Por Enrique Peña Nieto

Durante casi dos siglos, Dinamarca ha sido un amigo entrañable de México. Desde 1827, con el establecimiento de relaciones diplomáticas, nuestros pueblos han seguido un camino de acercamiento, entendimiento y colaboración cada vez mayores. Más recientemente, nuestros intereses comunes en temas prioritarios de la agenda global nos han permitido trabajar de manera cercana en favor de las grandes causas de la humanidad. En los últimos años, hemos unido esfuerzos para combatir el cambio climático, a partir de la consolidación de la propuesta mexicana de crear el Fondo Verde para el Clima; mientras que, con el apoyo del gobierno danés, México ha fortalecido su participación en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU.

Por estas razones, es un honor ser el primer presidente mexicano en acudir a Copenhague para realizar una Visita de Estado. Se trata de una oportunidad ideal para abrir nuevos espacios de diálogo político, dinamizar nuestros vínculos económicos y renovar los lazos de amistad que unen a nuestras sociedades. En especial, México desea aprovechar este acercamiento para detonar el verdadero potencial de la relación bilateral en dos áreas específicas: 1) comercio e inversión y 2) generación de energías limpias.

En el primer rubro, como resultado de una relación de afecto y confianza, Dinamarca se ha convertido en la primera fuente de inversión extranjera directa en México y en nuestro segundo socio comercial, entre los países nórdicos. Por la gran importancia de nuestra colaboración económica, mi país tiene el firme interés de consolidarse como socio clave de Dinamarca en América Latina.

Hoy México es más productivo y competitivo, gracias al profundo proceso de transformación que hemos impulsado en los primeros tres años de mi gobierno, a través de 13 reformas estructurales. Además, cuenta con una sólida estabilidad macroeconómica y financiera, así como con mejores condiciones de competencia. En suma, está generando más y mejores oportunidades de negocio, que lo consolidan como un destino atractivo para las inversiones. Así lo demuestran las más de 200 empresas que operan en México con capital proveniente de Dinamarca y la reciente creación de la Confederación de la Industria Danesa en la Ciudad de México.

En el segundo rubro, Dinamarca destaca en el mundo, por su liderazgo en generación de energías limpias; mientras que en mi país hemos realizado acciones concretas para fortalecer el desarrollo de energía renovable.

La Reforma Energética, aprobada en 2013, creó instrumentos e incentivos que favorecen su uso, como los Certificados de Energías Limpias, que establecen que, en 2018, al menos 5% del consumo total de los usuarios calificados debe provenir de este tipo de energía; al tiempo que otorgó la deducibilidad del 100% en el primer año para las inversiones en estas tecnologías.

Asimismo, con la aprobación de la nueva Ley de Transición Energética, los mexicanos nos comprometimos a generar 25% de nuestra electricidad a partir de fuentes renovables para 2018 ─30% para 2021 y 35% para 2024─. En el proceso de lograr estos objetivos, México está abriendo nuevas oportunidades, que requerirán inversiones por más de 72 mil 500 millones de euros en los próximos 15 años. Por ello, mi país desea continuar intercambiando experiencias con Dinamarca, para implementar las mejores prácticas en el suministro de energía eólica, geotérmica y solar.

Cuando se trata de acudir a la casa de un amigo, el camino nunca es largo. Por eso, ha sido un privilegio aceptar la amable invitación de Su Majestad la Reina Margarita II, para visitar al noble pueblo danés. Es la oportunidad ideal para iniciar una nueva etapa de amistad, colaboración y crecimiento compartido. Es momento de aprovechar al máximo la complementariedad económica entre nuestros países y seguir trabajando juntos, en beneficio de daneses y mexicanos.