- MODERADORA: Queda en uso de la palabra el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa.

-DR. MIGUEL ÁNGEL MANCERA ESPINOSA: Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.

Saludo la presencia del licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

De la misma forma saludo al doctor Edgar Elías Azar, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, del Consejo de la Judicatura y de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos.

Saludo al señor Procurador General de la República; a nuestro querido amigo, el Gobernador Constitucional del Estado de Chihuahua y Presidente de la Comisión de Seguridad y Justicia de la CONAGO; a los distinguidos, muy distinguidos Presidentes de Tribunales, Presidentas de Tribunales, procuradores, fiscales generales, hombres y mujeres comprometidos con la procuración e impartición de justicia de nuestro país.

De la misma manera, a integrantes de Gabinete legal y Ampliado del Gobierno de la República e integrantes de Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno del Distrito Federal.

La presencia de legisladoras y legisladores locales y federales; y, de la misma manera, a los representantes de la sociedad civil.

Hoy quiero agradecer la invitación de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia y de la Conferencia Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos para poder hacer uso de la palabra.

La Ciudad de México les da la más cordial bienvenida a todas y a todos ustedes.

Al ser sede de este evento, la Ciudad de México abre sus puertas y les reitera la voluntad democrática y vocación integradora, a todas las autoridades Federales y locales, a los miembros de la academia y organizaciones de la sociedad civil.

El origen de la organización y de las organizaciones que hoy aquí se reúnen, se encuentra en el espíritu mismo del federalismo. La convicción profunda de la coordinación y el trabajo conjunto entre todos los órdenes de Gobierno son la clave para fortalecer nuestro sistema de procuración y nuestro sistema judicial.

Estos vínculos de cooperación y de coordinación son indispensables para mantener un sistema judicial y de procuración de justicia actualizado, innovador, y sobre todo que permita la protección clara de las garantías sociales, individuales de todos y cada uno de los derechos fundamentales.

La actualización en nuestro sistema judicial ha sido una constante que se ha expresado durante los últimos años. A través de una serie de cambios constitucionales, reformas a la Ley de Amparo, a derechos humanos, a ley de víctimas, la autonomía del Ministerio Público, la transición al sistema de justicia penal.

Ésta última representa un llamado muy importante para hacer un esfuerzo particular en las entidades que aún estamos en esta transición, existe toda la voluntad para cumplir con el mandato constitucional.

La Ciudad de México estará dando este paso en las primeras horas del próximo 16 de enero del 2015. Debemos tener claridad a nivel local y nacional de los avances y también de los obstáculos que se encuentran las diferentes entidades federativas.

Hoy, estamos ante un reto mayor de procuración de justicia y de administración de justicia.

Hoy, el país está haciendo un llamado a la Nación para poder tener un esfuerzo uniforme, un esfuerzo con voluntad; un esfuerzo que permita algo que me parece que es fundamental, que es el acceso a la justicia, de todas y de todos.

Quiero reiterar la disposición del Gobierno de la Ciudad de México para brindar el apoyo que sea necesario a las instancias de procuración e impartición de justicia de las entidades federativas que así lo requieran, y por supuesto también, nuestra apertura para seguir trabajando de manera cercana con el Gobierno de la República.

Hoy estamos comprometidos, estamos comprometidos con todos los mexicanos, con todas las mexicanas, la tarea que se realice desde aquí, los trabajos que aquí se van a llevar a cabo, son fundamentales para guiar el desarrollo de la procuración y administración de justicia.

Es necesario que trabajemos juntos, que trabajemos coordinados en todos los niveles, que no dejemos un solo municipio sin que pueda encontrar el acceso a la justicia.

Me parece que el acceso a la justicia es fundamental ahora que estamos hablando de paz.

Y la paz no es un asunto local o Federal, es un asunto del país, de la Nación, y todos debemos contribuir para ello.

Hoy la Ciudad de México reitera la bienvenida a todas y cada una de ustedes.

Hoy les reiteramos la convicción de servicio, de trabajo y, por supuesto, esperamos que disfruten su estancia en la Ciudad de México.

