A través de su historia económica, y en específico de la del comercio exterior, México ha dado pasos importantes para generar cadenas de valor internacional que se reflejen en una mejor calidad de vida para los mexicanos.

Esa fue la idea cuando México se unió al GATT en 1986 y cuando en 1994 firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, una plataforma innovadora a nivel mundial. Ahora, en 2015, México se vuelve a colocar a la vanguardia.

El pasado lunes 6 de octubre concluyeron las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés).

Se trata de un acuerdo firmado por 12 naciones de tres continentes se integran en una nueva zona amplia de libre comercio en donde las más diversas vocaciones productivas de cada nación se complementan y se presentan como la plataforma comercial con los más altos estándares en todo el mundo.

El TPP corrige un área de oportunidad del TLC: abre un capítulo para las Pequeñas y Medianas Empresas en el que se acuerda impulsar un modelo de crecimiento en la cadena de valor del papel que juegan las Pymes; para ello, se acordó dar el mismo valor a los productos físicos como a los Servicios y Comercio Electrónico.

A través de estos canales, las Pymes podrán integrarse a la cadena comercial a través del comercio electrónico, colocando en los mercados no sólo sus productos materiales sino su talento en el servicio y creatividad en bienes intangibles.

El TPP abre una ventana nueva a 200 millones de clientes potenciales. Las empresas mexicanas ingresarán a nuevos mercados y consolidarán su presencia en los mercados de América Latina y América del Norte.