Un sistema alimentario está formado por el entorno, las personas, las instituciones y los procesos mediante los cuales se producen, elaboran y llevan hasta el consumidor los productos agrícolas.

Una población sana depende de sistemas alimentarios saludables.

Una dieta sana se basa tanto en la calidad como en la cantidad. En todo el mundo la primera recomendación de los nutricionistas es “comer alimentos variados”. Esta sencilla consigna constituye uno de los principios clave para velar por la calidad de la dieta.

La cantidad de comida - y su contenido energético - también es importante. La energía proporcionada por la dieta debe ser suficiente, pero no excesiva, y se debe de equilibrar según el nivel de actividad.

Una dieta variada, compuesta por cantidades y combinaciones equilibradas de frutas y hortalizas frescas, cereales, grasas y aceites, legumbres y alimentos de origen animal, proporcionará probablemente la gama completa de nutrientes que necesita la mayoría de las personas para llevar una vida sana y activa.

Fuente: FAO