Muchas gracias y muy buen día.

-MODERADOR: Escuchemos la intervención del Procurador General de la República, licenciado Jesús Murillo Karam.

-LIC. JESÚS MURILLO KARAM: Señor Presidente de la República; señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor Gobernador de Chihuahua; señores Magistrados; Procuradores; Fiscales del país.

Invitados todos, a un evento que tiene una enorme trascendencia y una función de la mayor importancia, a la que ya se refirió el señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La coordinación indispensable en un Estado Federal, para un servicio que es fundamental en lo que significa la constitución de un Estado, es indudablemente nuestra tarea.

Es también indudable, que nuestro trabajo requiere no sólo de nuevas estructuras, no sólo de una nueva forma de replantear la manera de hacer justicia, sino fundamentalmente, de valores y de principios que no pueden ser prescindibles.

Hemos hecho los mexicanos una gran reforma para la que nos dimos ocho años en la tarea de implementar un nuevo sistema de justicia penal.

Esta implementación hace absolutamente necesaria, este tipo de comunicación entre las tres instancias del Gobierno Federal y los tres órdenes del Gobierno del país.

Y es éste el foro en el que debemos debatir, discutir, replantear hacia dónde van esas reformas, de qué manera van a aplicarse, y cómo van a servirnos para construir un país en el que el Estado de Derecho se convierta en una realidad plena, vigente y total. El Estado de Derecho es la protección sustancial del ciudadano, y esa es nuestra tarea.

Para hacerla, hemos establecido un método de implementación que a nivel Federal empezará a aplicarse en unos días, primero en dos estados, y después se ampliará el número de estados para terminar en el plazo señalado.

Es una tarea que requiere de muchas cosas. Que requiere de construir, que requiere de plantear nuevos espacios, pero de una fundamental, requiere de funcionarios que estén perfectamente bien capacitados y cuya vocación esté total y absolutamente destinada a esta tarea.

Una vocación que implica principios éticos, conocimiento, espíritu de servicio y plenitud en la entrega al trabajo crucial que los mexicanos requerimos.

Para facilitar esta implementación, tenemos constituido en la Procuraduría General de la República y en la mayoría de los estados, grupos de trabajo que han venido trabajando durante todo este tiempo.

Pero para poder darle toda la constitutividad que tiene que tener este asunto, hemos requerido de un Centro de Formación Profesional que nos permita no sólo atender el trabajo de capacitación para esta implementación, sino la formación permanente de funcionarios de justicia que tengan en dónde poder superarse, complementar sus tareas y poder crecer hacia adentro.

Si ustedes me permiten, podría yo enseñarles lo que se ha hecho, lo que el Gobierno de la República armó para poder hacer este trabajo de una manera profesional y a los más altos niveles que pueden darse en el mundo.

Tenemos un video que, en dos minutos, les puede explicar más de lo que yo puedo decirles.

Lo tendrán listo.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-PROCURADOR JESÚS MURILLO KARAM: El propósito de presentarles este video, es que me dio instrucciones el señor Presidente de la República, de ponerlo a disposición de todos ustedes para efecto de acelerar la implementación.

Y ahí podemos internar; tiene dormitorios, tiene comedor y tiene todas las necesidades que requiere alguien que va a estudiar realmente, y que va a profundizar en sus conocimientos para ponerlo a disposición de todos los procuradores y presidentes de tribunales a efecto de que ahí puedan capacitarse, de que sea mucho menos costosa la capacitación y de que podamos tener una similitud en cuanto al conocimiento de algo que es universal: la aplicación de la justicia.

Esta es la razón fundamental. Y plantearles la necesidad de que en esta reunión definamos ya a plenitud la instauración del Nuevo Sistema Penal en las fechas en que están planteadas, con toda la puntualidad que se requiere y que el país necesita.

Hacer de México un país en el que impere la justicia, en el que el Estado de Derecho sea una realidad cotidiana requiere de muchas cosas; de instalaciones como éstas, pero fundamentalmente de jóvenes, como los que ustedes vieron ahí, que salieron de escuelas profesionales, que tienen licenciatura y que fueron escogidos; que fueron señalados por sus capacidades, por sus vocaciones y por sus méritos.

