• Fomenta una mayor competencia en el sistema financiero a través de ordenamientos que habrán de inhibir prácticas anticompetitivas, que propiciarán la expansión en la oferta de crédito y que permitirá alcanzar tasas de interés más bajas.
  • Se fortalece a la Banca de Desarrollo para que esta pueda ampliar su oferta de crédito, dando especial atención a las áreas prioritarias para el desarrollo nacional, como son las pequeñas y medianas empresas.
  • Ampliará el crédito de las instituciones financieras privadas al fortalecer el marco jurídico del sistema financiero con medidas que otorgan mayor certidumbre a la ejecución de contratos y que fortalecen el esquema de garantías.
  • Mejora la eficacia de los concursos mercantiles, cuidando, en todo momento, los derechos de los involucrados en dichos procesos.
  • Fortalece los elementos de solidez del sector financiero en su conjunto, al establecer medidas para robustecer el marco prudencial actual y para dotar a la autoridad de herramientas adecuadas para la regulación y el control oportuno del sistema financiero, tales como: el elevar a rango de ley las normas para la conformación y calidad de capital dispuesto en el consenso de Basilea III, actualmente contenidas en regulación secundaria.
  • Fomentará el ahorro y la inclusión, promoviendo la innovación y las patentes, así como la equidad de género a través de productos específicos de crédito por parte de la Banca de Desarrollo.
  • Se desarrollará el sistema financiero de forma sana, equilibrada y sostenible, con lo cual este sector se habrá de constituir como un factor clave para acelerar el crecimiento económico, en beneficio de las familias mexicanas.