Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero agradecer y saludar al señor Gobernador del estado de Jalisco, por su hospitalidad, la oportunidad nuevamente de encontrarme en esta gran entidad que sigue siendo parte importante del desarrollo de nuestro país.

Quiero agradecer también la anfitrionía del Presidente y CEO de Cargill, David MacLennan, a quien agradezco, además, sus palabras y, sobre todo, la confianza que viene hoy a compartirnos a los mexicanos, para que esta empresa, constituida hace 150 años y con 50 años de presencia en México, decida anunciar un plan de negocios tan importante, de una inversión superior a los siete mil millones de dólares para los años 2015-2018.

Muchas gracias por la confianza en nuestro país, y muchas gracias por ser, de esta forma, aliado estratégico del desarrollo y crecimiento de nuestro país.

Muchas gracias a Cargill de México.

Quiero saludar a los demás funcionarios que están aquí, presentes.

Integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Autoridades del Gobierno del estado de Jalisco.

Al Presidente Municipal de El Salto.

Particularmente, al Presidente del Consejo Nacional Agropecuario. Como aquí se ha reconocido, ha sido actor fundamental realmente para acompañar el esfuerzo de apoyar el sector primario de la economía de nuestro país.

Saludo a las distintas autoridades.

A invitados especiales a este acto.

Y de forma muy especial, quiero saludar con reconocimiento, por su esfuerzo y su trabajo diario, a los trabajadores de esta empresa en la que hoy nos encontramos; a las mujeres y hombres de trabajo que, con su esfuerzo diario, contribuyen al desarrollo de México desde la empresa en la que están trabajando.

Les saludo con especial afecto a todas y a todos ustedes.

Estamos aquí, como aquí lo hemos recogido en las palabras de quienes me han antecedido ya en el uso de la palabra; en el video que se ha proyectado de esta empresa Cargill, que tiene años ya de estar en México. Prácticamente, más bien soy yo quien tiene menos años de los años que Cargill lleva en México, casi un año menos. Nací en el 66, y esta empresa llegó a México en 1965.

Pero tiene 150 años de haberse constituido. Una empresa que está en distintos países y en distintas entidades de nuestro país, con distintos o distintas plantas y, sobre todo, apoyando la actividad agropecuaria de nuestro país.

Quiero decirles que, primero, el Gobierno de la República reconoce la confianza que esta empresa refrenda en México, al anunciarnos aquí el plan de negocios, como lo ha compartido su Presidente mundial ante nosotros.

Especialmente, dentro de la inversión tan importante de más de siete mil millones de dólares, una parte dedicada al financiamiento o apoyo al financiamiento de pequeños productores agropecuarios que integran la cadena de valor de la que es parte Cargill.

Y esto, sin duda, viene a fortalecer nuestro sector primario, la actividad agropecuaria en nuestro país.

Pero si bien ésta es una muy buena noticia para México, y que se suma a varios otros anuncios de importantes inversiones que se han hecho en nuestro país, al final de cuentas vienen a testimoniar algo muy relevante, que es algo de lo que yo quisiera destacar.

Las inversiones que se han anunciado, la que hoy se anuncia y la que estamos presenciando, no se dan de forma fortuita, no se dan simplemente porque México, y lo he dicho en otros momentos, tenga suerte. Se dan, porque los países o las empresas globales que invierten en distintas partes del mundo, al final de cuentas valoran, ponderan, reconocen las fortalezas que cada país puede ofrecer para invertir en ellos.

México ha venido reafirmando su compromiso, precisamente, para seguir manteniendo su estabilidad económica, su estabilidad en las variables macroeconómicas que hagan de México un país confiable.

Y no sólo ello. Y por eso, es que agradezco el testimonio que el Presidente de esta empresa nos ha compartido. Las reformas que se han hecho en México son, precisamente, para ampliar la confianza y la estabilidad macroeconómica de nuestro país y de condiciones de competitividad que hagan posible que más inversiones lleguen a nuestro país, y ellas contribuyen a la generación de más empleos en México y, sobre todo, a fortalecer las capacidades productivas de nuestro país.

