Por: Enrique Peña Nieto

Desde 2008, el grupo del G20 ha sido un instrumento para posicionar la economía mundial en la senda de la recuperación. Mientras los mercados financieros y el crecimiento económico recuperan el paso, el G20 ha evolucionado gradualmente hacia un mecanismo eficiente para prevenir otra crisis. Ahora, la agenda engloba un mayor y amplio rango de temas como: comercio, empleo, eficiencia energética, combate a los efectos del cambio climático y protección de la seguridad alimentaria.

Con un PIB de 1.2 billones de dólares, México, la 14va economía del mundo, es un actor global responsable. Creemos firmemente en la eficiencia del G20 para continuar entregando cambios positivos en beneficio del mundo.

México respalda las prioridades de la Presidencia turca sobre la implementación, inversión e inclusión. En concordancia con los compromisos del G20, mi país aprobó ambiciosas reformas estructurales, con miras a fortalecer el potencial económico y la implementación del Plan Nacional de Infraestructura.

Las reformas crean las condiciones para un mercado laboral más productivo, con mayor participación de las mujeres y la juventud; un sistema simplificado de impuestos que fomente la recaudación; y un mejorado ambiente de negocios que impulse la competitividad y el desarrollo de las pequeñas empresas.

También introducen medidas exhaustivas para actualizar el sistema financiero, incrementando la oferta de créditos y el descenso de las tasas de interés; y fortaleciendo de las competencias en dos sectores estratégicos: telecomunicaciones y energía. Finalmente, estas reformas prometen la inversión en capital humano y el mejoramiento de la calidad educativa.

Con la inversión histórica proyectada en el Plan Nacional de Infraestructura, México está mejorando su conectividad, mediante la creación de nuevas carreteras, la ampliación de las vías férreas, el aumento de la capacidad de los puertos y el desarrollo de  aeropuertos, incluyendo uno nuevo para la Ciudad de México.

Por medio de la implementación de las transformaciones estructurales y la inversión en infraestructura de vanguardia, México está aumentando su competitividad y productividad, con el propósito de convertirse en una economía más próspera e incluyente.

Este ha sido un año difícil para el mundo, marcado por los bajos precios del petróleo, la recesión económica en los mercados emergentes, los problemas de deuda soberana en la Zona Euro y la ansiedad financiera internacional. En este escenario, el mandato del G20 para mejorar la gobernanza económica mundial y contribuir a un crecimiento económico fuerte, equilibrado e inclusivo se hace más relevante que nunca.

Como líderes del G20, tenemos la responsabilidad de presentar la voluntad política necesaria para acelerar el crecimiento y crear mejores condiciones de vida para nuestros pueblos. Juntos, podemos hacer las aportaciones necesarias para completar esta elevada tarea.

Revista: G20 Foundation
*Traducción No Oficial