La antigua Teotihuacan fue la ciudad cosmopolita por excelencia del Altiplano mexicano ya que por más de 300 años albergó, en dos barrios y en un conjunto habitacional a alrededor de mil 300 individuos de origen foráneo.

Durante el periodo Clásico se establecieron grupos de migrantes en tres conjuntos arquitectónicos de la metrópolis, de acuerdo al Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH.

Los grupos étnicos foráneos asentados en Teotihuacan probablemente estuvieran dedicados al comercio de productos de sus regiones nativas, por ello se piensa que poco antes del colapso, alrededor del 650 d.C., regresaron a sus lugares de origen, llevando tras de sí el prestigio de la ya mítica ciudad.