Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero extenderles, en primer lugar, la más cordial de las bienvenidas, y saludar con respeto y con afecto a Su Majestad Felipe VI.

La señora Presidenta de Chile.

Al señor Presidente del Uruguay.

Al señor Presidente del Perú.

Y a la señora Secretaria Ejecutiva de esta Cumbre Iberoamericana.

Quiero saludar a las muy distinguidas personalidades que están entre nosotros: Ministros, Embajadores y representantes de los países que integran esta Comunidad Iberoamericana.

Al señor Secretario General de la OCDE, a quien agradezco también nos haga favor de acompañar.

Al señor Gobernador del Estado de Veracruz.

A las y los Legisladores Federales: Senadoras de la República, Senadores; Diputadas y Diputados, que también están aquí, presentes.

A todo este distinguido auditorio les saludo con respeto y, sobre todo, reconozco las contribuciones que han hecho para este ejercicio de Repensar Iberoamérica.

Quiero, particularmente, reiterar mi reconocimiento a quienes han sido galardonados y reconocidos por su trabajo de investigación en distintas áreas.

Es un gusto y un honor entregarles estos reconocimientos en nombre del Gobierno de la República, de nuestro país.

Ésta es una oportunidad para recordar las contribuciones que durante siglos han realizado los científicos al avance de la humanidad; mujeres y hombres que de manera rigurosa, por medio de la observación y la experimentación, han ampliado nuestra comprensión y conocimiento de la naturaleza y del universo.

Más aún. En la ciencia están las respuestas a los desafíos que la humanidad y el planeta enfrentan actualmente.

Los avances e invenciones que ayer asombraron, y déjenme sólo citar algunos que hoy parecen tema común, los plásticos, la penicilina, el rayo láser, hoy, son parte ya de nuestra vida cotidiana.

La ciencia y su aplicación práctica, reflejada en diversas tecnologías, son esenciales para elevar los niveles de bienestar individual y colectivo en nuestras sociedades.

La experiencia internacional demuestra que invertir en ciencia y tecnología, en innovación y en desarrollo, es un camino seguro para el crecimiento económico sostenido de largo plazo.

Por eso, México está respaldando con decisión a la ciencia.

En 2015, tan sólo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, aquí mejor conocido, en nuestro país, como CONACyT, tendrá un presupuesto de más de 37 mil millones de pesos.

Y esto es un incremento nominal de 46 por ciento, respecto al que se invertía hace apenas dos años, cuando inició esta Administración.

Y el objetivo es que la inversión pública y privada en ciencia y tecnología llegue a ser, al menos, de uno por ciento del Producto Interno Bruto.

Sí reconocemos que partimos de una inversión muy inferior a la que hacían otras naciones, hoy de mayor desarrollo, y que en México era apenas del 0.4 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto.

Nuestro compromiso con la generación de conocimiento, también queda patente en el premio que hoy estamos entregando: México de Ciencia y Tecnología, el máximo galardón que desde 1990 otorga el Gobierno mexicano a los investigadores de Iberoamérica.

Han sido merecedores de este reconocimiento tres grandes científicos de nuestro tiempo, los doctores: Juan Carlos Castilla, Víctor Alberto Ramos y Carlos Martínez Alonso.

Mi más amplia felicitación, nuevamente, a cada uno de ustedes, porque su trabajo e investigaciones de años son un orgullo para sus países, y para toda la comunidad iberoamericana.

Señoras y señores:

El Foro Repensar Iberoamérica ha sido una muestra clara de la inagotable creatividad y talento presentes en nuestra región. Para México ha sido un honor ser anfitrión de este valioso despliegue cultural que refleja nuestra identidad única y, al mismo tiempo, diversa.

En el marco de esta 24ª Cumbre Iberoamericana, el intercambio de experiencias en torno a la educación, la cultura y la innovación, nos permitirán contar con nuevos elementos para hacer frente a los grandes retos que tienen nuestras sociedades.

El espíritu de Repensar Iberoamérica, del cual hemos sido parte esta mañana, nos ha permitido tener una definición más amplia y actualizada de lo iberoamericano.

De Baja California a Tierra del Fuego, de las Islas Galápagos a los Baleares, compartimos el anhelo de construir una Iberoamérica a la altura de la riqueza histórica, artística, cultural y científica que nos hermana.

Una Iberoamérica moderna e innovadora, capaz de impulsar el desarrollo democrático y social de nuestras naciones.

Una región transatlántica que trabaja para ofrecer a sus ciudadanos entornos idóneos para su plena realización personal.

Repensar Iberoamérica es descubrir nuevos caminos para alcanzar las metas que compartimos.

Concluimos así uno de los ejercicios de reflexión más incluyentes y profundos en la historia de nuestras cumbres.

Hace 23 años, la idea de una Cumbre Iberoamericana se materializó por primera vez en México y, hoy, regresa nuevamente a nuestra Nación, y se presenta una oportunidad idónea para darle un nuevo impulso y una nueva misión al servicio de 650 millones de iberoamericanos.

Por su talento, alegría, creatividad y sensibilidad de nuestras naciones, Iberoamérica es un espacio único a nivel mundial.

En cada uno de nosotros, en cada uno de quienes tenemos fe, confianza en esta región del mundo en el que compartimos valores, historia, riqueza cultural; en cada uno de nosotros está convertir estas fortalezas en oportunidades de desarrollo pleno para nuestras sociedades en este Siglo XXI.

Muchísimas gracias.

Y si me lo permiten, voy a proceder a la Declaratoria de Clausura de este encuentro.

En Veracruz, hoy, 9 de diciembre de 2014, me es muy grato declarar clausurado el Foro Repensar Iberoamérica: Construyendo el Futuro, seguro de que sus trabajos y acuerdos contribuirán a un mejor entendimiento entre los pueblos de la región Iberoamericana, pero, sobre todo, nos permitirán o contribuirán a que quienes tenemos responsabilidad, y la sociedad entera, pueda hacer de mejor manera frente a los grandes desafíos que tienen nuestras sociedades.

Muchas felicidades y muchas gracias.