Las reformas que se han hecho tienen ese objetivo. Y lo he dicho también de forma reiterada. No son las reformas un objetivo en sí mismo; son un medio que haga posible que nuestro país pueda tener mayor crecimiento económico, mayor dinamismo en su economía, y eso depare a nuestra sociedad condiciones de mayor bienestar.

Por qué habrá de ocurrir así.

Porque cuando se genera mayor inversión en un país a partir de la confianza que proyecta al mundo, entre empresarios nacionales y empresas extranjeras, eso permite que haya mayor competencia en México, que los precios de distintos productos que consume la población puedan realmente ser más baratos, puedan competir por la calidad que ofrece cada producto.

Y eso, al final de cuentas, va en beneficio de la economía de las familias mexicanas.

Y así lo vemos en distintos sectores.

En éste, en el sector primario, en el sector agropecuario de nuestro país, y lo ha compartido hace un momento el Secretario de Economía; cuando México se abría al mundo para competir con otras economías, algunos tuvimos o hubo temores entre los productores, de no haber la capacidad suficiente de competir frente a esas economías.

Y para sorpresa de nosotros mismos, para congratulación de los propios mexicanos, nos demostramos que sí tenemos capacidad, que sí hay condiciones para competir frente al mundo entero en distintos sectores de la economía. Y el sector agroalimentario es uno de ellos.

Es uno que nos está permitiendo, primero, para aquellas familias que se dedican a la producción de alimentos en distintas partes de nuestra geografía nacional, el encontrar en estas actividades una actividad digna, una actividad que les está permitiendo generar mayores ingresos, y que los esfuerzos del Gobierno de la República se mantienen y claramente se focalizan en hacer que la actividad agroalimentaria de nuestro país sea mucho más productiva, genere mayores ingresos, sea sustentable; es decir, sea respetuosa del medio ambiente y, a final de cuentas, tengamos una mayor capacidad para competir frente a otras economías del mundo.

Hay que decir que hoy, el mundo enfrenta una enorme volatilidad. A veces, difícil de explicar. Pero cuando vemos qué ocurre en otras partes del mundo, nos damos cuenta de que hay una gran volatilidad; es decir, poca estabilidad.

Los mercados financieros los vemos todos los días con grandes alteraciones, y eso, al final de cuentas entre los inversionistas, es entonces donde se pondera y se valora cuáles son los países que ofrecen condiciones de mayor estabilidad, de mayor certidumbre y de confianza. Y México es uno de esos países.

México es de los países en el mundo que ha logrado esta condición, y hoy, el Gobierno de la República le ocupa un objetivo en particular: mantener nuestras fortalezas, actuar con responsabilidad en el manejo de la política pública, y en la política de las finanzas públicas, para mantener esta condición de estabilidad que nos permita seguir siendo un país altamente confiable, y ello haga posible que más inversiones lleguen a nuestro país.

Por eso, hoy reconocemos la confianza de Cargill en México. La que ha tenido ya durante estos 50 años de tener presencia en nuestro país, pero sobre todo, el compartir el día de hoy, que no sólo mantiene esta actividad productiva en México, sino este plan de negocios de crecimiento de aquí al 2018, con esta importante inversión de más de siete mil millones de dólares.

Esto nos va a permitir o permitirá que en nuestro país siga habiendo más empleo, se fortalezca la cadena, las cadenas productivas y de valor del sector agroalimentario, y que empresas como Cargill vean en México, insisto, en nuestro país un destino confiable.

Déjenme, para dar todavía mayor crédito a esta afirmación que vengo haciendo, el poder compartir con ustedes dos datos verdaderamente significativos de cómo el sector agroalimentario sigue creciendo y expandiéndose en México.

De acuerdo a los datos que INEGI ha dado a conocer de los primeros cinco meses de este año, la actividad agropecuaria en México creció, con respecto a la del año pasado, 6.3 por ciento. Esto acredita que este sector, el agropecuario, es hoy en día en nuestra economía, uno de los más dinámicos, y que está teniendo mayor crecimiento.

