Por: Enrique Peña Nieto

El desarrollo equitativo es un requisito esencial de las sociedades prósperas e incluyentes. Una nación debe ser exitosa en la creación de una economía muy dinámica y de rápido crecimiento que esté integrada a las cadenas de valor globales. Sin embargo, debe hacerlo sin dejar atrás a grupos sociales o regiones.

México es hoy un país de contrastes. Mientras existen regiones con un gran éxito como el Norte y el Bajío, el Sur aún lucha por florecer, a pesar del potencial económico de sus recursos naturales (incluyendo hidrocarburos y fuentes de energía renovable) y sus ventajas logísticas.

Como nación, no podemos aceptar esta realidad. Es imperativo transitar de una intervención de bienestar insuficiente a un crecimiento incluyente. Necesitamos una estrategia integral de largo plazo que permita innovar políticas de desarrollo más efectivas para impulsar la inversión, tanto pública como privada, generar una nueva infraestructura económica y social, e incrementar la productividad en los estados del sur del país.

Por esta razón, he propuesto una ley que permitirá la creación—por primera vez en México—de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en áreas rezagadas. Esta medida busca crear nuevos centros de desarrollo industrial que inducirán una transformación estructural de las economías del sur del país, como parte de un plan integral para incrementar y democratizar la productividad. Este proyecto representa una nueva estrategia en las políticas de desarrollo, que complementa los programas sociales para combatir la pobreza con políticas económicas que generarán riqueza y empleos a largo plazo.

La iniciativa que he enviado al Congreso sienta las bases legales e institucionales para ello, por medio de un marco regulatorio flexible que garantizará la certidumbre y proveerá incentivos para fortalecer el ambiente de negocios. Su objetivo es atraer inversiones, incrementar la productividad y generar empleos de calidad bien remunerados. De hecho, esta iniciativa empodera y coordina a todas las dependencias de gobierno para diseñar e implementar políticas públicas especiales para la promoción y el desarrollo de las ZEE, como ventanillas únicas para inversionistas, capacitaciones y certificaciones laborales, modernización y creación de infraestructura, desarrollo urbano inteligente y programas de planeación habitacional, financiamiento de la banca de desarrollo, así como incentivos fiscales y regímenes aduaneros especiales para las empresas ubicadas en las ZEE.

Estoy convencido de que la transformación del país requiere apoyar el crecimiento económico del Sur. Por ello, si el Congreso aprueba esta ley, propondré la creación de tres ZEE: en Michoacán-Guerrero (Puerto Lázaro Cárdenas), Oaxaca-Veracruz (Istmo de Tehuantepec) y Chiapas (Puerto Chiapas). Estas áreas, estratégicamente localizadas, comparten un gran potencial productivo y ventajas logísticas que aún no han sido explotadas. Creo que estas tres ZEE permitirán a México aprovechar las mejores prácticas internacionales, para impulsar el desarrollo regional, así como mejorar la igualdad y prosperidad para las familias mexicanas.

Hoy, México está llamado a estar entre las principales economías del siglo XXI. Las Zonas Económicas Especiales tendrán un rol clave en consolidar esta tendencia y cerrar las persistentes brechas entre nuestras regiones. Éstas contribuirán, esbozando un mejor ambiente de negocios, a convertirnos en una nación más fuerte, próspera y más equitativa.

Houston Chronicle
*Traducción No Oficial