El 30 de junio mientras los mexicas sepultaban al emperador Moctezuma y designaban a Cuitláhuac como su sucesor, Hernán Cortés preparaba su salida por la Calzada del Tepeyac, pero al no realizarlo inmediatamente permitió que los mexicas lanzaran un nuevo ataque.

La noche llegó nuevamente y los españoles iniciaron su retirada por el Camino de Tacuba, pero no pudieron burlar la vigilancia de los mexicas, quienes se apoderaron del puente, provocando alarma y confusión en las filas españolas.

Al no poder usar las armas de fuego muchos soldados de Cortés murieron ahogados al caer al lago, arrastrados por el peso de sus propias armaduras y de los cargamentos de oro y plata que transportaban.

Cortés perdió esa noche la mayor parte de su ejército por lo que al ver pasar los restos de sus tropas lloró de dolor al pie de un viejo ahuehuete al saberse vencido por los mexicas. Lo que popularmente es conocido como "La Noche Triste". 

Fuente: SEDENA