El correo, elemento imprescindible de la memoria histórica de México ha creado a lo largo de más de 420 años, una sólida cultura postal.

Para algunos países, la emisión de sellos postales se convierte en una importante fuente generadora de ingresos y en ciertos casos, una sola estampilla, considerada rara o especial, adquiere precios elevados.

Dentro de las estampillas postales originales existan verdaderas obras de arte del diseño gráfico y emisiones representativas muy localizadas, que marcan todo un hito en la historia del país, como las que ostentan a Cuauhtémoc, último emperador azteca, con un valor facial de 30 centavos; la del bajo relieve de una estela de las ruinas de Bonampak, Chiapas, con un valor facial de 50 centavos, y la que representa a la Danza de la Pluma, de Oaxaca, con un valor facial de 10 centavos, de las series permanentes de correo aéreo, sobre Arquitectura y Arqueología, emitidas entre 1950 y 1953.

Para la clasificación de la filatelia mexicana, los más acuciosos investigadores la dividen en cuatro épocas:

  • La Época Clásica (1856-1883)
  • La Época Antigua (1884-1910)
  • La Época Revolucionaria (1910-1923)
  • La Época Moderna (1924 a la fecha)

Nuestra cultura mexicana esta bellamente estampada en la colección filatélica de las estampillas postales mexicanas. El Servicio Postal Mexicano ha emitido estampillas postales originales, entre series permanentes y conmemorativas, que enriquecen de manera especial las páginas de nuestra historia.

Fuente: Correos de México