Fuente: STPS

El Día Nacional por la Inclusión Laboral, instaurado el 12 de febrero del año pasado por el Senado de la República, para conmemorarse cada 27 de febrero representa un gran paso hacia la modernidad así como la dignificación de las relaciones laborales, hacia el respeto incondicional a los Derechos Humanos y hacia la total inclusión de todos los sectores de la población en la vida productiva de nuestro país.

El reto asumido por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) contempla el fortalecimiento de acciones para lograr una Inclusión Laboral efectiva para los grupos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, lo que requiere de la suma de esfuerzos, de la coordinación de acciones y programas para lograr un México Incluyente.

El Día de la Inclusión Laboral involucra a personas con discapacidad, que representa un tema de gran complejidad, desde su conceptualización, o hablando de Trabajo Infantil, prácticas de conciliación trabajo-familia, la situación de la mujer rural o la reinserción de personas privadas de su libertad.

La Inclusión Laboral es la adecuación de nuestras leyes y políticas laborales. Lograr un México Incluyente no es injerencia exclusiva del estado, se requiere de la promoción del cambio “cultural”, de derribar barreras sociales y de actitud, de acabar con mitos y prejuicios tanto o más perjudiciales que las barreras físicas.

La Inclusión Laboral nos compromete a que niñas, niños y adolescentes disfruten su infancia, acceder a una educación de calidad y que sus derechos sean respetados y protegidos. A su vez, tenemos la obligación de proteger y asistir a otros grupos en situación de vulnerabilidad, pues es innegable que hay asignaturas pendientes como el fortalecer la seguridad social para las y los trabajadores del campo, el fomentar la capacitación y el desarrollar mecanismos de protección a personas víctimas de discriminación, cualquiera que sea su causa.

Es, indudablemente, una tarea de la cual todos debemos ser parte, significa habilitarnos como sociedad responsable, ser capaces de asumir la diversidad que nos compone, e ir más allá del discurso; llevar a cabo acciones concretas.