Por Enrique Peña Nieto

Al cumplirse 50 años de su fallecimiento, nos reunimos para rendir un solemne homenaje a un mexicano excepcional: Don Isidro Fabela Alfaro, comprometido con principios esenciales, valores universales, que defendió dentro y fuera de nuestro país.

Isidro Fabela fue un hombre de ideas e ideales. Formó parte del “Ateneo de la Juventud”, aquel célebre y entusiasta grupo de intelectuales que reflexionaba de manera crítica sobre la vida del país y el devenir mundial.

Los mexicanos, y en especial los mexiquenses, podemos sentirnos muy orgullosos de tener a un hermano tan grande, tan nuestro y, al mismo tiempo, tan universal. Las semillas que Don Isidro Fabela sembró, en Atlacomulco, en el Estado de México, en nuestra Patria y el mundo entero, siguen dando frutos.

Así, dentro de las instituciones democráticas que nos legaron los mexicanos de ayer, durante los últimos 20 meses logramos concretar las reformas que el país necesitaba, y hoy contamos con una nueva e histórica plataforma, para seguir construyendo entre todos, un Nuevo México.

Ese México más justo, de mayores oportunidades y de pleno respeto a los derechos humanos, por el que trabajó y luchó Don Isidro Fabela.