El Museo Nacional de Antropología, que fue inaugurado el 17 de septiembre de 1964 por el presidente Adolfo López Mateos, posee la colección más grande de arte precolombino del planeta, distribuida en sus 24 salas temáticas.

Este recinto ofrece piezas únicas del arte prehispánico y reproducciones de algunos de los edificios más destacados de las culturas mesoamericanas.

Antecedentes

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El antiguo Museo Nacional se encontraba en el corazón del Centro Histórico, en un edificio virreinal de la calle de Moneda. Fue siempre un espacio de interés para todos los mexicanos que asistían a admirar el legado de sus antepasados.

Planeación del MNA

El diseño y planeación general del Museo Nacional de Antropología son únicos en la historia de la arquitectura moderna en México. Un equipo multidisciplinario de especialistas, concibio un espacio innovador, diseñado específicamente para albergar las colecciones arqueológicas y etnográficas más importantes del país.

Planos y croquis

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Para el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, era importante que los mexicanos al salir de este recinto se sintieran orgullosos de su país y de su herencia cultural. En 1965 México participó en la Bienal Internacional de Arquitectura, celebrada en São Paulo, Brasil, con planos y fotografías del museo. El jurado le otorgó la medalla de oro por su magnifica realización.

Museografía


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El diseño museográfico tuvo un impacto nacional y mundial. Las salas tienen alturas diferenciadas en los techos: tres metros y medio en la sección de los antecedentes y seís metros en las áreas donde se exhiben los grandes logros culturales. La Sala Mexica mantiene siempre la altura de seis metros, como una manera de exaltar a esta cultura.

El Museo como espacio público

Numerosos medios de comunicación dieron cuenta de la importante empresa constructiva del nuevo museo. Destaca la relación que tuvo la ciudadanía con el gran monolito de Tláloc traído desde la comunidad de Coatlinchan, Estado de México, el 16 de abril de 1964. La pieza hizo un simbólico y memorable recorrido por la ciudad, pasó por algunos puntos significativos como el Zócalo y la avenida Paseo de la Reforma. En su trayecto, la escultura monumental tuvo interacción con todos los grupos sociales que salieron a las calles a admirarla.

Fuente: MNA