Las reformas del Presidente Lázaro Cárdenas permitieron diversas formas de participación privada en la industria petrolera, como los contratos de utilidad compartida para exploración y extracción de petróleo y gas.

La Reforma Energética permitiría al Gobierno de la República formular contratos de utilidad compartida con Pemex tanto solo, como asociado con empresas particulares, así como a empresas particulares que quieran participar en el sector; los cuales dejarán el petróleo y el gas en control del Estado compartiendo un porcentaje de la utilidad con los inversionistas, más no el petróleo.

En la actualidad, Pemex está obligado a llevar a cabo todas las actividades de la industria petrolera por sí solo, ya que así lo establece la Constitución; la condición de jugador único en el sector ha limitado las inversiones y el potencial de crecimiento de la empresa.

La Reforma Energética propone retomar el modelo del Presidente Lázaro Cárdenas para sacarle el mayor provecho a las inversiones de Pemex. Bajo este modelo, Pemex aprovechará sus capacidades al máximo, y se atraerá inversión adicional al sector petrolero mediante la participación de particulares.

Con este esquema, Pemex podrá apostarle a nuevos negocios sin poner en riesgo el patrimonio de los mexicanos.