Con la Reforma Energética se crea el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y Desarrollo, de esta manera todos los ingresos que forman la renta petrolera se depositarán en el Fondo y se administrarán de manera separada del resto de los ingresos del Gobierno.

Cada año, el Fondo transferirá al presupuesto de gasto público una proporción de la renta petrolera equivalente a 4.7% del PIB para seguir financiando programas sociales, infraestructura, educación, seguridad y servicios de salud, entre otros.

Una vez hecho lo anterior, el Fondo depositará los ingresos adicionales en una cuenta de ahorro de largo plazo que deberá alcanzar, como mínimo, 3% del PIB. Este ahorro de largo plazo tendrá dos funciones:

  • Servirá como ahorro que nos permita afrontar imprevistos graves en la economía.
  • El ahorro servirá para que también las generaciones de mexicanos que aún no nacen puedan beneficiarse del petróleo y del gas que producimos hoy.

Una vez que se alcance el nivel mínimo de ahorro en el Fondo de 3% del PIB, una parte de los ingresos adicionales podrán destinarse a conceptos muy concretos de gasto: financiar proyectos de infraestructura, ciencia, tecnología e innovación, y a becas para educación universitaria y de posgrado.