Los que ya han emergido de ahí, están convertidos hoy en policías, en Ministerios Públicos, con capacidad, con vocación, con entrega.

Ojalá y podamos continuar con este camino, para que en pocos años podamos tener la justicia que el país requiere.

Muchísimas gracias.

-MODERADORA: Les pedimos tomar asiento para escuchar, enseguida, al Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y del Consejo de la Judicatura y Presidente de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia, doctor Edgar Elías Azar.

-DR. EDGAR ELÍAS AZAR: Muchas gracias.

Saludo con el mayor respeto, a nombre de los Tribunales Superiores de Justicia del país al ciudadano Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; al ciudadano Jefe de Gobierno del Distrito Federal; al ciudadano Procurador General de la República; al Presidente de la Comisión de Justicia de la Comisión Nacional de Gobernadores, al señor Gobernador de Chihuahua; al Comisionado Nacional de Seguridad; a la señora Subprocuradora; al Procurador General de Justicia Militar; al Coordinador Nacional Antisecuestros; a los señores Magistrados; a los señores Consejeros; a los señores integrantes del Gabinete.

Legisladoras y Legisladores, pero sobre todo, saludo con mucho cariño y respeto a los campeones de la justicia mexicana que son los jueces de la República y del país.

Muchas gracias.

Licenciado Enrique Peña Nieto, hoy nos honramos con su presencia y, desde luego, nos regocijamos y cobramos ánimos renovados con su ejemplo, pero sobre todo, por su reciedumbre, señor Presidente.

En una sesión en la que abordamos cuestiones de justicia con la República reunida, a través de los representantes de todas las entidades federativas que integran nuestra unión Federal y los de la Federación misma, en el seno de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia y de la Conferencia Nacional de Procuradores de Justicia.

Y precisamente, en horas de nuestra historia que han puesto a prueba el mejor temple de nuestras instituciones democráticas.

Contar con la estimulante y siempre necesaria presencia del Presidente de la República, no es sólo un privilegio y una oportunidad, es en rigor revelar con nitidez, con voz fuerte y clara, el compromiso de nuestro líder nacional en estas cuestiones que tanto importan a nuestra vida como Nación y como sociedad civilizada.

Debemos reflexionar sobre muchas cosas, pero hoy aquí hay una circunstancia que sobresale, hace casi dos años cuando el señor licenciado Peña Nieto protestó al cargo de Presidente de la República, asumió una posición responsable, inteligente ante el México que habría de gobernar, apropiada y digna a su trayectoria y pensamiento político de avanzada.

Reconocemos todos, ciudadano Presidente, el grado supremo de responsabilidad política y jurídica en tanto se encararon problemas de justicia y de seguridad pública, que venían afectando al país de años atrás, sin titubeos y sí con firme decisión de hallar entre todos, con un México en movimiento las respuestas adecuadas.

La estrategia Presidencial es notable por la inteligencia y diligencia puestas en juego y precisamente, es para movernos a todos, de manera inmediata y no dilatar ni postergar, bajo ningún pretexto ni obstáculo, respuestas pertinentes y acciones específicas en esos campos de nuestra vida nacional, que continúan urgidos de soluciones en materia de justicia, pues las inercias de la violencia generada, repito, desde hace muchos años no ceden y las conductas desviadas y provocadoras aún persisten en su intento de socavación del orden que ahora todos buscamos y que su Gobierno atiende de manera firme y prioritaria.

Hoy lo digo con la frente alta como mexicano, hoy hay programa, hoy hay estrategia y hoy hay voluntad de lograr un México moderno y en paz.

Se ganarán, si es cierto, con esfuerzos enormes, pero se ganarán todas las batallas contra la antisocialidad y el abuso.

Ese es el tema y ese es el compromiso, ese es el trabajo a desempeñar.

No tengo otra que decirle: gracias, Presidente, por su impulso, por su trazo certero y su voluntad por proseguir nuestros empeños aún en tiempos que parecen adversos.

