El aguinaldo es una prestación económica que por ley tu patrón debe entregarte, debe ser equivalente a cuando menos quince días de salario. Es resultado de tu trabajo, no dinero extra.

Aún cuando no hayas laborado todo el año en la empresa, independientemente de que sigas laborando o no, te deben pagar la parte proporcional del mismo (conforme al tiempo que trabajaste). El pago debe ser en efectivo, no en vales de despensa o mercancía.

Ver en tu talón de pago una cantidad muy superior a lo que normalmente recibes puede tentarte a invitar a comer a tus amigos o a gastarlo en regalos, como si se tratara de un ingreso que no contemplabas. Antes de gastarlo piensa en los compromisos financieros que tienes… Después podrías echar de menos ese dinero que bien te podría servir para cubrir alguno de ellos.

Si planeas con anticipación el uso que quieres darle a tu aguinaldo, podrás aprovecharlo mejor. Te sugerimos ser previsor y dividirlo en tres rubros:

  • Pago de deudas: haz un recuento de tus deudas, ve por cuáles estás pagando más intereses. Si puedes, liquida una o más.
  • Ahorro: comienza el año con el propósito de ahorrar una cantidad fija de tu ingreso al mes, empieza apartando una parte de tu aguinaldo. Divide tu ahorro en: fondo para emergencias y en ahorro para una meta específica.
  • Gasto: aprovecha este ingreso para hacer compras que realmente necesites en casa.
Fuente: Condusef