La tolerancia es el cimiento más firme de la paz y la reconciliación, una forma de fomentarla es promoviendo la comprensión y el respeto con el fin de lograr un mundo más justo, sin violencia y sin discriminación.

La tolerancia no es indiferencia, es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos. La tolerancia reconoce los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los otros.

La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia; significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son. También significa que uno no ha de imponer sus opiniones a los demás.

Luchar contra la intolerancia exige un marco legal, educación, acceder a la información, una toma de conciencia individual y soluciones locales.