Su compromiso y confianza nos estimula, refuerza nuestras convicciones e impulsan a seguir bregando en un tema que nunca concluirá, que es, precisamente, hacerle justicia a los mexicanos.

Fortalecer y mantener un Estado de Derecho implica serios compromisos y graves responsabilidades. El Estado de Derecho no admite excepciones; es una regla permanente de vida en comunidad, y de ahí el compromiso de la judicatura mexicana de fortalecer las instituciones de justicia.

Estamos todos con usted, señor Presidente.

Ni aún ante los más grandes problemas o las tragedias más infames, un líder de un Estado de Derecho puede ignorar esta regla. Eso es lo que distingue una democracia civilizada de una autoridad discrecional y arbitraria.

Usted nos genera confianza y certidumbre a todos los mexicanos, y nos reconcilia con un desarrollo adecuado y separado.

La función judicial de la República está con usted, señor Presidente. Toda ella, con sus decisiones apegadas a derecho y con su firme prudencia para llevar los rumbos de la Nación sin dudas ni titubeos, y aún en momentos complicados.

Todo ese marco de acción presidencial genera resultados apetecibles para todos en cuestión de justicia. Pero para llegar a contar con un saludable y sólido aparato judicial en la República, es nuestro deber sumarnos a su llamado de cerrar filas todas las instituciones.

Por nuestra parte, señor Presidente, en estos precisos momentos de nuestra historia, se requieren replanteamientos e innovaciones, diseñar mejores instrumentos legislativos y renovar y mejorar políticas públicas.

Estas reformas legislativas que vemos nosotros como indispensables, hoy cobran el carácter de imprescindibles y urgentes. Hemos de articular un verdadero y funcional federalismo. Debemos comprender que el federalismo de nuestros tiempos exige escenarios acompasados y no dispersos, acciones coordinadas y homologadas, evitando anarquía normativa y procedimental.

En una palabra, señor Presidente, reunir a la República en un mismo y solo impulso para no derrotar por rumbos diversos que nos separen y extraviarnos en nuestra propia diversidad, que debemos saber convertir en equidad y en equilibrio y en un jalón parejo y sostenido de todos para todos por el Estado mexicano.

La pluralidad que nos distingue afortunadamente no es enemiga de la acción conjunta y de la comunión de ideales y de esfuerzos y de medios y de respuestas. Soberanía no implica soledad, no implica dispersión. Autonomía no implica tomar caminos que se separan, sino deben ser estrictamente paralelos para lograr la confluencia nacional.

Gobernadores, Poderes Judiciales, todos, todos asumamos con valor y determinación nuestras responsabilidades para hacer frente a los momentos difíciles que hoy enfrenta el Estado mexicano.

Tomo sus palabras, señor Presidente. Usted nos dijo en su libro del año 2011: México, la gran esperanza, pero la justicia, dice usted, no se agota en el ámbito penal. Es igual de importancia modernizar las demás ramas del sistema, de ello depende la construcción y vigencia de un verdadero Estado de Derecho, que brinde seguridad jurídica.

Los mexicanos sienten lejana, tardía y compleja la solución pacífica de los conflictos por medio de los tribunales, los actores económicos desconfían.

Es prioritario impulsar, nos afirmó usted en ese lúcido documento, señor Presidente, la independencia, la imparcialidad, la equidad, la eficiencia y predictibilidad del sistema de justicia para que pase de ser un obstáculo a un notable desarrollo. Conclusión de la cita.

Es absolutamente cierto, la función judicial no tenemos vocación de cadenas que atan, sino de aliento que impulsan. Trabajamos en la unidad de todos para, unidos como un puño fuerte y resistente, nos allanamos o nos aliamos con nuestra hermana la función judicial de la Federación, encabezada por nuestro Tribunal Constitucional a fin de caminar de México con México y por México, sin buscar atajos o veredas, sin desunir lo que por razones históricas, sociales y políticas han de permanecer por siempre unidos.

