En el año de 1915 tuvó lugar en Celaya, Guanajuato, una serie de combates que habrían de cambiar el curso de la historia, ya que significaron el fin del poderío militar villista; y de ese modo, el gobierno carrancista pudo consolidarse en el poder y promulgar dos años más tarde, la Constitución Política que actualmente nos rige.

Al dividirse las fuerzas revolucionarias, Francisco Villa se adhirió a los convencionistas. El jefe de las fuerzas constitucionalistas, General Alvaro Obregón, comenzó a concentrar fuerzas en la región del Bajío.

Francisco Villa, al conocer estos movimientos decidió partir a enfrentarlo, con lo que cometió su primer error, pues abandonó Torreón, lugar que conocía ampliamente.

Los villistas sumaban más de 22,000 hombres, más del doble de las fuerzas de Obregón, sin embargo, el triunfo se inclinó desde un principio hacia los constitucionalistas.

Durante el día 7 de abril se consumó la derrota de Villa; fue sólo cuestión de tiempo para que Villa perdiera toda su fuerza militar, limitándose a partir de entonces, a combatir como guerrillero.

Fuente: SEDENA