1. Incluye al menos un alimento de cada grupo (verduras y frutas; cereales y tubérculos, leguminosas y productos de origen animal) en cada una de las tres comidas al día.

2. Come la mayor variedad posible de alimentos:

  • Muchas verduras y frutas, en lo posible crudas y con cáscara.
  • Suficientes cereales (tortilla, pan integral, pastas y galletas, arroz o avena) combinados con leguminosas (frijoles, lentejas, habas o garbanzos).
  • Pocos alimentos de origen animal, prefiere el pescado o el pollo, sin piel, a las carnes de cerdo, borrego, cabrito o res.

3. Come de acuerdo con sus necesidades y condiciones. Ni más, ni menos.

4. Consume lo menos posible de grasa, aceites, azúcar y sal:

  • Prefiere los aceites a la manteca, mantequilla o margarina.
  • Cocina con poca sal, endulza con poca azúcar, no la pongas en la mesa y modera el consumo de productos que los contengan en exceso.

5. Bebe agua pura en abundancia.

6. Procura la máxima higiene al almacenar, preparar y consumir los alimentos:

  • Bebe unicamente agua hervida o desinfectada con cloro o plata coloidal.
  • Lava y desinfecta las verduras y frutas que se comen crudas.
  • Lávete las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño o cambiar pañales.
  • Los pescados y mariscos deben consumirse bien cocidos.

7. Acumula 30 minutos de actividad física al día.

  • Inicia por periodos de 5 a 10 minutos e incrementa poco a poco el tiempo.
  • Procura que se acelere tu corazón y tu respiración se haga más rápida pero que puedas hablar sin sofocarte.

8. Mantén un peso saludable, el exceso y la falta de éste favorecen el desarrollo de problemas de salud.

9. Si tomas bebidas alcohólicas, no bebas más de dos copas al día y hazlo sólo con alimentos. Evita fumar, si fumas trata de dejarlo, mientras más pronto mejor.

Fuente: ISSSTE