El camino es el mismo, y aún con auto-movimiento y medios propios hemos de recorrerlo a un ritmo y con un rumbo, iguales. Nadie está sólo, todos nos acompañamos y es fundamental unificar tareas, metas, objetivos, criterios, metodologías, procedimientos, recursos e instrumentos para que no exista ya más en el país, una justicia de primera clase y otra de clase económica. No puede haber diferencias de grado ni sustanciales.

Esperamos con el definitivo impulso del Ejecutivo Federal y del Congreso de la Unión fincar con firmeza y solidez nuestra verdadera autonomía e independencia en la función jurisdiccional.

Sólo por la vía de la autonomía presupuestal en la que exista corresponsabilidad del gasto entre la Federación y los estados, que garantice pisos irreductibles de gasto e inversión, para la función judicial en el país, inscrita en la ley suprema, estaremos todos en condiciones de desarrollar de manera óptima nuestras responsabilidades.

Sería correcto y esperamos formar un fondo nacional para el desarrollo de la justicia, a partir de remanentes anuales de las entidades públicas.

Los necesitamos para poder enfrentar el gasto corriente que, sin duda, se duplicará en forma automática con la entrada en vigor de la Reforma Penal.

Ni Federación, ni entidades federativas podrán solos con el problema. Sumados, le garantizamos al ciudadano Presidente de la República, a los gobernadores y sobre todo a los jueces de los jueces, que es la ciudadanía, que la reforma será exitosa.

Esperamos, también, que como respuesta a nuestra demanda legítima de autonomía judicial los procesos que emprendemos en el fuero común de las 32 entidades federativas para garantizar que sólo los mejores perfiles profesionales y éticos integren las instituciones públicas, buscamos, señor Presidente, que nuestras determinaciones sean respetadas y no invalidadas por otras autoridades que dejan sin sentido nuestras atribuciones en materia de disciplina judicial.

Precisamos del imperio de la ley y autoridad para lograr órganos de justicia confiables y creíbles.

Confiamos, señor Presidente, que su disposición al cambio profundo y de calado a nuestro país alcanzará también a nuestros aparatos jurisdiccionales. El cambio verdadero en la justicia requiere legislación y políticas, reformas sustantivas y procedimentales, precisamente de eso se trata el nuevo sistema de justicia.

Contar con leyes nuevas y nuevos paradigmas de justicia para llevarlos a cuestas y cambiarlos por anacrónicos y rezagados órganos de impartición de justicia no logra su cometido, no dignifica nuestra encomienda, ni alcanza para resolver las metas que nos hemos impuesto.

La justicia, es cierto, es gratuita en su impartición como derecho fundamental accesible a todos. Justicia para el pueblo en una expresión, pero administrarla cuesta y no poco. Su eficacia exige formar parte de los deberes primarios y prioritarios de cualquier gobierno en cualquier Estado de Derecho.

Sabemos de su sensibilidad ante estas cuestiones apremiantes. Su voluntad entregada a lograr lo que todos anhelamos será el impulso definitivo para alcanzar estadios de civilidad y desarrollos sustanciales y confiables.

Es la justicia la respuesta del Siglo XXI universalmente, a los problemas de las sociedades y de los hombres y mujeres.

Esperamos con usted, con su dirección clara y su sentido de la justicia, ocupar un lugar, ese que nos corresponde a los quehaceres de la Patria.

Sabemos, señor Presidente, de su vocación equitativa que otorga trato igual a responsabilidades iguales. En términos de desarrollo, donde la actividad pública del Estado de Derecho mexicano.

Los responsables del manejo del 70 por ciento de los asuntos judiciales del país, todos en una sola voz, le decimos a usted, señor Presidente:
Gracias por estar, gracias por acompañarnos, gracias por escucharnos, gracias por ser sensible a nuestras demandas.

Toda la Judicatura mexicana estamos de pie con usted.

Todo lo que queremos es acompañarlo con eficacia en ese movimiento mexicano que usted ha diseñado y que ha impulsado con mucho valor.

Muchas gracias, señor Presidente.

Muchas gracias a todos.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)