Por Enrique Peña Nieto

Hace un año, en un encuentro con los artesanos, escultores y alfareros de Jalisco, me comprometí a “entregar el Premio Nacional de la Cerámica”.

Este jueves, tuve el enorme gusto de estar en Tlaquepaque, acompañando a quienes, con su talento y sensibilidad artística, proyectan la grandeza cultural de México. Cumplí uno más de mis compromisos, porque estoy trabajando en cada uno de ellos, sin distinción alguna del alcance, duración o esfuerzo que impliquen.

Felicito a los participantes de la Trigésima Séptima Edición del Premio Nacional de la Cerámica, por sus brillantes diseños y creaciones; y por supuesto, reconozco la calidad conceptual, técnica y estética de los triunfadores.

En el Gobierno de la República, estamos decididos a dar un nuevo y vigoroso impulso a la producción artesanal, a su crecimiento y a su mejor comercialización.

Por ello instruí a la secretaria de Desarrollo Social, para que se coordine con sus homólogos de Economía y Turismo, a fin de conjuntar esfuerzos con la Banca de Desarrollo e instrumentar una Política Integral en favor de los artesanos de México.

El mejor homenaje que podemos, y debemos hacer a los artesanos de México, es lograr que sean más productivos y que tengan mayores oportunidades. Ése es el potencial de nuestro país. Una enorme fuerza humana que estamos dispuestos a aprovechar, para mover y transformar a México.