Por Enrique Peña Nieto

Para avanzar en la implementación de la Reforma Energética, envié al Congreso de la Unión las iniciativas de leyes secundarias en materia energética. Confío en que los señores legisladores habrán de analizarla, enriquecerla y, en su caso, aprobarla, para que sus beneficios comiencen a ser una realidad.

En estas leyes, se reafirma el principio constitucional de que la propiedad de los hidrocarburos en el subsuelo, es de la Nación y de los mexicanos. Y no sólo eso, con estas leyes secundarias, se fortalecerá la soberanía nacional y se incrementará la seguridad energética del país, al reducir nuestra dependencia del exterior.

La razón es sencilla. Con este nuevo andamiaje legal, se podrán explotar, en beneficio de los mexicanos, los abundantes yacimientos de hidrocarburos a los que, hasta ahora, aún NO tenemos acceso. Así, al incrementarse la producción, transformación y distribución de hidrocarburos, será posible, en el mediano plazo, reducir los precios del gas natural y electricidad que pagan los hogares y empresas del país.

Por todo ello, la Reforma Energética permitirá que México crezca más rápido y que su economía sea más competitiva a nivel global:

  • Primero, porque esta reforma atraerá grandes inversiones al país, generando cientos de miles de nuevos empleos, tanto en el sector energético, como en el resto de la economía.
  • Segundo, porque las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, tendrán más energía y a menor precio; serán más rentables, podrán crecer y contratar a más personas.
  • Y tercero, porque con ésta y otras reformas y acciones que estamos impulsando, estamos creando nuevas bases para el desarrollo económico.

Todo esto significa que estamos impulsando un cambio profundo en la forma de hacer las cosas. Es, sin duda, un cambio en favor de todos los mexicanos. México está destinado a crecer y ser exitoso, pero es necesario que todos, hagamos nuestra parte.