Hoy tuve el honor de participar en la inauguración de la 29 Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia; un foro comprometido con la búsqueda de soluciones de fondo a los retos estructurales que hoy enfrentamos.

Ahí señalé que es indispensable contar con un Estado de Derecho sólido y eficaz, donde la Ley se cumpla sin excepciones, sin preferencias ni demoras. El ideal de justicia plena es muy claro: que el delincuente reciba el castigo que merece y que no haya un inocente en la cárcel.

Por ello, la actuación del Ministerio Público no sólo debe ser implacable; debe ser también impecable. En ninguna de las fases de la procuración de justicia, debe haber tropiezos que abran paso a la impunidad.

No debemos permitir que, por errores o violaciones al debido proceso, el Poder Judicial se vea imposibilitado para determinar la culpabilidad o la inocencia de una persona procesada.

Reconozco la disposición y el compromiso de los procuradores y fiscales generales, para construir juntos un México en Paz donde la seguridad y la justicia sean una práctica cotidiana.

Hago votos para que la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, espacio de diálogo, de sinergias y de colaboración, se traduzca en acciones conjuntas y coordinadas para dar plena vigencia al Estado de Derecho que exigen los mexicanos.