Y otro dato relevante. Las exportaciones agropecuarias. Éstas también han crecido. Con respecto al año pasado, crecieron 7.6 por ciento con respecto a los primeros seis meses del año pasado.

Junto a estas cifras del sector agropecuario, hay dos más que quiero referirles de manera muy puntual, que ilustran la fortaleza de nuestra economía en un escenario de alta volatilidad mundial.

Primero de ellos. La inflación. Y esto tiene que ver con el fortalecimiento a la economía de las familias mexicanas. Esto se aprecia en que los ingresos de las familias mexicanas hoy les permite adquirir mayores productos de consumo, les permite que rinda de mejor manera su ingreso a partir de que los precios o el incremento en precios en distintos productos no ha sido alto ni elevado, como en otros años.

De hecho, en estos primeros meses de este año se han registrado tasas de inflación; históricamente las más bajas que México ha observado, desde que se mide la inflación en México.

El dato de julio, como lo conocimos la semana pasada, fue la inflación anualizada, fue de 2.74 por ciento. La inflación anual más baja registrada desde hace 45 años.

Y por otro lado, otra buena cifra. El empleo sigue creciendo en México. Hemos observado cómo en los últimos meses y en los dos años y medio de esta Administración, el crecimiento del empleo ha sido constante, e incluso, superior al crecimiento de nuestra economía.

De acuerdo a los datos más recientes del Instituto Mexicano del Seguro Social, que lleva el registro de los empleos formales, de aquellos que tienen el beneficio de la seguridad social, en el mes de julio se crearon 44 mil 691 empleos formales. Esto es, 19.3 por ciento más que lo observado en julio de 2014, cuando se crearon poco más de 37 mil empleos.

De esta manera, esto nos permite afirmar que el empleo formal en México está creciendo a una tasa anual de 4.4 por ciento; insisto, más del doble del crecimiento de nuestra economía.

Esto también significa que hoy se están generando más empleos formales, menos empleos en la informalidad, y esto es bueno para el desarrollo de la actividad económica de México, pero es más importante, es todavía de mayor beneficio para las familias mexicanas.

Porque cuando hay empleo formal, quienes se inscriben a un empleo formal, son sujetos de la seguridad social, son personas que están teniendo la oportunidad, también de ser sujetos de crédito y de tener una proyección de crecimiento en su entorno laboral mejor al que pudieran tener dentro de la informalidad.

De esta forma, en dos años y medio de esta Administración, se han generado ya un millón 424 mil empleos formales en nuestro país. Una cifra relevante e histórica, que puede contrastarse con las cifras del pasado.

Y México seguirá trabajando, y su Gobierno así lo seguirá haciendo, con esta firme convicción de trabajar con responsabilidad para mantener condiciones que hagan posible que México siga siendo un destino confiable, de certidumbre para todas las inversiones que quieran producir en México, que quieran contribuir a la generación del empleo y, de forma muy importante, al crecimiento de la actividad económica de nuestro país y, en consecuencia, a generar condiciones de bienestar para las familias mexicanas.

El Gobierno de la República es un firme aliado de aquellos que confían en nuestro país, de quienes están decididos a seguir creciendo con México, de quienes ponen su apuesta en el presente y futuro de nuestro país.

Y que sepan que tienen, insisto, en el Gobierno de la República, a un aliado permanente para acompañarles en este esfuerzo, que nos permita llegar al objetivo que buscamos como Gobierno: que nuestra sociedad tenga condiciones de mayor calidad de vida y de mayor bienestar. Ese es el objetivo que buscamos.

Y por ello, hoy celebramos y reconocemos la confianza que Cargill deposita en México, y que nos comparte este importante plan de negocios que, deseo, siga teniendo éxitos en nuestro país y, con ello, contribuya a abrir espacios de oportunidad y de desarrollo individual para más y más mexicanos.

Muchísimas gracias.

Y muchas felicidades.