Estados Unidos y México han disfrutado de una relación única y floreciente en las últimas décadas. Estoy complacido de comenzar el año 2015 visitando Washington, D.C. y emprender nuevas maneras en las que México y Estados Unidos puedan fortalecer nuestros lazos con el fin de hacer de América del Norte la región más próspera y competitiva del mundo.

Nuestros países tienen una relación económica intensa que se extiende sobre una amplia variedad de áreas. Desde el inicio de mi administración, he trabajado con el presidente Barack Obama para crear mecanismos bilaterales que aprovechen todo el potencial de nuestra relación. Ya estamos viendo resultados concretos del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), el Foro Bilateral sobre Educación Superior, Innovación e Investigación (FOBESII), el Consejo México-Estadounidense para el Emprendimiento y la Innovación (MUSEIC) y el Plan de Acción para la Administración de la Frontera del Siglo XXI de 2014.

Somos firmes en nuestra creencia de que la continua promoción del comercio bilateral es una situación ganar-ganar para ambos países. México es el tercer socio comercial de Estados Unidos, sólo por detrás de China y Canadá. El comercio bilateral total entre nuestros países ascendió a más de 500 mil millones de dólares durante 2013. Nuestras exportaciones a Estados Unidos han aumentado significativamente desde que el TLCAN entró en vigor, con aproximadamente 80% de ellas entrando a este país. Al mismo tiempo, las exportaciones estadounidenses a México en 2013 fueron de 226 mil millones de dólares, creciendo 443% desde 1993. De hecho, México compra más bienes estadounidenses que todos los países BRICS juntos, y casi tanto como toda la Unión Europea. Además, 5.9 millones de empleos estadounidenses dependen del comercio con México. Incluso las exportaciones mexicanas benefician la economía estadounidense: 40% del valor de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos contiene insumos estadounidenses. Para 2020, México tendrá la capacidad de construir uno de cada cuatro vehículos en América del Norte, frente a uno de cada seis en 2012. Adicionalmente, México ha comenzado a invertir en exportaciones de alta tecnología; nos hemos convertido en el principal exportador de televisores de pantalla plana en el mundo, el cuarto mayor exportador de computadoras y un pionero en crecimiento en la industria aeroespacial. Estamos vinculados.

Para asegurar la prosperidad de nuestra frontera, hemos trabajado juntos para mejorar la seguridad y facilitar el comercio. Cada minuto, casi un millón de dólares en productos cruzan nuestra frontera terrestre. Además, nuestros países han comenzado varios proyectos de infraestructura para hacer de la región fronteriza un catalizador para el crecimiento y la innovación. Estos proyectos incluyen el puente peatonal entre los aeropuertos de San Diego y Tijuana, el cruce ferroviario Matamoros-Brownsville, y seis nuevos puntos de inspección en el puerto de entrada de Nogales. También hemos reducido el tiempo promedio de espera en el cruce de San Ysidro-Chaparral, en la frontera entre California y Baja California, de 3.5 horas a media hora.

Nuestro compromiso con la educación nos ha permitido aprovechar las sinergias creadas mediante FOBESII y entre nuestras iniciativas Proyecta 100,000 y La Fuerza de los 100,000 en las Américas. El año pasado, lanzamos la página web Mobilitas, una plataforma para ayudar a los estudiantes a encontrar oportunidades educativas en ambos países. Por otra parte, 23 acuerdos de cooperación fueron firmados entre estados y universidades mexicanos y estadounidenses. En total, hemos sido capaces de llegar a nuestra meta de 2014: 27,000 estudiantes mexicanos asisten a cerca de 200 universidades en Estados Unidos.

Estados Unidos y México han reconocido que los retos y oportunidades que enfrentamos en migración deben ser abordados desde una amplia perspectiva regional y basada en el principio de responsabilidad compartida. Consecuentemente, estamos comprometidos a trabajar con nuestros vecinos de Centroamérica para impulsar el desarrollo y la prosperidad en esa región.

Más de 34 millones de personas de origen mexicano viven en Estados Unidos, 22.9 millones de los cuales nacieron aquí. Los mexicoamericanos son miembros social y económicamente activos en sus comunidades y mantienen una fuerte identidad binacional. Estas comunidades son pilares de la relación entre nuestros países y nos ayudarán a construir un futuro compartido más próspero.

Mi gobierno aplaude la Acción Ejecutiva sobre migración, anunciada recientemente por el presidente Obama, que reconoce el impacto social y económico positivo de los migrantes mexicanos en sus comunidades en Estados Unidos. Más aún, estas medidas permitirán a los migrantes incrementar sus contribuciones a la sociedad estadounidense y vivir sin miedo de ser separados de sus familias. Mi administración continuará trabajando con el gobierno de Estados Unidos al proveer servicios y asistencia consular para mejorar el bienestar de la comunidad mexicana en este país.

Para elevar la calidad de vida en México—lo que desincentivará la migración indocumentada—mi gobierno se ha embarcado en la ruta de la transformación. Hemos buscado mejorar la competitividad de mi país, fortalecer los derechos de los mexicanos y consolidar nuestra democracia.

Desde que tomé posesión, mi gobierno ha asumido la responsabilidad de hacer del cambio estructural una realidad. Hemos trabajado con los líderes políticos mexicanos de izquierda, derecha y centro con el fin de poner a México en el camino de la modernización, la innovación y el crecimiento económico.

El Congreso mexicano aprobó once reformas estructurales en diversos sectores clave como educación, banca, telecomunicaciones, justicia, sistema electoral, empleo, energía, competencia económica y finanzas públicas. Estas reformas prepararán mejor a nuestros ciudadanos y empresas para enfrentar los retos globales del siglo XXI e impulsar la competitividad de nuestra región. La implementación de estos cambios sin precedentes ya se está llevando a cabo y fortalecerá aún más nuestra relación con Estados Unidos.

De acuerdo con estos esfuerzos, mi gobierno reconoce la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad en México. Los trágicos y despreciables eventos que ocurrieron el pasado septiembre en Guerrero han sido atendidos por mi gobierno con medidas decisivas: más de 70 individuos, incluyendo los autores intelectuales, están siendo procesados, y yo continuaré insistiendo en que no hay espacio para la impunidad. En noviembre, tomé medidas para fortalecer el Estado de derecho y promover reformas fundamentales en materia de seguridad, procuración de la ley y justicia criminal. Estamos enfocando nuestros esfuerzos en aumentar la fortaleza institucional a nivel local para prevenir que este tipo de hechos se repita.

Estados Unidos. y México hemos trabajado juntos para profundizar nuestros lazos y diversificar una agenda que refleje nuestras fortalezas y valores compartidos. Juntos, debemos construir una Norteamérica más integrada, competitiva y próspera.