Combatir el hambre no sólo es proveer alimentos sanos y nutritivos, sino también asegurar a la población condiciones para una vida digna.

Por ello, la Cruzada Nacional Contra el Hambre trabaja desde muy diversos frentes: 19 dependencias que suman esfuerzos con 90 programas que mejorar la alimentación; construyen y dignifican viviendas; llevan servicios básicos a los hogares, como drenaje, agua y luz; garantizan el acceso a la educación de niños y jóvenes, con becas; y dan certeza jurídica sobre el patrimonio de quienes más lo necesitan.

En total, la Cruzada Nacional Contra el Hambre apoya a 4.2 millones de mexicanos en condición de vulnerabilidad, y en Querétaro, donde estuve este día, atiende a más de 96 mil personas. Siempre con el apoyo de la sociedad civil, cuya participación está demostrada, por ejemplo, con los bancos de alimentos que contribuyen a asegurar el abastecimiento oportuno y a costos accesibles; evitar el desperdicio de alimentos, y generar empleos.

Los programas sociales son un instrumento útil para apoyar a las familias a salir de la pobreza. Seguiremos trabajando para que el crecimiento económico y la generación de empleos, sean las otras condiciones requeridas para acabar con la pobreza de manera sostenida. Es mi compromiso y lo voy a cumplir.