos y son de este número, la mayor parte quienes recibirán este beneficio.

Esto me parece que, hablando de justicia, es un acto de estricta justicia, que valora las grandes aportaciones de millones de mexicanos al desarrollo del país vecino de Norteamérica.

Estas medidas permitirán que más familias permanezcan unidas y que incluso puedan recuperar los lazos con sus parientes que están aquí, en México.

Para acompañar este esfuerzo, quiero compartirles. He dado instrucciones al Secretario de Relaciones Exteriores para que la red consular, los 50 Consulados que tenemos en Estados Unidos, brinden el apoyo a los mexicanos en aquel país que deseen beneficiarse de estas medidas ejecutivas.

Finalmente, quiero concluir mi intervención expresando que, como lo hemos expresado quienes me han antecedido en el uso de la palabra, todos hemos coincidido en algo, que es claro nuestro compromiso para trabajar por hacer de México un país en el que la ley se cumpla sin distingos, donde se respeten los derechos humanos y se juzgue a quienes violenten el marco legal.

México exige nuestro real y comprometido esfuerzo para alcanzar un país más seguro y con plena vigencia del Estado de Derecho.

Hago votos porque este esfuerzo compartido, porque esta voluntad comprometida en este espacio público de quienes hacen procuración e impartición de justicia, nos permita realmente lograr ese México de paz, de leyes y de tranquilidad que demandan todos los mexicanos.

Muchísimas gracias.

Si me permiten, voy a proceder a declarar inaugurado este encuentro, atendiendo la muy amable invitación del señor Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Es realmente muy honroso estar en este acto. Un acto que, sin duda, ha generado compromisos y que la sociedad espera, de nosotros, resultados también muy pronto, entendiendo el proceso que sigue esto que aquí hemos prometido, pero que de nuestra parte debe haber un mayor compromiso y acelerar este proceso de transformación que el país nos está demandando.

Por eso, hoy, 21 de noviembre de 2014, me es muy grato declarar inaugurado el Encuentro Nacional de Procuración y Administración de Justicia.

Hago votos para que sus trabajos contribuyan a fortalecer la vigencia del Estado de Derecho en beneficio de todos los mexicanos.

Muchas gracias.

Y muchas felicidades.